Archivo de Septiembre, 2007

El colofón esperado

Jueves, 20 de Septiembre, 2007

Cuando de promesas electorales se trata, cuando se anuncia el cheque-bebé o las ayudas para el alquiler de vivienda, cuando se da a conocer el porcentaje del presupuesto que se destina a una u otra comunidad, los políticos eligen con sumo cuidado las palabras a utilizar para que parezca que esas cantidades salen directamente de sus bolsillos, vienen volando por el éter, y se introducen en los nuestros por obra y gracia de su exquisita generosidad.
“Hemos hecho un gran esfuerzo”, se les oye decir. Y siendo comprensible que así lo expresen para atraer nuestra admiración hacia sus egregias figuras, lo que no resulta tan fácil de digerir es que nos lo creamos. Y si encima se trata de vender dos veces la misma derrama, lo justo es que te salgan críticas hasta en tus propias filas.
Críticas o despistes, porque a López Garrido le pareció que el plan-Chacón era un “mínimo reajuste” del plan-Trujillo. Después, cuando se dio cuenta, o le avisaron que no, que era la puñeta en verso, se apresuró a convertir el retoque en una novedad “muy ambiciosa”.
Ahora mismo ni Solbes sabe si va a tener que tirar del superávit, o si puede estar la mar de tranquilo porque no le han desequilibrado el arqueo.
Y es natural. Cuando se enciende la luz verde para que cada ministro salga al mercado persa arrojando monedas de oro como hacía Vassallo de Mandl los días feriados, el resultado previsible es que nadie sepa si al niño se le va a poder empastar la muela, si van a dar más pasta por la abuela, o si Chacón va a regalar unas zapatillas con pasta en las suelas.
Menos mal que en el 2004 ZP se había juramentado para no hacer promesas sociales el año de elecciones, porque de lo contrario tendríamos a Solbes en la UVI, enchufado al pulmón artificial.
En realidad es el colofón que se podía esperar de una legislatura tan intensa y desaforada como una película de Tarantino protagonizada por el López Vázquez y el Alfredo Landa de sus mejores épocas bufas.

Puig no disfruta

Miércoles, 19 de Septiembre, 2007

Los argumentos que se escucharon en el Congreso a favor de las selecciones catalanas, gallegas y vascas tuvieron una gran fuerza evocadora. El tema ayudaba a revivir conversaciones infantiles en el patio del colegio. “Yo soy del Bilbao porque Gaínza juega chulillo Venancio”.
Pero lo que realmente nos devolvió a esa época fue escuchar al portavoz de ERC, Joan Puig, diciendo: “Yo no disfruto cuando vence la selección española”. Y no es de extrañar porque está haciendo un juego de pena mora. ¿Se podrá decir pena mora sin caer en graves incorrecciones?
A lo que íbamos. El raciocinio es demoledor. El ciudadano tiene la obligación política de identificarse con unos señoritos/as que se visten de calzón corto para practicar las más diversas disciplinas deportivas en defensa de su país. Yo no disfruto con la que hay, por lo tanto se me tiene que dar otra que sólo esté formada por los nacidos del Ebro para arriba.
Para ser rigurosos conviene precisar que la argumentación parte de un principio falso, pues no hay ninguna disposición legal o moral que nos obligue a vibrar con los colores de la selección nacional y a buen seguro muchos de ustedes son seguidores de los brasileños en fútbol, de los americanos en baloncesto o de los canadienses en curling. Se emocionan o disfrutan con ellos sin que su gozo suponga un delito de alta traición. Pero lo que subyace en el mensaje de estos señores es todo lo contrario. Hay obligación de disfrutar, como la hay de ceñirse a un idioma único, o de quedar marcado para siempre por razones de cuna. Demasiadas obligaciones en un mundo que tiende, o debería tender, a eliminar barreras, fronteras y diferencias, pero que evidentemente no están en la mente de todos.
El episodio, por lo demás, fue asaz chabacano como para desear que los padres de la patria no vuelvan a tratarlo en unas cuantas legislaturas.

