Archivo de Octubre, 2007

Lógica fuzzy

Domingo, 21 de Octubre, 2007

Los fundamentos de la lógica borrosa, también llamada difusa o fuzzy, permiten establecer hipótesis sobre inteligencia artificial y sobre el conocimiento del futuro, y aunque no se pueda decir que se trata de un sistema de pensamiento que surge de la nada en los tiempos modernos, sí es ahora cuando se formulan sus principios y cuando merece la atención de informáticos, filósofos, matemáticos, fabricantes de electrodomésticos y economistas, entre otros.
Podría decirse que en algún momento, la lógica fuzzy eleva a categoría de ciencia lo que durante muchos siglos estuvo en manos de oráculos y ocultistas, cuya actividad mereció el sambenito de la superchería con la llegada de los métodos científicos.
Curiosamente, es el desarrollo de esa ciencia el que ahora puede devolver el buen nombre a quienes pudiesen haberlo perdido por adelantarse en planteamientos que en su época sólo eran concebibles mediante el pacto con fuerzas sulfurinas, o simplemente como abuso de la credulidad de la gente.
Y es de notar también que siendo ésta una época en la que el relativismo cobra fuerza y forma parte del propio sistema fuzzy, se pretenda elevar a categoría indiscutida los conceptos políticos más indemostrables, la supremacía del terruño frente a la universalidad, el maniqueismo axial y otros preceptos autoritarios que bien parecen sacados de otras épocas pasadas de auténtico oscurantismo.
Dice la lógica borrosa que ni siquiera la frase “Todos los hombres son mortales” alcanza la categoría de verdad absoluta por lo que pueda llegar a pasar, e incluso, por lo que pudo haber pasado.
Cada día aparecen nuevas aplicaciones fuzzy en las más diversas actividades, desde la creación de un robot golem inteligente que aprende por sí mismo, al tratamiento de los residuos, pasando por el siempre dudoso y complicado diagnóstico médico. Es de suponer que sólo es el principio.

Escape radiactivo

Sábado, 20 de Octubre, 2007

Había una vez dos magistrados del Tribunal Constitucional que vivían contaminados al lado de sus compañeros, que a su vez eran espíritus puros y almas cándidas…
Así comienza el cuento chino que ha escrito el Gobierno para este tramo final de lo que llamamos legislatura, por llamarle algo. A través de un sencillo relato, que a veces recuerda pasajes de El patito feo, y en otras se sumerge en la complejidad de Las siete cabritillas y el lobo, el autor nos describe la idílica existencia de diez magistrados y su presidenta que ajenos a cualquier tipo de vinculación o presión política desarrollan sus altos cometidos libres y felices, entonando cánticos y loas a la madre naturaleza cuando no tienen sobre la mesa ningún estatuto de Cataluña sobre el que pronunciar su inmaculado dictamen.
Pero la placidez de su existencia va a verse truncada un aciago día en el que les remiten un texto que huele a inconstitucional que tira para atrás.
A la presidenta de los magistrados se le ve charlar con la vicepresidenta del Gobierno en la tribuna mientras se celebra una fiesta, la nacional, a la que también acude el príncipe, aunque no dice nada. Por los ademanes y por los movimientos de los labios se adivina que el horno no está para bollos y los plebeyos comentan: Aquí va a pasar algo gordo.
Días más tarde, aprovechando que el presidente de todos ellos hace una pública declaración sobre la ausencia de crispacidaz de su persona, el Gobierno descubre que dos de esos magistrados ¡están contaminados! El pueblo se lacera las carnes, el velo del templo se rasga de arriba abajo y las mujeres ululan desde las ventanas a la manera bereber. ¿Cómo se habrán podido contaminar con el exquisito cuidado que hemos tenido a la hora de separar los poderes Ejecutivo y Judicial?
Pues sí. Habrá sido en un descuido, pero se han contaminado de pies a cabeza, no como los otros ocho, que permanecen limpios como los churros del loro.
Como cuento no tiene desperdicio.

