Archivo de Mayo, 2015

Un mal sueño

Jueves, 21 de Mayo, 2015

Al despertar seguían allí

Que los presos de ETA, o lo que se conoce como el entorno abertzale, prefieren las candidaturas de Podemos frente a cualquier otra formación era sabido desde hace meses. Que a la recíproca, Pablo Iglesias haya hecho pública exhibición de sus simpatías por la causa terrorista en numerosas ocasiones, también consta.

La única novedad al respecto es que estamos a tres días de una convocatoria electoral y en esas circunstancias el traje es inservible para una ceremonia democrática, por mucho que Teresa Rodríguez se lance a la carrera y lo lleve a la tintorería para quitarle los lamparones de la anterior boda, mientras mira al cielo y se pregunta ¿ETA? ¿Qué es eso que nunca tal oí?

Para quitar manchas tan persistentes no alcanza una tintorería de urgencia a tres días de los fastos, ni siquiera sirve cambiarlo por otro traje del armario, como dice el jefe: “nos hemos moderado, estamos cómodos en la socialdemocracia”. Hay que ver la velocidad que se puede conseguir en una muda. Ni siquiera Clark Kent metido en una cabina telefónica lograba vestirse de Superman en tan breve lapso.

Salvo que nos hayamos vuelto todos locos por un golpe de aire, ya sabemos que alinearse al lado de unas siglas cuyo objetivo histórico ha sido destruir un país, no puede proporcionar buenos réditos electorales, pero esas cosas hay que pensarlas antes. Lo extraño es que cabezas de ese mismo país, en apariencia muy sesudas, consideren que la cercanía a la banda, por activa o por pasiva, sea un simple matiz de ideología, equiparable a defender un trazado del AVE u otro. Eso es lo alucinante del caso, lo que aterra, lo que nos deja a los pies de los caballos, como si lo vivido en los últimos cuarenta años hubiese sido un mal sueño y en el despertar la metralleta siguiese allí, al lado del dinosaurio de Monterroso. Al menos eso es lo que algunos pretenden que pensemos.

Marianistas

Miércoles, 20 de Mayo, 2015

A la I guerra del Rif se le llamó la Guerra de Margallo

El ministro español de Asuntos Exteriores volvía de la Comisión Europea donde estuvieron hablando de cómo hundir la flota que utiliza la mafia de la inmigración y de los criterios a seguir para el reparto entre los distintos países de las personas que llegan en tráfico a través del Mediterráneo.

“Yo quería ir a Bélgica, que es donde está mi primo”. “Pues se va a quedar usted en Italia, porque el cupo belga se agotó esta noche”. Francia exige mayor equidad y España quiere que el índice de paro influya más en la cuota a admitir, porque un territorio sin grandes posibilidades de empleo, mal futuro puede ofrecer a quienes vienen escapando de lo mismo.

Bueno, a ver cómo finalmente le meten mano al asunto, porque es la primera vez que tal reparto se plantea en la historia de la humanidad y es preferible dedicarle su tiempo, antes de hacer la de Mazagatos, que como ustedes saben, partió de problema y acabó en problemón.

La operación se llamará Eu Navfor Med, por europea, naval y mediterránea. La explicaba García-Margallo con prosa fluida y correcta cuando de repente se le pregunta en suerte de varas si él también piensa tomar las de Villadiego al final de la legislatura, gane o no el PP las elecciones generales, tal como anunció su colega De Guindos, que a punto de cumplir cuatro años en el Gobierno, ve satisfechas sus ansias ministeriales. Y entonces Margallo, con una sinceridad que se le agradece, contesta a esa curiosidad de la siguiente guisa:

_ Mire usted, en el actual Gobierno, quien más quien menos, todos somos marianistas-leninistas, y por lo tanto, todos estamos a lo que diga el presidente.

No es la primera vez que el ministro acuña el término, lo que permite suponer que al jefe no le desagrada.

El sillón abatible

Martes, 19 de Mayo, 2015

800 pelas por unos grados de inclinación

Reclinar el sillón y descansar a la pata la llana mientras se acompaña a un familiar enfermo, fue el sueño de todos los que alguna vez se vieron obligados a vivir ese trance. Conseguirlo a través del pago de cinco euros quizá no haya sido la fórmula más deseada, pero seguramente muchos estaban dispuestos a pasar por la tarifa con tal de relajar la espalda y superar la noche en las mejores condiciones posibles.

En los últimos días, siete hospitales concertados de Cataluña se han dotado de tan fantástico mobiliario y ahora lo alquilan para los acompañantes al precio señalado. Gracias a esa estrategia, no solo les ha salido gratis la novedad, sino que dieron salida a un producto diseñado en exclusiva para esos establecimientos.

