Archivo de Julio, 2019

La precoz académica Luz Pozo Garza

Lunes, 22 de Julio, 2019

Hoy cumple 97 años la poetisa de Ribadeo, la mujer que desmiente la misoginia de las academias

ALGUIEN CONFESÓ UNA tarde metida en espirituosos que toda su generación, la anterior y la siguiente, habían estado secretamente enamorados de Luz Pozo Garza (Ribadeo, 21-VII-1922), y como las confesiones bajo efectos psicotrópicos van a misa, ni las discutimos, ni encontramos razones para hacerlo, porque la escritora fue siempre lo que se dice un bellezón, por muy feo que resulte hablar hoy de estas cosas.

La niña Luz y su hermano eran unos ávidos consumidores de radio, la ventana al exterior de más fácil acceso en los años treinta, cuando la asfixia de una península encarrilada al desastre hacía imposible grandes bocanadas de aire puro. Ellos, como otros quince mil niños de toda España, tentaron a la suerte de Unión Radio en busca de unos juguetes que paliasen las escaseces. ¿Les tocó alguno? Posiblemente, no. Eran muchos niños y pocos juguetes.

Pero si con 13 años, Luz es oyente de Unión Radio; a los 15 ya es colaboradora de Radio Lugo. La familia se ha trasladado a la capital provincial y en plena guerra, cuando la emisora todavía balbucea sus primeros pasos en horarios reducidos, con cientos de controles al servicio de FE de las JONS y con el subtítulo de Ondas Azules, Luz Pozo es uno de los pilares de la emisión infantil, el tiempo dedicado a los oyentes más jóvenes.

Cada uno hace lo que puede, y aunque no tenemos constancia fehaciente, no sería de extrañar que en esos programas de 1937 la niña de Ribadeo que era de Viveiro hubiese leído su primer poema, o al menos una redacción cargada de tintes mariñanos, o el cuento de unos cangrejos enamorados.

En agosto de ese año se informa que la emisión infantil de Radio Lugo, por orden de la superioridad, tendrá que salir al aire a las tres y cuarto de los domingos. ¿Por qué? No se explica, pero alguna razón de ignota finalidad habría.

Con Luz _a la que llaman Lucita _, también se ponen delante del micrófono casi todos los domingos, gente como Enrique Santín _ siendo niño de 14 años _, Teresita y Chelito Roca, Alicia Vilas y el benjamín, Ivancito Manso Pedrosa, que con sus seis años de existencia ya les lanza discursos a los lucenses sobre lo que cada semana sea de menester.

Luz Pozo fue niña precoz y adulta precoz, porque antes de cumplir los treinta, con dos libros publicados, uno en castellano, Ánfora, y otro en gallego, O paxaro na boca, ya es acogida como correspondiente por la Real Academia Galega, lo cual constituye un récord de rapidez sin parangón, o eso creemos. Para que luego hablen de las reticencias académicas para con las mujeres. Y no me digan que fue causa del enamoramiento generacional.

La precocidad de Luz se observa también a la hora de recibir homenajes. Sus libros y su condición de académica le valen para que a los 29 años reciba el primero de ellos en Ribadeo. “Luz Pozo publicó su obra y ni siquiera la puso a la venta. Ha tenido la delicadeza de obsequiar a la critica y destacados intelectuales con ejemplares”, dice el periodista. Y afirma que la llaman “la Carmen Laforet gallega”, porque con una sola obra se encarama en lo más alto.

No es mal arranque. Como tampoco lo es que Gerardo Diego, en abril de 1952 _ ahora sí, cumplidos los treinta _, considere que en Galicia hay tres mujeres con mimbres para suceder a Rosalía: Pura Vázquez, Pilar Vázquez Cuesta y ella. Y es el propio Gerardo Diego quien añade. “No es probable que salgan otras luces con su pozo y su garza por esas tierras de España”.

No, tan precoces, no.

Feliz cumpleaños, Luz, premio Trasalba 2019.

Faraldo, escurridizo y solitario

Lunes, 22 de Julio, 2019

Consideraba que la función del crítico de arte era más parecida a la de un nigromante que a la de un experto

AL SEGUIR LA biografía de Ramón Descalzo Faraldo (Foz, 1915), se tiene la sensación de perderle la pista a cada momento. Es difícil pensar que hubiese en él una intención predeterminada en desdibujarse y resulta más factible achacarlo a su propia forma de ser, el saber estar sin hacerlo, o el irse cuando todo el mundo cree que sigues ahí.