Z como tú

Viernes, 19 de Octubre, 2007

El spot publicitario de Z _ antes ZP _, está recibiendo las peores consideraciones y no es justo. Cierto que está hecho para merluzos, que le pega una buena patada al diccionario, que es impropio de un presidente de Gobierno, que le toma el pelo a la responsabilidad pública y que parece una campaña de gominolas, pero todas esas características son riesgos calculados a favor de una sola idea que lo motiva y lo justifica, cual es la de presentar a Z como un tipo simpático, campechano, con gran sentido del humor y que se ríe hasta de Janeiro.
Con tal bagaje y por consiguiente, Z no puede ser bajo ningún concepto ese personaje turbio y lleno de crispacidaz que amenaza la convivencia de los españoles. Qué va. Él está lleno de baloncesticidaz, de buen rollito y de mejor talante, capaz de argumentar o proponer cualquier cosa, porque todo se puede decir con una sonrisa. Por ejemplo, me cargo en España. Qué risa.
El spot no va a convencer de nada a sus abundantes críticos. Quizás se juegue el apoyo de alguno de sus partidarios, pero su público objetivo no es ningún ciudadano que pertenezca a uno de esos dos grandes grupos, sino ese otro que vive alejado del quehacer diario de los partidos en el convencimiento de estar a salvo de la polémica gracias a la gran máxima que rige sus opiniones y que se formula diciendo: “todos los políticos son iguales”.
A ése, al que sólo le llegan ecos de lo que ocurre, es al que se dirige Z para decirle que efectivamente tiene razón; que todos los políticos son iguales, salvo en que unos son más graves y se toman las cosas por la tremenda, y otros, como él, son más zaragateros, zarramplines y zascandiles; más a su medida, más acordes con la tradicional picaresca española. Todo ello les permite tomarse a coña el Diccionario de la RAE, la Constitución o los Diez Mandamientos. Vamos, lo mismo que usted, que a veces se le escapa una zeta en seriedaz, o una juerga contra el sexto.

El pie de foto

Jueves, 18 de Octubre, 2007

No cabe duda. El cráneo doblemente agujereado de Miguel Ángel Blanco es una imagen rotunda sobre lo que ocurre en el País Vasco y su presencia en la exposición del Guggenheim habría ahorrado más de mil palabras sin necesidad de pie de foto.
Tal como iba a ser colgada, flanqueada por otras muchas instantáneas que ensalzan la mística del Estado opresor y la patriótica resistencia del pueblo oprimido, el cráneo de MAB llevaría a su lado una cartela invisible que diría: “Así mueren los traidores”. Y todos los espectadores del fabuloso museo de Frank Gehry entenderían la intención y la amenaza. MAB murió porque representaba a los invasores y porque el Estado se negó a negociar. Ni se te ocurra pensar de otra forma, porque la próxima fotografía colgada en el Guggenheim va a ser la tuya.
Hasta que los organizadores de la exposición se dirigieron a la familia de MAB para solicitar autorización con el fin de que la radiografía de las heridas de su hijo y hermano formase parte de la muestra, el concejal asesinado era la imagen del País Vasco que sufre las consecuencias de esa locura colectiva sabiamente dosificada por los administradores del terror. Era un icono peligroso y presente en todas las manifestaciones de las víctimas que se encargaba de recordar hasta qué punto puede llegar la vesania y el desvarío de una generación adoctrinada en el odio. Era necesario hacerla desaparecer, pero el objetivo se presentaba ciertamente complicado. Mejor será asumirlo y que todos lo vean como el destino que les espera a quienes pongan chinitas en el engranaje de la maquinaria que poco a poco aplasta y reduce los brotes de cordura que aún queden por las esquinas.
Y así se ha intentado, con la inestimable colaboración del museo de la cultura vasca.
Hasta el ministro de Justicia entiende que ésa ha de ser la dirección a seguir. Hasta el presidente del Gobierno entiende que ha de mentir a todos los españoles y confesarle por lo bajinis a Ibarretxe que su referéndum es “sólido políticamente”.

