Archivo de Octubre, 2008

Caperucita en Moncloa

Martes, 21 de Octubre, 2008

Revilla y el taxista se presentaron en Moncloa como Colón y los seis taínos que se trajo del primer viaje lo harían en el Tinell.
_Mira, presidente; un ciudadano.
_Miren, Majestades; seis indios.
Y claro, el presidente se puso a preguntarle cosas; su nombre, su edad, si estaba casado, si tenía hijos… No le preguntó a qué se dedicaba porque de lejos se veía que era taxista. El hombre estaba encantado y el tiempo se le iba como se van las vacaciones, en un suspiro.
Como no podía ser de otra forma, la charleta al pie de las escaleras monclovitas deriva hacia el mundo del taxi, y el inquilino del palacio le pregunta cómo va el negocio; a lo que el profesional responde que mal, que hay menos trabajo y que para contrarrestarlo, debe currar más horas.
Entonces ZP se vuelve hacia Revilla e indaga:
_Por cierto, ¿qué me traes en esa cestita?
_Anchoas en lata, ricos sobaos y un tarrito de miel que hacen las abejas de Cantabria.
_¡Qué rica! ¿Qué te parece si le damos la mitad a este buen hombre, que necesita un aporte vitamínico para aguantar tanto tiempo al volante.
_Por mí, lu mejor; que el mi muchachu tié cara de golimbrón.
Y allí mismo, delante de cámaras y camarógrafos, se ponen a hacer las partijas. “Dos sobaos pa tí, dos sobaos pal presi”. Cuando el reparto hubo concluido, el anfitrión dijo:
_Bueno, éste y yo nos vamos adentro, que tenemos que parlamentar.
_No, si yo también me iba _ coincide el taxista _. No saben ustedes cómo se está poniendo la cosa.
_Me imagino _ arriesga a confirmar el jefe del ejecutivo echando mano de datos macroeconómicos.
Y colorín, colorado, esta columna se ha acabado. Los tres fueron felices, comieron perdices y a nosotros nos dieron con el plato en las narices.

Blanco no es blanco

Lunes, 20 de Octubre, 2008

e21s53111Cuando se decía que el Real Madrid era el equipo del régimen, todos lo entendíamos en su exacto significado. Franco, que había hecho el master de dictador en Lovaina, compraba a los árbitros y a los presidentes de lo que hiciese falta para que fuese campeón de Europa cinco veces seguidas. No había equipos potentes se explicaba, y era verdad, el único equipo fuerte era él. Pasado el tiempo también fue el mejor equipo del siglo XX, con un 42,35 por ciento de los votos. El Manchester United fue segundo con un 9,69 %, y el resto, hasta 100, a repartir entre todos los demás. Cosas de Franco, que hasta muerto gana batallas.
Lo raro es que hoy, siendo el Príncipe de Asturias y José Blanco del Atlético de Madrid; siendo ZP y Carod del Barça y contando tan sólo con la fiel querencia de Rubalcaba y Rafa Nadal, el Real Madrid no se haya ido al fondo de la tabla mundial, con el Sporting de Groenlandia y el Recreativo de Honululo. Quizá hay que suponerlo ayudado por otras instancias que no son exactamente las políticas. Vamos, que san Isidro es blanco y le echa una mano cuando los ángeles aran por él.
Yo no sé si Blanco ha dicho que le da asco el Real Madrid. Lo que sí sé es que nadie sensato debe llevar el amor a unos colores futbolísticos más allá de lo que dura un partido, y ni eso.
Si alguien, en un arranque de inspiración filosófica, llega decir que le da asco el Partizan de Belgrado, quien tiene un grave problema no es el Partizan, sino quien se asquea. ¡No habrá en mundo motivos para expresar ese rechazo con mayores motivos! Por ejemplo, la usura, la censura y la tortura, palabras todas ellas, que riman con dictadura. De lo contrario se justificarían esas batallas campales, dentro y fuera de los estadios, que más recuerdan posibles episodios del pithecanthropus, que del sapiens. Que gane el mejor.

