Archivo de Octubre, 2007

Fiesta, pese a todo

Jueves, 11 de Octubre, 2007

Tenemos un Gobierno tan peculiar que de cara a la jornada de fiesta nacional que hoy se celebra, se ha encargado de divulgar la especie de que no se debe hacer exhibición de uno de sus símbolos más simples y más representativos como es la bandera. Vamos, que si se llega a ser el Día de la Madre, prohiben sacar carritos de bebé a las calles.
Qué tragicomedia tan estupenda se va a poder escribir sobre estos años. Un presidente alérgico al país que preside; otro que pide un referéndum para marcharse sin dejar de chupar del bote; otro, que lo es de un club de fútbol, recomendando a sus jugadores que no suden la camiseta si visten la ídem de la Selección Española; un ministro que dice estar molesto por el repentino y desaforado amor a España que ha detectado entre la población; una ley inminente que autoriza el uso de taladradora en iglesias monumentales, edificios singulares, bloques de viviendas y chalets adosados siempre que alberguen algún símbolo que no les guste.
Un amigo vive en una casa construida bajo el oprobioso régimen de Franco y tiene miedo de que se la tiren. Al fin y cabo simboliza una época en la que también se levantaron edificios y eso está muy mal. No es español.
Si a usted se le ocurre salir hoy con una bandera, por aquello de que es su fiesta, se puede enfrentar a serios problemas. Por lo menos, sepa que el Gobierno no le va a mirar con buenos ojos. Si por lo contrario, decide dedicar este tiempo de asueto a incinerar varios retratos de los Reyes, delante de su ayuntamiento o de la Delegación de Industria, sepa también que su modélico comportamiento de bárbaro iconoclasta va a estar protegido bajo el palio sonsorrado de la crepuscular libertad de expresión, que también atenderá los casos de quienes decidan hacer de cuerpo en la Plaza de San Pedro de Roma, proferir amenazas de muerte a elementos reaccionarios, y no levantarse al paso de una bandera por creerse libres de pecado.
Señores, hoy es fiesta; no jodamos la marrana.

Muy conveniente

Miércoles, 10 de Octubre, 2007

El presidente sigue cumpliendo a la perfección el plan de encalado “rectifica en cuatro meses lo que has jodido en cuatro años”, lo cual es digno de toda alabanza, pues así reconoce la sentencia popular que rectificar es actitud propia sólo reservada a los sabios.
Aunque se demoró unas cuantas horas después del último atentado, ayer se le han escuchado palabras de enjundia y sensatez que de haberse pronunciado en su momento, nos hubiesen ahorrado más de una trifulca sin sentido, de las muchas que esta legislatura deja en la cuneta.
El caso es que a estas alturas cuesta trabajo interpretar correctamente lo que ZP entiende cuando afirma que es muy conveniente la unión de los demócratas, puesto que hasta su aparición en escena, nadie dudaba de su existencia. Bastaba con el respeto a la Constitución para saber quién estaba por la labor de la convivencia y quién jugaba a romper las reglas en beneficio de sus particulares caprichos.
No hará falta repetir aquí las ocasiones en las que fue el propio Gobierno quien estuvo más lejos de la Constitución. Algunas de ellas todavía en activo.
Claro que es muy conveniente la unión de los demócratas. ¿Qué clase de perogrullada se esconde en la afirmación contraria? Es muy conveniente cumplir el Código de la Circulación y es muy conveniente tener en cuenta la ley de la gravedad antes de arrojarse sin paracaídas desde un octavo piso.
Lo es hoy y lo era hace unos años, cuando no hacía falta decirlo con tanta pompa en ocasiones de solemnidad manifiesta, fundamentalmente porque se presuponía.
Hoy, él mismo se ha visto en la necesidad de recalcarlo ante unos senadores que se habrán llevado una sorpresa de garabatillo al oír las elevadas recomendaciones del presidente.
Dicen que la causa es la proximidad de las elecciones y el empate técnico de las encuestas. Si sólo es eso, es señal de que no está convencido.

Prisas históricas

Martes, 9 de Octubre, 2007

La historia está mal escrita, qué le vamos a hacer. Dicen que siempre es así porque la escriben los vencedores, aunque no basta con ser perdedor para trazar reglones rectos.
Quizás quede para siempre en el olvido saber si Carlos III tuvo tratos de íntimo calado con Pastora Paternó, señora de su fiel y maltratado ministro Esquilache. Y tan mal escrita está que el nombre de su ministro ha de ser Squillace, como la ciudad italiana que lo origina, o incluso Scolacium, que así la llamaban antes los romanos, que a su vez la rebautizaron como Colonia Minervia Nervia Augusta Scolacium a partir del nombre griego de Skillection, sin despreciar otras grafías que antes y después de Carlos III se utilizaron para el caso, como fueron las de Squilace, Squilacce, Squilaze, Schilace, Schilaze, Eschilaze, Squilache, y también Esquilacci.
De provocar el motín se responsabiliza Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, XII duque de Alba, gran instigador y antijesuita. De modo que si fue el noble, lo de las capas madrileñas y los sombreros chambergos, lo de la espontaneidad del pueblo en la plaza de Antón Martín, lo del asalto a la casa del ministro queda muy rebajado de tono. Pero si Carlos III y Pastora se entendían, ¿pudo estar el rey detrás del duque de Alba para provocar la caída de su íntimo colaborador para quedarse con su señora, que por lo demás era arisca y de pésima imagen entre los madrileños? ¡Ja! ¡Échele usted un galgo!
En efecto, la historia está muy mal escrita y basta levantar una alfombra para hacerlo de distinta forma, pero ¿será ésa la correcta? Seguramente no. Sólo un trabajo minucioso, lento y desapasionado puede dar ciertas garantías de evitar borrones.
Ahora que la legislatura se agota, al Gobierno le han entrado las prisas por sacar adelante la ley de la Memoria Histórica, una iniciativa que ni es lenta, ni minuciosa, ni desapasionada, que ahonda en la división y que desprecia políticamente la transición, pero que por lo visto es lo más urgente. En otra ocasión se verá lo de la Paternó.

La extrema boba

Lunes, 8 de Octubre, 2007

En un acto de afianzamiento institucional, el ministro Alonso ha asegurado que ni la extrema izquierda, ni la extrema derecha lograrán poner en cuestión la monarquía parlamentaria española. La firmeza de sus palabras no evita recordar al titular de Defensa que si por ext. iz. entiende las siglas que más se destacan en minar al Rey _ ERC, PNV, IU y ETA _, fue asunto que no le importó a su Gobierno, ni al partido que lo sustenta, para establecer acuerdos, alianzas y negociaciones. En el caso de ERC, esa sintonía les permitió tocar poder con muy escaso porcentaje de votos, incrementar su implantación y desarrollar una actividad antiestatal con fondos del Estado. Una maravilla.
En el caso de ETA, a punto estuvimos de pagarles los atentados, no a través del robo o la extorsión, como es público y notorio desde su creación, sino a través de los Presupuestos Generales del Estado, con partida propia y todo.
Y mientras no se demuestre con hechos lo contrario, la confianza que transmite el señor Alonso es más bien escasa.
En lo que se refiere a la ext. derecha, las siglas son más difusas. Quizás exista algún grupo de mozalbetes neonazis, alentados desde la fosa del Valle de los Caídos, que pretenda cargarse esta monarquía porque no era la prevista, o quizás el ministro vea fantasmas en las iglesias, o en otros espacios de las ondas siderales.
En cualquier caso, las precisiones sobre quienes atentan contra esa Constitución, gracias a la cual existe la monarquía parlamentaria, sobraban, porque no son izquierda ni derecha extremas. Pertenecen a la extrema boba, no tanto por serlo, que algunos salieron bien listos; sino por considerarnos bobos a todos los demás.
Ya nos imaginamos que el señor Alonso recurre a los dos extremos para embadurnar y que todo parezca confuso. Estamos muy electorales y hay que nadar y guardar la ropa.

El olvido nazi

Domingo, 7 de Octubre, 2007

El macarrismo, la zafiedad ignorante y el fascismo galopante que destilan las declaraciones de ciertos políticos catalanes no encuentran parangón en ninguna otra autonomía, por mucho que se discuta en ellas la forma de Estado más conveniente para España. Es como si hubieran recibido santa licencia para ser los más imbéciles del globo terráqueo y el resto nos viésemos en la obligación de reír sus ocurrencias paletas y sus insultos trasnochados, aderezados ambos de manifiesta ilegalidad. Ésos no ganan el juicio de la historia ni con recomendación.
Los conceptos patrimonialistas y excluyentes sobre la lengua de la Generalitat _ que no sólo de Carod _, carecen del más mínimo sustento intelectual, como puede comprobar cualquier lector medio. Forman parte, eso sí, de un programa político de adoctrinamiento, que con la experiencia del siglo XXI se puede tildar, sin miedo al riesgo, de fascismo.
Fascismo uniformador, racista e intolerante que justifica la utilización de la violencia con las mismas razones que nublaron las entendederas de los camisas pardas y les hicieron cometer atrocidades sin cuento. El programa político lo justificaba todo, como en el amor, que todo vale.
Que esto sea así no pasaría de anecdótico si la sociedad que recibe esos mensajes se los toma a pitorreo, les hace cuatro chistes y sigue a lo suyo. Lo verdaderamente grave es que las memeces proferidas con el fin de alentar ese fascismo son tomadas en consideración e inundan los titulares de las secciones políticas o de opinión, como esta columna demuestra a diario. ¿Tan lejos queda el horror como para olvidarlo? ¿Tan lejos quedan los tiempos en los que las tentaciones por los nacionalismos nos arrastraron a la cúspide de la violencia?
Hubo un tiempo, ustedes lo recordarán, en el que la humanidad parecía haberse juramentado para que estas cosas sólo se volviesen a leer en los tratados de historia. Bueno, pues hoy están en los titulares de la prensa.

Salsa roja

Sábado, 6 de Octubre, 2007

Ya se intuyen las líneas maestras de lo que va a ser la moda pro Gobierno de aquí a las elecciones. Se va a llevar mucho Aznar con cuernos pespunteados, mucha tele ranglan, mucha derechona, mucho mensaje subliminal plisado y mucho Lacoste rosa. Atención a la basurilla, a los cotilleos y a los invitados que sin venir a cuento son preguntados sobre política. Por ahí se intentarán colar las cargas de profundidad que horaden el casco de los no iniciados, aquellos cuyas preocupaciones informativas oscilan entre las desavenencias matrimoniales de los hijos de la duquesa de Alba, y las juergas de Francisco Pantojo, antaño Paquirrín.
Sería todo un puntazo conseguir que un tipo tan bien plantado como Jesús Vázquez, el novio que todas las madres quisieran para su niño, dijese en horario vespertino que Aznar se equivocó un montón. Con algo así se logran unos efectos publicitarios 50 megatones más demoledores que los del cheque-bebé, y además, mucho más baratos.
Si por un casual otro monstruo televisivo, adorado por el establishment y apellidado Sardá, les recomendase a los niños de un plató, y a los de casa, que no voten a Acebes, sería la repanocha. Un eslogan para hoy y una siembra para el futuro. Va a ser difícil, pero se intentará.
Tampoco estaría mal mezclar unas imágenes de Rajoy con otras de inquisidores en plena tortura. O mejor, de encapuchados. Se repetiría la jugarreta por segunda vez y alguien podría coscarse. Tanto fallo en el telediario es de mosqueo. No obstante, si se emite de la forma más burda, tragan. Casi seguro. ¿Cómo vamos a caer en una manipulación tan gruesa? Comprendan ustedes que ha sido un error.
Queridos lectores, les he mentido. Todo lo dicho anteriormente no son objetivos publicitarios dispuestos contra el PP. Son mensajes ya emitidos.
En descargo de los autores, también hay que decir que cuando lo intentan a las claras _ el vídeo de las JJ socialistas _, les explota en la cara y se queman.

El golpe a Batasuna

Viernes, 5 de Octubre, 2007

Las detenciones de Batasuna han causado sorpresa y la actitud más común es levantar la alfombra para ver qué hay debajo. No puede ser sólo la detención en sí misma, dicen; no puede tratarse únicamente de una actuación judicial derivada de un proceso abierto, de una investigación o de una medida preventiva; tiene que haber algo más.
Si fuese al revés, es decir, si se produjesen al principio de la legislatura y no al final, estas reticencias a admitir la actuación en el estricto ámbito jurídico no existirían, o no serían tan generalizadas. Sin embargo hoy la opinión pública está obligada a ser recelosa, la han acostumbrado a serlo.
Con todo y eso no se puede negar que la noticia ha sido muy bien recibida en aquellos círculos generalmente proclives al cumplimiento de la ley, aunque sea tarde.
Y tras constatar la alegría por vivir en un país donde los delincuentes, a veces, son perseguidos por la justicia, se puede dar paso a las especulaciones.
Hay una positiva y otra negativa. Positiva es la que deduce un auténtico golpe de timón en la política antiterrorista y territorial, un sincero mea culpa y una constatación del fracaso que supuso abrir negociaciones con la banda armada. Este cambio estaría aconsejado por la inminencia de las elecciones y la necesidad de ofrecer una imagen de firmeza ante la inmensa mayoría, votantes socialistas o no.
Los pesimistas, por el contrario, sólo son capaces ver una taimada operación de maquillaje, efectivamente con fines electorales, pero reversible una vez que se pase con éxito el Rubicón de marzo.
En este caso, durante la nueva legislatura se volvería a las andadas, a la dejación de la ley y a engañarnos con utópicas soluciones que sólo tienen posibilidades de avanzar si se desatienden los derechos e intereses de los españoles y si todos nos doblegamos a la banda.
Hemos visto tantas y tan diversas actitudes en estos cuatro años que hasta las más evidentes parecen sacadas de un grimorio medieval.

La doctrina Salgado

Jueves, 4 de Octubre, 2007

Según la doctrina Salgado, para que se dé un caso de utilización partidista de los símbolos tienen que concurrir las siguientes circunstancias: que el sujeto sea miembro o simpatizante del PP, que el símbolo sea la bandera española y que se cabreen los catalanes.
Si por ejemplo, el sujeto es miembro de ERC, el símbolo es un retrato del Rey ardiendo y los que se cabrean son de Almería, sintiéndolo mucho, no se dan los requisitos exigidos. Es lo que tiene el relativismo, que unas veces gano yo y otras, uno mismo.
La mentira como arma revolucionaria es más vieja que Caín, pero también desde Caín se le ve venir de lejos. De modo que sólo engaña a quienes están dispuestos a serlo.
Probablemente debido a un ataque de ingenuidad galopante, el PP pretendía que la ministra Salgado tirase por tierra su doctrina y se retractase por haber justificado las amenazas de los maulets a sus dirigentes catalanes. Es decir, pretendía que Salgado fuese sensata. Casi ná. Eso es como pretender que Zerolo se altere porque en Irán cuelgan a los homosexuales. Fíjese bien. No los cuelgan, los airean.
Pues aquí igual. A los del PP y a Rivera no los amenazan, les dan su merecido; al Rey no lo queman, lo iluminan; los atentados son accidentes, Chávez es una lumbrera, ZP habla con Bush largo y tendido, Antonio Aguirre puso sus testículos en la pacífica trayectoria de una inocente patada, la mejora de la enseñanza consiste en eliminar el cero y obviar los suspensos, Afganistán es un lugar tranquilo, eso de que España es una nación es discutible, Angela Merkel es una fracasada, ETA es un club de honrados ciudadanos, no habrá promesas sociales en tiempo electoral, no habrá ministros que se presenten a elecciones autonómicas y así hasta que el cuerpo aguante.
Decía Santiago Rusiñol que engañar a los hombres de mil en mil es mucho más fácil que hacerlo de uno en uno. Salgado va más lejos. Pretende engañarnos de diez en diez millones.

La doctrina Salgado

Jueves, 4 de Octubre, 2007

Según la doctrina Salgado, para que se dé un caso de utilización partidista de los símbolos tienen que concurrir las siguientes circunstancias: que el sujeto sea miembro o simpatizante del PP, que el símbolo sea la bandera española y que se cabreen los catalanes.
Si por ejemplo, el sujeto es miembro de ERC, el símbolo es un retrato del Rey ardiendo y los que se cabrean son de Almería, sintiéndolo mucho, no se dan los requisitos exigidos. Es lo que tiene el relativismo, que unas veces gano yo y otras, uno mismo.
La mentira como arma revolucionaria es más vieja que Caín, pero también desde Caín se le ve venir de lejos. De modo que sólo engaña a quienes están dispuestos a serlo.
Probablemente debido a un ataque de ingenuidad galopante, el PP pretendía que la ministra Salgado tirase por tierra su doctrina y se retractase por haber justificado las amenazas de los maulets a sus dirigentes catalanes. Es decir, pretendía que Salgado fuese sensata. Casi ná. Eso es como pretender que Zerolo se altere porque en Irán cuelgan a los homosexuales. Fíjese bien. No los cuelgan, los airean.
Pues aquí igual. A los del PP y a Rivera no los amenazan, les dan su merecido; al Rey no lo queman, lo iluminan; los atentados son accidentes, Chávez es una lumbrera, ZP habla con Bush largo y tendido, Antonio Aguirre puso sus testículos en la pacífica trayectoria de una inocente patada, la mejora de la enseñanza consiste en eliminar el cero y obviar los suspensos, Afganistán es un lugar tranquilo, eso de que España es una nación es discutible, Angela Merkel es una fracasada, ETA es un club de honrados ciudadanos, no habrá promesas sociales en tiempo electoral, no habrá ministros que se presenten a elecciones autonómicas y así hasta que el cuerpo aguante.
Decía Santiago Rusiñol que engañar a los hombres de mil en mil es mucho más fácil que hacerlo de uno en uno. Salgado va más lejos. Pretende engañarnos de diez en diez millones.

Somos España

Miércoles, 3 de Octubre, 2007

La pinza que se está preparando para el próximo 12 de octubre reduce el mensaje político a niveles cavernícolas y más allá, al mismísimo Big Bang de cuando no había países, sino magma informe.
Por una parte, la campaña de las Nuevas Generaciones del PP, bajo el original, aunque dudoso aserto Somos España, quiere llenar de banderas las balcones civiles y los balcones municipales. Por otra, grupos menos identificados, pero fácilmente identificables, animan a que los ciudadanos se concentren en esa fecha delante de los consistorios catalanes para quemar retratos del Rey en amor y compañía. Y si se tercia, que se terciará, también alguna banderita tú eres gualda, como dijo el maestro Alonso en Las Corsarias.
Y en medio de la pinza, un Gobierno que cada día se parece más a la junta de vecinos de Aquí no hay quien viva, no porque haga gracia, que no la tiene, sino porque realmente aquí no hay quien viva. Como es el Gobierno de España tendría que estar encantado de que el primer partido de la oposición gastase sus esfuerzos y sus dineros en una campaña tan inocua y elemental como es decirle a un país que es ese país. Somos España. ¿Y qué vamos a ser? ¿Bielorrusia? Pero como quiera el azar que este Gobierno es más particular que el patio de mi casa, la campaña de marras no le gusta ni por el forro, porque le está diciendo que son unos indocumentados que ni siquiera saben el territorio que les corresponde administrar.
Por otra parte, ya que tanto los autores de las amenazas de muerte a un ciudadano llamado Albert Rivera, como muy presumiblemente los convocantes de la planta, mascletá y crema de las fotos, pertenecen a una organización que dicen ser sus socios, los han pillado en el medio y se les ha ocurrido convocar al Rey para que presida la constitución del Consejo de Defensa, heredero de la Junta de Defensa Nacional, dos días antes del 12 de octubre. Extraordinario acontecimiento en un país donde parecen mandar los sargentos chusqueros.