Archivo de Septiembre, 2017

Mentís separatista

Miércoles, 20 de Septiembre, 2017

Juntos y felices

Piqué no se separa de Shakira. En cualquier otro momento el desmentido habría sido intrascendente, salvo para la propia pareja, pero hoy es metafísico, es un manifiesto subliminal para ser captado solo en la fase REM del sueño, la de los rápidos movimientos oculares.

Piqué es al catalanismo lo que Juantorena al castrismo. ¿Se imaginan a Piqué jugando en el Betis?

Shakira es la latinidad explosiva, el castellano hablado con el ombligo, el waka waka del África tropical. ¿Se la imaginan bailando una sardana, casi sin moverse?

Algún malévolo zascandil da en decir estos días tan significados que Piqué y Shakira se separaban, que se independizaba uno y se disgregaba la otra como fruto inexorable del derecho a decidir. Yo me llevo a Milan, llévate tú a Sasha.

No puede ser. Alguien está malmetiendo. Las adoradoras de Shakira se tiran de los pelos. (Ya saben que la cantante no dice admiradoras, sino adoradoras, que suena más colombiano y más fuerte). Pues eso, las adoradoras quieren hacer una Diada para que se quede, y los de Piqué, una quedada, para que se vaya.

¿Es el matrimonio un estado opresor y fascista?, le preguntan a la pareja. ¿A qué viene romper un acuerdo que os va de miedo? Ella 200 millones de dólares al año, segunda cantante latina en pasta, solo superada por López. Él, otros tantos en euros como cláusula de rescisión. Explíquenmelo, por favor, suspiran las adoratrices.

Pero por fortuna _ nunca mejor dicho _, la generalidad de los dos, o sea, la pareja, ha desmentido ayer que haya ruptura y que sus papeletas son Sí y Sí, pero para seguir juntos y en armonía. Y eso que el segundo apellido de ella es Ripoll, como el imán de ese lugar, que tanta desgracia ha sembrado.

Es para alegrarse. Después del 1 de octubre, la cantante y el futbolista seguirán juntos.

Los carteles del circo

Martes, 19 de Septiembre, 2017

1-O, única función

Una de las ventajas de Cataluña independiente sería que el coste del millón y pico de carteles pro referéndum que fueron incautados este fin de semana no repercutiría en nuestro bolsillo.

Por el contrario, hoy los paganos somos usted y yo, salvo que se demuestre la donación desinteresada de una tía soltera de Carles Puigdemont, que habiendo ahorrado un millón de euros, y no teniendo más sobrinos a los que dejárselos, decide pagarle a Carles ese pequeño capricho.

_¡Anda, tía; cómprame un millón de carteles para el refe!

Y si solo fuera la factura de la imprenta podríamos darnos con un canto en los dientes. La imprenta es el chocolate del loro, la pataca minuta que decía el ínclito José María Caneda. Es decir, que “vamos de caspa caída”, como también se oyó al mismo personaje.

Es tal el cúmulo de irregularidades, de robos, mentiras y suplantaciones en torno a estos golpistas de tres al cuarto que ya nada parece ser suficiente para agravarles la pena, como sucede con el viejo método para introducir un elefante en una plaza sin que nadie se dé cuenta. ¿Cómo puede lograrse? Muy fácil, metiendo antes otros 99.

Puigdemont y sus cuates han superado con mucho el umbral de saturación ilegal, de modo que ahora pueden meter nuevos delitos sin que se note y sin que se les agrave la pena.

Entramos en las dos últimas semanas y en ellas se anuncia mayor presión económica contra las pretensiones secesionistas. A saber qué efectos produce. Nos estamos acostumbrando a vivir en tensión catalana y cuando pase _ porque si pasó el diluvio, esto también pasa _, no vamos a saber qué hacer con tanto tiempo libre.

