Archivo de Noviembre, 2012

El dinero público

Martes, 20 de Noviembre, 2012

La presidenta y su impresor de billetes

Descubre Clarín que en los últimos meses su Cristina, la de ellos y la de todos los argentinos, se ha subido el sueldo un 42 por ciento, lo cual demuestra que cuando dominan las ansias, no existe atracón que las satisfaga, ni cero a la derecha que no se admita.

Como en el caso de CiU y en el de tantos otros que a diario nos es dado conocer, cuando se trata de dinero público las tragaderas se hacen túneles y por ellas se introduce todo lo que se pille por delante, tanto pesca como especies protegidas, en plan ballena de Pinocho.

No existen límites porque el dinero público es una fruta golosa que viéndola desfilar por delante, pervierte cualquier conciencia poco formada, cual es el caso de un alto porcentaje de conciencias políticas que hoy logran escalar muy alto.

Carmen Calvo Poyato pasará a la historia, no por dirigir el Ministerio de Cultura, sino por reconocer con todas las letras el artículo primero y fundamental de la corrupción bien entendida, ésa que empieza por uno mismo. Su reconocimiento de que “el dinero público no es de nadie” fue un hallazgo económico comparable al de Elena Valenciano, cuando se altera porque digan que las deudas hay que pagarlas.

Bajo esas premisas, se exime de culpa al ladrón, se anima al comisionista para reclamar mordidas sin cuento y se justifica a Cristina para que siga aumentándose el sueldo, aunque le salgan los billetes por las orejas y se chotee del pueblo argentino cobrando la pensión de viudedad _ ellos dicen viudez _, de su marido, Néstor Kirchner, el Özil de la Pampa.

Y pensar que su abuelo Pascasio salió de Lugo con una mano delante y otra detrás para ejercer de sastre. A ella no le gusta esa historia de emigrantes. Demasiada miseria. Demasiado trabajo para ganar los pesos uno a uno.

Deudas stop

Lunes, 19 de Noviembre, 2012

Puestos a contraer deudas que no se pagan, esta casa tiene una pinta estupenda

Antes se llamaban luchas intestinas. Hoy no llegan ni a estomacales, pero el caso es que Elena Valenciano le ha saltado a la chepa de la exministra Trujillo por sostener ésta que las deudas hay que pagarlas, una frase tan plana y anodina como la que anuncia que el viento mueve las hojas, o que la Luna en el mar riela, pues lo hace siempre que no esté nublado. En efecto, así es. Por eso se llaman deudas, porque las adeudas.

Si la contrariedad de Valenciano por leer lo que leyó persiste en el tiempo, podría interpretarse que el PSOE está redefiniendo la naturaleza de las relaciones económicas, como ya ha hecho en la práctica ese piquete de la pasada huelga que tras comer a plena satisfacción en un restaurante, dejó como pago una servilleta escrita con disculpas. “Las deudas _ Valenciano dixit _, no hay que pagarlas”.

Pensemos en aquellos defraudadores, timadores, puferos, comisionistas de mordidas, corruptos, saqueadores sociales y demás prevaricadores, cuyas identidades recorren todo el arco parlamentario, las autonomías y las familias de alta, media y baja prosapia, que estarán encantados al saber que el partido de Elena Valenciano, debido a un repentino dribling en su ideario, ha decidido no perseguir las deudas, quizás para salvar a alguno de su cuerda, quizás para caer simpático entre la población deudora, ahora que le crecen los enanos y que ya no sabe qué es deuda y qué demagogia.

¿Dónde dejaste tu alma socialista?, pregunta Valenciano a Trujillo, en lo que para el caso es algo así como echarle en cara que no defienda vivir por el morro de aquí al camposanto. ¿Pero no eras tú la que le echaba en cara a Mariló que no existía el alma? La verdad, es muy difícil seguir a Valenciano en esta deriva. Con lo bien que se explica Aído. Ella, con su sueldo de 7.000 euros, lo paga todo.

Chorizos en la escalera

Domingo, 18 de Noviembre, 2012

Una equivocación la tiene cualquiera. Los Pujol y los Mas creyeron que Berna era Barna

Ciento treinta y siete millones de euros, o ciento sesenta y siete millones de francos suizos es mucho dinero. Nos hemos dado cuenta enseguida. Casi al mismo tiempo en que terminábamos de leer las cifras. Una familia media española tardaría más de un año en ahorrar esa cantidad, y para lograrlo tendría que prescindir de gastos, como el agua, el gas y la electricidad.

De modo que si los Pujol y los Mas tienen esas cantidades en Suiza, Suiza patria querida, es señal de que han venido practicando la sana virtud del ahorro desde hace mucho tiempo, con sacrificios, ahínco y diligencia. La diligencia es necesaria para transportar las sacas por los Pirineos y por los Alpes.

