Archivo de Julio, 2019

Dos Pepes detrás de un esotérico

Domingo, 14 de Julio, 2019

La hija de Iglesias Janeiro llevaba 50 años esperando la llamada que le hace Pepe Coira interesándose por su padre

EL DESCUBRIMIENTO DE la existencia de Jesús Iglesias Janeiro (Bóveda, Vilar de Barrio, Ourense, 1893), se produce a través del Diccionario Esotérico Zaniah, en su edición de 1974 (editorial Kier, de Buenos Aires), que encuentro abandonado en un banco del madrileño parque del Retiro a finales de los noventa.

Vengo de la Cuesta de Claudio Moyano, donde he realizado tres o cuatro adquisiciones, y de repente observo que sobre un banco solitario del Retiro reposa un grueso volumen sin que haya nadie alrededor. Me siento y lo examino. Es una maravilla. Contiene el esoterismo mundial condensado en miles de entradas de diccionario y entre ellas, la de un nombre desconocido que tiene que ser gallego sí o sí, Iglesias Janeiro.

Permanezco allí diez minutos con las manos cruzadas en petición de que su dueño no regrese reclamándolo. Lo imagino comprador del libro en Claudio Moyano y despistado. No aparece. Me las piro con el Diccionario.

Luego, ya en Lugo, persigo las pistas de aquel nombre y veo que es autor de dos docenas de libros, también de corte esotérico, y de una Enciclopedia Utilidad, que se puede leer en la red. Pero poco más sobre su biografía.

Como la busca continúa por un lado y por otro, un día me topo con el dato que tanto ansiaba. Dice poco más o menos así: “Lo hacen natural de Bóveda, en la provincia de Lugo” ¡Bingo! ¡No solo es gallego, sino también de Lugo!

En 1999 leo en ABC que Manuel Barrios lo cita en un artículo sobre numerología. ¡Vaya! Hay otro español que sabe de la existencia de Iglesias Janeiro.

En esos años se prepara la edición de Mil preguntas sobre Lugo (El Progreso, 2005) y allí sale a relucir el flamante escritor de la cábala, el tarot egipcio, el magnetismo y la numerología.

Nada pude confirmar en Bóveda sobre la familia Iglesias, ni sobre la Janeiro, pero con la endeble cita de su procedencia lucense me basta para arriesgar que por allí andan sus orígenes.

El año pasado lo incluyo entre los 110 Lucenses Singulares que publica El Progreso con motivo de su 110 aniversario y hace cosa de un mes cuento con él para el cromo de este 13 de julio, sin saber muy bien el porqué de la fecha, aunque él sí lo sabrá.

En ese ínterin recibo un correo de mi tocayísimo Pepe Coira, que me remite el trabajo Argumentos de películas, por el que ha merecido el III premio María Luz Morales al mejor ensayo sobre el audiovisual gallego y donde se descubre toda su peripecia para descubrir quién fue realmente Jesús Iglesias Janeiro. ¡Nombres paralelos para el mismo objetivo! ¡Don Jesús tiene que estar contento del trabajo que sigue dando en la tierra!

Pepe parte del seudónimo J. de Borrán, que es la primera noticia que le llega del personaje a través de un texto llamado precisamente Argumento de películas. Después de mucho investigar, confirma que J. de Borrán y Jesús I.J. son la misma persona. Y no solo eso, sino que localiza a una hija suya que vive en Vigo, Lena Saladina Iglesias Rouco.

La emoción por el hallazgo del personaje, en mi caso, corre paralela a la desilusión por saber que la Bóveda celeste donde nace Jesús no es la lucense, sino la parroquia de Santa María de Bóveda en el municipio orensano de Vilar de Barrio, donde inicia su extraordinaria aventura que Pepe Coira nos contará en breve.

A él le agradecemos la foto del cromo y aguardamos impacientes el resto de la historia recordando que al recibir su llamada, Lena le dice que lleva 50 años esperándola, el tiempo transcurrido desde la muerte de su padre en 1968.

Gallegos la víctima, el asesino y el testigo

Domingo, 14 de Julio, 2019

Hace 83 años (13-VII-1936), Calvo Sotelo, José Rey y Aniceto Castro coinciden en el mismo vehículo

EL ASESINATO DE Calvo Sotelo fue un crimen de Estado con anuncio incluido, cuyos extremos se conocen casi desde el primer momento. Ocurre tal día como hoy de hace 83 años.

El guardia de Asalto Aniceto Castro Piñeira (Pol, 1910?) es hecho prisionero de guerra en el sector del Hospital Clínico del frente de Madrid, calle de Isaac Peral, y luego trasladado al campo de prisioneros de Talavera de la Reina, una circunstancia que lo pone al alcance de la prensa y que nos permite contar con un testimonio directo desde el lado de los ejecutores. Él es uno de los catorce o quince guardias que salen del cuartel de Pontejos con el objetivo de matar al jefe de la oposición y diputado monárquico. Que el inspirador de esta represalia haya sido Indalecio Prieto, el propio ministro Casares Quiroga, el director general de Seguridad, Mallol, los oficiales de Pontejos o todos ellos en sintonía, son las últimas sombras del caso.