Noche de tele

Miércoles, 17 de Octubre, 2007

Si usted introduce las palabras “Juan Carlos” en el buscador de la web del diario Avui no obtendrá ninguna noticia relacionada con el Rey. Por el contrario, si lo busca como “Joan Carles”, verá que desfilan ante sus ojos las últimas apariciones públicas del jefe del Estado. Eso quiere decir que el Rey tiene menos privilegios que Carod, pues él no puede repetir con orgullo paleto: “Yo me llamo Juan Carlos, aquí y en la China”.
Suponemos que al monarca no sólo no le importará que lo traduzcan como Joan Carlos, Jon Xarles, Xoan Carliños o Joannes Carolus, sino que hasta le gustará verse con las grafías de los distintos idiomas españoles. Ayer supimos que a Carod sí le importa y que se pone muy bravo si le tocas el nombre, lo cual sólo nos permite achacarlo a un complejo de inferioridad.
Por lo demás, su paso por TvE confirmó cosas sabidas, como es su patética insistencia en creer que las cosas han de ser, no como son, sino como a él le parezcan, incluido el apropiarse los méritos por el descenso de la actividad terrorista de ETA. Vamos, que no tiene abuela.
En el mismo programa Llamazares se lució hasta donde pudo, es decir, poco, y Durán estuvo sensato y racionalista.
La noche se completaba con otros atractivos televisivos de supuesta enjundia como era el regreso de la Campos con Felipe González de gancho, pero poco bueno se puede decir sobre sus resultados. La mezcla de marujeo y política resultó un fiasco morrocotudo, que sin duda ha de acelerar serios correctivos por parte de la cadena, si pretende que la fórmula llegue viva a noviembre.
Durante toda su emisión nos imaginábamos a Felipe y a Alfonso en sus respectivos domicilios, sin saber dónde meterse hasta que pasara el bochorno. Y mira que los pusieron por las nubes, pero eso de ver en un printer que a continuación descubriríamos si el expresidente había tenido piojos o caspa superó todas las expectativas.
Roberto Arce le ganó por la mano. Al menos en interés.

Ibarretxe llama dos veces

Martes, 16 de Octubre, 2007

El planteamiento de Ibarretxe _ el desvarío, según la vicepresidenta _, ni siquiera disfruta del beneficio de la duda que podría proporcionarle la promesa de un futuro informe esclarecedor. No puede aspirar ni a eso, porque el informe ya está escrito por sus propios servicios jurídicos, que le han dicho que no, que se ponga como se ponga, lo suyo es más ilegal que los intentos de Luís Sandrini por vender la plaza de la Cibeles madrileña a un pardillo con ínfulas de inversionista.
Aún así, el personaje se las arregla para marear la perdiz de tal modo que le basta ese discurso para entretener a la clientela de legislatura en legislatura gracias a sencillos maquillajes que le permiten mudar de nombre y trotar por el camino como el arriero con la zanahoria colgada delante del burro.
Los servicios jurídicos le han dicho que no, pero no le han dicho que no lo diga.
De paso, a unas horas de reunirse en la Moncloa con el presidente, disparan a un militar en un ataque que a estas horas del encuentro en Madrid no se sabe si es atentado, accidente o escaramuza, y que a unos sirve para apoyar al lehendakari _ ¿veis qué conflicto tan gordo tenemos? _, y a otros, para desautorizarlo _ ¿veis que mientras no callen las armas no se puede hacer nada?
Todo vale para embarullar.
Como la preocupación del presidente está hoy más pendiente de las encuestas y de lo que ocurra en marzo, se presupone que después de la reunión, ambos van a salir sabiendo lo que ya sabían antes de iniciarla, pero eso sí, tras representar ante el respetable una escena de sofá que no despeja las dudas sobre la contundencia que cualquier iniciativa secesionista debería recibir por parte de quien ocupa la Presidencia del Gobierno de España, ése que se anuncia en mil campañas para que los niños desayunen bien y los automovilistas no se arrimen al de delante como chulos de barrio.
_Mira Juanjo, para decirme eso, mejor te ahorras el viaje.