La dictaburra

Martes, 18 de Septiembre, 2007

Estamos de acuerdo. Las cafradas, insultos, amenazas, intimidaciones y demás muestras de rabia sañuda, realizadas estos últimos días en Cataluña, no son menores, son minoritarias. Sólo faltaría que un pueblo culto, honrado y pacífico como el catalán se hubiera convertido de repente en un catálogo de barrabases encapuchados cual patético remedo de los Caballeros del Ku Klux Klan.
Pero ni por menores, ni por minoritarias, esa misma gente honrada _ qué antiguo suena eso _, admite que el Gobierno español salga a la palestra para minimizarlas, o que el gobierno catalán diga que forman parte de un extraño ejercicio derivado de la libertad de expresión. Las libertades, y la de expresión en grado sumo, son precisamente las que están machacando a conciencia los conventículos que organizan y subvencionan esas puestas en escena para atemorizar a los de allí y engañar a los de aquí, haciéndoles creer que se están armando batallones de maulets contra el invasor.
Lo que la gente honrada quiere es que los gobiernos, los dos, les digan con claridad meridiana que siendo pocos, muchos o regulares, también son unos delincuentes; que los guardias de la porra no les volverán a hacer el corro para que quemen a gusto y que por ese camino no van a aprobar nunca Educación para la Ciudadanía.
Tengan en cuenta que esa gente, además de honrada, es pelín ingenua, pues aún no se ha enterado de que en ambos gobiernos, en el de allí y en el de aquí, han aterrizado personajes con un particular sentido de la ley y la justicia, que negocian con asesinos y que dan por buena la violación sistemática de las normas de convivencia, aunque pertenezcan al Consejo de Ministros. “La ley se incumplió, se incumple y se incumplirá”, dijo en breve el eximio Bermejo. Sólo le faltó añadir “…mientras de mí dependa la Justicia”.
A fuerza de escuchar burradas corremos el riesgo de aceptarlas como normales y siendo éstas tan abundantes quizás estos años se estudien algún día como los de la oprobiosa dictaburra.

El experto

Lunes, 17 de Septiembre, 2007

Lo ha visto toda España, aunque para ser exactos habría que ceñirse al 31,3%, que fue el share conseguido por la Sexta. Íbamos mal que bien, con ventajas de 9 y rachas de buen juego, pero fue salir la entrevista con ZP y el share se dijo: “Perdemos”.
Ya sé que la modernidad tecnológica, laicista y materialista impide reconocer la existencia del gafe, que además es palabra de origen incierto, mecanismos desconocidos e influencias insospechadas. Pero con todo y eso, a quien el vulgo le endilga la condición de gafe, con ella se queda y con ella ejerce.
La cosa empezó a pintar mal cuando en el descanso, la periodista se dirige al presidente calificándolo de experto en baloncesto, porque lo había jugado en su juventud. Por esa regla de tres, desde que al escolapio Eusebio Millán le da por importar de Cuba el baloncesto, allá por 1920, han lanzado a canasta el 90 por ciento de los españoles escolarizados y ninguno de ellos presume por esa razón de ser un experto. El presidente sí, o por lo menos no lo desmiente, con lo fácil que era: “De experto, nada. Sólo me puse de calzón corto”.
A partir de ahí vino la debacle y el agarrotamiento. Vino la primera ventaja rusa y vino la derrota final por un punto, que es la diferencia preferida de los gafes, la frontera sutil entre el éxito y el fracaso.
El gafe no nace, se hace. Concretamente, lo hacen los demás. Te colocan el sambenito y ya puedes ir repartiendo billetes, que no te apeas de esa condición porque todo lo que salga mal allí donde tú estés se te achacará como la lluvia a las nubes. Y como llueve sobre mojado, quien organice una encuesta sobre tan apasionante cuestión se encontrará con unos resultados sorprendentes, los que ya conocen en su propia carne Kerry, Schröder, Chirac, Prodi, Ségolène, el referéndum comunitario en Francia y la selección española de baloncesto.
Pero no. Hay que desterrar viejas supersticiones. No es un gafe, es un experto defensor de causas perdidas.