¿Me dice usted que el ahorro se consigue a través de comisiones ilegales cobradas gracias al ejercicio de la política? Por supuesto. Es la fórmula más rápida, rentable y cómoda que se conoce. Usted está deseoso de corromper. Yo lo estoy de ser corrompido. Eso sí, el negocio no se puede montar, como hacen algunos ingenuos, solo mediante un partido que llega a las instituciones. Quita, quita; si te pillan te quedas en bolas.

Para bien ser tienes que reconvertir tus provincias, unas provincias normales y corrientes como las demás, en país. Esto lleva su tiempo, pero si en lugar de hacer otras inversiones útiles, te dedicas a fondo y le echas mucho morro, los catalanizas en un par de lustros. Luego los haces nación, y después Estado, y más tarde, República Galáctica, no de los Jedi, sino de los Jordi. Así, cuando caigas con las manos en la masa, siempre podrás decir que la culpa es de España, que nos roba y no nos deja tener voz propia.

Y en ésas estamos ahora mismo. Pillados con el carrito del helado cuando se disponían a encarar el tercer peldaño del plan, el del Estado. Un tour de force demasiado ambicioso para tanto chorizo. A ver en qué acaba la pandilla.

Navidad

Sábado, 17 de Noviembre, 2012

Obsérvese cacho ofensa

A más de un mes vista, la Navidad se estrena como los últimos años con noticias sobre las dificultades que encuentran sus símbolos para ser expuestos en lugares de tradición cristiana. Las hay de dos clases.

Las impuestas por una supuesta mentalidad emparentada con la progresía o el agnosticismo, como si al agnóstico no le importara tres pitos lo que cada cual haga con sus creencias y exhibiciones; y las impuestas por el islam, o el miedo al islam, que son dos factores distintos.

Incluso podríamos hablar de un cuarto supuesto, formado por creyentes que se niegan a verse representados en símbolos de nulo contenido cristiano, como puede ser Papa Noel, o en el abuso de esos símbolos con intenciones puramente comerciales.

Así las cosas, la celebración más significativa del cristianismo, como lo fue antes de otras religiones solares que hacían fiesta de los solsticios de invierno, se ve en la necesidad de justificarse cada año, como no lo ocurre a ninguna otra convocatoria confucionista, islamista o budista, por citar a las otras tres más extendidas. El fenómeno es como para hacérselo mirar, especialmente cuando el retroceso navideño se justifica “por las ofensas que pudieran ocasionar sus símbolos entre aquellos ciudadanos de fe musulmana”, lo cual constituye un ejercicio de cinismo superior al que ejerció en vida Diógenes de Sinope, el más fiel representante de la escuela cínica.

Aquí no hay más ofendidos que aquéllos que por su cortedad mental, estulticia o mala baba, quieran sentirse así por el hecho de que la punta de los lápices sea negra. Y argumentarlo de esa forma es impropio del liberalismo en el que se basa la civilización occidental. Cualquier otro planteamiento en ese campo, supone retroceder hasta épocas oscuras que ningún ciudadano moderno debe aplaudir o consentir.

La estéril polémica

Viernes, 16 de Noviembre, 2012

…y ruedas ardiendo…

Hoy abordamos la aburridísima y estéril polémica sobre el uso de la violencia en huelgas generales, la intimidación al ciudadano, las barricadas, los desórdenes, el piquete informativo que te visita de veinte en veinte, el piquete pequeñito, los picoletos, los piques entre quien huelga y quien trabaja, los mítines grandilocuentes, la pintada en los cristales, el hay motivo, las sirenas, las amenzas empresariales, las furgonetas de la policía con sus luces dando vueltas, las hogueras que siempre molan, el café sobre el traje de la señora, la masiva manifestación de quince en fondo, los alborotadores profesionales llegados de otro lugar, la quema de las banderas, españolas, por supuesto, la republicana que no falte, el coche que siempre se incendia, hace bonito y luce, la toma del Congreso, el mieditis, el canguelo, Willy Toledo con la boca abierta, el conductor nervioso que arranca sin mirar, las carreras, las balas de goma, el niño herido, el turista con cara de no volver, los destrozos indiscriminados, el boicot a El Rey León, los liberados, las capuchas, la silicona, los palillos en las cerraduras, las caretas de Anonymous, las banderitas de plástico, los zarandeos, las vallas, el atrancar la calle, los esquiroles, el compañero del alma, compañero, el jamón en la jamonera, el cubicar la calle para ver cuántos fueron, el hay culpables para que sean siempre otros, el hay soluciones pero no se sabe cuáles son, los antisistema, los destrozos del mobiliario urbano que parece ser del alcalde y no de quien los ocasiona, la capucha, hoy sin capucha no eres nadie, Méndez y Toxo de jersey, los servicios mínimos, unos diputados con pancartas en su escaño, el detenido, la pancarta casera, las mediciones sobre el consumo de electricidad, la típica quema de contenedores, tan racial ella.