Hay que ver cuán buenos que son estos políticos, que se desviven para montarnos un circo y que no nos aburramos. Eso sí, los carteles los pagamos nosotros, claro.

Tarde piaches

Lunes, 18 de Septiembre, 2017

Pues sí, es el lobo

Ayer se hizo público un manifiesto en el que se denuncia que el referéndum catalán es una estafa antidemocrática. Menuda novedad. ¿Los abajo firmantes se han dado cuenta el sábado, o es que lo tenían guardado en un cajón para darnos la sorpresa a 14 días de la convocatoria?

Pues claro que el referéndum es antidemocrático. Incluso lo es sin que ellos lo digan. Y no solo aquí, porque la legislación española sea represora, sino en cualquier parte del planeta, incluida España, donde la legislación al respecto es laxa hasta las cachas.

Ésa es una de las falacias que Junqueras repite hasta la saciedad con el fin de que él mismo acabe por creérsela. Mantiene este gran hombre de vista desviada que una legislación estatal que prohíbe el referéndum, no puede estar por encima de la legislación internacional, que lo permite. ¿Dónde, cómo y por quién se dice eso?

Mienten sobre mentiras, niegan, desobedecen y se desdicen. Ahora éstos saltan con que es antidemocrático. Bueno más vale tarde que nunca, pero tampoco esperen que les den la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica, una de las mujeres que más han hecho por Cataluña, sin ningún género de dudas.

Es curioso que ese manifiesto, firmado por quienes se definen como catalanes de izquierdas “de variada adscripción ideológica”, haya tenido que ver la luz como publicidad pagada y en un periódico no catalán, casi como si se tratase de un pasquín semiclandestino, lo cual demuestra por si solo que el referéndum anda cojo y sin las mismas oportunidades de expresión para las partes.

Lo que pasa es que todo esto ya se sabía hace años y nadie se atrevió a decir que venía el lobo, hasta que el lobo ya tiene abiertas las fauces, dispuesto a devorar a todos los cabritillos, si no se le da una patada en el cielo del paladar.

Dar de sí

Domingo, 17 de Septiembre, 2017

Sin palabras

Al final, después de deshojar la cebolla de su fárrago, te queda una verdad desnuda y espeluznante. Les hemos dado poder a unos imbéciles y la han jodido.

Cierto que no somos los únicos en practicar el absurdo juego de la autodestrucción, pero admitamos también que otros países por ahí adelante nos dan sopas con onda y honda en convivencia, en mejora de las condiciones de vida, en reducción de los motivos para la confrontación.

Si examinamos la línea argumental de los últimos años debemos constatar con horror que un elevadísimo porcentaje de lo que se llama actualidad política española está ocupado en asuntos propios de la autodestrucción, como si fuese una jaula donde se encerrase a un grupo de caníbales que dedican todos sus esfuerzos a despellejarse con insultos, frases altivas, desprecios y cuchillazos en busca de la mejor tajada que deje al otro sin muslo y a hueso vista.

Aún así, la economía marca números positivos y se avanza con sangre, sudor y lágrimas. ¿Qué pasaría sin el lastre del cainismo?

El peligro de estirar la cuerda constantemente, como ocurre con los calzoncillos de mala calidad, es que el elástico puede dar de sí y ya no sirve ningún esfuerzo para devolverle aquella propiedad tan apreciada que te permitía ajustar el contorno a las necesidades.

No descubrimos nada si afirmamos que ahora mismo estamos viviendo el momento más peligroso para la elasticidad política desde 1975, solo comparable al 23F y al 11M. De cómo salgamos de ésta dependerá si el símil queda por arriba o por abajo de las otras fechas, pero seguramente va a ser muy difícil lograr que no haya gran cantidad de calzoncillos cedidos y por ende, caídos. Con la vergüenza que da siempre que ocurre.

Confiemos en que sean los de quienes más los estiraron.