El despiste empieza con el propio nacimiento y la confusión con Xesús Descalzo Faraldo. Nace en Foz o en Tui; en 1915 o en 1918…

Tomás Paredes dice que “las fechas en Faraldo, bailan como los trasgos y los fuegos fatuos, en los maizales que sobreviven en estío”. Por ello se puede decir que Faraldo fue un hombre escurridizo, guionista de cine, novelista y crítico de arte como notas más destacadas, pero tampoco tanto. Por ejemplo, forma parte de un trío a través de la productora Aspa films que llevan a cabo algunas de las películas más emblemáticas de los años cincuenta en España y cuyas otras dos patas son Rafael Gil y Vicente Escrivá. Pues bien, habiendo colaborado al menos en once de ellas, su nombre apenas aparece en dos y con la categoría de adaptador cinematográfico. No obstante la sospecha es que entre los tres se pueden repartir las mismas responsabilidades, según en qué películas.

Conoce y trata a los hombres y mujeres del cine de esos años, a varias generaciones de pintores y a los escritores más destacados, pero sin embargo sus fotografías son escasísimas, como si tuviese el don contrario al de los aspirantes a famosos, es decir, saber desaparecer en el momento del click.

Su filmografía abarca los títulos de Rafael Gil como director, desde Sor Intrépida (1952), hasta Salto a la gloria (1959). Y dos de Vicente Escrivá: El hombre de la isla, (1960) y Dulcinea (1962). También se acreditan dos apariciones delante de las cámara, una como profesor en Murió hace quince años, y otra como indio herido, en Sor intrépida.

De La guerra de Dios hizo la adaptación a novela, que se publica el propio años 54 en La novela del sábado. El resto de su producción son libros sobre pintura y pintores, como Rafael Zabaleta (1947), Espectáculo de la Pintura Española (1953), Antonio Valencia (1957), José Caballero (1958), Cuadernos de Arte número 22: Orlando Pelayo (1972), Benjamín Palencia (1972), Dibujos de Pelayo (1972), Don Nicanor Piñole (1973), Carlos López Boado (1977) y Marino Amaya (con Jesús Torbado, Tico Medina y Antonio Cobos) (1982).

De su relación con Jorge Oteiza _ de su odio convendría decir _, surge una turbadora Suite Faraldo, que fue expuesta, creo que por primera y única vez en 2013 en el IVAM de Valencia, cuando ambos, artista y crítico ya están muertos, donde Oteiza lo trata con burla y desprecio en actitudes de grotesca parodia sexual.

Pero al margen de éste y otros desencuentros, la voz de Faraldo fue siempre considerada como una de las más certeras dentro de la crítica artística y poco escritores como él fueron tan citados, quizás porque siempre supo expresar en el menor número de palabras el significado de cada uno de los pintores.

Se le considera el descubridor de muchos valores y sin duda, quien envía al fracaso a otros que intentaban triunfar sin méritos para ello, según su particular criterio. Entre los primeros figura el lucense Tino Grandío, a quien reconoce su valía desde el primer momento.

En 1978 la asociación de pintores y artistas Panorama 78 le dedica un homenaje. El crítico A. M. Campoy celebra la exposición y el acto como una alabanza a un “hombre solitario”.

Gene, todo por los niños, pero sin niños

Domingo, 21 de Julio, 2019

La viuda de Ángel Santos Vila reúne diez millones de pesetas para una Fundación que no las distribuye

LA VIDA DE Generosa Moreno (Lugo, 1901) es complementaria a la de Ángel Santos Vila y por lo tanto, para conocerla en toda su extensión, habrá que aguardar a la publicación de aquélla.

Generosa es parte y prolongación de su marido. En los dos hay el mismo y único afán que los funde, los premios para la educación de los niños lucenses que ambos crean.

Sin embargo, ni ellos tienen niños en su matrimonio, ni los premios van a alcanzar su objetivo, lo cual no quiere decir que Ángel no haya sido un abnegado y muy singular pedagogo, o que Generosa no haya cumplido los extremos de su pesada herencia con una vida de sacrificios rayana en la heroicidad.

La paradoja que une las vidas de estos dos personajes, una vez extinguido el vínculo matrimonial por la muerte de Ángel, da comienzo el 15 de febrero de 1966, cuando el BOE 39 de ese año publica la aceptación y aprobación de la Fundación Benéfico _ Docente “Premio Ángel Santos Vila”, cuyo fin es premiar y estimular la asiduidad en la asistencia a clase de los niños y niñas lucenses de familias económicamente modestas, con un capital de 324.000 pts.

Y añade el diario oficial: “El fundador, don Ángel Santos Vila, fallecido en la ciudad del Sacramento el 4 de enero del pasado año, ha sido un maestro nacional ejemplar, un pedagogo distinguido, un verdadero filántropo, todo bondad, admirado y querido dentro y fuera de la provincia”.

Con ese pistoletazo de salida, Generosa Moreno emprende una peregrinación de privaciones para convertir su mísera pensión de viudedad en una constante fuente de ingresos para la fundación, que en sus 22 primeros años de existencia pasa de esas trescientas mil pts, a diez millones. Treinta y tres veces más. La edad de Cristo.

