Archivo de Agosto, 2009

Niños traumatizados

Viernes, 21 de Agosto, 2009

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Púberes felices practicando el noble deporte balompédico, sabedores de que por muy mal que sople Eolo, nunca les harán más allá de una manita

Gracias a la Federación Catalana de Fútbol me entero de haber sido un niño maltratado, un aspecto de mi vida que hasta ahora desconocía, aunque ya decía yo que esta mala leche de algún sitio tenía que salir.
Todo viene a cuento de una iniciativa que dicho organismo está estudiando con el fin de que los partidos de fútbol base no puedan reflejar en el marcador una diferencia superior a los cinco goles. Esto es, si el equipo de su nene pierde por 10-0, el acta sólo reflejará 5-0, y si la diferencia es mayor, lo mismo. Nunca pasará de cinco porque así los niños no se traumatizan.
¡Lo que faltaba para el agilipollamiento general! ¡Las derrotas de menos de cinco goles no humillan a los niños! Y de esa forma no lloran por las noches pensando en lo mal que hicieron jugando al cerrojo. Como son tontos, ven un 5-0 en el acta y se dicen: “Pues no jugamos tan mal”.
Y ahora viene lo chungo, porque como en la década de los cincuenta no había estos miramientos para con los infantes, a nuestro profesor se le ocurrió la brillante idea de hacer un equipo de baloncesto con los mejores y otro con los peores, donde me incorporé consciente de ser el peor de los peores. Creo que por ello le subvencionaban con balones.
El caso fue que nos puso a jugar los unos contra los otros en medio del ridículo general del patio. Y así, el resto de los alumnos se dirigía a nosotros, los malos, con gritos de: “¡Maletas, paquetes, desgraciados!” Total, que perdimos 103-3, lo que nos debió de traumatizar un montón, porque aquel equipo de los peores dio varios asesinos en serie, un ingeniero y un periodista, que soy yo.
Al Hermano Tomás, que así se llama el profesor, le conviene saber que de acuerdo con la convención catalana, aquel partido sólo lo perdimos 8-3, que no está nada mal. ¡Ay!¡Qué trauma me he quitado de encima!

Cuatro cuates cubanos

Jueves, 20 de Agosto, 2009

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Georvis Elías Sayus, Taylor García Bustamante, Grismay Paumier y Geofrey Silvestre

A esos cuatro integrantes de la selección cubana de baloncesto que solicitan asilo político en España deberían someterlos a una reeducación socialista, pues sin duda, de tanto entrenar bajo el aro, no saben lo que se están perdiendo y de ahí que huyan despavoridos.
Ellos, Georvis Elías Sayus, Grismay Paumier, Taylor García Bustamante y Geofrey Silvestre, creen como Churchill que el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica de la envidia. Saben que su principal virtud es la equitativa distribución de la miseria y prefieren vivir el gran vicio del capitalismo, es decir, el desigual reparto de riqueza, por si les toca algo.
Es evidente que hay que reciclarlos y una temporadita en España les vendrá de perlas. Aquí aprenderán a apreciar de nuevo las dictaduras de izquierdas que tanto gustan al Gobierno; porque una cosa es te hambreen los Castro, que siempre queda muy fino y muy chic para cantarles el Playa Girón con Silvio y Milanés, y otra muy distinta es reconocer que el sistema de sanidad español que maravilla a Obama lo inventó Girón de Velasco en plena dictadura franquista y lo llamó seguridad social.
Que los traigan a Madrid y que los dejen en manos de Aído, Pajín y Moratinos. Ya verán como en menos de una semana están pidiendo por favor que los devuelvan a Cuba, que por lo menos allí llevan una coherencia de medio siglo. Medio siglo de equitativa distribución de la miseria.
Hay que ver qué desagradecidos son estos jugadores. ¿Acaso tenían que comprar ellos la camiseta de la selección nacional, los balones o los aros? No señor. Se los daba el régimen con toda la ilusión, para que cuando jugasen contra otros equipos supiesen quiénes eran cubanos como ellos y quiénes no. Y mira cómo te lo pagan. Huyendo a la gusanera de España. Hombre, por Dios.