Queridos Reyes:

Sábado, 16 de Septiembre, 2017

Aunque no hemos sido muy buenos, os pedimos…

Algo habrán visto que chirría en el proceso para que Puigdemont, Junqueras, Colau y Forcadell se hayan dignado a escribir una carta a los Reyes Magos y otra a Rajoy pidiéndoles que les dejen en el zapato un referéndum.

Apenas unas horas antes, los cuatro niños renunciaban al Estado y a su Gobierno porque ellos tirarían por la calle del medio sin importarles la legalidad de ese régimen tan opresor y tan fascista que no los atura, aunque en realidad sea al revés.

Pero bueno. El caso es que cenan juntos, o desayunan, o lo que sea, y se ponen a redactar la misiva porque ven que han echado el órdago sin cartas. Llevan dos caballos sin juego y un cuatro para la chica. El jugador de mus sabe que con esa mano sólo se echa órdago si estás con el agua al cuello y te da igual morir en la agonía que haciéndote el héroe. Y claro, muchos optan por la heroicidad.

¿Pero a qué viene la carta? Saben positivamente que ni los Reyes, ni su paje Mariano, pueden concederles lo que piden, pues en todo caso, y ahí está el nudo gordiano de la cuestión desde el principio de los tiempos, de convocar un referéndum pactado _ factible sin modificar una coma en ley alguna _, tendría que ser en circunscripción única de toda España y probablemente en dos fases.

La primera para permitir que los catalanes decidiesen por sí solos, y la segunda, ya en Cataluña. A todo ello habría que añadir garantías suficientes para que los catalanes recibiesen información objetiva y no mediatizada sobre lo que realmente supone la independencia, la soledad en la que se van a encontrar, la salida de Europa hasta años incalculables, la ausencia del euro, la ausencia de las ayudas europeas, la mengua de mercado, el pago de la deuda y un sinfín de cuestiones que los firmantes de la carta han escamoteado siempre con malévolas intenciones.

El jovencito Puigdemont

Viernes, 15 de Septiembre, 2017

El niño malo en cuatro versiones

Puigdemont clava el personaje del niño malo que protagonizaba aquella Cartilla de Urbanidad de las infancias medioseculares.

No hay viñeta donde el niño Puigdemont, o alguno de sus amiguitos, no encaje, hasta el punto de hacernos dudar sobre una terrible posibilidad. ¿Le faltarían las hojas del niño bueno a la Cartilla del jovencito Puigdemont?

Como recordarán quienes la hayan estudiado, la Cartilla hace hincapié en los desobedientes y aquí nuestro amigo se lleva la palma. Bueno, la de Mallorca esperamos que la deje. La desobediencia es a Puigdemont lo que el arroz a los chinos, a todas horas y en abundancia.

La desobediencia lleva al capricho, y el capricho, a la rabieta, defectos todos ellos que son censurados por el antiguo texto como propios de un niño que los engloba, el niño maleducado. Ése es un aspecto que los de la CUP pretenden elevar al paradigma de la perfección. A mayor grosería, más sabiduría.

Encontramos más adelante al niño mentiroso y hemos de reconocer que en este campo hay un antes y un después tras la llegada de los puigdemones. Hoy existen mentiras que hace años ni nos las podíamos imaginar, sobre todo en los libros de historia y en los libros de cuentas.

En el capítulo referido a la modestia, hay una viñeta que tiene este pie: “Mira con arrogancia a sus compañeros como si todos valiesen menos que él”, y al lado lo acompaña del dibujo de un jovencito que anda en las puntas de los zapatos para aparentar mayor altura. Quiero pensar que Puigdemont no se inventó su peinado para aparentar dos o tres centímetros más alto. No, porque entonces se habría dejado cresta.

Del niño insolidario y glotón, el que se apropia de los mejores trozos de pastel, el que se sirve antes y el que se pasa la vida pidiendo más y más, dejaremos que cada cual juzgue comportamientos.