Me duele un callo

Domingo, 16 de Septiembre, 2007

A buen seguro, usted, amable lector, pertenece a ese grupo de ciudadanos que hace un montón de años está esperando una ley que permita a los deportistas negarse a participar en las selecciones nacionales.
Ya me lo imagino viendo por la tele cualquier competición mientras refunfuña para sus adentros: “¡A ver cuándo alguien se puede negar a ir a la Selección, porque esto es insoportable!”
Pues está a punto de ver cumplido su sueño, porque mañana en el Congreso de los Diputados se va a debatir una proposición presentada por ERC que lo pretende, sea cual sea la causa que esgrima el seleccionado. Causas personales, de salud, familiares, profesionales o ideológicas. “No me vienen bien esas fechas”. “Me duele un callo”. “Se me casa una sobrina” o “Es que pertenezco al P. Independentista de las Hoces de Beteta”, podrían ser a partir de ahora motivos suficientes para decir a cualquier combinado español que lo defienda Rita la Cantaora, sin que en ningún caso pese en contra del deportista el dinero invertido en las instalaciones donde entrenó, las becas que hubiera podido recibir, ni las autopistas por donde circula para ir tan ricamente de un estadio a otro.
Se ve a las leguas que la iniciativa de ERC está muy bien fundamentada y sólo busca el bienestar de los atletas, cuyos rostros de disgusto estamos cansados de ver cuando son llamados a filas. “¡Jo! ¡De nuevo estoy entre los mejores de mi país!”
Coincidirá el lector en pensar que nuestros queridos congresistas no podían tener mañana un debate más justo y más urgente que el propuesto por ERC.
Por eso y por otras muchas razones de singular trascendencia para la buena marcha en todos los órdenes, resulta de capital importancia el “pacto de sangre” sellado entre las formaciones afines a ERC, con el fin de que nunca, nunca, se pueda prescindir de ellos ni en la Moncloa, ni en la Carrera de San Jerónimo. ¡Quita, por Dios! ¡Con las ocurrencias tan graciosas que tienen!

Urge la EpC

Sábado, 15 de Septiembre, 2007

Necesitamos como el comer esa nueva asignatura donde se reinventa el mundo a gusto de los paletos. Necesitamos que se nos eduque en los nuevos valores porque de lo contrario no vamos a entender nada de lo que pasa. No podemos vivir ni un día más sin comprender cómo es que la delincuencia se ha encaramado a los despachos donde se ordena que la policía haga la vista gorda ante la comisión de ciertos delitos.
Deben educarnos a fondo para poder destilar en toda su grandeza la esencia sublime de una ministra que justifica a quienes se oponen a la ley y ataca con rabia renegrida a quienes la defienden.
Sin duda serán precisas clases intensivas para ver en el niño estudioso y responsable al personaje idóneo contra el que dirigir las burlas de sus compañeros, que tendrán vía libre para llamarlos gafitas cuatroojos, capitán de los piojos; la ilusión de muchas generaciones de educandos, como se sabe.
Pero sobre todo, reconforta el cuerpo y acrecienta el espíritu conocer qué intrincados caminos han de seguirse para ser al mismo tiempo diputado del PSOE, presidente de la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, formador de profesores de Educación para la Ciudadanía y habilidoso con el cazo, sin caer en las redes de la prevaricación, la amoralidad y la sinvergonzonería.
Han de ser enseñanzas provechosas para cualquier ciudadano _ no sólo para los infantes del futuro _, acceder a todos esos conocimientos que hasta el momento formaban parte del ideario de los randas, manilargos y mangantes, y que ahora, en virtud de novedosas pedagogías, puede estar al alcance del hombre de la calle, del concienciado en políticas y del servidor público.
¿A qué seguir el modelo de Pericles, a qué ser socrático o platónico, si en el nuevo sistema todo se comprende y todo se bendice?
Urge que todos nos empapemos en ese nuevo amanecer de la ideas, porque da la impresión de que esto va a ser jauja.