Pero ni con ésas va a conseguir que Lugo se beneficie ni un patacón de tantos esfuerzos. Sin niños antes y sin niños después.

En 1983, Rafael Torres y quien esto firma entrevistamos a Generosa Moreno cuando ya lleva 18 años de viuda copiando en libretas de papel cuadriculado los pensamientos de su marido muerto y alimentando su cuerpo menudo, volátil, transparente, con las verduras desechadas por todos, con la fruta que inicia su putrefeacción, y con alguna proteína consegida a través del embutido más barato de la tienda.

¿Y qué decir de la ropa? Gene, como él la llama, se viste de viuda cuando la deja sola su Ángel y con ese mismo uniforme llega al postrer momento de acompañarle, gracias a un cuidado exquisito de cada prenda.

El despilfarro de la mujer, el momento en el que se desprende de algo que no esté destinado a la Fundación, ocurre en las tardes apacibles, cuando se dirige desde su casa cercana a Garabolos al parque o la alameda, donde obsequia a palomas y gorriones con las migas de pan que ella reparte sonriente y sin prisa durante media hora o más, orgullosa de que su política de gastos le dé para subsistir, para engrosar el capital de la Fundación y para repartir dividendos entre el averío de las plazas públicas lucenses, que la rodean, a izquierda y derecha, para componer una imagen de un entrañable candor ciudadano.

Todo por arañar unos céntimos cada hora a su presupuesto vital y entregarlo con devoción satisfecha a la Fundación Ángel Santos Vila.

Su segunda dedicación, ya decimos, es recopilar los versos y aforismos de su marido en una libretita cuadriculada que hoy conservamos como testimonio de esta dickensiana historia con final trágico, porque la Fundación jamás ha cumplido su objetivo. ¿Dónde está el dinero de doña Gene?

Díaz Sanjurjo es San An de Búi Chu

Domingo, 21 de Julio, 2019

Hoy se celebra su festividad, 162 aniversario de su ejecución en Nam-inh, el año 1857

POCO PUEDEN SOSPECHAR los turistas españoles en Vietnam que detrás del Bùi Chu Saint An´s Orphanage _ Orfelinato de San An _, se esconde el homenaje a un lucense. En efecto, San An no es otro que San José María Díaz Sanjurjo, nacido en Vigo (Suegos/Pol, 1818) y canonizado por Juan Pablo II el año 1988.

En el momento de su martirio, el padre Díaz era obispo de Platea y vicario de Tonkín Central, en la Cochinchina que hoy es Vietnam. Allí es conocido como An, o José An, en lengua anamita, y de esa forma el orfelinato de Bùi Chu por él fundado en 1852, lo recuerda con su nombre local. El santo dominico de Pol lo bautizó como Maison des Anges _ Casa de los Ángeles _, de modo que su título actual parece una abreviatura del original _ An / Anges _, pero en realidad es a él a quien alude.

Ese año había bautizado a 28.355 personas, lo cual supone un grave problema para el poder del mandarinato, pues el total de conversos asciende entonces a 150.000.

Así, después de recomendar a los padres católicos que no envíen a sus hijos a la escuelas sínico-anamitas y cuando éstas quedan prácticamente desiertas, es capturado en marzo de 1856 y obligado, según el relato de testigos, a pisar la cruz. A lo cual se niega. Pese a que el gobernador le había prometido su apoyo, es conducido a la cárcel de Nam-inh para ser acusado por el mandarín Nguyentan “de las más graves penas prohibidas por nuestras leyes”.

La sentencia ordena que se le corte la cabeza y se exponga en una pica. También se condena al alcalde a recibir cien bastonazos y destierro por haber permitido la expansión de los religiosos, y premia a sus captores con diversas cantidades de dinero. La ejecución tuvo lugar hace hoy 162 años, el 20 de julio de 1857 _ 29 de agosto, en otros relatos _, y es referida por Nicolás Ky, natural de Doungbien.

Afirma Ky que es conducido al lugar de las Siete Yugadas, habitual para los ajusticiamientos. Va atado a una canga y la tropa camina al lado de un teniente general y un coronel montados en sendos elefantes. Se le arrodilla sobre el mantel de misar y el verdugo necesita tres machetazos para separar la cabeza del cuello, que fue insertada en una pica. El cuerpo es arrastrado a una barcaza, envuelto en sus ropas y atado a una cuerda. A los remeros se les prohíbe mirar hacia atrás para que no sepan el momento exacto en el que un oficial corta la cuerda y se hunde en el río, de manera que a nadie se le ocurra rescatar su cadáver y rendirle culto.

