Archivo de Enero, 2016

Epílogo de Lolita

Jueves, 21 de Enero, 2016

La historia de Lolita continúa en A Pobra do Brollón

Ayer dejamos a Lolita Conde Gestal detenida en Ourense y ciertamente ése es el final de su historia, al menos hasta donde hemos podido rastrearla; pero con ella no se pone punto y final al gran apego que su familia siente por los sucesos. Veamos.

Ahora nos situamos en el verano de 1931, dos años más tarde. Dolores Gestal Padín, su madre, es vecina de Ourense, pero posee una casa en Santa Comba de Fornelas, municipio de A Pobra do Brollón, a donde acude en esos meses para mitigar los calores con los que la Ciudad das Burgas castiga a sus habitantes.

Es el 13 de agosto y Dolores, de 70 años, ya lleva allí una temporadita de calma y mantas por la noche. No podemos certificarlo, pero es de imaginar que o bien ella, o bien su marido, el señor Conde, que no aparece por ninguna parte, son originarios de Fornelas y allí mantienen la casa familiar.

Dan las once de la noche y la tranquilidad estival se ve interrumpida por tres golpes. Se asoma y comprueba que es su otro hijo, el hermano de Lolita, que también reside en Ourense con su esposa.

No lo esperaba, pero naturalmente le franquea el paso. Se llama Juan Conde Gestal y es sargento de Infantería. Una vez dentro, Juan le dice a su madre que encienda la luz, y cuando procede a hacerlo, el militar descarga sobre ella dos disparos que la dejan tendida en el suelo.

Juan cree que ha matado a Dolores y con eso tiene suficiente, por lo que marcha, se supone, de regreso a Ourense. Pero la mujer sobrevive y es conducida en automóvil al Hospital de Santa María de Lugo, donde le aprecian dos heridas en el muslo y la región glútea, calificadas de graves.

Aquí puede declarar que Juan y ella llevan un tiempo reñidos por cuestiones, cómo no, de dinero. Dentro de poco Dolores tendrá a sus dos hijos en la cárcel.

Lolita, la de la estafa

Miércoles, 20 de Enero, 2016

Leopoldo de Soto, el último banquero de la saga chantadina, había nacido el mismo año en que cae Lolita. En la fotografía, posa delante de las siglas de la entidad, BS, Banco de Soto. Su padre tuvo el olfato profesional para descubrir la tostada

Las adquisiciones de Lolita Conde Gestal para dotar de magnificencia el suntuoso Hotel Conde de Santo Domingo se multiplican. Vajillas, cuberterías, ropa de cama son encargadas con profusión a los más prestigiosos abastecedores y los pedidos comienzan a apilarse en la estación de Lugo, porque no todos son recogidos por los empleados de la mujer.

El 15 de diciembre de 1928, acuerda con Somoza que le devengará una renta anual de 48.000 pesetas por el alquiler del inmueble, al tiempo que anuncia la celebración de un fiestorro babilónico para inaugurar el palacete hotelero en el cual los camareros irán vestidos con el traje gallego.

A partir de ahí comienzan las desgracias. Se descubren varios impagos y cunde el nerviosismo. Losada, el capitalista de Viveiro, no solo se retira de la operación, sino que alerta a los suministradores del pufo que se avecina.

El hotel se desinfla más rápido de lo que se hinchó y de Lolita no vuelve a saberse hasta que los banqueros orensanos Soto, Pastor y de La Coruña comienzan a recibir las visitas de una mujer llamada María Luisa Socarrera Gestal, que se hace acompañar de la niña Anita Cid Conde, prima y sobrina de Lolita, respectivamente.

María Luisa pretende obtener créditos en torno a las 7.000 pesetas y para ello exhibe avales firmados por clientes de reconocido predicamento en el banco, como son Francisco Villanueva, Junquera, Castor Eiré o Alanís. Ante semejantes valedores, la operación no encuentra dificultades, hasta que el chantadino Soto sospecha, consulta y descubre que las firmas son falsas. Lolita les ha escrito con motivos intrascendentes y al contestarle, se ha hecho con las rúbricas para imitarlas. María Isabel conduce a Lolita y ambas son detenidas, momento en el que acaba la irresistible ascensión de Lolita Conde, la de la estafa.