Hoy abordamos esa aburridísima y estéril polémica.

Mas Zapatero

Jueves, 15 de Noviembre, 2012

Éste ya tuvo problemas con el apellido

Existen múltiples casos a lo largo de la historia en los que los personajes mudan sus nombres y sus apellidos al cambiar de país. Puede ocurrir por deturpación en el uso, por propia voluntad integradora, por error en la pronunciación, en el registro; por miedo…

También existe la posibilidad de realizar los cambios siguiendo el pertinente trámite administrativo, como se refleja en el famoso caso de Paco Mierda que lógicamente quiso cambiarse el nombre y llamarse Pepe Mierda.

De igual forma, se puede alterar el orden de los apellidos e incluso buscar entre los antepasados el que más nos guste. Asimismo, es posible regalarlos como hizo Carlos III, que le dio el de Borbón a un criado italiano de raza negra que acabó siendo Antonio Carlos Borbón.

La particularidad de Cataluña es que desde hace catorce años ni siquiera hace falta un expediente administrativo cuando se trata de traducir al catalán los apellidos actuales. En consonancia con esa facilidad se supone que se admitirá una traducción libre, o al menos, no demasiado academicista, lo cual es un método pintiparado para borrar las huellas de un pasado un tanto turbio.

Observo mis apellidos más cercanos, por si el destino me lleva a esas circunstancias, y compruebo que figuran dos de origen catalán: Sabater, que significa Zapatero, y Mas, que significa Casa, nada menos que dos de mis ídolos políticos.

La duda surge en ese instante. Señor Mas, si me viese obligado a catalanizarme, ¿podría mantener el Sabater, para no ocupar el espacio del ex-presidente, y sin embargo pasar el Mas a su significado castellano de Casa? Mucho le agradecería una pronta constestación, porque la duda me impide conciliar el sueño y doy más vueltas en la cama que una mona de Pasqua (ya ve que utilizo la correcta grafía catalana para exponérselo).

Huelga, mi general

Miércoles, 14 de Noviembre, 2012

Siempre juntos

Que unas organizaciones basen su éxito en generalizar una huelga y que ése sea el afán más notorio a lo largo de su existencia debería originarles cierto debate interno. Pero si además esas organizaciones están subvencionadas al ochenta y mucho por cien mediante el dinero de todos a los que pretenden parar en su actividad, quiéranlo o no, debería mover a otro debate interno, esta vez en el resto de la sociedad.

Da la sensación, y algo más que meras apariencias, de que el sindicalismo y su defensa de los trabajadores se ha visto rebasado por los tiempos, incorporándose sus cometidos en otros ámbitos y otras instituciones bastante más eficaces. El ejemplo más sobresaliente podría ser el de las antiguas cajas de resistencia solidarias, que se han transformado hoy en las ayudas que reciben los parados y otras aportaciones de carácter social integradas en los gobiernos, sin necesidad de que dependan de otras instancias.

Eso tampoco quiere decir que haya muerto el sindicalismo y que ya no sea necesario. Claro que puede tener su papel en el sociedad, siempre que se transforme, lo encuentre y se justifique. Ahora bien, solo con el argumento de la huelga general, está anunciando que le quedan las horas contadas.

Al menos uno de ellos, la CSIF, ha decidido desmarcarse de la generalidad de la huelga precisamente por su esencia política, no porque pudiera o no haber motivos para convocarla.

La jornada de hoy pasará en 24 horas y los problemas de España permanecerán, más que aliviados, agravados. La buena noticia será que ya ha pasado la fecha del 14 de noviembre y que los convocantes estarán muy satisfechos del alcance obtenido. Miguel Ríos, Pilar Bardem y Juan Diego también lo celebrarán porque su careto, tan popular él, ha colaborado en el enorme éxito.

Otoño del 75

Martes, 13 de Noviembre, 2012

Sin ruta predeterminada

Si hace años, unos 34 por ejemplo, nos dijesen que en el 2012 íbamos a estar hablando del apellido García en Cataluña, o de que se iba a poner en tela de juicio el valor de las personas por el idioma que hablasen, es muy probable que se abriese un debate en el Club de Amigos de la Unesco de Tirso de Molina para rectificar de inmediato la derrota de aquel barco a punto de partir, tan bonito, tan lleno de luces… tan imbécil.

Porque mira que hay que ser imbécil.

Pero no se sabía y se lanzaron amarras en el convencimiento de que el puerto de llegada era exactamente el querido por todos. Craso error, porque la tripulación estaba trufada de traidores, fulleros, mentecatos, arribistas, trileros y especímenes sin catalogar que a las primeras de cambio, cuando hubiese que hincar los codos o atarse los machos, te dejarían tirado.

