Archivo de Noviembre, 2007

Mengua de libertad

Lunes, 5 de Noviembre, 2007

Los mayores esfuerzos extraprofesionales realizados por los periodistas ante el advenimiento del nuevo régimen, hace treinta y tantos años, se centraron en alcanzar, consolidar y perpetuar una sacrosanta libertad de expresión, a la que sólo pondrían límites las leyes ordinarias y las de obligado cumplimiento.
Recuerdo que en ese momento En Punta, una revista especializada en medios, donde coincido con otras personas de parejos ideales, se solidariza y rechaza todas y cada una de las acciones que el tardofranquismo aplica contra cabeceras y emisoras. Eso sí, a costa de nuevas multas sobre nuestras maltrechas economías. Las últimas, durante el período de Herrera Esteban en el ministerio, afectan a El Noticiero Universal, Diario de Navarra, ABC, El Correo de Andalucía, e Informaciones, por ceñirnos a los diarios.
Ni por un asomo se nos podría pasar por la imaginación que en un futuro inmediato esos demócratas que alboreaban, la nueva derecha y la nueva izquierda, pretenderían acallar un medio de comunicación, ni presionarlo, ni excomulgarlo. Y menos, si tras ellos existe una amplia nómina de seguidores, que los sostienen con su fidelidad.
Bendita ingenuidad la nuestra. Hoy, apenas tres décadas después, ya se pide a voz en grito que caiga el hacha sobre varios medios. Y se hace no sólo desde las más altas instancias, sino también desde las páginas o las ondas de sus colegas. Otra maravilla de la transición que se va al tacho. ¿Será que han descubierto una vía rápida para deshacerse de la competencia?
Es cuestión de recordar que la libertad no sirve sólo para poner en solfa a los franquismos del mundo entero, sino para evitar totalitarismos disfrazados con pieles de cordero y pensamientos únicos. De lo contrario, la burra no necesitaba las alforjas que le pusieron.
ETA nunca apoyó la libertad de expresión y no se le podrá reprochar que no predica con el ejemplo. A otros sí.

Hay que subcontratar

Domingo, 4 de Noviembre, 2007

Estamos a unas horas de que Sarkozy acabe su mediación con el gobierno del Chad. En estos momentos se mantiene la alta probabilidad de que en el avión del presidente francés, o en cualquier otro, viajen de regreso parte de la tripulación española y los periodistas galos retenidos en aquel país. Ojalá que al ser leídas estas líneas estén confirmadas las liberaciones y que Z haya recibido en Barajas a las azafatas con un fuerte y emocionado abrazo.
Ni él, ni su gobierno han podido hacer nada al respecto por dos razones. Primera, porque la Alianza de las Civilizaciones sólo son dos palabras que suenan bien cuando se pronuncian juntas, y segundo, porque el ministro de Asuntos Exteriores estaba ocupado en Marruecos echándole las culpas al PP del desalojo de la Cañada Real.
Por eso el grito desesperado de una de las mujeres detenidas _ Estamos jodidísimos. Tenéis que hacer algo ya, por Dios _, sólo pudo ser escuchado por el finísimo superoído de Supersarko, que voló a Yamena para formalizar el rescate robándole unas horas al descanso dominical.
Seguro que al conocer estos felices acontecimientos del domingo, a más de uno se le habrá ocurrido la idea de subcontratar algunos de los cometidos o servicios que son propios del Gobierno, dejándolos en manos de aquéllos que saben hacer lo que hay que hacer en cada circunstancia. No se trata de ninguna ironía. Es el comportamiento normal de cualquier ciudadano. Cuando no funciona algún aparato, se llama al especialista, y si hay que clavar un clavo, se subcontrata, salvo que el individuo tenga una acendrada vocación hacia las chapuzas. Un amigo mío se ha hecho su casa, pero ya digo, es uno.
“Todo está en manos de las autoridades judiciales”, dijo un portavoz de nuestra diplomacia. Pues parece que no. Parece que una gestión directa con el presidente Idriss Deby también servía para algo. En la próxima ocasión ya sabemos, que Moratinos llame a París.