Lolita, la del hotel Conde

Martes, 19 de Enero, 2016

El Hotel Conde en uno de los planos de Gómez Román

No se puede precisar si fue antes el huevo o la gallina; si a Manuel Somoza Salgado se le ocurre destinar a hotel el magnífico edificio que encarga al arquitecto Manuel Gómez Román para la esquina de Santo Domingo con San Marcos, o la idea surge tras charlar con Lolita Conde Gestal, Lolita la de las pieles.

El caso es que el proyecto del edificio que albergará el Mercantil y la Jefatura Provincial del Movimiento, entre otros destinos, ya recoge en 1925 la intención de dedicarlo al Gran Hotel Lugo.

Y ahí es donde la leyenda de Lolita se acrecienta como leche al fuego. La majestuosa obra que concibe Goméz Román para Somoza, vecino de San Martiño de Río, en Láncara, será el último alarido en lujo hotelero y de sus maravillas se hablará de todo el orbe.

De ello se encarga esta cosmopolita mujer, que conoce la pompa y el boato de los mejores hoteles de Francia y que tiene pasta a raudales, o eso parece. Otro de los socios capitalistas que harán realidad el Taj Mahal lucense es Manuel Losada, de Viveiro, al que Lolita conquista y emboba durante un viaje en tren cuando coinciden en el mismo departamento.

Para dar fe de que el proyecto es una espléndida realidad, la primera adquisición de Lolita es un piano de cola destinado a las manos más expertas, de Ramoncito Chao para arriba, y que lucirá en el salón mientras lo más granado de la sociedad toma el té y ve cómo entran y salen viajeros de postín. La segunda, un coche alargado y fulgurante en el que Lolita se desplaza para hacerse ver por todos. Y la tercera será para insertar en la prensa los anuncios donde se comunica que la elegancia ha llegado a la ciudad, aunque ahora ya no es el Gran Hotel Lugo, sino el Hotel Conde, su apellido, que se aviene a la historia de los míticos Bolaño y Pallares como anillo al dedo. Los amurallados no salen de su asombro.

Lolita, la de las pieles

Lunes, 18 de Enero, 2016

Así de lujosas eran las clientas de Lolita

Consiguió que durante unos meses todo Lugo hablase de ella y de su lujoso proyecto. Muchos desconfiaron desde el primer momento, pero otros cayeron rendidos ante la belleza y el desparpajo de aquella mujer que aterriza en la ciudad dispuesta a derrochar glamour sobre el chapoteo de las pantuflas dentro de los zuecos.

Se llama Lolita Conde Gestal, es orensana y adorna su biografía con estancias en prestigiosos internados de monjas en Bilbao y Amberes, donde refina sus gustos y toma contacto con las altas finanzas, o al menos, eso dice ella.

Se enemista con la familia, y licenciada de colegios, se ofrece como representante a uno de los comercios más chic de París, dedicado a la venta de pieles de ensueño y tapices dignos de colgarse en los salones regios de toda Europa.

La representación le proporciona pingües beneficios, pero falta por explicar por qué ese roce con la crème de la crème y el gold gotha europeo la trae, primero a Monforte, y luego a Lugo.

Y no es que aquí no pudiese colocar visones y astracanes como para vivir a fanegadas, pero puestos a escoger clientela para los tapices gobelinos, el menos alumbrado es capaz de discurrir

dos o tres concentraciones de palacetes más densas, pues aquí los Irmandiños dejaron los inmuebles bastante destartalados.

Pensemos que le tiraba la tierra y que pensó, como en casa, en ninguna parte. Tras el paso por tierra de Lemos, se instala en la Ruanova y desde allí cubre de pieles a las damas lucenses de 1928, que es cuando encontramos a Lolita como vecina.

La competencia en el comercio peletero descubre ciertas irregularidades de la señora con Hacienda. Moderna que es ella. Pero como tiene dinero, va a dejar esa actividad para volar a mayor altura, un itinerario que tenemos que postergar a mañana.