Castro Piñeira habla con Miner Otamendi, redactor de la agencia Faro, y con Raniato, de Fotos, probablemente un seudónimo del mismo periodista, que lo describe como un “hombre joven, un poco rubio, y ademanes desenvueltos”.

“Yo nací en el pueblo de Pol, en la provincia de Lugo”. Y sobre su decisión de ser guardia de Asalto, dice: “Mis padres eran campesinos y yo no quería trabajar en la tierra. Me hice cantero y después trabajé en una serrería, hasta que el año 1934 hice oposición a plazas de guardia de Asalto, ingresando en ellas y siendo destinado a la plantilla de Oviedo”.

Además de Casares, otros dos personajes se han referido alguna vez a la muerte de Calvo Sotelo, Ángel Galarza y la Pasionaria. Es un objetivo preferente en aquel concepto criminal de la política. Por encima de José Antonio y de cualquier otro diputado. El tudense se sabía amenazado y el peligro pudo palparlo al comprobar que se le adjudican escoltas cercanos a Indalecio Prieto, cuya misión no iba a ser protegerlo, sino espiarlo, y llegado el caso de un atentado, colaborar con sus atacantes.

Castro Piñeira entra a las diez de la noche del 12 de julio en Pontejos, a las órdenes entonces del comandante Murillo. “Aquel mismo día había ocurrido la muerte del teniente Castillo, y no se hablaba de otra cosa, los oficiales entraban y salían y llegaban bastantes paisanos que comentaban la muerte de Castillo, en términos de gran exaltación. “Hay que acabar con los fascistas”, decía uno. “Tiene que caer algún pez gordo”, decía otro. Y estando así el ambiente llegó vestido de paisano, el capitán Condés, de la Guardia Civil. “Estad tranquilos _ nos dijo _, tranquilos y preparados, porque el Gobierno está dispuesto a que no quede esto así”. Menos sombras.

A las doce y media, el teniente Lupiol transmite una orden escrita al guardia José Rey. “Me parece que esta noche vamos a tener caza”. Aniceto recuerda: “Creímos al principio que se trataba de detenciones como represalia por la muerte del teniente Castillo; pero pronto vimos que algo más grave se preparaba. El coruñés José Rey, que había sido pistolero y se jactaba de haber tomado parte en más de un suceso sangriento”.

“¿A qué hora fuiste a casa del señor Calvo Sotelo?” Y él responde: “A las dos menos diez de la madrugada, ya del día 13 de julio.

Jose Rey será el autor del disparo. El periodista y diputado socialista bilbaino, Julián Zugazagoitia Mendieta, cuando se entera del asesinato de Calvo Sotelo, manifiesta: “Ese atentado es la guerra”. Solo median cinco días para confirmar que acierta de pleno el terrible vaticinio.

Trelles, un adelantado de la Convención de Ginebra

Viernes, 12 de Julio, 2019

A las puertas de cumplirse los dos siglos del nacimiento en Viveiro del fundador de la Adoración Nocturna

DESDE HOY HASTA e1 domingo 14 se celebran en Santiago las XXX Jornadas de Espiritualidad y Reflexión bajo el carisma del Venerable Luis de Trelles Noguerol (Viveiro, 1819), de quien el próximo mes se cumplen también los dos siglos de su nacimiento.

No sabemos si su ciudad natal organiza algún acto en torno a la efemérides, aunque ya en 2017 se conmemoró allí con pompa y circunstancia el aniversario de la fundación de la Adoración Nocturna, que él lleva a cabo en 1877.

Sabemos sí que en Zamora, ciudad en la que muere, darán este agosto un curso de verano sobre Trelles, que es venerable desde 2015, cuando el Vaticano le reconoce con ese título haber vivido las virtudes de manera heroica.

Del Trelles jurista, con el que nos une cierto parentesco a través de su padre, Ramón Vicente Trelles y Cora, alcalde del primer ayuntamiento constitucional de Viveiro tras la Pepa, en 1813, siempre nos asombró su actividad como mediador en el canje de prisioneros en la guerra carlista, y su defensa de Baldomera Larra, la hija de Fígaro, que se mete a asesora financiera y levanta la primera gran estafa piramidal de España.

Para dedicarse a lo primero, cierra su despacho y dedica su capital a socorrer prisioneros de ambos bandos, por lo que se dice que Trelles se adelanta en más de 50 años a la Convención Internacional de Ginebra (1929), sobre el trato a los prisioneros de guerra. Otro título ganado en esas lides es el de Ángel de la Paz del siglo XIX, como se recoge en la enciclopedia de Espasa Calpe, en su edición de 1930.