Confiesa, muñeca

Domingo, 19 de Octubre, 2008

e20d56311Varios compradores anglosajones de una muñeca habladora de Mattel, bautizada como la Little Mommy Cuddle ‘n Coo, están promoviendo su retirada del mercado al considerar que el ingenio parlante, en vez de decir “Te quiero” o “Dame un besito”, como hacen sus colegas de toda la vida, dice “El Islam es la luz”, y eso les ha parecido que supera los límites de la libertad de expresión de las peponas.
Los fabricantes se defienden achacándolo a una distorsión accidental de la grabación que acompaña a la muñeca. Y juran por Mariquita Pérez que ella, motu proprio, no dice nada de eso.
La policía está interrogando a la parlanchina, pero no hay forma de tirarle de la lengua. Ella sólo repite una y otra vez que “Islam is the Light, Islam is the Light”. Bueno, no tan claro; lo mismo puede ser light que right, o que night. Y ahí la tienen a la pobre muñeca, con la cabeza debajo de un flexo.
Un cazador le advierte a su compañero: “¡No soy el oso! ¡No soy el oso!” Sin embargo, el amigo le dispara dos tiros. Luego se acerca al herido y se disculpa: “Chico, perdona. Te entendí: “Yo soy el oso. Yo soy el oso”.
Estas cosas pasan. Entre lo mal que hablan hoy en día las muñecas y lo duros que se están poniendo los oídos, cada vez es más fácil que se produzcan episodios así. Durante una temporada, nada más levantar el teléfono, me hablaba una voz femenina en tono imperativo y en inglés. Como yo colgaba de inmediato, nunca me enteré si me estaba anunciando que había ganado un millón de dólares en una lotería instantánea, o que me buscaba la policía de Miami. Más vale así.
En el caso de la muñeca propagandista, igual. Si ya la han comprado, lo mejor es no hacerle ni caso. “Sí, hija, sí; lo que tú digas”. Y si aún no lo han hecho, inviertan ese dinero en un regalo práctico. Una trompetilla, por ejemplo.

La profanación

Sábado, 18 de Octubre, 2008

Los Lorca, que son una familia seria, culta y conocedora del legado espiritual, simbólico y literario del poeta, han anunciado que denunciarán a Garzón si finalmente se sale con la suya y exhuma los restos de Federico. El presunto delito en el que basarán su acción legal será el de profanación, contemplado en el Código Penal dentro de aquellos que se realizan contra el respeto a los difuntos. Ésa ha sido su respuesta al circo necrófilo que el juez arrastra tras de sí para no caerse ni un día de los papeles, como hace toda la farándula del cotilleo en busca de amoríos y desamores que les den unos minutos de gloria en el escaparate de los torpes.
Tiene miedo el juez de que se le desinfle el caso antes de tiempo y se protege de las instancias judiciales que podrían despojarle de las competencias, de modo que su primera preocupación son triquiñuelas de leguleyo que lo conviertan una vez más en el superjuez de los españoles. También se cerciora a conciencia de saber si Franco, el culpable por antonomasia, ha muerto de verdad o mora incorrupto como el brazo de la santa de Ávila que le acompañó tantos años. No le importa que los delitos estén prescritos por el tiempo o por la Ley de Amnistía, ni que los crímenes contra la humanidad obtuviesen carta de naturaleza jurídica después de la comisión de los delitos. No importa que los Lorca lo califiquen de profanador. Nada importa demasiado si se aleja del gran objetivo, cual es apuntalar la idea de que en España existen dos bandos, el de los buenos, que hoy se identifican con el poder, y el de los malos, que hoy son los que tratan de arrebatárselo.
Lo malo es que el juez no inspira ecuanimidad ni justicia. Se le ve el plumero, la parcialidad y el protagonismo, porque aquí, si alguna vez hubo dos bandos fue porque había malos en ambos, y a nadie sensato le interesa repetirlo.

Payasos y sementales

Viernes, 17 de Octubre, 2008

Nadie en contacto con los medios informativos, ni quienes los elaboran, ni quienes oyen, ven o leen sus contenidos, pone en duda la existencia de las erratas, o sea, las equivocaciones involuntarias de la profesión periodística. Su equivalente en el mundo médico es olvidarse las pinzas dentro del estómago de un paciente, o en la judicatura, condenar a un inocente.
Son graves porque deterioran la credibilidad del medio y éste debe perseguirlas como a las chinches. Ya no digamos en las otras dos actividades citadas, donde la errata suele acarrear sufrimientos evitables. Seguramente han oído hablar de aquélla de los años cincuenta, cuando los pies de foto de un grupo de autoridades locales y de otro de varios sementales de la raza vacuna sufrieron un inoportuno baile y donde estaban el alcalde y el gobernador se leía: “Dos hermosos ejemplares de toros dedicados a la reproducción”; y viceversa, los astados eran definidos con los nombres de ambos cargos públicos. Los lectores lo rieron a gusto.
Por eso, al saber que la imagen de Rajoy se coló en un informativo cuando se hablaba de deportes, en el justo momento en el que se oía: “…la imagen de un payaso”, recordamos de inmediato el caso de los sementales. La diferencia es que ahora no se ha reído nadie y que a muchos no les entra en la mollera que se trate sólo de una errata. No sería la primera vez que en medios sin escrúpulos la manipulación se presenta como fruto del error involuntario. Lo que le corresponde a la emisora es despejar las sospechas con pruebas contundentes, como seguramente tendrá.
Cuando leemos que a un paciente se le ha cortado el brazo sano, lo mínimo que se espera del hospital afectado es verle entonar el mea culpa a todo volumen; no que se jacte de su cuadro médico y pida al manco que se tranquilice.