Chao, el niño prodigio

Domingo, 17 de Enero, 2016

Ramoncito en la previa del concierto

A Ramón Chao Rego no se le puede sacar del anonimato por una razón de peso sobrado, como es alcanzar la fama con solo diez años, lo que se dice un niño prodigio, un Arturito Pomar, un Pepito Arriola.

Su arma es el piano gracias a la insistencia de su padre, que regresa de Cuba con la firme determinación de convertir a uno de sus seis hijos en consumado concertista, así tuviesen el sentido musical encastrado en los calcañares, que es el lugar más alejado de los huesos del oído.

El villalbés fracasa con los cinco primeros hasta que se le pone a tiro Ramoncito y éste sí, viene al mundo con hechuras de Rajmáninov, como descubre la organista doña Sagrario cuando le hacen entrega del benjamín de los Chao para que lo desemburre en arpegios a los seis años.

El rapaz responde _ él dice que a contrapelo _, y a la edad de diez aprueba en una tanda tres años de solfeo y piano en el Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid. Ha nacido el genio soñado por el señor Chao.

Los villalbeses ya habían saboreado las mieles del infante, de modo que el siguiente paso obligado en la escala musical era presentarse en Lugo, previa audiencia con el gobernador civil para que se vea que el régimen también produce fenómenos de calidades contrastadas.

Ejerce de introductor el notario Demetrio Méndez Curiel pasados los sanfroilanes de 1946, cuando Ramoncito tiene 11 años y de sus manos salen bien hilvanadas todas las notas de la Marcha turca de Mozart, la Carmen de Bizet y la Marcha militar de Schubert, como influencia de la reciente guerra. Fue en el Círculo y lo presenta el director del Femenino Gonzalo Valentí Nieto.

El éxito es rotundo, como manda el tópico. Ahora su profesora es Lolita Pérez. Ella, el niño y la Delegación de Educación Popular, organizadora del concierto, reciben efusivas felicitaciones.

Marei y Meira

Sábado, 16 de Enero, 2016

Cellán de Calvos
Gómez Vilabella

Desde que fue notorio su bombo, la grávida Indalecia Fernández Lamas, Inda para los conocidos en Samprizón de Santa María de Marei, parroquia de O Corgo, ha tenido que escuchar mil consejos y prevenciones de sus familiares, vecinas y allegadas.

Pero en los últimos meses, lo que más repiten las madres contrastadas, las abuelas de experiencia e incluso los hombres que la ven, es que Inda, joven y primeriza, debe prepararse porque vienen dos bocas que alimentar.

Ella misma sabe que allí crece más de una criatura, a poco que haga recuento de bultos. Estamos en 1893 y lo suyo, viviendo en Marei, es visitar la Virxe do Bo Parto de Cellán de Calvos, en Castroverde, de donde le separan 15 km mal contados.

Y el parto se presenta sin novedad, al menos hasta que las mujeres comienzan a extraer cuerpos de sus entrañas y finalizan después de contar el cuarto. Son, en efecto, cuatro niñas idénticas en desarrollo, tez y rasgos, tan iguales que a su padre se le ocurre hacerse con otras tantas cintas de colores y atárselas a las piernas para darles un nombre y saber las que se han alimentado y las que no.

Hay que imaginarse el revuelo en la casa y el bautizo cromático de aquellas pequeñas que bien pudieron ser Violeta, Blanca, Mariña y Rosalía, o quizás otros porque las cintas así lo aconsejaban.

La prensa española del 16 de julio de ese año recoge la noticia del embarazo gemelar monocigótico, pero añade un triste colofón, pues las cuatrillizas no han sobrevivido más allá del bautizo.

Mejor final tiene el segundo parto cuádruple registrado en la provincia. Fue en tierras de Meira, donde la hija de un guardia civil allí destinado trae al mundo a otras cuatro niñas el 1 de noviembre de 1919. Dice la crónica que todos los vecinos asisten al bautismo, realizado por precaución al día siguiente del alumbramiento.