No se ha informado sobre el destino de los cinco euros, aunque se intuye que el cien por cien de los mismos revierte a la firma que los fabrica, que de esa forma realiza una venta a plazos, lenta pero segura.

La implantación del servicio ha desatado una catarata de críticas y burlas, muchas de ellas relacionadas con los gastos que la Generalitat realiza sin cuento para dotarse de embajadas en el extranjero. No abundamos al respecto porque entre los sillones abatibles y las poltronas diplomáticas hay demasiada diferencia como para compararlas.

Lo curioso del caso es el testimonio de una usuaria que optó por pagar las 830 pesetas de la cama _ ¿a que dicho así parece más caro? _, y no fue capaz de descansar en toda la noche. Protestó y tras recibir el silencio administrativo, se fue a casa en busca de una manta, se arrebujó y durmió a pierna suelta.

Ahora espera que le multen por no utilizar el servicio del sillón abatible, ya que es una afrenta como acudir a la embajada española en París, y no a la catalana.

Castigo voluntario

Lunes, 18 de Mayo, 2015

Sufriendo la investidura

Cuando se habla de que la ciudadanía, esta vez, va a ejercer el voto de castigo, me viene a la cabeza la imagen de una de esas salas de sado-maso donde una señorita trajeada en negros relucientes aplica a los usuarios los métodos indagadores del Directorium Inquisitorum, escrito por fray Nicolás Eymeric; dicho todo ello con la mayor de las imprecisiones, pues la fortuna quiso que hasta ahora haya librado de caer en manos de la Suprema para ser indagado, y de manos de la domina para ser flagelado, apresado de férulas o sometido a sondajes vesicales.

Cada uno de los que así anuncian la intención de su voto sabrá la dirección y las consecuencias que pretende obtener, pero si nos ceñimos al estricto significado de la expresión, podríamos pensar que lo más parecido a un voto de castigo por vía flagelante es lo que le pasó a Susana Díaz en Andalucía, donde la mujer sigue sufriendo los latigazos de la indiferencia de sus dominas, bien porque le gusta y ella sola se ató, bien porque no sabía dónde se estaba metiendo, que es lo más probable.

El voto de castigo es como la huelga a la japonesa. Cuando crees que vas a hacer mucho daño, te lo haces a ti mismo. Y como las encuestas dicen que va a haber mucho de eso el próximo domingo, conviene estar preparados para aguantar el dolor. Después llega la domina, comienza a zurrar de lo lindo y no vale decir que pare, que en realidad nosotros íbamos a lo que todos, a un masaje relajante.

Doña Susana espera a que la tortura acabe pronto, a que empiece el baile y a que le digan con quién hacer pareja, pues tiene los huesos desencajados, el fémur tiene muy dislocado; tiene el cuerpo muy mal, pero una gran vida social.

Ya lo ha dicho ayer ella misma. Eso del voto de castigo está muy bien, pero ocurre como en el sado-maso, que al final hay que pagar los servicios.

Galicia deshabitada

Domingo, 17 de Mayo, 2015

Juan Ramón

Antes, cuando paseabas por el campo, te llamaban la atención y se lo hacías notar a quien te acompañase con un codazo. “Mira, una casa deshabitada”. Era una invitación al misterio y a preguntarte qué habría pasado entre aquellas paredes antes de llegar al abandono. Ya no digamos si podías entrar y recorrerla porque la ruina había dejado algún acceso expedito. La visita era una sugerencia a la imaginación por lo singular del caso, un guiño a la fabulación literaria.

Hoy se siguen dando codazos a los compañeros de caminata, pero el sentido de la llamada de atención ha cambiado radicalmente: “Mira, una casa habitada”. Aunque no es fácil, si uno persevera en sus paseos, se puede tropezar con ese extraño fenómeno, una casa con flores en los balcones, un perro y dos gatos en los alrededores, gallinas en el corral y ropa tendida a secar.

Incluso, si la suerte está de nuestro lado, es posible ver a alguien tras la ventana, y por ser exagerados, en ocasiones extraordinarias, nuestra vista puede entusiasmarse con escenas fantasmales, como por ejemplo, la imagen de una o dos personas que trabajan la tierra, podan o estercolan. O sin ir tan lejos, con gente que charla sentada en las inmediaciones.

El reto a la imaginación se mantiene. ¿Qué historia habrá detrás de esos seres? ¿Qué misterio se oculta detrás de las casas habitadas?

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En estos días de asueto columnístico dedicados a pisar Galicia y otros menesteres, la profesión ha registrado bajas importantes; también de amigos y familiares.

De las primeras, por cercana y por sentida, quedaba sin constancia escrita la de Juan Ramón. Él también fue compañero de caminatas que aliviaron mesas bien surtidas. Con él, los dos Lois, Paco, Fausto o Xosé Ramón, siempre hubo Galicia por recorrer. Y fue un placer hacerlo.