Archivo de Septiembre, 2014

Del Norte al Mediterráneo

Sábado, 20 de Septiembre, 2014

Dos españoles…

Solventado el dilema escocés, nos dirigimos, sin solución de continuidad, a encarar el dilema catalán, que está viviendo ya sus cien horas decisivas, aunque en el último momento desde Barcelona anuncian alteraciones sobre los movimientos estratégicos previstos.

En cualquier caso, el calendario a orillas del Mediterráneo se hace mucho más áspero que en las frías aguas del Mar del Norte por la sencilla razón de que aquí no existe el mismo estatus político, ni el consenso allí alcanzado, ni el marco legal tiene nada que ver.

Aquí es un trágala por las bravas en donde quienes lo promueven tratan de presentarse como los depositarios de los derechos, y a quienes los tienen amparados por la ley, como los atrabiliarios montaraces y caprichosos que se los niegan.

El planteamiento augura prolongación del debate en el tiempo. Ése es el peor de los pronósticos, porque el rifirrafe donde tan a gusto se sienten los secesionistas acaba por producir hastío y confrontación, dos factores que en absoluto convienen a la democracia.

Una consulta no vinculante ni es una encuesta, ni es un referendo. Dice en su articulado que sirve para conocer cualquier aspecto de la vida pública en el ámbito de Cataluña, pero se presenta para decidir la independencia. Un galimatías que produce de seis a ocho tipos de ciudadanos, de acuerdo con que estén o no a favor de ley, de la consulta, del referendo o de la independencia. O a favor de uno y en contra del otro.

Y entre los que nos mantienen fuera de lo que se decide _ algo absurdo en una comunidad de propietarios _, pasa tres cuartos de lo propio, quizá para demostrar cuán acertado estaba quien propuso para letra del himno nacional aquélla de Vainica Doble en su canción Dos españoles, tres opiniones.

Columna caducada

Viernes, 19 de Septiembre, 2014

Before / after

A estas horas Escocia ha terminado de votar y la encuesta de las urnas será la definitiva. Dicen las otras que gana el No. Usted, que lee esto pasadas las tres de la madrugada del viernes, ya sabe el auténtico resultado y todo lo que se pueda especular en él a continuación son pamemas caducadas, pero aún así, hoy toca hablar de Escocia.

La cruz de San Andrés de su bandera comparte con Santiago Matamoros y el crismón de Constantino la tradición de aparecer en el cielo momentos antes de una batalla decisiva, al menos tan decisiva como la jornada de ayer, o quizá menos. Depende del resultado.

Viendo quienes ayer la han llevado al Congreso para hacerse un foto delirante, viendo al PNV y a Bildu cómo la colgaron también en sus ayuntamientos como símbolo de sus propias frustraciones, se entiende que muchos contengan la respiración hasta conocer el resultado, porque si la consecuencia del Si es la alegría en esos barrios, que nos cojan confesados. En ese tren no veníamos, ni por asomo.

Deciden los escoceses, pero a todos nos va mucho en el envite, prueba de ello es la emoción de los Bildus durante la jornada. No sabíamos si sería para bien o para mal, pero tras la foto ya no caben dudas. Lo que puede alegrar a Bildu no me puede alegrar a mí.

Europa, o para ser exactos, el sentimiento europeo equipara el Si con el fracaso y se estremece solo con pensarlo. Quiéranlo o no, también están votando salir de la Unión por una larga temporada y dar la espalda al mensaje común tantas veces repetido.

El vértigo es pánico porque los votos positivos serán también una demostración de incapacidad y una apuesta por el riesgo de asomarse a un abismo que se prefiere a lo que hay.

Durante la jornada estuvimos pendientes de saber si Mas viajaba a Edimburgo. De momento, no. Y eso tranquiliza.

Libertad de mito

Jueves, 18 de Septiembre, 2014

Ribero Meneses en busca de las raices españolas

El filólogo Jorge María Ribero Meneses ha escrito un libro innovador titulado “Burgos, Palencia, Asturias y Santander: la cuna castellana del pueblo catalán”, y su colega alemán Martin Haase descubre que la lengua gascona, la de Gascuña, influyó en el vasco, y no al revés. Vamos, que lo autóctono y el aislamiento lingüístico son mitos sostenibles hasta que llega una investigación no interesada y los echa por tierra.

Pero España, país de albedríos y dictaduras a partes iguales, admite la libertad de mito, consistente en creer cada uno lo que le dé la gana, lo cual está muy bien, pues permite una existencia cómoda y relajada, sin grandes preocupaciones culturales, ya que la cultura es un traje que se hace a medida, te lo enfundas y a vivir que son dos días.