Horror vacui

Sábado, 3 de Noviembre, 2007

El debate político sube enteros como la espuma. ¿Es Ceuta marroquí? ¿Tiene patria Patxi López? ¿Cómo deben ser llamados los terroristas? ¿Agentes armados de cambio y bolsa? ¿A qué huelen las cosas que no huelen?
Por extrañas razones que seguramente tienen mucho que ver con la alimentación de envases plásticos vivimos en el paraíso del columnista, en la jauja del monologuista y en el jardín de las delicias turcas para tertulianos y diletantes.
Quienes dedican su tiempo a estas evanescentes actividades saben que cada mañana, tarde o noche de su existencia han de enfrentarse al síndrome de la hoja en blanco, similar al del pintor tras armar el caballete y antes de saber cuál va a ser la dirección de su primera pincelada.
Por dilatada que sea la experiencia en el oficio, nada le evitará sentir un instante de pánico ante una eventual y amenazante falta de inspiración para rematar felizmente la faena.
He de confesar que desde hace ya bastante tiempo, esos temores se han atenuado hasta límites muy soportables, pues viene sucediendo lo contrario, esto es, que el conflicto no sobreviene por falta de argumentos, sino por su abundancia. Y tan sólo nos referimos al espacio político y social, que son los que nos ocupan.
Quien disponga de tiempo suficiente para observar, descubrirá sin esfuerzo la existencia de tipos muy pintorescos, de declaraciones sorprendentes, de iniciativas estrambóticas, de todo un mundo de farfolla inconsistente que se acumula por capas superpuestas, una tras otra, sin permitir que se analice la anterior porque ya está en la palestra la siguiente.
Una de esas capas que han quedado atrás, el vídeo de la Z, representa de alguna manera la culminación de ese novísimo estilo que quizás tenga sus orígenes culturales en el movimiento dadá, se retroalimente con Tip y Coll, aflore con Cicciolina y ahora dé sus frutos. No sé. Se necesita tiempo para estudiarlo, de modo que no hay que temerle al papel vacío.

La visita real

Viernes, 2 de Noviembre, 2007

Conocidos los antecedentes y la urdimbre de la política alaui, resulta comprensible que el viaje de los Reyes a las ciudades de Ceuta y Melilla sea utilizado por Marruecos para armar bulla.
Con razones de escaso fuste, o sin ellas, Mohamed VI sabe que durante unos días se le pone en bandeja un argumento de marroquineidad con el que hacerse valer ante su pueblo, al tiempo que posterga otros espinosos asuntos de su gobierno, es noticia internacional, amenaza, vocifera y en definitiva, se da lustre.
Con eso ya se cuenta de antemano.
Tampoco sorprende que la reacción del departamento de Moratinos sea contundente, pero moderada. Al fin y al cabo estamos diciendo que la visita del jefe del Estado viene a pagar una deuda de 32 años sin pisar las dos ciudades autónomas y se nota. Vaya si se nota.
Pero más grave que la reacción oficial de Marruecos ha sido la del senador Yahya Yahya, cuya expulsión de Melilla ha sido reclamada en fechas recientes. Bajo la máscara de la Amistad Hispano Marroquí, Yahya defiende y propaga la tesis de que Ceuta y Melilla son ciudades marroquíes ocupadas, de modo que ahora sugiere al Rey que dé marcha atrás en su visita, porque ya lo dice la sentencia castellana, “rectificar es de sabios”.
Aún así, le ofrece una hipócrita bienvenida “teniendo en cuenta que la hospitalidad y generosidad marroquí es infinita”.
La muestra de lenguaje sibilino se remata con la advertencia de que tal visita traerá graves consecuencias “porque no olvidemos la amenaza terrorista después de que Al Zawahiri citara en sus comunicados a las dos ciudades”.
Frente a todo ello es de destacar la ilusión con la que se espera a los Reyes en ambas ciudades. Nadie está dispuesto a recordar el olvido, sino a agradecer el recuerdo.

Todos los Santos

Jueves, 1 de Noviembre, 2007

En fechas de tan señalada espiritualidad, nada como una oración.
Creo en un solo líder todopoderoso, creador de los minipisos y del cheque-bebé. Creo en sus obras y en sus baches, y en la fundada esperanza de que más tarde o más temprano, acabemos escribiendo verdaz con zeta y ambre sin hache.
Creo en el proceso de paz, aunque se haya interrumpido; creo en Sopena y Zarzalejos, creo en todos los ministros, en Maleni y en Bermejo.
Creo en el cambio climático, en la lluvia ácida y en los polos descongelados. Creo en nuestra labor destructiva, en Al Gore antes ignoto, en los pedos de las vacas y en el protocolo de Kyoto.
Creo en la Alianza de todas las Civilizaciones, en los pecados de Occidente, en perversas invasiones y en los males causados al resto de la gente. Creo en el día de mañana, cuando seamos hermanos, nos toquen la campana y recemos en mezquitas, como hacen los mahometanos.
Creo en la memoria histórica, en la resurrección de las dos Españas, en una nueva retórica y en la bondad intrínseca del Frente Popular. Reniego de Franco, de la cheka de Fomento, de sus pantanos y albercas, de los yugos y las flechas y por renegar reniego del águila de San Juan, que estaba allí metida impasible el ademán.
Creo en la educación para la ciudadanía, la que nos enseña a ser más demócratas de día en día. Reniego de la objeción a tan útil asignatura y en este instante olvido lo que me enseñaron los curas.
Creo en la sentencia del 11-M, en sus preámbulos y considerandos, en las pruebas aportadas, en toda su inmensa prosodia y en que se vigiló con esmero la cadena de custodia. Creo en Trashorras, cooperador necesario, en Zougam y en Gnaoui, autores de la masacre. Reniego de Luis del Pino y de todos los peones negros, aquí no hubo más bombas que las que madre nos diga. Y a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga.