Archivo de Enero, 2012

Casarse en Nueva York

Sábado, 21 de Enero, 2012
Miguel Primo de Rivera, o cómo volver a España

Falta por llegar ese astuto político que siendo gobierno, lance al ruedo de la prensa la idea contraria del plan que pretende acometer. De esa forma se encontrará con una oposición furibunda que lo criticará y que le sugerirá llevar a cabo justamente lo opuesto, es decir, aquello que realmente constituye su plan.

Es muy sencillo y no se entiende que no sea moneda común desde hace siglos. Por ejemplo, Cristóbal Montoro debería haber dicho que bajo ningún concepto se van a exigir responsabilidades penales a los gestores públicos que excedan el gasto por encima de los presupuestos. Que no, que no y que no.

De esa forma comprobaría que Rubalcaba, López, Herrera, el de ICV, y todos los que se han opuesto, se habrían levantado como un solo hombre diciendo: ¿Cómo que no se van a pedir responsabilidades? Ante lo cual a Montoro solo le restaba añadir:

_Bueno, pues hágase. Ya que os ponéis tan pesados…

En realidad no es cierto que la estratagema esté inédita. En el Manual del perfecto político, publicado hace años, recogimos algunos ejemplos; como cuando Miguel, el segundo hijo de Primo de Rivera, fue exiliado por su padre a Nueva York para alejarlo de faldas indeseadas. Queriendo aquél volver a España, escribe al general diciendo que está encantado en la ciudad de los rascacielos y que se ha enamorado de una mujer negra con la que proyecta casorio. El dictador no tarda ni 24 horas en enviarle un pasaje de regreso.

Bueno, pues Montoro igual. En lo de las responsabilidades penales y en lo que se le ocurra. Cuando estaban en la oposición ellos mismos caían en esos vicios de negarle la mayor al Gobierno.

No es por comparar, pero a los cerdos y a otros animales de granja hay que tirarles del rabo para que entren en las cochiqueras.

Un libro peligroso

Viernes, 20 de Enero, 2012

Jesús Laínz

A Jesús Laínz, santanderino y ensayista, le llamó la atención cómo éramos capaces de cargarnos España con dinero oficial y con la complacencia de una buena parte de impositores en una operación que si la planifican fuera, nos levantamos en armas a poco que nos anime el alcalde de Móstoles.

El asombro de Laínz se desparrama en una serie de libros que tienen como eje común la gilipollez, aunque los protagonistas no son esos personajes de la farándula con lo que tanto nos reímos cuando dicen candelabro en vez de candelero, o si confunden precipitado y premeditado. No, esos personajes apellidados Berrocal o Pantoja son unas lumbreras al lado de aquellos otros sobre los que Laínz enfoca su telescopio.

Los rasguños esenciales de este colectivo los definen como personajes de representación pública que cobran del erario y que dedican todos sus esfuerzos a dinamitar la utilidad del Estado y sus símbolos.

El proceso seguido por Laínz culminó al ver que su último libro, el dedicado a las políticas lingüísticas, ha sido considerado subversivo, peligroso, revolucionario, golpista, pendenciero, hereje y cochino, como los de Sade. En consecuencia, la Casa del Libro de la Rambla barcelonesa decidió que sus doctas paredes no podrían albergar la presentación de un ensayo tan venenoso que critica la gilipollez.

Aquí hay que alabarla por decreto y aplaudir cada euro gastado en hacernos daño, porque eso es lo moderno y lo fetén. Las políticas lingüísticas son sagradas, como antaño lo fueron los escritores. Hoy un escritor solo sirve para lamerle el tafanario al político lingüístico, de lo contrario debe ser perseguido hasta su exterminio. Él no será el primero ni el último en padecer la dictadura del gilipollado, pues la sombra de la subvención es alargada. Los tontos son peligrosos, pero los tontos con poder, además de peligrosos, son apóstoles.

Versiones originales

Jueves, 19 de Enero, 2012

La nave é come Pisa, inclinata

La gente tiende a pensar mal, a desconfiar. Desde la más tierna infancia oímos que pensar mal es sinónimo de acierto, cuando en realidad hasta la orden de la Jarretera que rodea el escudo británico proclama en su lema “Honi soit, qui mal y pense”; esto es, que la vergüenza caiga sobre aquél que piense mal.

Quizás nunca se estudió el francés a fondo y eso derivó en una traducción fatal.

Por ejemplo, dice el capitán del Costa Concordia que él estaba salvando vidas a troche y moche cuando alguien le preguntó la hora. Al bajar la cabeza para ver el reloj, se aflojó la trapa de la botavara, deslizándose el perno a través del tintero, lo que hizo descender el pajarín, arreándole un fuerte golpe con el puño de escota, que como todo el mundo marinero sabe, es el opuesto al puño de amura.