Su escultura en madera, obra del artista extremeño Fernando Mayoral _ de quien también son las tallas de Manuel Fraga en Vilalba y de Torrente Ballester en Salamanca _, se encuentra en la iglesia de Suegos. En algunas referencias se dice que su cabeza se veneró en el convento de Santo Domingo de Guzmán de Ocaña (Toledo), donde es recibida con solemnidad el 27 de septiembre de 1891, sin embargo en la actualidad allí afirman no tenerla.

En Ocaña había hecho el noviciado y recibido el hábito dominico después de realizar sus primeros estudios en el Seminario Conciliar lucense y en Santiago.

En 1844 parte de Cádiz hacia Manila presidiendo una misión. Reside en la capital filipina algunos años donde ejerce una cátedra de Humanidades como buen latinista que era, y luego solicita ser nombrado misionero del Tonkin.

El 8 de abril de 1849 es consagrado obispo de Platea, y el 26 de agosto de 1852, elegido vicario apostólico del Tonkin.

Converténdome nun minusválido superválido

Viernes, 19 de Julio, 2019

Hoxe é o 22 cabodano da morte do poeta Fiz Vergara, pero o seu latexo segue a estar na Lóuzara xabreira

DESDE QUE SOFRE un accidente na súa infancia, Fiz Vergara Vilariño (Samos, 1953) vive atrapado nun corpo que lonxe de axudalo a facer pola vida, lle impón unha pesada carga que semella cruel e inxusta.

No seu caso foi unha distonía muscular grave, omnipresente, destructiva e sumamente molesta. Pero ao igual que Stephen Hawking coa súa doenza, Fiz logra superarse a si mesmo e desenvolver unha obra literaria que está á altura da mellor produción galega do século XX e cunha sombra que segue a alumear a novos poetas cada ano.

Hoxe hai 22 anos da súa morte e poucos meses antes, fun entrevistalo na súa Loúzara xabreira. O xornalista pescuda nos primeiros anos do poeta:

_ A miña infancia foi moi rica en lembranzas; e non lembranzas tristes, precisamente. Eu de neno, a verdade sexa dita, funche un anarquista feito e dereito: derrubaba cancelos e estivadas, defecaba nas fontes cando me poñía de mal xorne. Que sei eu! A infancia vén a ser un dos poucos periodos ledos e algareiros da miña vida, de aí que lembre os anos infantís con verdadeira nostalxia, cando sinto as cancións daquel entón emociónome a máis non poder. O primeiro que teño máis vivo no maxín quizais sexa o que vivín, en Praducelo de Lóuzara, na festa do Santo Antón, onde me levaron meus pais cando tiña tres ou catro anos.

E no nacemento da súa vocación literaria.

_ Foi en Madrid, aló polo ano 69, cando comecei o bacharelato; eu _ pola miña minusvalía _, axiña me decatei de que me encontraba nunha situación semellante á dos xitanos ou á dos negros, por poñer dous exemplos de discriminación e paternalismo malentendido: xiringábame abondo que me colgaran adxectivos como pobrecito ou inválido, que ferían o meu orgullo arreo; entón cavilei no único xeito de evitar estas aldraxes e dei nun xeito, quizais o único de escudir estes calificativos. Como? Pois dunha maneira moi sinxela: agarrándome ferreamente aos libros de texto; estudaba moítisimo e cheguei a sacar notas extraordinarias; así, co paso do tempo, fun gañando a simpatía da xente, facéndome valer, incluso sentíndome superior aos demais, é dicir, converténdome nun minusválido superválido. Quería ser químico, porque me parecía unha carreira axeitada para exercela sen moitos problemas físicos, mais ao ano seguinte viñen facer 3º a Sarria e tocoume como profesora de Literatura unha rapaza de Monterroso, chamada Araceli Rodríguez. Eu _ digo isto sen ningunha fachenda _, redactaba bastante ben, froito das miñas lecturas de El Progreso _ que xa daquela chegaba á miña casa de Santalla _, redactaba bastante ben e volvía tolas ás rapazas coas miñas redaccións; por todo isto a mentada Araceli díxome un día: “Félix, lo tuyo es la Literatura”. E así che empezou todo.

E logo, Alonso.

_ Éme abondo difícil expresarlo con palabras; foi algo semellante ao que significou Cossío para Miguel Hernández. Lembro nidiamente a Alonso na súa casa de Gil Yuste, en Lugo, aconsellándome decote, agardando coa paciencia de Xob que xurdiran as palabras da miña boca deforme, ordenándome unha e outra vez que repetira. Bueno, ho, este home portouse comigo dun xeito marabilloso, recomendándome as lecturas máis axeitadas, animándome cando me vía deprimido. Eu non teño máis que boas palabras para el. Se tivera posibles, ergueríalle un monumento no corazón de Lugo. Se este home non chega a aparecer na miña vida, seguramente non estaría agora fronte a ti, pois a miña existencia collería un rumbo moi diferente.

