Archivo de Junio, 2014

La patita de Busquets

Viernes, 20 de Junio, 2014

¿Por qué me habré cortado las uñas de los pies?

El rasgado de las vestiduras se parece muchísimo a esas noches interminables de euforia y borrachera. El muro de las lamentaciones dista de la barra del bar apenas unos milímetros, los que hay entre la patita de Busquets bien colocada para hacer gol y la que le pega a la pelota para mandarla a las narices de un aficionado del fondo sur con peluca naranja. Los que hay entre los guantes de Casillas y el balón, o los que no hay cuando lo atrapa.

Y una vez resuelto ese mínimo espacio, claro está, sobreviene la furia o el desánimo, sobreviene el calimocho o las lágrimas de cocodrilo.

Aunque en esta ocasión suene a disculpa, la verdad es que tan injustificado está lo uno como lo otro. Se me rebatirá diciendo que lo uno genera alegría, y en eso están de acuerdo todos los doctores que la equiparan a salud, mientras que la melancolía y la pesadumbre siempre fueron sinónimo de enfermedad. De acuerdo, pero siendo así, también coincidirán en señalar que los estados de ánimo son demasiado importantes como para dejar que los administren los milímetros de la patita de Busquets, al menos una vez que termina el espectáculo.

Por eso, cuando en momentos así los aparatos electrónicos de recepción de datos _ perífrasis cursi donde las haya _, comienzan a ser inundados de chistecitos _ memes, les llaman _, sobre la maldad de unos jugadores que horas antes se paseaban de la mano de Apolo por el Olimpo, en opinión de los mismos señores, te entran unas ganas terribles de hacerte aficionado al curling, que también es deporte de milímetros, con la ventaja de que no te altera el ánimo, ni para bien, ni para mal.

Te entran las ganas, pero las reprimes, porque el fútbol, como ya dijeron graves filósofos, es así, señora; y cuesta dejarlo, como la ayahuasca.

Las cifras de Felipe VI

Jueves, 19 de Junio, 2014

Moneda de Felipe VI. El reverso muestra las alegorías del frontón del Congreso, sobre los leones de Cibeles, Hipómenes y Atalanta, que no se ven, claro

Hoy será un día especial. Un día con dos reyes, dos reinas, un príncipe y una princesa de Asturias. Y todo con el 85 por ciento del Congreso y el 89 por ciento del Senado a favor. Al republicanismo se le pueden atragantar las cifras y los monarcas, pero seguirán siendo las que son porque por encima de los experimentos, en 1975 y 1978 acordamos emprender un camino y en él estamos. Lo que pueda haber en su trayectoria ni está cerrado, ni imposibilitado, pero deberá aparecer en la propia hoja de ruta, con las mayorías necesarias y la misma tranquilidad con la que se dijo el sí a esta manera de convivir.

El día es ciertamente histórico porque los relevos en la Jefatura del Estado son trascendentes, pero al mismo tiempo comparte la normalidad del resto de las jornadas, ya que se trata de un acontecimiento sabido desde hace treinta y nueve años. Tarde o temprano, sin modificación de las leyes, tenía que suceder.

El momento es complicado. Sí, pero ninguno a lo largo de la historia estuvo libre de problemas y muchos lo fueron de peor naturaleza que los actuales. Si los porcentajes a los que nos referíamos al principio de la columna son cercanos al 90 por ciento de la voluntad política de los españoles quiere decir sencillamente que existe una amplísima mayoría convencida de que la ruta está bien trazada y de que la sucesión servirá para mejorarla en todos los sentidos. Eso no es una especulación, sino una expresión matemática. El resto hay que enmarcarlo en la libertad que nos damos para que cada cual aspire a la organización que más le plazca. El reto de Felipe VI radica en mantener y aumentar esas cifras, porque será señal de que los españoles siguen confiando en el plan de viaje.

La Constitución fue aprobada con un 87,78 por ciento, justo en el medio entre el Congreso y el Senado actuales.

El dueño del rabo

Miércoles, 18 de Junio, 2014

¿Quién será ese pesado que siempre tengo detrás?

Seguramente todos los lectores han tenido ocasión de observar alguna vez cómo ciertos animales actúan contra partes de sus cuerpos como si no les perteneciesen, como si la cola que con denuedo persiguen para morderla fuese la de un gato que corre exactamente a la misma velocidad que la suya y claro, así no hay manera.

En Helsinki han llegado a la conclusión de que en algunos casos puede deberse a un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), similar al que sufrimos los humanos, e incluso que esté relacionado con una alimentación inadecuada. ¡Qué felices son en Helsinki investigando los rabos que corren delante! Pero para que ningún propietario se alarme demasiado, los científicos dejan la puerta abierta a otras interpretaciones. Por ejemplo, que el animal solo esté jugando a un solitario.