El último pogromo

Lunes, 15 de Octubre, 2007

anuncio-peliculaHabida cuenta la relación que mantuvo Franco con el brazo incorrupto de santa Teresa y la supuesta colaboración de la reliquia con la buena marcha del régimen, cabe deducir que la mística doctora de la Iglesia _ hoy en el santoral _, podría verse envuelta en dificultades para conservar sus calles, plazas y monumentos una vez que sea de obligado cumplimiento la ley de la Memoria Histórica, es decir, la cruzada retrospectiva que los nuevos inquisidores del Santo Oficio pretenden desatar en la península, llevando la inquietud y la angustia a aquellos lugares sospechosos de criptofranquismo, como por ejemplo Quintanilla de Onésimo, en Valladolid.
Lo mismo cabría temer para otras figuras históricas ensalzadas durante los cuarenta años que se trata de volatilizar. Piensen en los Reyes Católicos, recalcitrantes defensores de la unidad española; en Nebrija, empeñado en hacer del castellano la lengua del imperio; en el Cid, implicado en la Reconquista hasta después de muerto, y en tantos otros que tuvieron de España una idea tan nacionalista que acabaron haciéndola.
Pero no sólo en los símbolos ha de fijarse la persecución. Las librerías y bibliotecas están repletas de volúmenes editados en esa época que glorifican, ensalzan, razonan y apuntalan esa España y sus antecedentes. Qué mejor que organizar un bibliocausto para llevárnoslos a todos por delante en una gran pira que bien podría montarse en la plaza de Colón _ a la que de paso se le cambiaría el nombre _, frente a la Biblioteca Nacional.
Cervantes que se ande con mucho cuidado, porque obras suyas como El gallardo español, estarían entre las dudosas. Por supuesto, Pemán, los Foxá, Ridruejo, Michelena, Giménez Caballero, Neville y tantos otros que le dieron a la pluma y a la tarabita con loas y patrióticos cantos encendidos, servirían de mecha en tan solemne ocasión.
El fuego, en cualquier caso, lo pueden poner algunos de los pirómanos que amenizan hoy los pogromos donde a falta de judíos, se comen españoles.

Todos como Revilla

Domingo, 14 de Octubre, 2007

El presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, va por libre. Mira a su alrededor y se ve un hombre feliz. No tiene problemas con la lengua _ del montañés apenas quedan vocablos _, no quiere un referéndum de autodeterminación, ni le queman retratos a los Reyes, ni piden su abdicación. Además, los cántabros son los cuartos en inversiones estatales per cápita y en septiembre han sido menos inflacionistas que la media española, con una subida del 0,2 por ciento del IPC. Y por si fuera poco, apenas hay objeciones a la implantación de la EpC, sólo dos familias se han puesto de uñas.
Revilla vive en una Arcadia moderna y tranquila, menos pastoril que la mítica, pero todavía con mucha leche, quesos y anchoas de Santoña, aunque El Rey de la Anchoa, como comienzan a llamarlo, sólo regala las de El Capricho, de su amigo Miguel Ángel Iglesias, por donde la oposición le quiere apretar el zapato.
De momento Revilla se las arregla para ser el alegre perejil de todas las salsas. Si va a la boda de los Príncipes es el reportero Tribulete que hasta en el water se mete; si va a Buenafuente, se come al presentador rivalizando en gracietas, y si la obligación le lleva al Desfile del 12-O, es el bromista que hace el chiste con el paracaidista y la bandera: “Ése es Rajoy”.
Lo dicho, Revilla mira en su entorno y ve a todos sus colegas circunspectos y amargados. Que si reciben poco, que si no llega el AVE, que si no son España… Él, no. Él es la tercera vía de las esencias nacionales, la del cachondeo, las anchoas y la verdad por delante. De hecho se autopropone como eficaz solución a los males actuales: “Si todos los españoles fuesen como Revilla _ Revilla dixit _, no habría la crispación que hay”.
Sin duda. Hay que ficharlo para que el próximo año sea él quien se encargue de transmitir el Desfile.
_Ahí desciende el paracaidista con la bandera. Parece Rajoy en campaña, y atrás viene el carnero de la III Legio Cyrenaica, que para algo era la de Siwa y de Amón. Este año desfila cojo. ¡Qué mala pata!

