Archivo de Septiembre, 2016

Público y notorio

Lunes, 5 de Septiembre, 2016

Parte de los comensales entrando (ESdiario.com)

Si vas a hablar de lo torpe que es Sánchez, de la necesidad de archivarlo o de quién podría ser su sustituto, y no quieres que se sepa, lo último que se te ocurre es quedar a comer en un restaurante del barrio de Salamanca frecuentado por ejecutivos y por gente que lee la prensa, personas que reconocen tu coronilla entre mil que tuvieran delante en el Bernabeu. Cuanto más si te ven de frente.

Por lo tanto debemos pensar que los señores Bono, Zapatero, Fernandez Vara, García-Page et al, que son los comensales, deseaban ser vistos juntos en esos días en los que no se podía hablar de otra cosa que no fuese el empecinamiento morboso de no pactar que mantenía su secretario general, precisamente el hombre que ha logrado situar al PSOE más lejos de la Moncloa que ninguno de sus antecesores, incluido Isidoro, cuando la mitad de los españoles ni siquiera sabían el significado de sus siglas.

Y si deseaban ser vistos, debemos pensar que también querían que la comida llegase a oídos de Sánchez aquella misma tarde, y no precisamente para endulzárselos con halagos zalameros del tipo “¡Cuán recio e inflexible es Pedro!”, sino con otras reflexiones de estilo lastimero: “¡Cuán grande tortazo nos vamos a pegar! ¡Abstente, Pedroooo!”

Reconforta pensar que Sánchez no solo preocupa fuera del partido, sino también dentro. Dicen que mal de muchos, consuelo de bobos, pero en este caso al menos es preferible verse arropados por quienes comparten una inquietud que sacude los cimientos más íntimos de la nación, por encima de banderías y legítimos intereses partidistas. Cómo será el grado de preocupación que hasta Zapatero, que acababa de aterrizar de su vuelo trasatlántico desde Caracas, no quiso perderse la cita. Un almuerzo, como se ve, público y notorio.

La del pulpo

Domingo, 4 de Septiembre, 2016

Mapa de la España sanchista

Entre que desaparezca Sánchez del panorama y que desaparezca España, la verdad, no le veo la gracia. Me dirán que exagero y yo diré que no, pero como por desventura estas cosas no se ven sobre el papel, tendremos que dejarlo así, en empate.

Este fin del bipartidismo nos está saliendo por un ojo de la cara, y no tanto por lo que se gasta, como por lo que se deja de ingresar. Aquí no hay gallinas que salen y gallinas que entran. Aquí salen todas. Y lo peor es que las dejamos irse sin sentido alguno, porque si los administrados viésemos que en los debates, en las condiciones o en las negativas se plantea descubrir el teorema de Fermat, hallar el ícor destilado de la quintaesencia gubernativa, obtener la excelencia académica y hacernos con el colmado de bendiciones, vas, te aguantas y esperas en el convencimiento de que merece la pena.

Pero no. Aquí lo único que ves por la mañana es a Rajoy, a Sánchez, a Rivera y a Iglesias, que están muy bien, que son muy guapos todos, pero tampoco es como para dar un portazo en casa y salir en busca de sus huesos con el fin de entregar tu hacienda a sus encantos.

Bueno, pues Sánchez sí lo piensa. Se ve tan bronceado, tan limpio y aseado, que nada es suficiente para satisfacer sus expectativas amorosas. Nada, salvo España entera, de modo que pueda comérsela con patatas, ayudado precisamente por quienes más ganas tienen de trocear el pastel y correr a su rincón con un trocito, resultado final de una correría nocturna más parecida al robobo de la jojoya que a ninguna conquista política presentable.

Cómo será el carajal montado, que la mayor preocupación es no votar el día de Navidad. Y con eso nos conformamos, ignorando que las cuartas van a caer en Domingo de Ramos, las quintas en Domingo das Mozas, y las sextas, en Plácido Domingo, que es cuando nos escagurriciamos definitivamente.

Fruta madura

Sábado, 3 de Septiembre, 2016

Del aeropuerto, a las avenidas

El aeropuerto internacional de Maiquetía Simón Bolívar en Caracas tuvo que registrar ayer la llegada de miles de vuelos procedentes de otros países para llenar de manifestantes las avenidas de la ciudad.

Vuelos y más vuelos pagados por los pérfidos dirigentes internacionales con pasajeros reclutados en las oficinas de tonton-macoutes que existen en cada ciudad de sus entrometidos países.

Al menos ésa es la fábula que el cansino y bien remunerado Monedero quiere que nos traguemos en beneficio del líder espiritual y financiero de esta izquierda bananera, chusca y represora, el magnánimo conductor y rector magnífico Nicolás Maduro.

La teoría es que los venezolanos no se manifiestan contra él, salvo un puñado de golpistas, ingratos y abducidos por el capitalismo. El resto obedecen a las “presiones exteriores” que mandan vuelos charter para cubrir de gente los espacios públicos, y así estaba Maiquetía, que no daba abasto en los días previos.