El Rey de la convivencia

Jueves, 16 de Octubre, 2008

_pon480611El caso es que el Rey ha tenido el detallazo de visitar el periódico fundado por mi abuelo hace un siglo y algo me impele a decirlo con orgullo, tanto por el fundador, como por todos los trabajadores que han hecho posible la celebración de este centenario.
Por mucho que hoy intente hacer una columna sobre la crisis, sobre el plan rescate, o sobre Joe, el fontanero, pues que no, que no me sale. Sólo me sale darle las gracias, y lo detallo.
El agradecimiento tiene un primer componente profesional por presidir don Juan Carlos una tercera parte de esos cien años _ exactamente 33 _, durante los cuales la prensa española ha conocido el período más largo de libertad para el correcto ejercicio de sus obligaciones sociales.
Esa característica es uno de los pilares del Estado construido sobre la Constitución de 1978, cuyo XXX aniversario se celebrará el próximo mes de diciembre y donde se encuentran otras muchos derechos para el agradecimiento a través de su persona.
Naturalmente hay también motivos en el plano personal por acudir a una invitación que, como le dijo la presidenta de El Progreso, se le había cursado, no exactamente por razones protocolarias, sino por el ser el Rey “de la reconciliación y la libertad”.
Después de estos 33 años, el Rey sabe que tanto la reconciliación como la libertad son flores de cultivo intensivo. Nunca está de más que se intente sembrarlas y en ese esfuerzo encontrará siempre la colaboración necesaria.
En el marco en que eran pronunciadas esas palabras estaba representada el cien por cien de la sociedad gallega. Y el cien por cien de ella aplaudió el calado del mensaje. No hay otra alternativa que lo mejore y conviene estar atentos contra las maniobras de quienes no parecen sentirse a gusto en convivencia.

La sonrisa

Miércoles, 15 de Octubre, 2008

En las fotos del porche de la Moncloa, en muchas de ellas, se ve a un presidente muy alegre y a un jefe de la oposición serio, circunspecto e introvertido. Se podría interpretar que ZP está pensando “Se la ha tragado”, y Rajoy, “Me la he tenido que tragar”.
Es curioso. Cuando la oposición alertaba sobre la inminencia del cataclismo, el Gobierno se jactaba del poderío económico del sistema español, negaba la mayor _ ni la sola mención de la crisis era admitida _, y tildaba al PP de catastrofista, agorero y antipatriota. Apenas medio año después, el Gobierno se ve obligado a copiar un plan rescate por valor del 15 por ciento del PIB y encima, el que se ríe es ZP. A este hombre lo vamos a ver riendo hasta cuando anuncie el fin del sistema de pensiones y la Seguridad Social. Y después ganará las elecciones. Esa risa vale un Potosí; vamos, un PIB.
También en alguna de las fotografías, la cara de Mariano es un poema nibelungo. Por lógica, él no le encuentra la gracia al asunto por ningún lado, ni cuando su anfitrión le señala a lo lejos, en el horizonte, lo que imaginamos será el vuelo de algún gorrión, porque gaviota seguro que no era.
_Mira, Mariano; cuán bello pajarillo. ¿No te entran unas ansias infinitas de vivir?
Y Mariano, enfurruñado, con el zurrón lleno de insultos, de la crisis anunciada y del discurso de Pizarro, ya gastado por el uso, mira el vuelo del ave, y si acaso, alza la mitad del labio superior para musitar:
_Tú zí que estás hecho un buen pájaro.
Por delante queda el trámite parlamentario y la obligación de dar el sí quiero, por muy feas que logre decírselas antes al hombre que tiene a su derecha. Eso y cruzar los dedos para que no le pase nada a ese 15 por ciento.
El presidente no. Ese día va a ser para él tan apacible que ya está ensayando la sonrisa.