El escultor Noya

Viernes, 15 de Enero, 2016

Cabecera de El Motín

El Motín, el semanario creado por José Nakens, hizo bandera de republicanismo y anticlericalismo a partes iguales. En mayo de 1913 disfrutó de lo lindo con un caso sucedido en Lugo del que tuvo noticia a través del diario que dirigirá Santiago Casares Quiroga, Tierra Gallega.

Sucede que el 18 de abril de ese año fallece en su domicilio de Bispo Izquierdo 15 “el joven y competente escultor Jesús Noya”, y al día siguiente se celebra en A Nova el funeral por su alma, seguido del entierro religioso en el cementerio lucense.

Noya se gana el pan gracias a la Iglesia en el cuidado y restauración de las imágenes, pero en su ánimo anidan profundos sentimientos laicos, además de una profunda melancolía existencial.

Misántropo, laico al servicio de la Iglesia y con ganas de dejar este mundo, Noya cae enfermo de gravedad, adquiere una pistola y se pega dos tiros sin éxito, pues sigue vivo. Enfermo, pero vivo.

Ahora su preocupación es que la curia lucense le prepare honras católicas cuando suceda lo que parece inevitable. Por caminos que desconocemos _ bien porque se la envía el propio Noya, o por intervención de terceros _, las cabeceras mencionadas se hacen con una carta que el escultor dirige al juez de instrucción de Lugo en la que escribe: “Amigos míos: Me despido de todos, pues estoy de un día para otro. Ya conocéis mis ideas. Soy ateo y os suplico que impidáis, como última voluntad mía, el que toquen por mí campanas, ni me entierren en Campo Santo, ni vengan curas detrás de mi cadáver. ¡Bastante tiempo tuve que ser hipócrita, es decir, hipócrita no: pero tuve que callar y ocultar los nobles pensamientos del Progreso, de la Libertad y de la Fraternidad, ante los ruines de opresión, de esclavitud y oscurantismo!”

La carta y la confirmación de su entierro católico suena a música celestial en los oídos de José Nakens.

El púgil Carballeira

Jueves, 14 de Enero, 2016

Calvo Sotelo mitineando, no en Pontevedra

El 30 de julio de 1934, Renovación Española celebra su mitin central gallego en la plaza de toros de Pontevedra. Hay teloneros destacados, como Honorio Maura, el hijo de don Antonio, que será asesinado por los anarquistas dos años más tarde; el médico, etnógrafo y alcalde de Pontevedra, Víctor Lis Quibén, y el factotum del Monopolio de Petróleos, Andrés Amado; pero la estrella del acto es Calvo Sotelo, futura víctima también de la inquina que se cuece.

La convocatoria de RE es un éxito, pero la prensa republicana no le hace ni el más mínimo hueco a quienes se tildan de monárquicos, un defecto que se arrastra hasta nuestros días con un regusto cainita que tira para atrás y que dice bien poco sobre madurez política.

La excepción a ese silencio sobre el mitin pontevedrés la ofrece el Heraldo de Madrid, que habla de la capea allí celebrada _ ya que tiene lugar en plaza taurina _ y trata de desprestigiar las ovaciones que recibe Calvo Sotelo diciendo que los vítores se confunden de personaje, pues a quien dedican sus aplausos no es a él, sino al boxeador lucense Carballeira, que es esperado para intervenir en una velada ese mismo día, pues tiene unos rasgos faciales muy parecidos a quien fue vecino de Lugo en su etapa de bachiller, el hijo del juez Pedro Calvo y Camina.

La burda manipulación del Heraldo no tiene sentido. Quienes aplauden a Calvo Sotelo saben muy bien lo que hacen, y si Carballeira tiene admiradores, lo vitorean en el ring.

E l acto de Pontevedra deja para la historia el certero vaticinio que Calvo Sotelo hace de su suerte, pues en un momento de su intervención dice a los presentes: “Si mis doctrinas os convencen, seguidme; si me equivoco, abandonadme, y si me matan, vindicadme”.

Dos años menos quince días más tarde, la tercera de las opciones se cumple con exacta clarividencia.