Su modelo de convenio para los canjes beneficia a veinte mil soldados y es copiado años más tarde por los pacificadores de la I Gran Guerra Mundial.

Y en 1876, ya decimos, se encarga de la defensa de doña Baldomera Larra Wetoret, fundadora tres años antes de una banca popular que ofrece la obtención de espectaculares beneficios a un altísimo rendimiento, aunque todo su secreto se reduce a la aplicación de un sistema piramidal de pagos, que como todos sabemos hoy _ o eso esperamos _, produce ganancias a la cúpula y a los primeros inversores, pero está condenada a la gran quiebra para cientos o miles de ellos cuando crece hasta determinado punto.

El prestigio de Trelles en el foro atrae a doña Baldomera, que le pide se convierta en su abogado cuando en Madrid _ y en toda España _, rechinan los dientes contra el vástago de Larra.

Los intereses que doña Baldomera ofrece al capital permiten abrir numerosos negocios alrededor de la calle Redondilla de Madrid. Al poco tiempo, la hija del famoso periodista del Vuelva usted mañana, puede presumir de ser la primera entidad financiera española que abre una sucursal en la misma población donde se encuentra su oficina principal.

Próximo el fin de la aventura, los clientes quieren saber la garantía de sus depósitos y la mujer se hace la tonta para contestarles: “¿Quiere decir en caso de quiebra? Una sola: El viaducto”. Los accionistas interpretan que sus fondos fueron invertidos en la construcción del viaducto madrileño que une las calles Bailén y Mayor, pero doña Baldomera habla de otra cosa, del viaducto como lugar adecuado para el suicidio.

El 8 de mayo de 1879, la mujer es condenada a seis años de prisión por un delito de estafa, pero Trelles logrará después su total absolución.

Carlo Ponzi, Gescartera, Fidecaya, Sofico, A Banqueira Portuguesa, Afinsa, Forum Filatélico y Bernard Madoff, entre otros, serán alumnos de doña Baldomera en el arte de engañar.

Pionero español de la energía nuclear

Jueves, 11 de Julio, 2019

Se cumplen hoy los 106 años del nacimiento de Armando Durán, fundador de la Escuela de Comercio lucense

EL NOMBRE DE Armando Durán Miranda (Lugo, 1913), aparecerá indefectiblemente cuando en Óptica se hable de visión nocturna, pero podría hacerlo también en los apartados de mecánica cuántica, microfísica, energía nuclear y otros en los que fue experto conocedor o adelantado en el tiempo.

En 1951 es director general de Enseñanzas Técnicas, con Joaquín Ruiz-Giménez como ministro de Educación. Desde ese cargo impulsa la creación de las universidades politécnicas y la Escuela de Comercio de Lugo, en la calle que llevará su nombre.

La familia Durán le cede el mausoleo monumental que Nemesio Cobreros diseña en 1863 y en torno al cual se idea realizar un Panteón de Lucenses Ilustres en el cementerio de San Froilán.

Este panteón neogótico procede del anterior cementerio y había sido trasladado antes de su clausura. Es un encargo de la familia Ventosinos Reboredo, que hace fortuna en Cuba durante el reinado de Isabel II y se trata de una de las piezas documentadas más importantes del camposanto.

En él está enterrada Teresa Guadalupe Ventosinos Reboredo, señora de copiosos caudales, fallecida en Madrid en 1911 y trasladada a Lugo por mediación de su ahijada y sobrina, Teresa Miranda Belón, madre a su vez de Armando Durán Miranda y motivo por el cual los Durán pueden llevar a cabo esa cesión.

Salvado la vertiente localista, digamos que con Armando Durán comenzamos a inventar algo más los españoles, como se le reconoce al ser galardonado en 1994 con la Medalla al Fomento de la Invención, en compañía de Juan Manuel Rojo Alaminos y José Jiménez Salas. En su caso, las aportaciones pertenecen a los campos de la Óptica y la Energía Nuclear, dos disciplinas que aparentemente tienen poco que ver, pero que en Armando Durán encuentran su razón de ser.

Durán conoce y trata a todas las personalidades científicas del siglo XX. A las españolas, porque él forma parte del grupo más destacado, y a las mundiales, porque representa a España en todos los foros internacionales de sus especialidades. Uno de ellos es Julio Palacios, con quien trabaja muy estrechamente. Con motivo de las sesiones científicas que se le dedican a Palacio, Durán recuerda la polémica mantenida por el sabio español respecto a algunos postulados de la Teoría de la Relatividad de Einstein y evidencia su calidad de testigo en tales discusiones.