Ahorrar

Martes, 14 de Octubre, 2008

Como primera medida ante el previsible descenso de ingresos en las arcas municipales, el diputado, concejal y ex alcalde lucense Joaquín García Díez propone aplicar a los ediles el estilo Ribadeo cuando se trate de banquetes oficiales organizados por el ayuntamiento.
En tierras galaicas se denomina estilo Ribadeo a la modalidad de pago según la cual, cada uno acoquina lo suyo, sin que las costumbres ribadenses influyan en absoluto para la elección del nombre.
La propuesta no discute el derecho que le asiste a cada concejal de estar presente en las cuchipandas de rigor; simplemente repercute su coste en el bolsillo del manducante. El ejemplo es extensible a todas las papatorias oficiales subvencionadas por los bolsillos de los que nunca se sientan en ellas.
Siendo una solución sensata y comprendida por todos, cabría pensar que si el organizador reduce y controla las invitaciones, evitaríamos el despilfarro. Porque, vamos a ver, ¿ese concejal, tiene que estar allí para algo, o va a papear? Si tiene que estar, entra en su trabajo. Si sólo papea, ¿qué pinta allí por mucho que se lo pague? Dicho de otra forma; si se lo paga, ¿por qué no podemos colarnos cuando cenen Sonsoles y Z, con Sarko y la Bruni? Pagando, naturalmente. A lo mejor, porque no pintamos nada.
El caso es que algo habrá que hacer y mientras le toca al dinero privado, menos le duele al público.
Previamente, el alcalde de Lugo acababa de anunciar austeridad para las próximas fiestas mayores y que la alegría desbordante habrá que guardarla en el armario a la espera de que pasen las vacas flacas.
Ambos mensajes nos advierten de la gravedad del caso, porque a comilonas y fiestas nunca nos había ganado nadie. Y mira tú, ¡hablar de recortes a estas alturas! 

Atención a Roubini

Lunes, 13 de Octubre, 2008

Al economista Nouriel Roubini le están saliendo muy bien las cuentas; es decir, están ocurriendo todas las desgracias bursátiles y bancarias que este hombre viene pronosticando desde hace años.
Hasta el 2004 hay que remontarse para encontrar la fecha en la que Roubini comienza sus campañas de alerta sobre las gravísimas consecuencias que arrastrarán los subprimes norteamericanas. Recodarán bien el año porque en España estábamos golpeados por el 11-M y votábamos el primer gobierno de ZP.
Desde ese momento su tono amargo ha ido subiendo de potencia y alcance, a la par que se confirmaban las previsiones. Su lectura no resulta muy agradable si los vaticinios se examinan a corto plazo _ dos, tres años _, pero al final permite entrever que llegará un período de remonte.
Trasladada su visión a un lenguaje más cercano para quienes no frecuentamos la terminología macroeconómica, Roubini augura que la crisis describirá una U, y no una V. O dicho de una forma todavía más sencilla, que el tiempo de permanencia en condiciones económicas calamitosas, no se limitará al momento de tocar fondo, sino que se mantendrá en ese mismo lugar durante una buena temporada.
Ahora, cuando peor pintan los índices del sistema, ese profesor de la escuela de negocios Stern de Nueva York de origen turco comienza a ser reconocido en sus acertados análisis. Naturalmente, Roubini no se detiene en describir el fenómeno; también arriesga las armas que han de emplearse para convertir la U en una U minúscula. Es de suponer que hoy la obra de Roubini obre en posesión de todos los ministros económicos y esté siendo minuciosamente debatida. Si hasta la fecha ha sido un profeta muy exacto en la enfermedad, cabe suponer que también lo sea en el remedio.
Por mucho que joroben los profetas.

Tierra, trágame

Domingo, 12 de Octubre, 2008

El micrófono, como el algodón, no engaña. Los ha pillado a todos con el mensaje cambiado como si se iniciase un viaje al subconsciente del político cada vez que quedan abiertos y él no lo sabe. Así te enteras que el presidente no tiene idea de economía y que Sevilla lo va a ilustrar en dos tardes de clase, que Aznar califica de rollo el discurso que acaba de pronunciar en el Parlamento Europeo, o que Rajoy cree que asistir al desfile del 12 de octubre es un coñazo insufrible. Cualquier día pillaremos a Carod hablando en castellano, o a Ibarretxe declarándose constitucionalista hasta las cachas.
Este último caso, el de Rajoy, le ha venido estupendamente al desfile porque todo el PSOE se ha lanzado sobre el presidente popular afeándole la baja consideración que tiene sobre los actos del 12-O, la Fiesta Nacional, el Estado, las Fuerzas Armadas, el Día de la Hispanidad o el Día del Pilar.
De tal modo que si para Rajoy, la conmemoración de todo eso resulta un coñazo, hemos descubierto que para los socialistas es la más excelsa manifestación de la unidad patria, de la Constitución que a todos nos engloba y del vínculo con la América hispana, lo cual está muy bien saberlo, porque en ocasiones siembran dudas razonables al respecto.
Pero además de provocar el entusiasmo nacionalista en el PSOE, el desliz del líder popular, su falta de precaución ante la prueba del algodón, le puede salir todo lo caro que sus rivales, dentro y fuera del partido, quieran. Está claro que pronuncia la frase en clave coloquial, con Arenas de interlocutor. Incluso podría admitirse que está presumiendo de pasota ante éste, y que en realidad está encantado de ir a la Castellana a los fastos nacionales. De lo que no le libra nadie es de reconocer que utiliza un doble lenguaje, o con sus amigos del partido, o con los españoles. Y eso, por mucho que se hayan relajado los ideales, no gusta.