El caso es que este fin de semana me crucé con uno de esos muerderrabos, y por aquello de que la cabeza no para, di en pensar sobre lo mucho que se parece esa actitud a la de muchos de nosotros, no por un TOC contra nuestro cuerpo, sino por los muchos esfuerzos que dedicamos a planificar el propio beneficio a través del mal del contrario, sin caer del guindo de que ese contrario al que ves tan ajeno y distinto eres tú mismo.

Se entiende que la solidaridad solo ha de ser hacia quienes padecen sus penas a miles de kilómetros, pero al vecino y paisano, que lo zurzan, porque además es un pesado y hace ruido por las noches.

Y si de política se trata, lo que se estila es meter barras de hierro en el engranaje, como si el engranaje fuese del partido que lo maneja en ese momento. Así pueden decir encantados de haberse conocido: «Gracias a nosotros, no ha funcionado nada».

Deberíamos volver a Palotes y que allí nos enseñen otra vez que el rabo es el nuestro.

El paso del teniente Segura

Martes, 17 de Junio, 2014

De charla con el teniente Luis Segura en la Feria de Zaragoza. A izquierda y derecha, Óscar Sipán y Mario de los Santos, los hombres de Tropo Editores

Conocí al teniente Luis Gonzalo Segura de Oro-Pulido en la extraordinaria Feria del Libro de Zaragoza de este año. De hecho firmábamos en la misma caseta, porque Un paso al frente, la novela que lo trae de calle, o mejor dicho, de calabozo, con el Ejército de Tierra, y La navaja inglesa, la mía, llevan el mismo sello, Tropo Editores, e incluso el mismo portadista, el sublime Óscar Sanmartín. La presentación corrió a cargo de Óscar Sipán, uno de los directores de Tropo.

Las coincidencias todavía eran mayores. Yo había sido recluta en Zaragoza y soldado en Transmisiones, su cuerpo como profesional; de modo que conversamos sobre ello y él aprovechó para hacer valer su novela: “Te va a gustar porque recordarás esa época de uniforme”.

El Ejército que conocimos ambos, con casi cuarenta años de distancia, es muy diferente; el mío fue el de los reclutas; el suyo, el de los profesionales, pero todos los ejércitos tienen notas permanentes.

Su caso tiene un perfil muy particular, pues Un paso al frente no deja de ser una novela, un libro de ficción, con un protagonista que no existe, el teniente Guillermo Fernández, pero escrita por un teniente que sí existe, él. La carta-epílogo a un ministro de Defensa que no existe es la pieza que concita las motivaciones para el expediente gubernativo del ministro que sí existe, Pedro Morenés. También son piezas de análisis jurídico algunas de las declaraciones del oficial novelista sobre corruptelas, mordidas y abusos de poder protagonizados por militares.

Luis declara su amor por el Ejército y su deseo de mejorar la institución. La libertad de expresión y la actividad literaria de los militares entran en conflicto con su condición de tal. La polémica está servida y la novela se vende como rosquillas.

El Legado de los tiempos

Lunes, 16 de Junio, 2014

El Coyote nunca se hace daño

Si a alguien se le ocurre nominarme para realizar el Legado do Tibu, o como se llame el viral ése, le doy a Eliminar y listo. ¿Por qué? Porque soy un sieso, aburrido y monótono ciudadano, nada enrollado, muy poco marchoso y con un sentido del ridículo tan acendrado que no me saqué el carnet de conducir por imaginar el bochorno que sentiría si un día se me cala el coche en un semáforo, rodeado de conductores por todas partes.

Pero se ve que hay poca gente en mis circunstancias, porque en todas partes se lanzan al agua, se graban y cumplen el reto con una devoción encomiable, digna de ser aprovechada para mejor causa, especialmente si el resultado es de muerte, como la ocurrida a un joven francés que se dejó arrastrar por el entusiasmo.

Conozco a otro grupo que reta a leer cien novelas españolas en un año. Uno de ellos se hace llamar en la red Porlomenix y por lo menix, su reto conlleva muchos menos riesgos y muchas más ventajas para el bien común, pues una lectura masiva de esas características tiene que modelar un espíritu crítico, documentado y valioso para el resto de sus congéneres.

El Legado recuerda el razonamiento que utilizan los padres cuando se enteran de que sus vástagos han llevado a cabo cualquier insensatez incitados por los amigotes. “¿Y si te dicen que te tires de un quinto piso, también te tiras?”

La respuesta es no, pero en la práctica es sí. Se tiran al agua porque de no hacerlo deberán pagar una mariscada. Eso es cumplir la ley; la ley de Tibu, porque de las otras, mejor no hablemos.