Por eso hay Guardiolas y Velencosos, el que se cree catalán y para de contar, y el que se tiene por catalán, español, ciudadano del mundo y pitufo. Bueno, también existen Kikos Riveras, que le manda un mojón al primero para demostrar el acierto de la frase “hay gente pa tó”. Tan pa tó la hay que la propia frase se atribuye a Ortega, a Rafael Gómez El Gallo, a Guerrita y al Lagartijo. Lo dicho, cada cual con su traje.

Es difícil encontrar tanta diversidad y son muchos los que piensan que en ello radica la esencia del carácter español, el mismo que nos permite ser cuna de grandes genios y de grandes tarugos sin que ninguno deje de ser compatible con el otro. Y por eso también se siguen publicando cada año gruesos volúmenes que tratan de desentrañar lo que somos, lo que fuimos o lo que queremos ser, tres escenarios complejos mientras subsista la libertad de mito, que es derecho conseguido a base de mucho porfiar. Que se lo pregunten a Santiago, nuestro patrón, que fue el primero en instaurarlo sobre caballo blanco.

El último grito

Miércoles, 17 de Septiembre, 2014

Las montañistas

A unas ciclistas colombianas, las del equipo IDRD Bogotá Humana – San Mateo – Solgar, les han encasquetado un maillot que manda truco en La Habana. Se lo describo, por si no han tenido a bien tropezarse con la foto medios adelante. La prenda es como las habituales para el ejercicio de esa noble actividad deportiva hasta la altura de la región umbilical, donde se abre una ventana en la que se representa la parte del cuerpo humano que se vería si las deportistas compitiesen desnudas, con sus caderas, su pubis y el vello que acostumbra a nacer sobre la zona. Una preciosidad. No pasan desapercibidas ni en una playa nudista.

Por supuesto, el maillot ha desatado el correspondiente revuelo entre partidarios, condescendientes, censores y horrorizados. Usted mismo puede alinearse entre los que le venga en gana e incluso comprobar de visu el modelo porque las chicas tienen previsto correr esta semana en Ponferrada, a un tiro de piedra, si antes no cae sobre su indumentaria la Federación Ciclista Internacional, la Pasarela Cibeles, o el Estado Islámico, que a día de hoy ya no se sabe quién dicta las normas, o si existen.

Si aplicamos el derecho a decidir, serán las chicas las últimas en considerar que la ropa les denigra, o por el contrario, les enaltece subir el Mortirolo con un trampantojo de su monte de Venus al aire. Tres montes en uno.

Si dejamos decidir al EI, ya sabemos el resultado; no queda ni una sana para comentarles la ascensión a su familia bogotana.

La discusión es más interesante de lo que puede parecer en un principio, porque si el maillot cuaja y el trampantojo invade los velódromos, el burka podría estamparse con la cara que se le vería a su usuaria si no llevase burka, y de ahí a la derrota de los yihadistas, un salto de can.

La oreja roja

Martes, 16 de Septiembre, 2014

¿Qué es poesía? Mi dices clavando en mi oreja tu oreja azul

Davidelfín hizo desfilar a todos sus modelos con las orejas pintadas de azul Avatar, un azul a medio camino entre el Pitufo y el Twitter; pero no obtuvo demasiada repercusión, tal como era su deseo.

Cada día es más caro triunfar a través de la extravagancia porque todo lo que hay alrededor de la pasarela compite en la liga del disparate. Desde los que se sientan en el front row, hasta las monjas de clausura, todos conocen ya las ventajas de ponerse orejas azules para llamar la atención, como los señores que van al sorteo del Gordo con los trajes más estrafalarios para que la suerte no pase de largo y se meta en sus bolsillos. No les toca, pero no hay telediario en el que no salgan. Davidelfín, lo mismo.

Y al tiempo que desfilaban sus zarcos orejudos, Susana Díaz se pintaba de roja, pero “de roja y decente”, como los toreros que saltan al ruedo de grana y oro. Eso sí que es más estrafalario que pintar de azul las largas noches de invierno, como manda Serrat en clave mediterránea. Es más estrafalario y conviene decirlo para que no te tomen el número cambiado. Soy política y decente, roja para más señas.

Hace años a nadie se le ocurriría resaltar como seña de identidad política su condición de rojo, ni la de decente. Ambos son rasgos que debe apreciar el administrado a la vista de las pruebas, porque la decencia es como el valor de los soldados que no entraron nunca en combate, se le supone. Y la rojez también hay que verla, no basta pintarse los pabellones auditivos en el backstage antes de salir a desfilar, porque entonces el público puede pensar que se nos ve la oreja. La azul, la roja o la que tengamos a bien ponernos. Es la misma diferencia que existe entre el ser y el aparentar.