El Rey, siempre provocando

Viernes, 14 de Septiembre, 2007

Nadie se explica cómo se les pudo ocurrir a los Reyes viajar hasta Gerona y una vez allí, inaugurar el Parque Científico y Tecnológico de la Universidad como si tal cosa, aparentando tener autoridad y representación suficiente para ello.
Eso a los independentistas les provoca un montón y así no es extraño que los quemen en efigie al modo inquisitorial, gracias una fotografía puesta del revés, como la crucifixión de san Pedro. ¿No saben acaso que ellos representan la monarquía constitucional y el Estado?
¡Qué barbaridad! ¡Qué falta de respeto hacia el independentismo! Van como van y luego pasa lo que pasa. Menos mal que ahí tenemos a la ministra de Administraciones Públicas, doña Elena Salgado, para que desde su superior criterio, nos explique, a los Reyes y a nosotros, todos los errores cometidos, por ver de no repetirlos.
Sostiene Salgado que es muy grande en estos lares la falta de respeto, convivencia y normalidad en actos donde la impronta natural de la bestia que llevamos dentro da rienda suelta a sus coacciones y bravuconadas pirómanas. Ella se refiere a Alberto Fernández, el dirigente del PP que fue amenazado de muerte durante la Diada, pero para el caso es lo mismo, porque tanto Fernández como los Reyes estaban pensando en esos momentos en Felipe V, en la indisoluble nación española, en la Marcha Granadera, en Gasol saltando por los aires, o en Iniesta marcando frente a Islandia. Se les veía en los ojillos que de independentismo o de Diada, nada de nada.
Así que ya lo sabe el jefe del Estado. Más respeto para quienes tratan de troceárselo, que el mismo derecho tiene él en procurar mantenerlo unido, que otros en hacer partijas. Y cuando se huela que le van a levantar una pira, pues nada, él se da el piro. Con mucho respeto, eso sí.
Y a Fernández, ídem del lienzo, que nadie amenaza de muerte si no media una provocación en toda regla.
No sé qué haríamos sin Salgado.

El recreo tenebroso

Jueves, 13 de Septiembre, 2007

En una buena inmersión lingüística lo mínimo que le puede pasar a un ciudadano es que se ahogue. No será como la muerte de Leonardo di Caprio en el Titanic, que el pobrecico se fue al fondo sin decir ni mu. No, en estas otras inmersiones también te vas al fondo, pero puedes decir mu, siempre que lo hagas en la lengua escolar, vehicular y curricular que tengan a bien decidir los que mandan en estas cosas, que no son precisamente los doctos académicos, sino los tontos endémicos.
En Cataluña, que es donde ensayan la avanzadilla de las inmersiones, la Generalitat acaba de establecer un silogismo que nos tumbaría de espaldas si no estuviésemos vacunados de todo tipo de abusos contra el individuo y a favor de la masa amorfa, informe e iletrada.
Dicen así las premisas de ese razonamiento deductivo: El recreo forma parte del horario lectivo. En el horario lectivo se habla catalán. Ergo, la conclusión es que en el recreo los niños deben expresarse en catalán. Da lo mismo la chorrada que se le ocurra al infante, siempre que sea una chorrada autóctona. ¡La de soplones, chivatos y malashierbas que florecerán en ese ambiente tan distendido!
_¿Sales al recreo?
_No, prefiero quedarme en clase por si se me escapa un ¡Ala, Madrid!
Es de suponer que el descubrimiento habrá llenado de gozo a sus autores, porque basta estirarlo a los horarios laborales y a los de esparcimiento para mandar a la cárcel a cualquier turista despistado que se le ocurra preguntar por las Ramblas en correcto castellano, idioma por lo demás, tan cooficial como el catalán, según la redacción del polémico estatuto de 2006, donde se lee: “De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 32, no puede haber discriminación por el uso de una u otra lengua”.
Es decir, que la Generalitat ni siquiera es capaz de cumplir el texto que con tanto ahínco quiere ver reconocido. Nada extraño en un panorama donde los dirigentes admiten que la ley “hay que cumplirla lo más posible”. Sólo.