En 1979, con motivo de celebrarse el centenario del nacimiento de Einstein (1879/1955), es Durán quien se encarga de pronunciar la conferencia conmemorativa. Será vocal de la Junta de Investigaciones Atómicas (JIA) el año 1948. Dado el carácter secreto del organismo, sorprende saber que la JIA camufla su existencia bajo el nombre de una sociedad mercantil, en concreto la Sociedad de Estudios y Patentes de Aleaciones Especiales (EPALE), que evidentemente pasa mucho más desapercibida a cualquier entrometido.

Durán dirige un equipo formado por tres físicos, Ramón Ortiz Fornaguera, Carlos Sánchez del Río y Mª Aránzazu Vigón Sánchez, especializado en energía nuclear que va a suponer el embrión del que partan los posteriores investigadores españoles de esta materia.

En esa época viaja a Italia para entrevistarse con los científicos del Centro de Estudio para la Física Nuclear donde trabajan discípulos del Nobel Enrico Fermi. En 1961 informa a la prensa que la producción nacional de uranio asciende a 60.000 ks anuales en la fábrica de Andújar. Al día se tratan 220 toneladas, una cifra que Durán considera superior a la más optimista de todos los cálculos realizados.

Testigo del debut de Marisol

Miércoles, 10 de Julio, 2019

Elías Rodríguez Varela participa en quince películas antes de hacerse fuerte con su voz

CON CATORCE AÑOS empezó siendo Pepe en una película de Luis Lucia que se llamó Cerca de la ciudad (1952), al lado de un tocayo circunstancial bastante más conocido que él en ese momento, Pepe Isbert.

Durante los ocho años siguientes, el nombre de Elías Rodríguez Varela (Trabada, 1937), aparece en los repartos de una quincena de películas, alternando las dirigidas por Luis Lucia y Ramón Torrado, con otros nombres, como Agustín Navarro, el de El cerro de los locos (1960), que había logrado un éxito notable.

Naturalmente, Elías es en todas ellas niño o adolescente con un pequeño papel de figuración mientras el protagonismo se reserva a los artistas sobre los que se intenta sostener la industria cinematográfica de esos años. Es el caso de Un rayo de luz, con la debutante Marisol, o María de la O, con una Lola Flores en pleno éxito, y con Antonio González, el Pescaílla, como guitarrista secundario.

Curiosamente en el reparto de María de la O, Elías da vida a un personaje que se llama “Elías Rodríguez”. La próxima vez que coincidamos en reuniones de la Academia Gallega de Gastronomía le preguntaré a qué obedece esa coincidencia.

En realidad las quince películas son la anécdota dentro de la vida del trabadense, porque él va a hacer uso de sus mejores armas a partir de su alejamiento del cine y su llegada al mundo de la radio, aunque con lo uno y lo otro lo que conseguirá es volver a sus orígenes, no ya como pilluelo de coro en un par de escenas, sino como doblador, narrador y empresario de un potente grupo dedicado a sonorización.

Sus inicios en esta segunda etapa tienen como escenario los estudios de Radio Juventud, donde se convierte en locutor profesional. De ahí da el salto a Radio Nacional de España, y finalmente desemboca toda su experiencia en la fundación de Radio Centro, donde él se encarga de la jefatura de emisiones.

A nadie se le escapa que Elías es dueño de una extraordinaria voz, que sumada a su simpatía y a su facilidad expresiva lo convierte en un diamante en bruto para la locución, el doblaje o la publicidad.

A nadie se le escapa, y a él, el primero. Su espíritu inquieto y amante de los retos, lo lleva a fundar Centro de Comunicación en 1981, y a crear ocho años después los Estudios Abaira, S.A., una empresa dedicada a la publicidad, doblaje y sonorización, que da origen a un grupo en el que aparecen también Abaira Publicidad, Matinha Estudios de Son de Portugal, Abrente Soluciones Audiovisuales y Línea de Fuego.

En estos días de julio de 1988, Televisión de Galicia emite por primera vez Gran Casino, un programa concurso al frente del cual están Elías, su voz y su sonrisa. Son los primeros tiempos de la televisión autonómica y el formato resulta arriesgado, aunque se recuerda con gusto.

En octubre de 2011, la Academia de las Artes y las Ciencias Radiofónicas de España lo reconoce con el premio a la “Mejor voz radiofónica”, un título que le hace justicia después de 51 años escuchando por todas partes que es el heredero de David Cubero, el primer redactor jefe de TvE y voz vinculada a la anterior generación radiofónica.

Para rematar la faena, la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid le entrega el año siguiente el premio Victoriano Reinoso como mejor empresario del año. Lo recibe de manos de Julio Lage, el presidente de Aegama, y en presencia de Loreto Arias, viuda de Reinoso y del alcalde de Trabada, José Manuel Yanes Ginzo, que es donde a él le gusta ser premiado, por ejemplo como Hijo Predilecto.