Caso distinto fue el de Carmen de España, que usaba bata de cola, pero era cristiana y decente. Por cierto, también en Sevilla.

Un mapa de colores

Lunes, 15 de Septiembre, 2014

Carmen Lozano, la denunciante

El Clínic de Barcelona ha remitido a Castilla/La Mancha el caso de una paciente de Ciudad Real atendiendo a razones de zonificación, competencias y transferencias.

Seguramente hoy son así las cosas y los manchegos afectados por la misma enfermedad que Carmen Lozano tienen que ser atendidos en su comunidad. Lo que nadie logrará comprender es que además de ser trasladada, tenga necesidad de escuchar la perorata política de un médico más debido a Oriol Junqueras que al juramento hipocrático. Según Carmen, le espetó que estaba cansado de atender pacientes de fuera de Cataluña, por la falta de pago por los servicios prestados entre las distintas comunidades, y que “como ciudadano catalán que ansía la independencia y que además, así será”, no la volvería a reconocer.

“Y me señaló un mapa con diferentes colores para que me quedara claro”.

El relato de Carmen Lozano es difícil de creer, por supuesto, pero tampoco imposible. Cada día se escuchan frases parecidas en boca de políticos y es lógico que el despropósito cale y haga mella. Después de cada discurso de Hitler había más y más alemanes que repetían sus consignas como si fueran propias, hasta que una gran mayoría acabó convencida de lo que suyo era el nacionalsocialismo desde la cuna.

Que un médico del Hospital Clínic de Barcelona le hable a una paciente como si fuera Junqueras en un mitin, tampoco es como para incorporarlo a la Enciclopedia de las Cosas que no existieron Nunca, al lado de las tierras que visitó Gulliver, los centauros y la alfombra voladora.

En todo caso es un episodio factible, tanto por la organización administrativa, como por la fractura catalana, largamente trabajada. Factible y triste.

15 años tiene mi amor

Domingo, 14 de Septiembre, 2014

¡Toma derechos históricos!

La asociación de jueces Francisco de Vitoria ha hecho números por encima y le sale que los delitos anunciados por Mas, de consumarlos, no bajan de una pena inferior a quince años de cárcel. Ése es el meollo de la cuestión. Si cualquier español se enfrenta a penas de reclusión por incumplir tal o cual ley, ¿a cuánto le sale a este señor? ¿A quince? Pues ya lo sabemos, aunque sea por la cuenta de la vieja.

Después vendrán las ideologías, los sentimientos nacionalistas, las ansias irrefrenables de independencia, los derechos históricos y todo lo que usted quiera, pero si por estar envueltos en una bandera cada uno puede tirar por Antequera, hace mucho que las pañerías habrían agotado existencias.

A todos nos afloran derechos históricos por las orejas, pues quien más quien menos se remonta al Neolítico sin grandes esfuerzos; a todos nos preceden reyes muy barbados y el que no tiene idioma propio, tiene dos o tres dialectos larvados que en caso de necesidad se desempolvan con una academia ad hoc y cuatros textos encontrados por una madre refitolera debajo del ara del convento.

Como decía Valle, ¿dónde está la bomba que destripe el terrón maldito de España? La bomba la encuentra cualquier pendolista paniaguado con labia para engatusar masas televisivas, acostumbradas a tragarse los amores imposibles de José Enrique y Cristal Romualda. Lo complicado es el puchero y cómo conseguirlo.

Los quince de Mas comienzan con una prevaricación manifiesta si convoca una consulta a sabiendas que es ilegal, continúan con desobediencia o desacato, y quién sabe si a esos dos le sigue un delito de sedición, o alta traición, como se decía en los relatos épicos. Es bueno que él lo conozca, porque a lo mejor piensa que le van a dar el Collar de la Orden de Carlos III.

Cursis y patanes

Domingo, 14 de Septiembre, 2014

El cartel de las fiestas

Brazatortas (Ciudad Real) arde en fiestas para honrar una advocación muy particular, el Cristo de Orense, dicho así, sin galleguizar. La historia de gallegos y andaluces, los arrieros, la compra de aceite y la repoblación de Carlos III están detrás de esa conexión manchega con la imagen de la ciudad de las burgas.

Hace una década rodaba en Lugo uno de sus hijos ilustres, el humorista Millán Salcedo y durante los días de su estancia aquí salió a colación varias veces el orgullo que sentía por su patria chica, “no como Antonio Gala, al que no le parece digno que un poeta como él haya nacido en Brazatortas”.

Los de allí tienen un sentido del humor más cercano a Millán, porque en la casa natal del dueño de Troylo han colocado una placa que proclama: “Aquí nació el escritor cordobés Antonio Gala”.