Un mindoniense en los 120 años del Barça

Jueves, 18 de Julio, 2019

Hoy hace 109 años que se estrena el primer himno del club catalán, compuesto por Lodeiro Piñeiroa

EL BARÇA CUMPLE este año sus 120 de historia y en ella se cuela con papel protagonista José Antonio Lodeiro Piñeiroa (Mondoñedo, 1868).

Cuando aún faltan tres décadas para acabar el XIX, corre por la rúa Moscas, cerca de O Pasatempo, un chaval al que su familia encauza hacia la carpintería.

Se llama José Antonio y se supone que el oficio es también el de su padre, Benito Lodeiro, o el de alguno de sus abuelos, José Lodeiro, que es vecino de Santo André de Masma, o Ramón Piñeiroa, que hace por la vida un poco más lejos, en San Xoán de Vilaronte, ya en tierras de Foz.

Pero el chiquillo está destinado a las maderas de las batutas. Su madre, Filomena Piñeiroa, lleva en su nombre el amor por la música, aunque el responsable de la nueva vocación es José Antonio Ramos Gasalla, llamado o Refaixeiro, de quien da noticia Andrés García Doural.

Y si Ramos Gasalla lo saca de la ignorancia musical, quien lo pone en el disparadero de hacer carrera entre arpegios es el impresor y músico Hermenegildo Mancebo, que dirige la banda de música de Mondoñedo y que hace del zangolotino un aventajado alumno clarinetista.

Deja Mondoñedo y se integra en el Regimiento de Murcia, de guarnición en Lugo. Luego consigue aprobar los ejercicios como músico de segunda y en tales condiciones reside sucesivamente en Gerona, Figueras y Barcelona, dentro de los regimientos Asia y Alcántara, pasando a músico de primera, y a director de banda, gracias a las clases en la academia del coruñés José María Varela Silvari, abierta en Madrid para tales menesteres.

Y al tiempo que se consolida en su trabajo, envía a Mondoñedo piezas que le reclaman o que él idea, como la del Corpus Christi, o composiciones de gaita para Os Pacheco, y otras formaciones, de Ortigueira.

Pero la anécdota que lo distingue ocurre en 1910, el año en el que el Foot-ball Club Barcelona gana las tres competiciones en las que está inscrito, motivo por el cual en la historia del equipo figura como el año del primer triplete, dicho todo ello en argot actual, puesto que en 1910 nada de tripletes se sabe.

El Barça que preside el alemán Otto Gmelin acaba de ganar el Campeonato de Cataluña, la Copa de los Pirineos Orientales y el Campeonato de España de la temporada 1909-1910 y se quiere festejar con un himno.

El 17 de julio de 1910 se disputa un encuentro en el campo de la calle de la Industria para celebrar la magnífica temporada. Se enfrentan los jugadores del primer equipo del Barça contra los del segundo, y los presentes oyen por primera vez el Foot-ball Club-Barcelona Himno Marcha, así bautizado por Lodeiro, músico de la banda del regimiento de Infantería Alcántara 58, que a su vez es la que lo interpreta.

El 21 de septiembre de 1915, la junta directiva del Barcelona decide imprimir la partitura de Lodeiro y repartirla entre los aficionados en ocasiones especiales para que todo el camp sea un clam, como afirma el himno actual. Éste de Lodeiro con letra de José Albert estará vigente hasta el 25 de febrero de 1923. Su redescubridor es Xabier Andrés Garrote, vecino de Ortigueira, que encuentra una partitura manuscrita para piano entre los papeles de su padre.

El 5 de agosto de 2017, el himno vuelve a sonar en Mondoñedo interpretado por el coro Maestro Pacheco en homenaje a su creador.

Lodeiro financia en su ciudad un Concurso bianual de Músicas Civiles, “coincidiendo con las tradicionales fiestas de los Remedios”, y desde 1936 es titular allí de una calle antes llamada Libertad.

Artículos como puñetazos en el estómago

Miércoles, 17 de Julio, 2019

Se cumple el centenario de la muerte de Prudencio Iglesias Hermida, el más tremendista de los periodistas españoles

PRUDENCIO IGLESIAS HERMIDA (Lugo, 1884) fue un escritor y periodista que hizo novela de aventuras, costumbrismo, crónica taurina, crítica literaria y corresponsalía de guerra en los albores del pasado siglo.

Como buen tremendista, no sabe expresar una opinión sin salpicarla de algún rasgo violento: “Preferiría un tiro por la espalda antes de que a un hijo mío le gustase Martínez Sierra”.

De tal guisa transcurre la vida de don Prudencio, imprudente y desafiante. Así encabeza Prudencio una semblanza sobre su colega Cánovas Cervantes, allá por 1912: “Cánovas Cervantes es el genio invertido. Nos hallamos en la cumbre de la brutalidad”.