El piloto de Viveiro que aterriza en Covas

Martes, 9 de Julio, 2019

Hace hoy 95 años, Alfredo Gutiérrez incia la primera vuelta aérea a España a salto de mata (8-VII-2024)

SI CONSULTAN QUIÉN realiza la primera vuelta aérea a España seguramente les dirán que el capitán Haya y Pedro Tauler en 1927.

Esa información no es del todo exacta. Otra pareja de aviadores lleva a cabo una vuelta aérea a la península tres años antes y uno de ellos es el alférez Alfredo Gutiérrez López (Viveiro, 1899). En descargo para quienes tienen al capitán Haya como pionero, diremos que ambas aventuras son de distintas características.

En los primeros días de julio de 1924 se anuncia que el sevillano Guillermo Delgado Brackembury, comandante de Infantería del servicio de Aviación, acompañado por el alférez de Caballería, también del servicio de Aviación, Alfredo Gutiérrez López, van a dar la vuelta a España en aeroplano, según un itinerario que parte de Madrid hacia Zamora y Vigo; y una vez en la costa, volar hacia A Coruña y Lugo, recorrer el Cantábrico, el Mediterráneo y llegar a Huelva.

La humildad de los dos protagonistas y la misión militar que anima la vuelta hacen que su hazaña no alcance la fama de ser la primera, pero motivos hubo para considerarla una aventura de gran mérito.

_ No se trata de un raid efectuado con una finalidad brillante, para batir récords establecidos, ni de una proeza de aviación _ dice el comandante Delgado al regreso.

Y añade:

_ Ha sido una simple prueba, encaminada a obtener datos prácticos, relativos a planicies aprovechables para el aterrizaje.

Nada más y nada menos. Es decir, que los dos aviadores, además de realizar el periplo marcado, han tenido que probar campos de aterrizaje improvisados con destino a una posible utilización militar. ¡Y ser los primeros en hacerlo en España!

Delgado Branckdembury pertenece a una familia de la aristocracia sevillana y es jefe del Aeródromo de Getafe, donde da clases como su segundo, Alfredo Gutiérrez. Ambos salen de Madrid hace 95 años, el 8 de julio. Utilizan un aparato Avro-Escuela del año 1912, con motor rotativo, de poca velocidad y falto de otros avances que en aquellos tiempo ya existían.

Se elige ese modelo por su contrastada resistencia, necesaria para aguantar los aterrizajes. El fin del viaje es ése, facilitar a la sección de Aeronáutica del Ministerio de la Guerra datos convenientes sobre los terrenos aprovechables para servir como campos de aviación, “de los que existen tan pocos en España”, se comenta en ese momento.

La dificultad es evidente hasta para cualquier profano. El Avro tuvo que descender hacia llanuras de las que se tiene una información muy elemental, o que sencillamente son desconocidas en su vertiente aérea. En total llevan a cabo 39 tomas de tierra, de las que únicamente siete se realizan en aeródromos. Dicho de otro modo, 32 veces bajan hacia patatales, playas o prados de apariencia practicable.

Cuando descienden en O Porriño, docenas de lugareños rodean un aparato que jamás han visto y el gallego Gutiérrez le traduce a Delgado algunos comentarios. Por ejemplo, unas mujeres de edad avanzada se santiguan y gritan:

_ Chegou o Anticristo!

En la cola del aparato se pinta el popular perrito de Xaudaró, el dibujante del Blanco y Negro. “En algunos puntos, en lugar de decir que había llegado un aeroplano, se afirmaba que acababa de aterrizar el perro”, comentan los héroes.

Seis años más tarde, cuando Alfredo Gutiérrez López vuela con una escuadrilla de tres aparatos de reconocimiento y bombardeo, los desvía y hace que aterricen en la playa de Covas, su pueblo natal, para asombro de sus paisanos. Experiencia para hacerlo no le falta.

Un álbum de cromos en blanco y negro

Lunes, 8 de Julio, 2019

En el cuarto aniversario de Baldo Pestana, el hombre que sabía mirar (7-VII-2015)

LO DECÍA CON auténtica pena. “No haber fotografiado a Cortázar es una espinita que tengo clavada”. Y aunque la frase puede sonar pretenciosa entre quienes no lo conocieron, lo cierto es que la galería de personajes que Baldo Pestana (Castroverde, 1918), tuvo delante de su cámara es tan amplia que se comprende ese lamento por la ausencia de Julio Cortázar, un hombre que además está vinculado a Lugo a través de Aurora Bernárdez.