Húmedos pañales

Jueves, 14 de Septiembre, 2017

Raphaël Chambat

Es de suponer que haya llamado mucho la atención de nuestras autoridades _ nuestras, en sentido mayestático _, la enérgica protesta realizada por el consejero consular de Francia en Barcelona, Raphaël Chambat, pidiendo que caiga el peso de la ley sobre los pirómanos que prendieron fuego a su bandera, a la de Europa y a la española.

Pide también que se disuelva el grupo que promovió la hoguera, Arran, horrorizado de que pueda ser legal una organización que se dedica a hacer semejantes cosas.

No sabemos cuánto tiempo lleva en España el señor Chambat, pero a poco que sea, ya se habrá dado cuenta de que aquí todavía estamos con la democracia en pañales, creyendo que quemar banderas es libertad de expresión y que interpretar las leyes como nos salga del píloro es ciencia jurídica y democracia.

El respeto por los símbolos y la persecución de quienes atenten, no solo contra los propios, sino también contra los de los aliados, vendrá, si hay suerte, en posteriores generaciones, después de pasar varios sarampiones, la escarlatina, las paperas y toda suerte de enfermedades propias del crecimiento.

No obstante, hace muy bien el señor Chambat en exigir lo que exige, aunque solo sea con afán didáctico para que los nenes de la guardería sepan que esas cosas son caca y no se hacen. Bueno, no las hacen los adultos, pero aquí las consienten, no se vayan a traumatizar los cachorros de la insumisión en sus infinitas ansias de protesta y desobediencia, como dice Colau riau riau.

Suerte tendrá el señor Chambat si al recibo de su escrito no se desencadena un ataque masivo de risotadas entre el estamento judicial encargado de tramitarla.

_ ¡Mira lo que dice este gabacho! ¡Que no le quememos la bandera! Pero si nos ciscamos en la nuestra, ¿qué no haremos con la de ellos?

Un paso atrás

Miércoles, 13 de Septiembre, 2017

Ampurdanés, Gabriel y sus flequillos borroka

Dentro de la farfolla en torno a la Diada, hemos podido oír cómo la portavoz de Arran, la abanderada contra el turismo, Mar Ampurdanès, abría un nuevo frente en pro de los derechos de los catalanes, que como todos ustedes saben, solo a ellos les benefician, porque el resto de la humanidad, o somos tontos del bote, o tontos de capirote.

Lo que esta chiquilla de 21 años propone es el derecho de los catalanes a follar “cuándo queramos y cómo queramos”, lo cual supone un notable impulso para que el pueblo catalán se iguale a los gorilas espaldas plateadas, que son los machos garañones de sus grupos respectivos y que ya disfrutan de ese privilegio desde antes de Darwin.

Sí, ya sé. Hay una notable diferencia entre los espaldas plateadas y Mar, porque en el caso del sexo gorilero, solo son los machos los que tienen garantizado “el cuándo, el cómo y el quién”, mientras que la de Arran quiere incluirse a ella en el reparto.

¿Hay alguien que no haya pensado alguna vez en la conveniencia de ese derecho? Incluso gente que no ha tenido la suerte de nacer catalán lo comentó alguna noche de copas con los amigos. Pero la cosa no pasó de una formulación teórica porque a poco que se trate de llevar a la práctica, surgen notables dificultades.

Ya su superiora / colega Anna Gabriel había dado muestras de la infinita preocupación que rodea su quehacer político para garantizarse una satisfactoria vida sexual. Aquello de acostarse con toda la tribu para tener niños sin padre conocido es toda una revolución que nos retrotrae a épocas de la covada, al Paleolítico o por ahí.

Este nuevo paso pone a los catalanes que se apunten a las tesis de Arran en el disparadero de los primates, en el peldaño anterior de la evolución, que era cuando realmente vivíamos a la pata la llana, sin preocupaciones y sin Hacienda.