Un día se disculpa ante él por todo lo dicho y cuando muere Prudencio, éste reconoce no guardarle rencor.

Toda su vida, corta pero intensa, es un continuo borbotar de ventoleras, de ideas, de excentricidades y genialidades que desbordan cualquier continente donde queramos archivarlas. Es un escritor largo, de abundante obra y toda ella muy personal. Dice haber nacido en Luar, un topónimo que huele a inexistente. Sospechamos que se trata de Lugo con tintes poéticos. Su padre fue el interventor de Hacienda de Lugo, Prudencio Iglesias, jefe también de la Administración Económica de Lugo. Su madre, Pilar Hermida, el mismo nombre que su hermana. Se casa con María del Carmen Vergudo y tienen una única hija, Carmela.

En mala hora se les ocurre a sus padres darle el nombre de Prudencio, porque el personaje atiende a las más variopintas etiquetas, pero jamás a la prudencia, muy poco a las iglesias y nada a los eremitas.

Escritor prolífico, suelto y tremendista que reparte estopa en la década de los diez del siglo pasado. Enviado especial a la I Gran Guerra, aunque quizá no salga de la habitación del hotel, tenía Prudencio la gracia y la frescura para llamar siempre la atención, para prender al lector y para zarandearle sin tregua en cada párrafo como si le propinase constantes puñetazos en el estómago.

La prensa de Lugo le sigue la pista y en abril de 1903, se da cuenta de que ha sido detenido en Madrid el estudiante de Filosofía y Letras, de 19 años, Prudencio IH, que fue vecino de Lugo hasta que se muda a la capital en compañía de su madre Pilar, lo que da a entender que en ese momento su padre ya ha fallecido.

La detención se produce en la calle de Alcalá como consecuencia de los disturbios generados a raíz de los sucesos de Salamanca, donde mueren dos estudiantes y se provoca una reacción contra Maura. Él es uno de esos muchachos tuercebotas a los que apasiona el fútbol y su nombre queda ligado a la historia del Club Español de Madrid, el primigenio Real Madrid. Ya en el 1924, los lucenses vuelven a saber de su paisano porque dirige en Madrid la publicación El Bólido.

El inquieto Prudencio solicita ser iniciado en la logia Ibérica del Gran Oriente Español, pero no parece que los masones lo aguanten mucho tiempo, ni él a los masones. Decía ser dueño de minas de oro en Alaska y de pozos de petróleo un poco más abajo. Y no, claro que no. En un artículo pide para sí mismo el capello cardenalicio y que lo nombren arzobispo de Toledo, porque de lo contrario “le doy seis tiros a la campana gorda”. En otro, dedicado a los periodistas ancianos, les desea la pronta muerte porque no le hacen caso. Todo un tipo.

A él la vida no le da tiempo para ser anciano, porque muere hace cien años, en abril de 1919, a los 35 años de una bronconeumonía galopante.

La misteriosa pin-up monfortina Estelle Dixon

Martes, 16 de Julio, 2019

Durante dos años (1927-1929) es conocida como una de las bellezas del momento para desaparecer luego de repente

ESTELLE, ESTRELLA O Stella Dixon fue una bailarina, directora de pista, miss, segunda tiple, corista y pin-up española, posiblemente llamada Estrella … Cabrera (Monforte, 1910), cuya huella biográfica es difícil de seguir hoy, porque ella misma se encarga de sembrar mentiras.

La mujer cuenta en las cuatro entrevistas localizadas que es americana, gallega, andaluza o aragonesa, según en qué circunstancias.

Dueña de un rostro muy atractivo y un físico agraciado, durante dos años _ y solo dos _, acapara los espacios que las revistas españolas dedican a la belleza femenina, desde Blanco y Negro a Muchas Gracias.

Su madre es una aragonesa, nacida en Monzón (Huesca) y su padre, un americano que no aparece por ningún lado. Tampoco se aclara por qué nace en Monforte, hecho que oculta otras veces.

Un salto temporal de dieciséis años nos lleva a situarla en Los Ángeles en 1927 como artista de cine y meses después en Buenos Aires, donde conoce al bailarín norteamericano de jazz y swing, Harry Flemming, considerado uno de los mejores del mundo, que trata de formar compañía. Recibe clases y de inmediato se incorpora al elenco como pareja de charleston con Harry.

Cuando éste llega a España, la define como canzonetista, bailarina y artista de la pantalla.

A continuación se trasladan a Zaragoza y el periodista Joserre, de La Voz de Aragón, se fija en Estelle: “El público aprecia, mientras baila y canta, que sobre todas las cosas, es bella, bellísima. Rubia, de ojos claros, enormes, ríe… como ríen esas girls deliciosas de las comedias yankees”.