Vivimos tiempos antropomórficos, es decir, con formas parecidas a las humanas, pero que en esencia no son tales, sino propias de los personajes de dibujos animados. Y es que Hanna y Barbera hicieron mucho daño.

Nada de shocks, porfa

Domingo, 15 de Junio, 2014

Ninguna imagen de shock es buena

Causa cierta desazón pensar que con el paso del tiempo y el devenir de las alternativas, Eduardo Madina maneje los suficientes resortes del poder para someternos a un shock de modernidad, que suena a aplicación de electrodos y a comportamientos compulsivos al ritmo de esas machaquinas que expelen algunos coches con las ventanillas bajadas haciendo retumbar las aceras.

Si de algo estamos necesitados es de clasicismo, moderación y cordura, sobre todo en aquellos aspectos que tienen que ver con la íntima formación personal, donde radica la mejor y mayor de las modernidades, que es el conocimiento y el equilibrio.

La mera mención al shock debería erizarnos los pelos del cuero cabelludo y hasta los de las axilas, porque el término nos retrotrae a traumas psicológicos, a imposiciones, al gulag y a normas de obligado cumplimiento, como fantasías de un mundo feliz y bobalicón, que se diseña en los despachos y en los laboratorios, al margen de la realidad. Ya hemos vivido estos experimentos hace muy poco y conocemos sus peligros.

Quizá solo sea una frase publicitaria lanzada para captar voluntades atacadas por un insuperable despiste, pero en cualquier caso, no dudamos ni por un instante de que en el PSOE existan hoy cabezas con muchos más fundamentos para ponerse al frente del partido, con soluciones que desde la izquierda se le reclaman, con un liderazgo de peso y con planes más consistentes.

Puede ser alguno de los que ya han dado el paso adelante, y con toda seguridad los hay entre la militancia, posiblemente alejados de la estructura, por lo que se autoexcluyen de la lucha, sabedores de lo difícil que es competir como outsider.

Desde fuera se percibe la importancia de lo que se va a vivir y se enlaza su remonte con lo conveniente para España entera. No es para menos.

La alternativa difusa

Sábado, 14 de Junio, 2014

El entusiasmo solo viene del chavismo

La dicotomía república versus monarquía está bien para ejercicios teóricos y gaseosas experimentales, pero en la práctica es necesario pedir mayor concreción.

El factor monárquico parece claro. Estamos hablando del caso español, una monarquía parlamentaria con casi cuarenta años de experiencia, una carta magna levantada gracias al consenso y un desarrollo con defectos y virtudes que ninguna forma de Estado, salvo una férrea dictadura, iba a solucionar de cuajo, porque son los defectos y las virtudes de un pueblo con dificultades para asimilar el valor de la causa común debido a los zarandeos a los que fue sometido.

El factor republicano es más confuso. La única nota común parece ser la aversión a la realeza, pero a partir de ahí se abre una abanico de posibilidades que nadie está dispuesto a unificar haciendo dejación de sus propios modelos de república.

Si a ello añadimos el resultado de la última votación en el Congreso sobre la abdicación, deberíamos admitir que el debate, aunque existe, es hoy por hoy de mucho menor calado del que pretenden quienes lo agitan y pancartean en uso legítimo de sus derechos, siempre que no lo conviertan en un problema de orden público.

El mayor inconveniente que deben salvar quienes luchan por mantener viva la diatriba, además de ofrecer una alternativa común, clara y atractiva con la que ganar partidarios por mostrar las ventajas del nuevo cambio de Estado, radica en apagar los entusiasmos que provoca entre los dirigentes de un país lanzado a la ruina económica como es Venezuela.

Si Francia, Alemania o los EEUU _ repúblicas dignas de ser imitadas _, se alegran menos que los chavistas de nuestra pirueta, es señal de que algo falla en el mensaje.

El juancarlismo derrotado

Viernes, 13 de Junio, 2014

Sabino Cuadra. uno de los votantes a favor de Juan Carlos

Menudo palizón les dieron los felipistas a los juancarlistas. Nada menos que 299 votos de los primeros, frente a los 19 de los segundos, al margen de los 23 despistados que optaron por un NS/NC.

Por extraño que parezca, el ala izquierda del Parlamento y parte de sus nacionalismos expresaron su voluntad de que Juan Carlos no debía abdicar en su hijo y así mantenerse al frente de la Jefatura del Estado. Eso es fidelidad.

Con el paso de los años, los historiadores se verán en graves dificultades para explicar esos 19 votos contrarios a la propia voluntad del Rey, que ha considerado oportuno realizar ahora el traspaso de poderes. Pues ni con ésas. Donde menos se lo esperaba, Juan Carlos I ha encontrado su núcleo duro de incondicionales que lo desean eterno e incombustible. Por fortuna para él, los 19 de la fama se vieron ampliamente superados por los partidarios de su hijo, a los que conviene llamar sextofelipistas para no confundirlos con aquellos otros que fueron admiradores de González.