Los antecedentes de ese otro álbum que construye durante su vida Pestana nos los contó Carmen Rico Coira el año pasado: “Desde novo tiña unha colección de fotos de escritores e intelectuales, pero non era unha colección casual como se coleccionase cromos, era o seu mundo. Era como se tivese unha vida paralela. Polo día daba puntadas de xastre e o resto do día dedicábao ao seu mundo, ao mundo das letras, da arte, dos pintores. El tiña moitas habilidades para escribir, para pintar e para debuxar, pero moi poucas posibilidades para aprender”.

Hablemos de algunos de sus modelos más significativos.

Dizzy Gillespie. Fue el primero de sus cromos. Ocurrió durante una actuación del músico en Buenos Aires a principios de los 50, mucho antes del traslado a Perú en 1957, cuando se hace fotógrafo de verdad.

Enrique López Albújar. La primera foto en Perú. Albújar, ya muy entrado en años, dijo al verla: “Sí, acá estoy esperando la muerte”. No era para tanto, el autor de los Cuentos andinos tarda casi diez años en morir.

Gabriel García Márquez. La foto más nombrada. Necesitó para conseguirla un centenar de disparos. Fue en 1968 y Gabo se la dedica de puño y letra, aunque tendría que haber sido al revés. “Para Baldo, de la menos fotogénica de sus víctimas”.

Sebastián Salazar Bondy. También se la firma con una frase humorística: “El arte es un ojo. El suyo en este caso. Gracias”.

Ciro Alegría. A partir de las fotografías que le hace, Baldo descubre el filón que significa especializarse en un álbum de personajes destacados.

Jorge Luis Borges. Se cruza con él en una calle de Lima y le hace tres fotos sin que el escritor se dé cuenta. No se hablan. Baldo piensa que habrá una segunda oportunidad. Y la hay, pero Borges ya está ciego y él se niega a retratar “una mirada sin vida”.

Julio Ramón Ribeyro. Lo representa al lado de una ventana, a la espera de un libro conjunto que no pudo ser.

Víctor Raúl Haya de la Torre. El retrato del líder aprista peruano sirve para figurar en los billetes de 50 mil intis.

Mario Vargas Llosa. Lo fotografía después de publicar La casa verde, muy joven todavía. Baldo piensa que sus pocos años y sus ademanes de conquistador son un inconveniente para el retrato. Aunque ya lo intuye avispado y puede sospechar hasta dónde llegará en la literatura, como galán, ni se lo imagina.

Lee Kun-Hee. El retrato al presidente de Samsung le abre las puertas para que cincuenta litografías suyas figuren en otros tantos despachos de la multinacional en todo el mundo.

José María Arguedas. Su retrato es el del olvido. “Una ramita sin hojas en una ventana”. Así lo resume él. Arguedas lo expresa con mayor crueldad, suicidándose.

Bioy Casares, Pablo Neruda, Atahualpa Yupanqui, Bryce Echenique, Carlos Fuentes, Polansky, Blanca Varela, Man Ray, Laxeiro y tantos otros.

Velia Martínez, su bella compañera hasta el final, pintada, no retratada, es nuestra imagen del cromo de Baldo.

Seguidor de El Cordobés, donde nace el paracaidismo

Lunes, 8 de Julio, 2019

Se cumplen hoy los 77 años del nacimiento en Lugo de Luis Ríos, El Pinturero

ES UN ADJETIVO torero por los cuatro costados. Basta un espada de andar garboso para que los cronistas le digan pinturero. Mayoral escribe un schotis _ ¡Pa pinturero, yo! _, que suena bastante y Arniches firma el sainete Serafin el Pinturero. Cada dos por tres se mata en las plazas un toro con ese nombre y poco antes de que Luis Ríos Losada (Lugo, 1942), se estrene en los ruedos, a su amigo Celita II también le corresponde un Pinturero de segundo. El chaval, que iba para tremendista, se lo queda para sí.

Y aunque a principios de siglo el apodo lo ha llevado un hábil carterista llamado Antonio García Cuadrado, lo cierto es que el apodo le va pintiparado, porque Luis es muy pinturero y el nombre, muy pegadizo.

A lo mejor se lo consulta a Luis López – Díaz Pallín, que en sus arranques siempre está ahí para echarle una mano por aquello de que aviadores y paracaidistas, primos hermanos.

Ése es el nacimiento del nombre torero. El de la persona sucede hace hoy 77 años, el 7 de julio del año indicado. En el edificio que sustituye a la casa familiar de la Ronda, cerca de la Porta Miñá, ha puesto el Concello una placa de homenaje por la que porfía su hermana. Bien hecho.

A todas estas, Luis se bautiza como Río, porque ése es el apellido de su padre, Jesús. El plural es cosa de las amistades, tan empeñadas en ello que la familia acaba cediendo y adopta Ríos como suyo. Un bonito ejemplo para contar cuando salga a colación cómo se forman los apellidos.