Allí descubre que su segundo apellido es Cabrera, que a sus 19 años aún no ha conocido el amor y que fue Miss en Axon, una supuesta y desconocida localidad.

En agosto de 1929, es elegida reina de la belleza del barrio de la Plaza de Toros de Madrid. Eso sí es verdad y parece haber sentado reales en la capital. Su nuevo destino es el Price, al frente de 40 muchachas llamadas Fémina, que actúan como señoritas de pista.

A partir de ese momento comienzan sus apariciones en revistas como auténtica pin-up española. En una entrevista confiesa que Dixon se lo puso porque suena bien; es decir, que desaparece el nunca comprobado padre yankee. “Figúrese que el público lee en un cartel, al lado de un nombre de galán de película de amor, como es Harry Flemming, Remedios Pérez o Emiliana Rodríguez… Pues no pasa por la taquilla”.

En su papel de vamp afirma que en Madrid le llaman la Esfinge, “porque no me enamoro de nadie”. Y después se insinúa: “Donde trabajo con más gusto es montando a caballo. Me entusiasma dominar a un potro joven y hacer de él un borriquillo manso”.

Y cuenta una tragedia: “Hace dos años, cuando yo recorría América, en Buenos Aires, se enamoró de mí un poeta de vanguardia, joven y… simpático. Al ver que no lograba interesarme… se suicida”.

Dixon ya es un personaje popular. Su elección como Miss, las fotografías pícaras, las entrevistas, las mentiras… Participa en el homenaje a Arniches cuando se le da su nombre a la calle del Peñón, entrega premios y es una de las artistas citadas cuando se celebra La fiesta de la flor de 1930 contra la peste blanca, o sea, la tuberculosis. Su nombre está al lado de Celia Gámez, Conchita Piquer, Antoñita Torres, Perlita Greco y otras.

Después participa como Fadima en la revista Cleopatra y Julio César, de Vicente Pardo y Roselló, y de ahí desaparece con tanto misterio como había surgido.

Goás Ladra, el inventor que exhibía películas

Lunes, 15 de Julio, 2019

La industria conservera, la maderera, los inventos, la exhibición de cine, la hostelería y la literatura enmarcan la vida de este viveirense de Celeiro

LA EXPRESIÓN GALLEGA “verlle o cu á curuxa” se interpreta como pasarlo mal, o presentir que se acerca algún peligro, pero cuando la madre de Anselmo Goás Ladra (Viveiro, 1922) se la aplicaba a él siendo un niño, no le daba ese sigificado. Al menos eso es lo que intuimos hoy al saber que la señor Goás sacaba la frase a colación cuando argallaba con algún instrumento, o partía en dos los juguetes para verles las tripas.

En resumidas cuentas, que era un curioso y que quería verle el porqué a las cosas.

La imagen del juguete hecho trizas en su afán por saber cómo funciona encaja a la perfección con el más importante de los tres inventos que Anselmo lleva a cabo, la desvisceradora de pescado.

Los otros dos fueron non natos. Uno era una máquina de pegar sellos, que no llega a patentar porque a veces salían varios estampados juntos, y una válvula para grandes depósitos a la que no da mérito, aunque hubo gente interesada en comercializarla. Él asegura haberla utilizado con total éxito.

Anselmo arrastra un mal recuerdo de juventud, cuando atraviesa con su coche el barrio de la Misericordia y tiene la desgracia de atropellar al niño de siete años Manuel García Quelle, que fallece a consecuencia del accidente.

Con 17 años él ya es un conductor experto que viaja de madrugada en un camión hasta la asturiana Cudillero para pujar por la sardinilla con destino a La Pescadora de Celeiro, la fábrica de conservas de su padre, cuando ese pescado escasea en Galicia.

Esos viajes, la contabilidad y otras encomiendas en la fábrica lo conducen al invento de su máquina antes de cumplir los 27 años.

Cuando en 1949 presenta la desvisceradora aplicable a la industria conservera de chicharro grande, afirma que la máquina coloca los peces en los cangilones de la cinta transportadora a razón de cien por minuto. Los descabeza y desviscera en una sola operación, de modo que el pescado queda listo para ser lavado y salado.

Todas las piezas mecánicas las hace él o las encarga, con la precaución suficiente para hacerlo en cuatro talleres diferentes con el fin de que no sepan qué destino tendrá cada una de ellas. Después de tres años de esfuerzos puede decir que en ocho horas es capaz de preparar 20.000 kilos de pescado, el equivalente al trabajo de cuarenta operarios.

Tres empresas se interesan por la patente. Se la lleva Sömme & Sundt, con sede en Bilbao. El trato es recibir un 15 por ciento de cada unidad vendida. Confía en vender 300, pero se queda en 35. Y lo que es peor, el invento se lo plagian cerca y lejos, en Foz y en Suecia. La Sömme & Sundt la comercializa en Escandinavia y en Foz, Damián López instala una réplica similar. Anselmo renuncia a la vía judicial y llega a un acuerdo con el empresario.