A consecuencia del impacto, el hombre perdió el equilibrio y cayó rodando hasta un bote salvavidas, donde casualmente se encontraba el segundo oficial, el tercer oficial, el dinero del casino, las joyas de la caja fuerte, una botella de Amaretto Disaronno y unos billetes para un crucero por el Caribe. Gracias a esa concatenación de acontecimientos, añade Schettino, ha podido salvar cientos, miles de vidas.

Bueno, pues por razones desconocidas, hay muy poca gente que dé credibilidad a esa versión, prefiriendo pensar mal de capitán; como que miente y eso.

Lo mismo ocurre con Garzón cuando explica que si cometió un delito fue para evitar uno nuevo. Y ya parece que escuchamos a otro imputado diciendo que el dinero cobró vida, marchándose por su cuenta y riesgo a Belice, “mientras yo le lloraba desde la terminal del Prat. ¡Quédate en España, tío!”

Ya verán cómo es que la gente se lanza a pensar mal y nadie se cree nada. ¡Con lo frecuente que es golpearse con la botavara…!

Apoyo canoro

Miércoles, 18 de Enero, 2012

Los mariachis de Garzón

Después de ver y oír al trío Lara, Llamazares y Bardem clamando contra la justicia porque iba a ser juzgado Garzón, de un plumazo se te borra del pensamiento la más mínima duda que pudieses albergar sobre la administración de la misma en España, sobre el buen funcionamiento de las instituciones y sobre el escrupuloso respeto de la legalidad de quienes ensalzan a ETA, prometen desobedecer las leyes que no les molan, o atracan el erario ERE en mano.

Porque si esos dos señores y esa señora han dejado pasar miles de procesos abiertos, cerrados o en curso, mirándolos complacientes desde la mesa camilla del brasero, y solo han decidido disfrazarse de pancarteros para denunciar la arbitrariedad de juzgar a un juez, es señal de que vivimos en un paraíso judicial que para sí lo quisiera Salomón en sus buenos tiempos.

Desde una posición distante y leguleya, imaginas que cuando un juez se enfrenta a la justicia es porque ha cometido algo de presunta gordura, y conviene que se despejen las dudas sobre la misma, pues de lo contrario, mala justicia podrá impartir quien se dedica a incumplirla con arteras tretas.

También imaginas que un juez ha de ser una de las personas mejor preparadas de este mundo para defenderse sin necesidad de que le acompañen coristas desafinados voceando lemas con el toniquete de una huelga de parvulario.

Y por imaginar, imaginas que si se tiene confianza en la justicia y si se respeta lo que ese mismo juez representa, lo último que se le ocurre a nadie es montarle un pollo a las puertas del tribunal, pues podría suceder que se entendiese el mensaje por la tremenda y nos dedicásemos a organizar tumultos cada vez que somos llamados a declarar.

Lo de Lara, Llamazares y Bardem sirve para recibir a los Beatles en Barajas, pero no más allá.

Don Manuel y don Isaac

Martes, 17 de Enero, 2012

Lo que enero se llevó

Solía irse de las cenas oficiales a la hora en que murió, cuando el resto de comensales mediaba el segundo plato. Algunos lo interpretaban como una descortesía, pero bastaba conocerlo superficialmente para saber que no había el más mínimo afán de menosprecio en esa licencia horaria que había adoptado como sello de identidad, llevado por un pragmatismo que le obligaba a hacerlo todo: acudir a la cena, madrugar, leer la prensa antes que nadie y ponerse a trabajar como de costumbre, mejor antes que después.

Fraga fue desmesurado en todo a lo que se dedicó. Así se explica que en su despedida coincidan los elogios con la crítica inmisericorde, aunque la verdad sea dicha, esta última solo se escucha de los personajes menos cualificados para ejercerla. Fue un hombre nada propenso a los titubeos, a los paños calientes, o a las medias tintas. Un carácter así no gusta a los mediocres y hoy se están destapando.

Con la muerte de Isaac Díaz Pardo y ahora con la suya, Galicia pierde en breve espacio dos significados trabajadores, pues por encima de cualquier otra consideración ideológica o de valimiento, el trabajo fue el rasgo distintivo que los unió. Ese afán de aportar, valer y servir desde cualquier actividad se hace reconocible en aquellas personas a las que les cabe en la cabeza un laboratorio de formas, un estado o lo que se propongan. Y aunque los dos han dejado en esta vida abundante huella, quizás también sea oportuno decir que lo hicieron a pesar de sus demonios particulares o los que se encontraron a lo largo de su estancia terrenal.

Otro punto en común era el placer de su conversación cuando lograba ser pausada y distendida, lo cual nunca fue fácil en ninguno de los dos casos. Con Díaz Pardo, porque lo suyo era estar en bata y de paso. Con Fraga, porque había que estar de vuelta antes de ir.