A nadie oculta que el espejo en el que se mira se llama Manuel Benítez y se apoda El Cordobés. De tremendista, a tremendista y medio, porque el lucense aporta un adorno difícil de superar. Ni el teléfono, ni el salto de la rana podrían comparase a un salto en paracaídas con traje de luces antes de iniciar la faena. Y tanto.

El 25 de 1966, Día de Galicia, se celebra en Monforte de Lemos una corrida única en la historia. La llaman “novillada enxebre” y su particularidad consiste en que reúne a cuatro espadas nacidos en la provincia. Celita II, de Láncara; Jesús Rivelo, El Galleguito, de Vilaesteba, en Oural, y los lucenses Luis Ríos y Jesús Núñez.

Las críticas son buenas y salvo el revolcón en el que Jesús pierde por minutos el conocimiento, todo sale a gusto de la plaza, que está repleta, incluida la colaboración de un taxista de Sarria, que a falta de mulillas, arrastra los novillos tras la suerte de matar.

El Pinturero corta dos orejas, y Celita II, más veterano, también el rabo. El único novillero que no es de Lugo, Salvador Muñoz, también se hace con los máximos trofeos y sale de la plaza a hombros. Se festeja a Galicia y se nota cierta generosidad en el presidente.

Luis está listo para presentarse como el único torero-paracaidista de la historia, con ganas para comerse el mundo y hacer de su invento _ el capote y el velamen _, un espectáculo fantástico. No en vano es en Córdoba donde se realiza el primero salto de la historia. Sí, yo también puse esa cara de asombro cuando lo supe. Fue Abbás Ibn Firnás en el año 852. Pues eso, siendo Luis admirador de El Cordobés y siendo Córdoba cuna del paracaidismo mundial, lo suyo está predestinado.

Se lanza sobre Getafe y apenas hay tiempo para más. Lo contratan en Colombia para saltar y torear en la plaza de la Serrezuela, en Cartagena de Indias. El viento lo lleva hacia el mar y la tragedia que suele acompañar a los toreros en los alberos, sucede en aguas del Caribe. El pintor local Enrique Grau Araújo lo plasma en un óleo que nos sirve de cromo.

Donar en tiempos de filantropía

Domingo, 7 de Julio, 2019

El ayuntamiento de O Porriño o la plaza de abastos de Ribadeo, algunas de las donaciones de Ramón González Fernández

ERAN TIEMPOS EN los que la filantropía no causaba sarpullidos a los parásitos sociales que pretenden hacerse con el Estado para ruina del individuo y beneficio propio. Muy al contrario, quienes la ejercen son elogiados y admirados. ¡Sorprendente! Se trata de personas que han triunfado en sus negocios, o que sin haberse empoleirado entre los más ricos del pueblo, sienten la ineludible necesidad de ayudarlo en la medida de sus fuerzas. En la zona de Ribadeo, Pedro Murias, Clemente Martínez Pasarón y Ramón González Fernández (Ribadeo, 1856), se distinguen en ese altruismo; como Claudio López, Ángel Fernández Gómez y Domingo García Moldes lo hacen en iniciativas de la capital provincial.

De los citados, quizás sea Ramón González quien la haya practicado con mayor asiduidad, sin que ello signifique ni mayor ni menor mérito que el resto, aunque sí, mayor insistencia.

La fortuna de Ramón González se forja en Rosario (Argentina), donde llega a ser consejero delegado del Banco del Río de la Plata. Con 43 años regresa a Galicia, acaudalado y soltero. Con dinero permanecerá toda la vida gracias a una sabia administración que incluye una generosidad a prueba de pedigüeños. La soltería la perderá al año siguiente de llegar a manos de la vecina de O Porriño Corona González Santos, culpable de que su mecenazgo se reparta desde entonces entre O Porriño y Ribadeo.

Precisamente una de las obras por las que es más recordado en su tierra de Porcillán, la Plaza de Abastos que hoy luce su nombre en gran alarde tipográfico, como diríamos en términos de imprenta, no llega a verla terminada y es Corona, su viuda, quien realiza la donación oficial. La prensa destaca en ese momento que “para la entrega y recepción del edificio _ presupuestado inicialmente en 150.000 pesetas _, se han dado las mayores facilidades por el ministro de Hacienda”, convencido de los beneficios que redundarán en los ribadenses.

De repetirse hoy, Amancio Ortega no las tendría todas consigo para lograr las mismas facilidades. También en ese momento, doña Corona firma la escritura de compra de los terrenos donde habrá de construirse la nueva capilla de la Venerable Orden Tercera, que databa de 1679 y que hoy permanece entre las calles Dr Moreda y Reinante, inmediata a la misma plaza.

Seguramente muchos vecinos no han entrado nunca en la capilla, pero si lo hacen podrán contemplar el mausoleo que doña Corona manda construir para acoger los restos de su esposo. Oirán decir que es ampuloso, pero por el mismo motivo, es original y curioso.