El bolso de Inditex

Sábado, 13 de Octubre, 2007

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La bolsa o la esvástica

Hace tres semanas una ciudadana británica y judía montó un pollo porque se encontró una esvástica bordada en un bolso de Inditex que había comprado. La mujer reaccionó como quien se encuentra una rata en una limonada. De nada valió a la denunciante judía que el diseño fuese indio, que la esvástica certifique una antigüedad de cuatro mil años respecto al nacimiento de Hitler, o incluso que durante tan dilatada existencia haya sido utilizada como elemento simbólico en templos judíos de Palestina, aspecto que seguramente también ignoraban los nazis cuando la eligieron para identificar su partido.
A trescientos metros de donde escribo aparecieron pinturas y mosaicos romanos plagados de esvásticas y dobles esvásticas, tanto dextroversas como sinistroversas, prueba de que su primitivo simbolismo solar, del rotar de las estaciones y de los puntos cardinales gozó de predicamento en las más variadas culturas. La cruz aparece en templos budistas y en el hinduismo. El lauburu vasco, utilizado por casi todos los partidos nacionalistas, es una esvástica redondeada con toda la carga simbólica ancestral.
El caso es una polémica más de las muchas que en estos tiempos se organizan en torno a unos símbolos cuyo auténtico significado se ha perdido, se desconoce o se malinterpreta en aras de una exquisita sociedad que responda a la utopía de lo políticamente correcto.
El velo islámico, el crucifijo, la bandera española, el águila de san Juan, las caricaturas de Mahoma, Santiago Matamoros. Todo adquiere de repente una dimensión demoníaca en boca de quienes se arrogan la vigilancia por la corrección, aunque en muchos casos el afán de limpieza no es tan grande como el de sustitución.
Está a punto de ser aprobada una ley que permitirá destruir con dinero público lo que han dado por bueno en denominar simbología franquista, es decir, el bolso de Inditex. A ver quién es el guapo que critica ahora a los talibanes.

Pitos tras aviso

Viernes, 12 de Octubre, 2007

Los pitos, silbidos y abucheos que el respetable dedicó al presidente en la tribuna de Colón, como ya ocurrió con los del año anterior, van a ser interpretados como una muestra más de la misteriosa y omnipresente extrema derecha, como la expresión de residuos franquistas apegados al ADN de los españoles, o como fruto de sectores antidemocráticos que siempre andan por ahí dando la tabarra.
Cualquier explicación hacia esos derroteros vale, antes de reconocer que la bronca, como ocurre en la llamada fiesta nacional de la lidia, se produce cuando el maestro está torpe con la muleta, no acierta con las banderillas y pincha con el estoque.
Que se recuerde, ningún presidente salió tan mal parado de un acto como el de ayer, que en principio ha de ser un terreno favorable para el Gobierno de turno y para el Estado, pues al fin y al cabo se trata de una fiesta en donde todo lo que signifique torear bien juega con el favor del público asistente.
Claro, si ni siquiera se alcanzan los mínimos de Cúchares, pasa lo que pasa.
Ayer ha aflorado en un instante la percepción de que el presidente sólo lo es de quienes como él se toman a la ligera las responsabilidades contraídas en torno al país que estaba de fiesta.
Los otros, los que no la celebraron, son pocos, pero hacen todo el ruido posible para que admitamos que se puedan poner en cuestión los principios de convivencia sin contar, como fue preceptivo en la anterior transición, con el máximo consenso generalizado, con el tempus aconsejable para tan complejo asunto y con la autoritas exigible para tamaña empresa.
Los tres requisitos van un poco más allá del simple hecho de ganar unas elecciones, esto es, proclaman también la necesidad de ganarse a quienes no han votado al triunfador, que son tan ciudadanos de primera como sus fieles.
Los breves y puntuales abucheos, en definitiva, también formaron parte de la fiesta.