La casa de la madre

Miércoles, 19 de Agosto, 2009

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(Álvaro Pena)

El nacionalismo catalán está nervioso como una novia casadera con un rapaz indeciso. Cada día se les ocurre una triquiñuela distinta con la que amedrentar, coaccionar, presionar o en cualquier caso, influir, sobre los jueces del Tribunal Constitucional que han de sentenciar el Estatuto. La verdad es que muchos de ellos lo único que hacen es insultar y despreciar a esos jueces, con lo cual no sabes si les importa mucho lo que digan y se la refanfinfla. Es lo de siempre. Mucha puta España, pero sin ella serían menos que cero.
El nacionalismo catalán está nervioso, pero los catalanes parecen tan tranquilos como siempre, o al menos nada alterados por ese tema y sí mucho más por la crisis, los asaltos y la venta de productos agrícolas en Europa.
Carod, ese cadáver político con patas y bigote, es uno de los más alterados y ya no sabe si convocar una manifestación en la Diada, o una Diada en la manifestación, lo cual demuestra su acendrado sentido de la Justicia, la democracia y el reparto de poderes.
Sin embargo, en esta ocasión hemos de reconocer que le ha ganado por la mano su correligionario, el ilustre petardista borbónico Joan Tardà, quien en un alarde de pragmatismo y sentido común ha sugerido la retirada temporal de los diputados catalanes del Congreso y de esa forma presionar al TC, como si se tratase de ese novio indeciso del que antes hablábamos.
_Como la sentencia no sea favorable, me voy a casa de mi madre y no me vuelves a ver el pelo, bandarra.
De modo que bien. Éste sigue siendo un país serio y cabal, amante de sus instituciones, y como dice Tardà, una vez que habló el pueblo, los demás, a callar.
Seguramente es por eso que él y el resto de legalistas de su cuerda son tan respetuosos con la Constitución, aprobada en Cataluña con el 90,46 por ciento de los votos.

Cerrado por sábado

Martes, 18 de Agosto, 2009

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A mayor crisis, menos trabajo

Uno de los axiomas más contradictorios de la sociedad actual sostiene que el objetivo de los sindicatos de trabajadores es conseguir que los trabajadores cada vez trabajen menos, y que más gente haga menos trabajo.
Para lograr que ese pensamiento funcione se parte de un cliché anterior, cual es convenir que el trabajo es intrínsecamente malo. No es demasiado difícil difundir este convencimiento, pues el personal tiende a la vagancia. Además se parte de una idea muy judeo-cristiana, y por lo tanto muy antigua y arraigada, ya que la Biblia lo equipara a una condena: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”.
A lo largo de la historia no se hizo mucho por mejorar esa deteriorada imagen del trabajo, y así la nobleza, la aristocracia y las clases altas mantuvieron durante siglos que ellos podrían guerrear, pero si les daba por trabajar, se les caerían los anillos de sopetón. Hasta Velázquez sufrió por pintar, es decir, por trabajar.
Hubo tímidos intentos para remedar ese estado de cosas y a alguien se le ocurrió defender que “el trabajo dignifica”. Buena la hizo. Todos los pensadores a la violeta como Pepe Rubianes pusieron el grito en el cielo y clamaron: “Pregúntele a un barrendero si dignifica”. Ya decimos, la altura del pensamiento era de Rubianes, no más.
Así llegamos a hoy, cuando se nos anuncia que los trabajadores de la banca han conseguido una histórica reivindicación, cual es no trabajar los sábados. El chiste sería decir que como sigan así las cosas, ni los sábados, ni los lunes, pero no sembremos pesimismo. Saldremos de ésta y cada vez trabajaremos menos para tener un montón de ocio dedicado a rascarnos la barriga.
Ésa es la ilusión de los sindicatos. No convertir a los aristócratas en trabajadores, sino a los trabajadores en aristócratas y que todos veamos el trabajo con cierta distancia, por si mancha.