De charco en charco

Martes, 12 de Septiembre, 2017

Alberto Panda en su papel de Pancho Sánchez

Siempre me pareció que Assange era un personaje sibilino, escurridizo, peligroso; un dos caras. No tiene ningún mérito porque lo sospeché en silencio, como las almorranas. Sin embargo, al comprobar que ahora se atrevía a insultarnos comparando a España con los tanques chinos de Tiananmén y a Cataluña con el ciudadano que se puso delante de ellos en aquella memorable jornada de 1989, pude confirmar que tenía razón. Assange es un gilipollas. Ya sé que me lleva ventaja en el insulto Pérez Reverte, que lo ha llamado “perfecto idiota” hace unos cuantos días, pero insisto en ello, porque desde la metáfora china a hoy, el señor Assange ha acumulado nuevos méritos para permanecer una temporada en la picota.

No contento con su patochada de la plaza y los tanques, ha vuelto insistir en el tema con tintes quijotescos para comparar a Cataluña con Pancho Sánchez.

¿Que no saben ustedes quién es Pancho Sánchez? Están cansados. Cervantes le da el oficio de escudero de Don Quijote, pero se equivoca de nombre y lo bautiza como Sancho Panza. Menos mal que ha venido Assange para desfacer entuertos con este híbrido entre Pancho Villa y el capitán Sánchez, aquel militar barbarote que asesina a Jalón con ayuda de su hija María Luisa.

Bueno, sí, se ha equivocado. Pero es como si hablando de Francia, al conde de Montecristo no le llama Edmundo Dantés, sino Leonardo Dantés, como aquel cantante estrafalario que explotaba Sardá en Crónicas marcianas. Desde luego que no lo llamarían para dar una conferencia sobre literatura francesa. Pues aquí tampoco, téngalo por seguro.

Seguramente ayer Assange estuvo muy atento a la tele por si veía tanques en la Diada, o por comprobar dónde desfilaba Pancho Sánchez montado en su fiel Babieca. ¿O era Dulcinea la que montaba al rucio?

Derecho a reír

Lunes, 11 de Septiembre, 2017

Señor Mandela, está usted muy lejos

A mediados del pasado mes de agosto, una de estas columnas firmadas por menda soliviantó los ánimos de un número no menguado de secesionistas catalanes que se pusieron las botas desgañitándose a mi costa en periódicos y redes sociales. Evidentemente, no les había gustado. Estábamos a la recíproca. A mí tampoco me gusta un pelo lo que ellos pregonan.

Como es norma en los trece años de existencia de esta sección, todo el argumento va salpicado de ironías, chistes… hasta chascarrillos con más o menos gracia. Pero como algunas de las reacciones intentan manchar el recuerdo de mi madre _ pobrecita mía _, quedaba claro que estos señores no solo se creen los dueños exclusivos de Cataluña y del derecho a decidir, sino también del derecho a reír.

Ellos pueden hacer los chistes que les venga en gana con España, los españoles, el rey o el Cid, pero amigo mío, cómo a alguien se le ocurra preguntarse qué le han metido al espetec para que proliferen tontos y levantiscos, se abaten columnas y se prenden las hogueras inquisitoriales de antaño.

Una de las tesis expuestas dentro de la caterva de insultos vomitados era que yo no podía entenderlos porque estaba a 800 km de Barcelona, como si durante toda mi vida estuviera siempre a esa distancia de esa ciudad, y como si por esa razón me encontrase imposibilitado _ yo y muchos millones más _, de entender a Mandela, porque lo suyo ocurre a 12.000 km, o a Octavio Augusto, por vivir a veintiún siglos de hoy.

Aunque abandono pronto la lectura de tan brillantes premisas, por referencias sé que se extienden durante días en otras muy parecidas, motivo por el cual, pasado el tiempo de réplica, les comunico que ni el honor de mi madre, ni lo expuesto en la columna han sufrido el más mínimo daño.

Me preocupaba que lo supiesen.