El truco del suspenso

Miércoles, 12 de Septiembre, 2007

El objetivo de Cabrera es rebajar en 20 puntos la tasa de abandono de los estudios de bachillerato, que en el caso español se aproxima al 30 por ciento, cuando Europa se ha fijado como tope que en ningún país miembro exceda del 10.
La solución adoptada pasa por dilatar la sensación de fracaso del sistema educativo, haciéndoles creer a los alumnos que avanzan, cuando en realidad están en el mismo sitio.
La ministra ha inventado un curso nuevo para los estudiantes aficionados a los suspensos, pues si hasta la fecha había primero y segundo de Bachillerato; ahora, en el medio, hay un 1º´5, sin aulas ni profesores, destinado a crear la ilusión óptica de que el bípedo implume progresa adecuadamente, de modo que no se desmoralice y porfíe en su conquista de las más altas cotas del conocimiento.
Lo que pase en ese nuevo curso ficticio ya no lo sabe ni Cabrera; pero sí, es probable que el año que viene se haya logrado rebajar el abandono, si no en 20, en algún punto. Después… ya vendrá otro ministro con su librillo, dispuesto a reformar lo que es irreformable, pues para aprender no se ha inventado cosa mejor que estudiar.
La medida recuerda las mentiras piadosas que los padres utilizan con sus hijos en los desplazamientos por carretera. Cuando comienzan a cansarse del coche y preguntan si falta mucho, nunca se les dice que sí, que todavía faltan 256 kilómetros exactos, sino que se les contesta cualquier otra argucia, como por ejemplo, “Mira qué vaquita tan mona, con sus cuernos por delante y su rabo por detrás”. El niño mira la vaca y hasta dos kilómetros más adelante no vuelve a preguntar. Es decir, logramos que no se tire del coche.
La novedad no pasará a la historia de la pedagogía como un hito trascendental y revolucionario, pero tiene muchas posibilidades de figurar en los anales de la magia y el ilusionismo. El alumno cree que aprueba cuando en realidad suspende.

Ahora, genocidas

Martes, 11 de Septiembre, 2007

Que un miembro del Consejo General del Poder Judicial acuse a España de cometer un genocidio contra los catalanes no parece una declaración que haya de pasar desapercibida dentro del maremágnum de voces que cada 11-S trata de hacer más gordo el caldo de la España “parásita y macabra”, como también se ha escuchado ayer.
No puede pasar desapercibido ni por lo que se dice, ni por quien lo dice. Se supone que al CSPJ sólo pertenece la flor y la nata de la judicatura española y en ese caso, la gravísima acusación de López Tena, que es el vociferante, debería conducir, como poco, a abrir una investigación, como las iniciadas por Garzón con idénticos cargos contra el neonazi Honsik, los argentinos Cavallo y Scilingo, el chileno Pinochet, 32 altos cargos marroquíes y alguno más de su amplia cruzada contra los genocidios que en el mundo son y suceden.
De lo contrario, podríamos suponer que los partidos parlamentarios colocan en el Consejo General a taimados callacueces que alborotan y picotean sin sentido a mayor gloria de sus peculiares intereses; o que son tan ligeros de fundamentos, que arrojan por la boca lo primero que se les viene en gana, sin reparar en la gravedad de las acusaciones, ni en la dignidad de los acusados.
Quiere la casualidad que estas consideraciones del magistrado López Tena _ valenciano de padres andaluces, como se recuerda en las informaciones al respecto _, se conozcan cuando el presidente del Gobierno reconoce a Esperanza Aguirre que su gabinete no ha gastado un euro en la Comunidad de Madrid desde el 2005. ¿Estará cometiendo Madrid un genocidio contra Madrid?
¿Y en Galicia y las otras comunidades tradicionalmente olvidadas de las grandes inversiones? ¿También es aplicable el término?
Con valedores como el señor López Tena, la independencia del Poder Judicial no corre peligro alguno. La Justicia, a lo mejor.