En 1963 Marcel Camus triunfa con la versión cinematográfica del Orfeu da Conceição, de Vinícius de Moraes, que titula Orfeo Negro, cuando Anselmo decide meter las narices en la exhibición de películas. Había tenido un aserradero en Casanova, pero supuso que una sala moderna y con todos los adelantos sería un éxito en Viveiro, como así fue durante años. Luego, en el 82, el edificio se transforma en el Hotel del mismo nombre, y hace apenas unos años, una nueva modernización lo convierte en el Hotel Urban de los Balseiro.

Falta por reseñar la última de las vocaciones del inquieto Goás Ladra, su pasión por escribir que ha dado como fruto tres novelas, El puente de la vida, Mi pequeña Julia y Alguien que anda por ahí.

El ingeniero de los saltos

Lunes, 15 de Julio, 2019

Benigno Quiroga López-Vázquez interviene al menos en la construcción de una decena de embalses

EN LA SAGA de los Quiroga hay alcaldes, ministros, ingenieros y cantantes de ópera, pero si un rasgo distingue por común a casi todos los Quiroga modernos es su afán por los avances, lo que a veces les vale el aplauso del respetable, y otras, la incomprensión e incluso la crítica. Es el caso de Benigno Quiroga López-Vázquez (Láncara/Madrid?, 1903), nieto de su homónimo más conocido y de la siempre recordada diva operística Julia Espín, la musa de Bécquer.

Este Benigno, unido su nombre a Fenosa, fue denostado a los niveles de Pedro Barrié de la Maza, lo cual no quiere decir en absoluto se hiciese con razón.

Los Quiroga vinculados a la Casa Grande de A Pobra de San Xiao, como su abuelo, Benigno Quiroga y López-Ballesteros, líder liberal moretista, están ligados a la construcción de la carretera que une A Ferrería de O Incio con el manantial, que va a permitir la realización de innovadores experimentos sobre asfaltado, como vimos en el cromo de Eusebio Pelegrí.

Carreteras e infraestructuras locales se realizan gracias a su mecenazgo, como la implantación en España del sistema Sintonía de Matías Balsera, para mejorar las comunicaciones de radio, por el que se interesa Guillermo Marconi. Y por supuesto, la familia es la primera interesada en crear la estación del ferrocarril de A Pobra, cuyos terrenos ceden gratis et amore en 1880.

El 11 de abril de 1920 se inaugura la luz eléctrica en Pobra de San Xiao. Es obra de la empresa hidroeléctrica que ya ha hecho lo propio en Sarria y Samos y que responde al revelador nombre de Quiroga Espín y Martínez.

José Quiroga Espín muere en la Casa Grande de A Pobra el 4 de noviembre de 1929. A partir de entonces y durante varias décadas más su viuda, Teresa López-Vázquez y Garnica, se va a convertir en la figura visible de la familia. El 5 de abril de 1965, el lugar que entonces es a todos los efectos la Puebla de San Julián se inunda de gente que desea despedir a Benigno Quiroga. A muchos vecinos les llama la atención el hecho de que algunos familiares _ los más jóvenes_, vistan pantalones vaqueros durante el entierro. Los vaqueros, otra innovación de los Quiroga.

Benigno fallece el día 3 de ese mismo mes en Lausana (Suiza), mientras la ciencia médica trata de evitarlo. Casado con María del Carmen Piñeyro Caramés, hija de los condes de Canillas, había sido ingeniero de la línea del ferrocarril de Zamora a A Coruña, director de la General Gallega de Electricidad en Ourense, creador y director gerente de Fenosa, brazo derecho de Barrié de la Maza y Gran Cruz del Mérito Civil.

Uno de sus hijos, el presidente de la Academia Gallega de Gastronomía y de la Cámara de Comercio coruñesa, José Antonio Quiroga y Piñeyro, recuerda que en su familia se vendían propiedades para financiar obras públicas que favoreciesen las carreras políticas “hasta que llegó mi padre y se encontró que aquello estaba en la ruina más absoluta. Mi padre estudió la carrera de ingeniero con becas y ayudado también por la venta de algunas alhajas de mi abuela. Cuando terminó, se dedicó a rehacer la fortuna familiar, a recuperar tierras, casas, poco a poco”.

Sustituido en la empresa por Fernando Salorio Suárez, atrás deja su intervención en la obra de los saltos de Belesar, Ponferrada, Las Conchas, Os Peares, Eume, Mao y Valdriz, y sin terminar, los de Velle, Castrelo y Frieira. El de Valdriz, sigue vinculado directamente a la familia y en plena explotación.