Las Matildes sin tilde

Lunes, 17 de Agosto, 2009

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Por aquí pasaron los activistas de Acentos Perdidos

No se lo van a creer. Unos jóvenes han iniciado un movimiento de protesta que no consiste en desnudarse delante de ningún ministerio, ni en hacerse fotos a calzón quitado para un calendario. Tampoco convocan a grandes manifestaciones, ni destrozan el mobiliario urbano, y para colmo de virtudes, su protesta tiene motivaciones didácticas y culturales que realizan gratis et amore. ¿Qué más se puede pedir?
Se trata del movimiento Acentos Perdidos (Programa de Reinserción de Acentos en la Vía Pública), que inició un joven vasco en México y que cada día consigue un nuevo activista/simpatizante en los países donde se habla español. Los tipos van por la calle cargados de un pack con acentos adhesivos de varios tamaños y allí donde observan una palabra a la que le falta la tilde, se las arreglan como pueden, trepan hasta la errata y se la colocan. En la propia tilde va escrita la norma ortográfica, de modo que el anunciante, la empresa o el organismo corregido sabe por qué lo es.
Uno de sus mayores enemigos es Telefonica, que escribe su logo así, sin tilde, obligándonos a leerlo como Tanganica, de acuerdo con una vieja denuncia de Lázaro Carreter. La verdad es que podían ampliar su radio de acción a las bes y las uves, las haches o las jotas, porque a cada paso tropiezas con patadas al diccionario de muy variado pelaje y te entran unas ganas terribles de hacer algo.
La iniciativa de estos cruzados ortográficos gana enteros tal día como hoy, cuando se publica el primer estudio que relaciona la utilización de la escritura reducida para los mensajes de los móviles con el aumento del analfabetismo funcional y el atontamiento de los usuarios que todavía están aprendiendo ortografía, algo que evidentemente se temía desde hace mucho tiempo, porque ese tipo de destrucción gramatical a base de SMS demoníacos no podía traer nada bueno.

Toca tocarse

Domingo, 16 de Agosto, 2009

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Pampaneira y alrededores en la Alpujarra, ideal para el onanismo

Coincide la divulgación de una encuesta sobre la escasa confianza que genera el Gobierno con el reparto de un folleto de la Consejería de Igualdad de la Mujer de la Junta de Andalucía en el que anima a las mujeres a masturbarse en sitios tranquilos, una vez que alcancen la soltura necesaria.
Habida cuenta la gran proximidad existente entre Gobierno y Junta, se nos ocurre pensar que ambas noticias podrían estar sincronizadas.
_Cuando empiece a bajar la intención de voto, les decimos que se maten a pajas, que eso siempre gusta y relaja.
Aquí pasa algo muy raro, porque una sociedad en la que sus gobernantes se vean obligados a gastar dinero público para animar a sus mujeres a que se masturben, o está infantilizada, o quiere autodestruirse. O las dos cosas, como bien podría ser el caso.
Pónganse en la piel de la mujer andaluza a la que va dirigido el folleto y lean algo así:
_Primero has de buscar un sitio tranquilo. Por ejemplo, las Alpujarras, o el parque de Doñana. Después te haces con un buen libro erótico _ nada de revistas, ni películas porno que te distraen _, lo lees y cuando tengas la soltura necesaria, zas, te vas por la pata abajo.
Y más adelante, esta vez, ad pedem literae, añade:
_No tiene ningún problema, no causa enfermedades, no vuelve loca a la que lo hace y no engancha como una droga.
¡Es fantástica! ¿Cómo es que no habíamos descubierto antes la masturbación femenina!
_Porque los índices de intención de voto no iban tan mal como para tirarse al monte.
_¡Ah! ¿Y si siguen cayendo?
_Entonces sacaremos un folleto recomendando las prácticas sadomasoquistas, que no vuelven loco a nadie, son muy higiénicas y dejan la piel tersa y suave como el culito de un niño.
Desde luego, estos gobernantes nuestros son la pera.