José Moreno y Arturo Cayón

Miércoles, 13 de Enero, 2016

Kenley Lass y su medalla

El litoral lucense es una franja de terreno propicia para la llegada de cosas, dicho así, en general, porque general también es la naturaleza de lo que hacia allí trae el agua, o el aire.

En 1922 y 1928, el conde de Fontao, José Moreno Osorio, y el médico mindoniense Arturo Cayón Fernández son partícipes de la misma experiencia, pues a sus respectivos domicilios de Fazouro y Mondoñedo arriban sendas palomas mensajeras que han atravesado las partes correspondientes del océano Atlántico y el mar Cantábrico que separan esas tierras de Lugo y algún punto de Inglaterra.

En el primer caso, el de Fazouro, la paloma muere en vuelo y cae pocos kilómetros después de haber dejado el mar. Está identificada como “1065-NURP – 21-UU”, lo cual quiere decir que es la 1.065 de la National Union of Racing Pigeons (Unión Nacional de Palomas de Carreras o Mensajeras), y que es un animal nacido el año 1921, aunque en aquel momento nadie sepa a ciencia cierta qué significa aquella ensalada de claves. Pese a ello, la proximidad de la I Gran Guerra alimenta sabrosas especulaciones, que tendrán su confirmación en la Segunda Guerra Mundial, cuando en marzo de 1945 se condecore a la llamada Kenley Lass, paloma “NURP – 36 – JH.190”, por ser la primera en ser utilizada con éxito para las comunicaciones secretas sobre un agente enemigo en la Francia ocupada.

El 25 de junio de 1928, la segunda paloma entra por la ventana del doctor Cayón, hermano de Pilar, siendo ésta novia de su colega Luis Pimentel. (Se casarán en 1930).

Se identifica como “NUHP-25-F-2223”; es decir, tiene tres años _ nace en 1925 _ y pertenece a la National Union of Homing Pigeons. En este caso está viva. Arturo Cayón la alimenta durante aquella tarde y al día siguiente la suelta, observando que toma la dirección nordeste.

La ciudad no es para mí

Martes, 12 de Enero, 2016

El lugar de los hechos

Francisco López y López es un sarriano de 56 años y luengas barbas canas, que reside plácidamente con su familia en Barbadelo, como el buen conocedor de la provincia intuye por sus apellidos.

El viernes, 1 de junio de 1928, se traslada a Lugo en compañía de un hijo de igual nombre para diligenciar asuntos de quintas en la Diputación. Allí permanece toda la mañana y cuando son las 15,30, deja a su hijo callejeando y él se dirige al nº 2 de la plaza de Santo Domingo con objeto de visitar a Manuel Pérez Batallón, propietario del inmueble y vecino del 2º piso.

Fuese porque la vorágine ciudadana de Lugo, siendo poca, es mayor que la de Barbadelo, porque en la Diputación le marea el papeleo, o por otras razones, el caso es que Francisco se confunde de piso y trata de penetrar en el 1º del citado edificio, a donde hace poco ha trasladado su consulta el odontólogo Vicente Magadán Vidal.

La puerta no se abre, Francisco se altera más de lo razonable y gracias a su fornida naturaleza, logra abrirla de dos embates. La confusión va en aumento. Aquella no es la casa de Pérez Batallón y allí se encuentra con el auxiliar del dentista y un grupo de dolientes que aguardan la llegada de Magadán. Demasiado barullo para una mente que comienza a patinar sin remedio.

El hombre ataca todo cuanto ve y especialmente se ceba en las vitrinas del cristal donde Magadán guarda los instrumentos, ocasionándose graves heridas en la mano derecha. A la vista de una ventana, se arroja por ella al patio interior mientras grita: “¡Viva Lugo! ¡Viva Sarria!” Salta tapias y tejados con una habilidad que la prensa califica de olímpica, hasta que una pareja de tricornio, avisada por el mancebo, logra reducirlo y llevarlo al hospital, donde el doctor Latas no da un duro por su mano. Su hijo dice que jamás había dado muestras de enajenación hasta llegar a la ciudad.