El caso es que en estas fiestas setembrinas del Cristo de Orense debería haber pronunciado hoy su pregón el mentado Millán, pero no lo va a hacer por las amenazas recibidas desde Brazatortas a causa de su condición homosexual.

No somos nadie para aconsejar a Salcedo sobre qué hacer o dejar de hacer, pero aún así nos arriesgamos a decirle que debería pregonar en el pueblo que él mismo defiende frente a la cursilería rampante, porque tan ridículo es quien renuncia a su cuna por un topónimo sin glamour; como quien anuncia liarse a tortas en prueba de su machismo. Ni el uno consigue nada, porque lo acaban pillando con placa en fachada, ni el otro moverá un dedo, porque en el fondo es un cobarde.

La consecuencia es que los torteños se han quedado sin pregón y son más los que lo lamentan, que los que se alegran, porque Millán sabe reírse de si mismo, de los anónimos y de los peces de colores; pero se ve que en esta ocasión no lo tuvo a gala.

Un hombre rico

Viernes, 12 de Septiembre, 2014

El hombre de la corbata roja

Escrachistas, wilitoledistas y allegados se han merendado la memoria de Emilio Botín antes de que su hija fuese nombrada sucesora, y eso que la transición se produjo con la celeridad cósmica apropiada al caso.

La urgencia por wilipendiar al fallecido es clara y manifiesta, y su mensaje se viene repitiendo con machacona insistencia: Olvidad toda esperanza. Nadie que cree riqueza va a ser perdonado, y menos con preferentes en danza.

Es el Spanish way of life, el grito unamuniano revisitado: Que la creen ellos! O mejor todavía. Y que después nos la den a nosotros en forma de renta básica. Nosotros estamos para otras cosas. Cuáles puedan ser, no es objetivo que esté todavía muy claro, pero suele emparentarse con revoluciones pendientes, si viene por la derecha, o bolivarianas, si por la izquierda. El caso es que no estén ya, no vaya a ser que nos pillen de por medio y tengamos que ponernos a trabajar.

Además de su condición de banquero _ que lo era desde hacía medio siglo y seis años _, Botín había destacado en los últimos meses por una característica que produce horror y profundo malestar entre las filas de quienes tanto se apresuraron a lanzarse sobre su cadáver. Era optimista sobre la recuperación española y así lo volvió a manifestar en su testamento periodístico de Milán, confesado a los colegas cinco días antes de su muerte. “Soy más optimista que vosotros”.

Se puede pensar que siendo él quien era, tenía más fundamentos para el optimismo que el resto, pero también, por las mismas razones, más que perder que el resto.

Era un hombre rico, triunfador y poderoso. Demasiados adjetivos para dejarlo marchar sin un buen tirón de orejas. ¡Rico! Con la que está cayendo. Estas cosas no se hacen, al menos en España.

La señora de los anillos

Jueves, 11 de Septiembre, 2014

Jessica Rabbit no tiene culpa de que la hayan dibujado así

Otra mujer le disputó a Ana Botella la unanimidad en las portadas de ayer, la juez Alaya. Hoy será Emilio Botín quien le haga sombra al primer encuentro Rajoy/Sánchez en el Congreso.

La magistrada astigiana _ es decir, nacida en Écija _, va camino de convertir su apellido en la versión judicial de antiguas sagas literarias protagonizadas por el hilo conductor de un héroe: Alaya y los ERE, Alaya y los cursos de formación, Alaya y los cazasubvenciones… Alaya y el macroproceso.

En sus manos, Andalucía parece la Tierra Media de Tolkien, donde las más fabulosas aventuras son posibles si por medio hay dinero público a repartir. Ella es Frodo Bolsón, claro, y en su viaje se destapan cientos de orcos beneficiarios, dadores o consentidores de los anillos, hasta que en un capítulo final el lector descubra quién es Sauron, el Señor Oscuro, la fuente del poder.

Se pregunta el público si no es mucha tela para que la corte un héroe solo, si no son muchos millones de folios para un solo arúspice, si no es demasiado extensa la Tierra de Mordor para un solo hobbit, olvidándose que de las gestas, al menos las de la épica, tienen al frente a un único protagonista que se busca sus colaboradores necesarios.

Lo de Alaya es épico, o lo parece. Ella podría decir también aquella frase incendiaria de Jessica Rabbit: “Yo no soy mala, es que me han dibujado así”, pero en versión judicial: “Yo no me invento los casos, es que Andalucía es así”.

Por desgracia, no hay ficción en las aventuras de esta dama andante, sino un tinglado de no te menees, la madre de todos los tinglados, el Tingladón; aunque al decir eso en España, con la competencia que hay por llevarse el entorchado de la corrupción, se corre siempre el riesgo de la exageración. Ella está dispuesta a demostrar que no, que el anillo de oro está allí.