Objeción o juramento

Sábado, 15 de Agosto, 2009

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Hipócrates no era pro-abortista

El mundo sanitario anda a vueltas con la ley del aborto y la objeción de conciencia. De uno y otro lado se escuchan frases altisonantes, rimbombantes y chocantes. Así, el ministro Caamaño equipara la objeción de conciencia de los ginecólogos con la desobediencia civil, y un grupo de estos médicos anuncia que están dispuestos a ir a la cárcel antes que pasar por la criminal imposición de la ley.
El episodio es una prueba más de la gran diferencia que existe entre legislar e imponer, pero también, y ahí radica lo más grave, del tremendo desprecio que nuestras actuales autoridades demuestran hacia la historia, la cultura y la tradición, creyéndose ellos que son los únicos y primeros que llegan a este mundo libres de errores, cuando el principal error es ignorar el conocimiento, o menospreciarlo, pues ése es el camino más rápido para caer en las dictaduras ideológicas, con sargento chusquero al frente o sin él.
Naturalmente, a la señorita Aído le importa un rábano lo que pueda decir el juramento hipocrático y la madre que lo parió. Hipócrates no es un tío molón, tiene más años que Carracuca y seguro que era machista. Aún así conviene recordarle que el juramento hipocrático, en su espíritu, venía siendo admitido por todas las generaciones que de médicos han sido como un código deontológico asumido con orgullo y sin excepciones, donde se recuerda a los profesionales que jamás darán “una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y en la pureza”.
Los ginecólogos no cambian el juramento; son los políticos. Por eso aquéllos les aconsejan que convoquen oposiciones para una nueva clase de funcionarios públicos, los verdugos fetales.

El heterosexual zimbabweño

Viernes, 14 de Agosto, 2009

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Gay de Zimbabwe contando la pasta

Si usted fuese un ciudadano heterosexual de Zimbabwe, un hombre o una mujer al frente de una familia sumida en la miseria, la hambruna y las enfermedades, seguramente se estaría preguntado a estas horas qué mal habría cometido para ser excluido de la ayuda que el Gobierno español acaba de aprobar con destino a ese país, paradigma de la inflación, el pucherazo y la violación de los derechos humanos. Todo ello con la inequívoca firma de Robert Mugabe, que pastorea Zimbabwe con mano férrea desde hace treinta años.
En efecto, hace unos días España se fija en las carencias de esta tierra y acuerda concederle 28.810 euros. Eso sí, el montante no iría destinado a una comunidad o a unos niños; ni para construir una escuela, abrir un pozo o habilitar una enfermería, como es habitual, sino a una asociación que dice ser y llamarse Gay and lesbians of Zimbabwe. Tócate las narices, Mari Pili.
Usted, heterosexual zimbabweño, mal pagado recolector del poco tabaco, soja o maíz que todavía se cultiva, se queda a dos velas, sin catar la generosa solidaridad española hasta que reconsidere sus tendencias sexuales y se haga bueno.
¿Qué objetivos persiguen estos españoles, que estando ellos como están, y estando nosotros como estamos, sólo sueltan la guita para favorecer el Resource Centre Project de los gay? ¿Eh?
Desde aquí, desde el país emisor, se teme que este tipo de ayudas comience a repartirse entre todas las asociaciones de este tipo que en el mundo existen, lo cual nos podría salir por un pico. Pero dadas las peculiaridades de este Gobierno, también podría ser que sólo se concedan a los países cuya letra inicial sea la Z, en solidaridad y simpatía con nuestro amado presidente. En ese caso saldríamos muy bien parados, porque con otra partida similar para Zambia, arreglábamos.