Otros veintitrés diputados se abstuvieron de votar, dando pie a que pensemos lo que nos dé la gana. Por ejemplo, que no entendían la pregunta. Algunas leyes de educación hicieron estragos y es posible que las consecuencias hayan llegado hasta las bancadas de la Carrera de San Jerónimo. Lo siento, no sé qué significa abdicación.

Otros, más optimistas, dicen que sí, que la entendían, y que su abstención está relacionada con su idea de que el Estado español no va con ellos. Pero entonces se nos ocurre preguntar qué demonios hacen sus culos posados sobre un escaño del Congreso de los Diputados, entre cuyas normas figura una sobre su promesa o juramento de la Constitución.

¡Ah! Puede ser para dinamitarlo desde dentro. Sí, ha de ser eso.

Magos y vagos

Jueves, 12 de Junio, 2014

El Mago Antón, en pleno escapismo

Hay dos tipos de escapistas. Los que son hábiles en liberarse de cadenas con apariencia imposible, tipo Houdini, o nuestro cercano Mago Antón, y los que se las ingenian para huir de la realidad y no enfrentarse nunca a ella. Así define a ambos el diccionario.

Los primeros nos hacen disfrutan con su afición al riesgo; como los héroes de ficción, que siempre saben salir airosos aunque les rodee una legión romana en formación de tortuga. Pero los segundos, si unen a esa característica el ámbito político, se convierten en plaga bíblica, o rémora costosa, que el resto de la sociedad sufraga, convencida de que siempre van a tener en la boca la excusa perfecta para no arrimar el hombro, bien porque creen que todo está mal y consideran que su misión es armar bulla, bien porque siempre les gusta lo que no existe, bien porque no son de aquí, sino de otro sitio que se imaginan.

En España abundan estos escapistas fuera de los circos. Cuando aparecen en el ámbito laboral, se dice de ellos que se escaquean y hasta tienen el santo morro de reírse de quienes se ven obligados a realizar el trabajo que dejan pendiente. En las pandillas se les llama gorrones, porque tienen una habilidad especial para ser los últimos en encontrar el monedero, y en política, ya decimos, siempre están a cualquier otra cosa que no sea tirar del carro.

De haber sido mayoría, no se habría construido la primera casa, porque siempre habría un mejor sitio donde levantarla, un mejor material con qué asentarla o una mejor orientación que darle. Así que de las pirámides, ni hablemos.

La pregunta que se plantea es averiguar si el escapista nace o se hace. A la espera de que los sociólogos ofrezcan mejor respuesta, apostamos por asegurar que a los escapistas se les subvenciona. Al menos aquí.

Dadá, hoy

Miércoles, 11 de Junio, 2014

Puro Dadá

Susana Díaz, no; Durán, no se sabe; Currás, fuera; Hernández, dentro. Arde Lucus y relucen las basuras. No es metáfora, sino que las veo amontonadas frente al portal. El zarandeo al que nos vimos sometidos todavía cimbrea y las piezas no acaban de asentarse sobre el tablero, de modo que es difícil comenzar la partida. Dicen que con el Mundial se van a suavizar las oscilaciones y si España pasa la prueba de su grupo, será un factor de estabilidad. Glups.

Se discute también si la proclamación del Rey ha de ser austera, de medio pelo, a la grand du monde o faraónica. Ya son ganas de discutir. ¿Cómo va a ser la proclamación de un nuevo rey? ¡Pues correcta! Ni corta que no lleguemos, ni larga que nos pasemos. Eso lo saben hasta los organizadores de cualquier despedida de soltero/a, pero se nota que del tembleque y la flojera que llevamos desde que entramos en el siglo XXI, se nos han caído varias neuronas y retrocedimos al nivel de la pubertad.

Cualquier día nos preguntaremos si hay que pedir permiso a Costas antes de meternos en el mar, o cuestiones de similar profundidad marítima. Claro que como el señor Trías, alcalde de Barcelona, hace más caso a quienes le queman los contenedores, que a quienes le pagan los impuestos municipales, no es de extrañar que la gente dude cuál es el correcto comportamiento ciudadano y opte por el derecho a decidir.

Seguro que si se hace una encuesta al respecto, la opción de que Felipe VI acuda a su proclamación en chanclas obtiene un porrón de votos y se convierte en trending topic, que es lo que mola.

Cuando Hugo Ball y Tristan Tzara propusieron el movimiento Dadá, no podían sospechar que un siglo después _ casi exacto _, su absurdo iba a tener tanto predicamento en la vecina España. ¡Ellos que se creían la última ola!