_Yo no soy patriota, ni nunca lo seré _, dice Pedro Ruiz, hijo de andaluza y nacido en Barcelona, para justificar que no alzará la estelada, ni jamás estará detrás de la rojigualda.

¿Y qué nos importa? ¿No acaba de decir que él ha venido a este mundo libre de cargas, a verlas venir, sin himnos que aprenderse, ni pesadas obligaciones con los demás? ¿Patriota yo? ¡Anda y que les den morcilla a todos! ¡Yo soy, a ver si os aclaráis, de la pata del rey, hijo de nadie y padre de ninguno!

Y cómo no estará la cosa de grave, que hoy se prefiere a un Pedro Ruiz descastado, decolorado, descamisado y desmadrado, antes que a uno demasiado apegado al terruño que te la monte por cuatro polvos mal echados.

El patriota, escribió De Gaulle, ama a su pueblo por encima de todo, y el nacionalista, odia a los demás, también por encima de todo. Conque se haga un tipo normal entre los dos sería para conformarse.

El abismo

Lunes, 12 de Noviembre, 2012

Algo donde apoyarse

Se abren por delante dos semanas ante el abismo. Pero quien debe sufrir vértigos y mareos contemplándolo se llama Artur y se apellida Mas. Él y algunos más.

Ni siquiera la consecución de la mayoría absoluta, que él interpretará como un plebiscito a su genial idea de crear el estado catalán, le librará de sufrir síncopes y vahídos, porque el panorama que tiene por delante no se limita a un proyecto soberanista ilegal, caprichoso y sin apoyos, sino que incluye una crisis de caballo que afecta a la sociedad catalana con especial furia, como supo exponer con verbo fluido el diputado de UpyD en el Congreso Toni Cantó, que le cantó tan bien las cuarenta a Mas, que todavía le tienen que estar doliendo el martillo, el yunque y el estribo.

Y por si no faltasen ingredientes negativos para trufar un proceso de dificultad extrema, añadámosle el listado de corruptelas en las que están envueltos dirigentes de CiU, que de solo leerlo bastaría para salir corriendo en la dirección contraria a la que marquen esos señores, a no ser que se comparta la vocación de chupabotes.

En la prensa catalana del domingo, siempre tan respetuosa con el conductor/-oris, se afirma que Mas roza la mayoría absoluta. En la que no es catalana, el verbo rozar se sustituye por el de alejar, aunque tanto uno como el otro pueden contenerse en ambos significados.

García Margallo abunda en las perspectivas europeas del nuevo estado y asegura que no encontraría el apoyo ni de uno de los actuales miembros de la UE. Ignoramos si el ministro lo dice porque los ha consultado uno a uno, o porque se lo da el pálpito, pero dado que bastaría uno solo para impedirlo, si Mas no fuese un político profesional, de ésos que lo aguantan todo, hoy ya debería estar en el balneario Termes la Garriga tomando las aguas, sopita y buen pescado.

Pérdida de confianza

Domingo, 11 de Noviembre, 2012

Aún queda humor

La moratoria de dos años para detener los desahucios es una medida de choque, pero no una solución, y a poco que se profundice en el problema, se constata que van a necesitar todo ese tiempo para encontrarla, dado que el deshaucio viene con la historia del hombre y a nadie se le ha ocurrido todavía cómo sustituirlo.

Ese reconocimiento de la realidad no impide distinguir en el desahucio una perversión intríseca cuya mera formulación a nadie agrada, ni ahora, cuando se producen en mayor porcentaje por las dificultades del momento, ni hace diez años, cuando se decía que solo afectaba a los que se habían despistado un poco con el pago de la hipoteca.

La pérdida de la confianza en la salud económica del hipotecado se ejecuta a través de una orden judicial con consecuencia de desalojo; a diferencia de la pérdida de confianza en la salud del enfermo, que una vez desahuciado, se abandona a su suerte con consecuencia de muerte.

En el segundo caso no hay más solución que el error médico o el milagro. En los desahucios que nos ocupan no parece que sean tan drásticas e inevitables las consecuencias. Baste pensar que durante esa moratoria te toca la Primitiva, o aparece ese pariente lejano con una mina de oro en allén de los mares. Y siendo ambas muy buenas noticias, no van a solucionar todos los casos sin deterioro de las buenas relaciones financieras del país, por lo que se espera de los políticos que se pongan las pilas y sepan cómo convertir en melodramas las auténticas tragedias de hoy.

Ésas sí que son banderas que merece la pena de ser enarboladas y misiones para las que elegimos y pagamos a nuestros representantes; aunque ya sabemos que para ello hay que tener voluntad de hacerlo y cabeza para lograrlo. De lo contrario, perderíamos la confianza y los desahuciaríamos.