Paisaje con mulas

Jueves, 13 de Agosto, 2009

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La mula tenía un precio

Diego Hidalgo, poco antes de ser ministro de la Guerra, escribió en 1929 “Un notario español en Rusia”, descripción de su viaje a la revolución soviética. Al pasar por Alemania dejó para la historia una observación que dio que hablar en esa época: “Desde que salí de Madrid no he visto ninguna mula”. Era una alusión suficiente para que los lectores la aprovechasen y se riesen de sus gobernantes:
_¡Cómo las iba a ver don Diego, si están todas sentadas en el Consejo de Ministros!
Sin saber cómo ni por dónde, el caso es que el chascarrillo, anécdota o sucedido, voló de mi memoria al presente después de leer el correo donde Presidencia da instrucciones para elaborar la ley de Economía Sostenible, el texto más importante de la actual legislatura, tal como allí se le califica.
Esto no es normal. Esto no puede estar sucediendo aquí y ahora. Nos hemos tenido que colar en algún sueño de un guionista de cuentos rosa, donde la linda protagonista llega a presidir el Consejo de Ministros por alguna equivocación y mientras le dura pide consejo a sus amiguitas para ver qué repámpanos hace con la Ley de Bases del Régimen Local. No hay otra explicación. Es imposible que Presidencia esté pidiendo ideas deprisa y corriendo a doce departamentos con un “hola a todos”, para llenar de contenido una ley que ZP definió en mayo como “de hondo calado”. Tanto hondo y tan calado que ni se le ve.
Ya sabemos que la improvisación es una característica muy española y que aquí clavamos el último escalmo de la lancha cuando ya la están botando, pero todo cuanto se dice o se intuye en el citado correo supera con mucho lo que de España se pueda difamar por ahí adelante.
Si don Diego Hidalgo volviese a Rusia ochenta años después, tampoco vería mulas en el trayecto hasta Alemania. Tendría que regresar a Madrid.

Balada de la turista rusa

Miércoles, 12 de Agosto, 2009

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Gioconda, a la espera de más turistas rusas

Una turista rusa arrojó una taza de té a la Gioconda con ánimo destructivo y sin querer compuso la alegoría de los extremos humanos. Por un lado Leonardo, todo actividad, brillantez y genio; por el otro, ella, la turista rusa con una taza de té en la mano, como podría pintarla Picasso, símbolo de la nada, la esterilidad y la destrucción. En el medio, el resto, elevando a categoría de debate si existe belleza en el líquido que se derrama sobre el cuadro y chorrea.
Los responsables del Louvre conocen el género humano y por eso desde hace tiempo mantienen a la señora del Giocondo encerrada en una urna de cristal antibalas y antités para que las turistas rusas choquen contra alguna dificultad antes de ejecutar sus perversos planes.
No ocurre lo mismo con nobles piedras, muros primorosamente pintados por sus propietarios o simple mobiliario urbano que nuestros administradores han logrado instalar para el solaz común. En ese caso, las nobles piedras, los muros decorados, las papeleras o los puentes de madera se ofrecen sin protección a la mano del vándalo, vástago natural de la turista rusa y de un íncubo que mora escondido en los pliegues de las hojas del té.
Y si el té puede parecer inocente arma contra superficies tan curtidas como las que se colocan al exterior, comprobaremos entonces que en esos casos se han trocado las tazas que lo contienen en botes de spray, en brochas, o incluso en sierras mecánicas que hoy ayudan un montón a realizar estos trabajos de destrucción y salvajada.
Pobre turista rusa. Se creía muy iconoclasta y muy traste, sin sospechar que ella era la última en el escalafón de los bandarras. La turista rusa no oyó hablar de los quince martillazos que le destrozaron la cara de la Virgen de Miguel Ángel, nada menos que la de la Pietá. De lo contrario no le habría arrojado té, sino ácido sulfúrico, y a ver si se seguía riendo la muy Gioconda.