El venezolano está encantado con la ruina del país. No cabe en sí de gozo. Con lo que ahorra por no poder llenar la cesta de la compra se piensa pegar unas vacaciones de ensueño en cualquier país cercano y a ser posible, no volver.

Cansino y recalcitrante, Monedero cree que todos los caraqueños cobran lo que él del régimen y que un chollo así no es como para tirarlo por la borda. Por eso opina que debería estar suspendido el derecho a manifestarse.

Allí solo, claro. Aquí convoca una mani en apoyo de Maduro el día 13 de septiembre en Sol. Acudid, hermanos, que se me acaba el momio. ¿Cuál será el lema? ¿Salvemos el monedero de Monedero?

Los caraqueños no lo ven de la misma forma. Ayer cantaron hasta desgañitarse: “se va a caer, se va a caer; este Gobierno se va a caer”. Y si lo dicen es porque seguramente lo ven maduro.

Pedro y el bobo

Viernes, 2 de Septiembre, 2016

Pedro aprendió de Amy

El pensamiento político más trascendente de Pedro Sánchez se resume en creer que si permite la existencia de un gobierno presidido por quien ha ganado las elecciones, está traicionando a su electorado. Eso dice.

Un grillo bobo no habría llegado a una deducción tan vejatoria e insultante, como entorpecedora, estúpida e inútil.

El desprecio que exhala semejante silogismo se dirige por un igual hacia los votantes de los dos principales partidos españoles. Tan es así que podría figurar en el rico muestrario de frases demagógicas del líder de Podemos, tan proclive a denostar todo lo que no santifique con botafumeiro su pensamiento único.

Sánchez insulta con largueza a los votantes del PP, pues según él, dan su apoyo a un partido que no lo merece, agravia a los de Ciudadanos, pues son capaces de pactar con los primeros, y vilipendia a los del PSOE, pues cree que están encantados yendo una y otra vez a votar sin que de tal acción se derive nunca ninguna consecuencia.

Lo dicho, este hombre es de Podemos y porfía para que se produzca el sorpaso _ la RAE admite la palabreja con una sola ese al final _, más tarde que pronto. Tarde, porque mientras tanto él puede acaparar portadas de periódicos que luego enseñará a sus nietecitos diciéndoles:

_Hubo un tiempo en el que vuestro abuelo era la persona más importante de España. Gracias a mí el país estuvo sin gobierno la tira de meses. Nos venían a ver desde sitios lejanos y nos estudiaban en las universidades como únicos en el mundo. Bajó el paro y la prima de riesgo. Subió el turismo y el PIB. ¡Y todo por estar dando el coñazo con mi particular estilo Amy Winehouse de hacer política.

_¿Y qué estilo es ése, abuelito Pedro?

_Muy fácil. El de la canción: No, no, no.

_¡Qué guapo es nuestro abuelito!

El árbol del ahorcado

Jueves, 1 de Septiembre, 2016

Gran película, pésimo panorama

Se escucha a los oradores del debate como si fuesen jefes de las tribus indias que van a enfrentarse en las praderas. Predomina un lenguaje de hostilidad y odio macerado en frascas herméticas. A saber a quién le engorda semejante bajeza de miras, pero pueden tener por seguro que la mayoría de sus administrados esperan escuchar de ustedes lo mucho que se unen para trabajar, no lo poco que les separa para andar a la greña, insultarse como borrachos de taberna y acabar la sesión tal como había comenzado, o peor.

Ni el tono, ni el contenido son nuevos, por supuesto. Llevamos mucho tiempo creyendo que eso es debatir y que en ese cruce de navajas reside la esencia destilada de la democracia, cuando en realidad lo único que llevan a cabo es un desahogo personal y el engaño a una parte del público que por mala educación cree que sí, que eso es un debate de altura.

No hace falta repetir el ingenio desplegado ayer por sus señorías para tumbar la posibilidad de un gobierno. Quien los haya escuchado retendrá en su memoria lo más sonoro. Basta comprobar la inutilidad del trámite para darse cuenta de que hemos fabricado la máquina perfecta para estrangularnos en nuestra propia soga. Somos víctimas, verdugos, jueces y espectadores, pero todo al mismo tiempo y todos en todos los papeles.

El día en que lo descubramos nos sucederá lo que a los súbditos del rey desnudo. Alguien gritará:

-Eh, que nos estamos ahogando!

Y si hay tiempo, nos aflojaremos la cuerda antes de la última bocanada. La estupidez del ejercicio es impresionante y el error en el que viven quienes se dicen representarnos, también.

-¿Qué tal he estado? – preguntan a los suyos.

- Fenómeno – contestan éstos, henchidos de forofismo -. Los has acorralado contra las cuerdas.

Contra las sogas, sería más correcto. Eso sí, los negocios los hacen siempre otros.