Archivo de Abril, 2014

Yolismo a garrafas

Jueves, 3 de Abril, 2014

¿Futuro himno?

Una forma de ganarse titulares es por la vía del disparate. Fuera de la política, Yola Berrocal fue una consumada especialista de la que todavía hoy se recuerdan piezas memorables, como cuando describe un vendaval diciendo que “había garrafas de viento”. A ella le debe la lengua castellana la expresión tantas veces repetida de “nadar en la ambulancia”, y si no fuese por la sombra que le hizo Carmen Sevilla en la lucha por los titulares, hoy se impartiría el yolismo como método eficaz para salir en la prensa.

Algo de yolismo tuvo que estudiar Rosa Díaz a la vista de los éxitos conseguidos tras las honras fúnebres de Suárez, encaramándose en lo más alto de los titulares un día realmente difícil para hacerlo. Rouco le puso un peldaño, pero el villalbés no era la clave porque a él ya lo iban a crucificar entre todos. La clave era el Himno nacional sonando tras la consagración en el funeral de Estado, tal como está reglamentado.

Pues no señor. A doña Rosa le pareció “completamente inadecuado”, bien porque piensa que debería sonar el de Cebreros, o el “Habla, pueblo, habla”, de Jarcha. Y no fue la única en realizar tan sesudas reflexiones que deberían alejar a quien las hace de cualquier futuro gubernativo, pues con tal criterio es capaz de protestar porque el funeral sea oficiado por un cura, o porque las iglesias estén llenas de cruces.

Es de suponer que la interpretación no contravenga ninguna ordenanza protocolaria en vigor, más bien al contrario, la cumpla. En cuanto a la existencia de funerales laicos, el campo está abierto para que se regulen, pero es de suponer que al miembro de una iglesia, y Suárez lo era, le bastarán unas exequias de su credo, con Himno incluido porque así se establece por ley. Si ella es capaz de consensuar que se ejecuten los Pajaritos de María Jesús y su acordeón, sea, la cantamos todos.

Que pongan Casillas

Miércoles, 2 de Abril, 2014

Caben más preguntas

En la declaración de la Renta deberían incluir más casillas opcionales para determinar el destino de los tributos, no solo las que permiten dirigirlos o no a la Iglesia. Por ejemplo, si autorizas a que tu dinero sirva para financiar organizaciones, planes de estudio o chuminadas varias que tienen como fin principal atacar o debilitar al Estado, marcas una equis en un lado, y si no, en el otro.

No hace falta ser un gran experto del fisco para darse cuenta de que muchos de esos ataques que recibe la causa común ¡están financiados por nosotros mismos! Nuestros enemigos, que los tenemos, tienen que estar encantados con nuestro particular sistema de buenismo autodestructivo, porque a mayor recaudación, mayor poder disolvente. Y ellos, sin moverse.

Otra casilla que sería interesante incorporar al impreso anual es aquélla en la que se nos pregunte si preferimos que una parte de nuestros caudales vaya a los presupuestos de las fuerzas del orden, o a reparar los desperfectos ocasionados por las fuerzas del desorden, porque resulta que tal como están hoy las cosas, lo pagamos todo y quizá sea el momento oportuno de optar por uno de los dos gastos, pues es tanto como comprar matarratas y darles queso.

A usted le va el vandalismo. Bueno, muy bien. Sepa que la afición le cuesta tanto. A otros les va más al cuerpo acudir a los conciertos del Festival de Beyreuth y nadie les subvenciona los viajes ni las entradas, y eso que son de alto interés melómano y cultural.

Por último, también sería deseable impedir con otra casilla que tu dinero se lo llevasen los desaprensivos, ya sea para EREs fraudulentos, ya para cualquier otra modalidad de atraco. Sabemos las dificultades inherentes a estos fines, pero al menos deberíamos intentarlo. ¿López o Casillas? Los dos.

El guardia Urbano

Martes, 1 de Abril, 2014

23F, nueva entrega

Pilar Urbano deshace el puzzle tal como estaba montado y vuelve a colocar las piezas de otra forma. No es un ejercicio imposible, ni mucho menos. Al contrario, es lo habitual. La historia se recoloca constantemente porque siempre hay piezas encajadas a martillazos, e incluso, piezas bien colocadas de inicio a las que se les da mil vueltas antes de dejarlas donde estaban.

El 23F no es una excepción. Al revés. Sus especiales circunstancias lo convierten en un episodio que merecerá ser recolocado varias veces más hasta convencernos de que todas las teselas ocupan su lugar correspondiente.

Esta última aportación se fija en el elefante blanco, la pieza más difícil de encajar con la que completaría el mosaico. Se produce tras la desaparición de cuatro destacados personajes de la historia. Por orden cronológico inverso, las de Suárez, Armada, Carrillo y Fraga. La del primero de ellos es tan reciente que en la tarde de ayer se celebró el funeral de Estado por su alma. Todos se han ido con secretos. Algunos, de hace más de 70 años. Del 23F quedan el Rey, Tejero y Urbano.

Quiere todo esto decir que si los más de los lectores españoles no se entregaron de hoz y coz a las versiones oficiales del 23F, ni del 11M, ni de la colza _ , por citar tres de los episodios más proclives al secretismo, y si a quien duda de que las cosas no sucedieron de acuerdo a ella, se les llama conspiranoicos, a cuenta de qué nos tenemos que arrojar en brazos de doña Pilar, trémulos y suplicantes como hace el señor Lara: Dínos, oh Pilar! cómo se juega a este puzle, cómo se engarza la pieza, cómo se pega el engrudo.

Ni eso, ni lo contrario. Por lo que se lee en los avances parece una información muy interesante.

Aún no despejamos si Vellido Dolfos fue un héroe o un traidor, pero el 23F lo llevamos mucho más adelantado.