El capitán, el primero

Lunes, 16 de Enero, 2012

¿A dónde pensaba huir?

La huida del capitán del crucero encallado en la isla de Giglio ha dado pie a un bonito debate sobre honor en el mar y moral en la tierra.

La controversia se plantea entre aquéllos que ven en el episodio una pérdida del honor de antaño, simbolizada en el capitán del Titanic que se hunde con su barco; y los que no advierten tantas diferencias, pues creen que lo del Titanic es una pamplina cinematográfica y que en todas las épocas hubo capitanes cobardes, indignos y egoístas. Entre los segundos también está muy extendido el convencimiento de que el honor, la moral y los valores de quienes permanecemos en tierra fue siempre bastante chuchurría. El hecho de tener la sensación contraria es solo por efecto de los novelistas y cantores de gesta que se dedicaron a inventar héroes donde únicamente había tunantes y ganapanes.

En la pugna sobresale un hecho incuestionable, el capitán del Titanic se ahogó con su barco, y el del Costa Concordia, salvo que se defienda diciendo que le había dado un apretón, tiene todas las papeletas para que nadie lo haga protagonista de una película, a no ser que rueden la versión cinematográfica de Me las piro, vampiro.

Ahora bien, deducir de ambos comportamientos un progresivo enchorizamiento social parece algo arriesgado. Sí, es cierto que hoy hay nobles dispuestos a llevarse el dinero en carretilla, pero otros hubo hasta hace poco tiempo que hacían pasar su caballo por encima de los cuerpos de sus súbditos, sin que por eso dejasen de arrastrar la misma carretilla.

Más que perder los valores, lo que ha hecho el hombre fue vivir siempre bastante alejado de ellos. Cuando te pasas media vida cortando cabezas de enemigos de poco te vale la Summa Theologica. El agravante es que ahora ya ni se disimula, ni se escriben novelas de héroes modélicos. Venden más los vampiros.

La Biblia en verso

Domingo, 15 de Enero, 2012

Carreras, disfrazado de Sicart

A Jorge Verstrynge, que es uno de los veletas mayores del Reino, le pasa lo contrario que a los relojes estropeados, que por no mover sus agujas hay dos momentos del día en los que dan la hora exacta. Verstrynge se mueve tanto que hay ocasiones en las que acierta por simple resultado estadístico.

Ahora ha saltado a los periódicos para explicarnos por qué se producen movimientos independentistas en estados tan asentados como el español o el británico y tiene pinta de que esta vez atina y da en la diana.

Dice más o menos que el independentismo se siente la parte rica de un todo al que pretende abandonar para no someterse a la solidaridad con las partes pobres.

La teoría no es absolutamente nueva, ni absolutamente suya. Todo lo contrario, de tanto aludir a ese razonamiento como causa principal del afán separatista, se produjo un hartazgo y desapareció del discurso político, como si tratase de un baldón que afeaba la impoluta legitimidad del romántico separatista.

Verstrynge la ha retomado del baúl de los recuerdos y su mérito es devolverla a la actualidad.

El profesor de Ciencia Política coincide en titulares con el tenor José Carreras, que en esta ocasión se destapa en las antípodas. Él en realidad es un independentista catalán que canta con un trocito de senyera cosido al forro del bolsillo, de la misma forma que las madres de la posguerra cosían medallas del Carmen en el dobladillo de los pantalones, en los bolsillos, o en los lugares más insospechados del vestuario de sus hijos.

Sí, señores; Carreras es independentista y un día lo gritó detrás del hombro de un periodista que estaba haciendo un directo para TvE. ¡Qué fuerte! ¡Jesús nació en un pesebre! ¡Donde menos se piensa, salta la liebre!, como decía el catalán Carulla, autor de la Biblia en verso.

Lo de León

Sábado, 14 de Enero, 2012

¿Serán ellas?

En mala hora el hedor inunda León con la véspera. Nadie se libra del chascarrillo, ni de la sospecha. Pasado el ecuador del día, un manto de pestilencia cubre la ciudad hasta alcanzar las pituitarias de sus habitantes que se miran de soslayo, como diciendo, habrás sido tú, que yo no he sido.

Se miraban, porque hace días ya que la peste es tema nacional y ahora saben, por lo menos, que no es cosa de uno que se ha ido; ni de dos, ni de tres. Esta plasta, señores, es algo de mucha potencia; es corrupción supina o supinas excrecencias.

Le pudo pasar a cualquiera, pero ha sucedido en León. Y ese detalle, en días como los actuales, pudo ser de rango superior. Menos mal que finalmente no se ha producido el traslado, pues si tamaña cosa ocurre mientras domina la urbe la tufarada, a ver quién es el Miguel Barroso que les limpia la fachada.