Don Ramón muere en O Porriño, donde residía sin olvidar anuales visitas en Ribadeo a su hermana, doña Dominica, también caritativa dama, acompañado de su mujer y de su sobrina Micaela Fernández. De ambos municipios es hijo predilecto y si en el de nacimiento sufraga comidas anuales a los internos del Hospital de San Sebastián y San Lázaro, o construye la plaza de abastos; en el de adopción promueve el famoso edificio del ayuntamiento que diseña Antonio Palacios y que hoy sigue siendo el lugar más visitado de la capital del granito.

Prueba de que su labor filatrópica alcanza a otros lugares de Galicia es el autoclave y la caja de esterilización donados al hospital de Viveiro y la generosa ayuda donada a una familia coruñesa tras la muerte del marinero en un naufragio. Bibliotecas, colegios o escuelas de docenas de rincones le deben todo o algo de su existencia a don Ramón, cuyas espaldas aguantan las críticas que tengan a bien hacérsele.

La carretera al balneario de O Incio, antes que Detroit

Domingo, 7 de Julio, 2019

La historia del alquitranado pasa por la provincia de Lugo gracias a Pelegrí i Fusellas

SE ATRIBUYE AL carácter visionario de Henry Ford y su equipo la primera utilización del alquitrán o chapapote como firme para las carreteras ante la llegada masiva de automóviles. Fue una experiencia que se lleva a cabo en un circuito de Detroit el año 1909. Bueno, pues están equivocadas.

Tal honor no corresponde a Detroit, sino a Lugo. Y no fue Henry Ford el pionero, sino el ingeniero de Obras Públicas de Lugo, Eusebio Pelegrí i Fusellas (Barcelona, 1868?), que realiza tales experimentos cinco años antes, en 1904. Tampoco se hace sobre un circuito cerrado y ex profeso para la prueba, sino sobre un camino ya utilizado para el tránsito de vehículos, concretamente un tramo de 600 metros del ramal de carretera de tercer orden que une Ferrería de O Incio con el manantial de aguas minerales.

El ingeniero catalán Eusebio Pelegrí es destinado a Obras Públicas de Lugo, donde comparte su trabajo con Manuel Lois y Julio Murúa. Durante su etapa lucense es probable que haya sido agüista en O Incio y allí escucha las lamentaciones de quienes también acuden a procurarse salud, por la tortura pulmonar que sufren yendo y viniendo al manantial debido al polvo que se levanta en el camino con las ruedas de los vehículos.

En ese mismo momento se ha creado en París una asociación contra el polvo, prueba de los encajes que es necesario realizar para paliar las incómodas consecuencias de la llegada del automóvil.

Indudablemente, Pelegrí está al tanto de las soluciones que se proponen para sustituir el polvoriento macadán que desde 1823 impuso en todo el mundo Jhon McAdam, y dado su puesto en la administración y su vinculación con O Incio, emprende la faena de un experimento revolucionario, aunque hasta ahora haya sido olvidado.

En efecto, Pelegrí viene destinado a Obras Públicas de Lugo desde Barcelona. Luego pertenece al Servicio Central Hidráulico, en Madrid, y finalmente, siendo ya supernumerario, ocupa la dirección de la Compañía de los Ferrocarriles del Sur, con sede en Málaga, donde fallece en 1919. Su hermano José fue el autor del primer mapa del Pirineo catalán.

Su familia conmemora cada aniversario de su muerte ofreciendo una comida a 40 pobres que se sirve el mismo día del funeral.

De él sabemos también su predisposición para estar al tanto de la vanguardia técnica, lo que le lleva a vivir su aventura con el alquitrán. El polvo es el enemigo número uno que obstaculiza el avance del automóvil y el éxito del balneario lucense. Es propiedad de la familia Gasset Dorado y Aguilar, que ha contratado un peón a tiempo completo para mitigar la polvareda, sin lograr resultados satisfactorios.

En 1907 se publica el informe del ingeniero sobre la obra realizada en los tres veranos anteriores y en él podemos conocer que Pelegrí está al tanto de los mínimos detalles, como por ejemplo, la recomendación de utilizar una escoba de paja de arroz para el barrido previo, por ser ésta la más elástica.

La forma de aplicar el chapapote está descrita con minuciosidad, así como las ventajas e inconvenientes que observa, tras el paso de 800 peatones y 200 vehículos diarios.

Pelegrí utiliza alquitrán suministrado por la fábrica de gas de A Coruña, a 110 pesetas la tonelada. En los 3.000 m2 se utilizaron cinco (550 ptas.), 10 para el combustible, 44 para la caldera, 112 en jornales y 12 en escobas. Total, 728 pesetas. Sus cálculos fueron por tanto, que el m2 salía a 0,22 pesetas. Una auténtica ganga.