Cómo serán las tardes en tierras de la Legio VI Victrix que hasta se han postulado como causantes de la miasma una pareja de anónimos Anonymous que dicen manejarla a su antojo en origen, intensidad e intermitencia Añaden también que seguirían desplegando la hediondez _ mira que tiene sinónimos el castellano _, hasta que abandone su puesto en la Presidencia de la Diputación doña Isabel Carrasco, que ya son ganas de gastar pólvora en salvas, porque puestos a que León apeste, más les valdría a los Anonymous prolongar la epidemia hasta que llueva café en el campo, hasta que nos devuelvan las posesiones americanas, o hasta que la Fábrica de Moneda y Timbre nos reparta a todos varias resmas de billetes con el mapa de Europa y un 500 en las esquinas.

Ahora dicen que elo fenómeno se debe a unas tierras abonadas con caca de la vaca y todo el lirismo de Anonymous se viene abajo. Va a resultar que lo de León es lo de siempre, una mierda.

Los líderes

Viernes, 13 de Enero, 2012

La de morado del centro está en el trullo

Millones de ciudadanos del universo mundo, por no decir todos, se han escandalizado al saber que en Corea del Norte castigan a quienes no lloraron suficientemente y con la oportuna intensidad, la muerte de su líder, Kim Jong-il. ¿Y qué esperaban? ¿Que se alegrasen como haríamos nosotros?

Cuando se tiene un líder es para amarlo y llorarlo más allá de la muerte. De lo contrario es preferible tener un catarro, o un lobanillo en el occipucio. A un líder se le adora con delectación morbosa porque en él hemos depositado todas nuestras complacencias, inquietudes y malversaciones.

¿Qué hacer frente a la crisis?

_¡Ah! ¡A mi plim! ¡Lo que diga el líder!

Pero esa tranquilidad que proporciona depositar las responsabilidades en el deseo y voluntad de un líder tiene un precio, cual es la obligación de llorarlo sin opción a las plañideras en la hora de su deceso. Llorar y llorar hasta que las aguas de los ríos cercanos se desborden y anieguen los arrozales cercanos. De lo contrario, ñaca.

Aquí estamos acostumbrados en los últimos años a tener pseudolíderes de los que nos reímos y burlamos a más no poder, a los que pintarrajeamos las narices a las primeras de cambio, insultamos, zarandeamos y vituperamos donde y cuando queremos. Líderes a los que sentamos en el banquillo de los acusados por un quítame allá esos milloncejos, o a los que incluso quemamos en efigie dentro de la plaza pública. Líderes a los que criticamos que hallan concedido una subvención para la resolución de conflictos con los hipopótamos en Guinea-Bissau, siendo ellos de Chamberí , o a los que deseamos que se caigan de un andamio y se partan la crisma. ¿Estamos tontos?

Al líder se le adora; y en caso contrario, se pilla a quienes no lo lloran y se les manda a tomar por Siberia.

Méritos nobelísticos

Jueves, 12 de Enero, 2012


El Parlamento de Noruega también se puede equivocar

Tras repasar la lista de los premios Nobel de la Paz en busca de quienes se lo llevaron a casa, mereciéndolo menos que Otegi, unos veinticinco galardonados pasan la primera criba, a los que hay que sumar otros tantos que por desconocimiento de causa, quizás también deberían figurar entre los aludidos por Savater.

En todo caso, ¿qué significa ser peor que Otegi en méritos nobelísticos? ¿Mayor responsabilidad en más actos violentos? ¿Mayor contribución a un estado de guerra? ¿Menor justificación en el uso de la violencia? ¿Más mala leche?

Cada cual aplicará el baremo que le parezca, de la misma forma que lo hace cada año el comité designado al efecto por el Parlamento de Noruega, pues como saben, el de la Paz es el único galardón del Nobel que no se concede ni entrega en Suecia.

A medida que avanza el siglo XX aumentan las ocasiones de polémica que suscita la distinción y solo con recordar que se la dieron a Woodrow Wilson, Henry Kissinger, Anwar Al-Sadat, Menachem Begin, Gorbachov, Rigoberta Menchú, Arafat, Isaac Rabin, Shimon Peres, Kofi Annan, Jimmy Carter, ElBaradei, Al Gore u Obama, se comprende que la decisión puede llegar a ser tan polémica o más como la que señala cada año a Miss Simpatía, dentro del reñido certamen de Miss España.

Hasta ahí se comprende que al oír el nombre de Otegi como candidato a la medalla noruega, Savater no se haya caído hacia delante, decúbito prono, ni se haya quedado completamente calvo, ni se le haya enderezado el ojo estrábico. Está acostumbrado a escuchar gilipolleces.

Aún así, se echa en falta una sección periodística donde se recojan a diario este tipo de noticias. Podría llamase como el blog de Mercedes Milá, Lo que me sale del bolo, o en plan más serio, Actualidad frenopática.