Archivo de Agosto, 2007

Gorrinos y sambenitos

Sábado, 11 de Agosto, 2007

Imaginen que en plena vigencia de la Inquisición, de los 150 juglares en ejercicio, a uno de ellos le diese por cantar las excelencias de la Suprema y fuese precisamente ése el contratado para animar las fiestas de la villa. A nadie le cabría la más mínima duda de que el señorito del castillo comparte el mismo ideario que el inquisidor general.
Ésa situación, notablemente absurda en la época propuesta, se produce hoy con toda normalidad y alevosía.
El alcalde de Ferrol, don Vicente Irisarri, argumenta que ellos no son la Inquisición para prohibir conciertos, que él es un amante de la libertad y del bel canto, y que los italianos puede berrear cuantas veces deseen sus loas a ETA.
Como quiera que lo más parecido al Santo Oficio que queda hoy por estas tierras es esa organización que otorga certificados de ortodoxia política, persigue, secuestra, extorsiona y mata a los disidentes, deshace familias a su antojo, reparte sambenitos entre las impurezas no nacionalistas, la integran miembros que se tocan de capuchón como ellos, levantan hogueras y declaran gorrinos a quien les place, exactamente igual que la Suprema hizo con los judíos marranos; hemos de concluir, por fuerza y por derecho, que este sábado, en Ferrol, se ha dado vía libre para que los juglares le hagan el caldo gordo al Torquemada Pelopintxo de turno, acción que se enmarca en el más exquisito respeto por la libertad de expresión, siempre y cuando sirva para airear bazofias, no para criticar al Gobierno, que ya ha dicho Rosa Regàs que eso es de extrema derecha y hay que prohibirlo.
Estos mamarrachos son los auténticos liberticidas que están tirando por la borda los beneficios más elementales que se obtienen de la libertad, cuales son la vida y la convivencia.
Explíquele el señor alcalde a su paisano Guillermo Escrigas _ huérfano de padre desde que ETA decidió asesinarlo y Belén González Peñalva ejecutarlo _, que el concierto no fue un festín de inquisidores.

El funcionario adecuado

Viernes, 10 de Agosto, 2007

El lenguaje políticamente correcto, el que impide, por ejemplo, llamar moros a los habitantes del norte de África, o lanzar frases ofensivas contra colectivos de chinos, negros o judíos, contempla una excepción que confirma su calidad de regla. Como ya habrán adivinado, el país y el colectivo que quedan exentos es España y los españoles. Ahí sí que puede uno lanzarse a la piscina con toda la artillería, porque no sólo es correcto decir Puta España, sino que está muy bien visto. Ahora bien, cuídate de no decir Irán, porque te empapelan.
Así las cosas, no causa extrañeza que un cargo público español mal que le pese, un tal Sebastián Alzamora, director de la revista Cultura, perteneciente a la Consejería de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat, dedique su tiempo libre _ o el laboral _, a escribir artículos donde se sostiene la tesis de que los españoles son unos parásitos, escandalosos, ignorantes, vengativos, gritones e invasores. Él se libra porque es mallorquín, sus lectores se libran porque son catalanes, los andaluces, porque lo es Montilla, y los vascos, los gallegos y los canarios. Total, que español, español es el Rey, que nació en Roma.
No importa, sepan los pocos que queden por ahí sueltos que su compatriota Alzamora, nombrado al amparo de la Constitución y con sopa garantizada por el erario, hace méritos ante la catalaneidad esparciendo insultos de gran altura, cultura y sabrosura, lo que se dice propios de todo un intelectual. A ver cómo se las arregla Alzamora para sacar de la lista a Cervantes.
Sería ridículo pedir algún tipo de sanción, reprimenda o cese para un personaje de estas características cuando sabemos que de esa misma ponzoña se alimentan hoy conspicuos renegados que hacen negocio del odio y votos de la manipulación y la incultura. Alzamora debe seguir en su puesto e incluso ascender en la escala correspondiente. Será la mejor manera de evidenciar el ridículo en el que se han instalado las mediocridades como él.

El plan topillo, un éxito

Jueves, 9 de Agosto, 2007

Estos millones de topillos que ya llegaron a la capital de Valladolid y que amenazan con seguir extendiéndose si nadie lo remedia, comparten con las ranas de la primera plaga de Egipto ese punto de misterio e inquietud que sobrecoge el ánimo cuando el hombre comprueba que la naturaleza se comporta ajena a sus deseos y a su control. Cosechas destrozadas, aguas en peligro, muchachos que corren tras ellos a bastonazos, quema de rastrojos y aumento de las enfermedades que transmiten los roedores. El escenario idóneo para el desarrollo de una novela rural.
En las zonas afectadas les llaman ratones, quizás porque ese nombre incita más a darles muerte que el suyo propio. Desde lejos sí, les decimos topillos porque es el que difunde la prensa y porque no nos intranquilizan tanto como si los viésemos corretear a cientos por entre los sembrados de secano y regadío.
Dicen que hay 300 millones, quizás para que las especulaciones no se disparen a cifras fantásticas y espeluznantes. La serpiente del verano ya tiene su especie, los Microtus.
Con este panorama, causa risa, sorpresa o extrañeza repasar algunas informaciones del Ministerio de Medio Ambiente, de hace diez y más años, en las que se afirmaba del topillo que “no parecen existir problemas serios para su conservación”. Cierto, los únicos problemas que se detectan están relacionados con su eliminación. Y agregaba el ministerio, “pero estudios realizados en 1992, mostraron la necesidad de salvaguardar las colonias de mayor sensibilidad potencial, que son algunas de la zona de Aragón, Salamanca, Madrid, Cuenca y Sierras de Alcaraz (Albacete) y Cazorla (Jaén)”. Todo hace indicar que los planes recomendados para salvaguardar la especie han dado los frutos deseados y el topillo goza hoy de una envidiable capacidad de reproducción, un futuro halagüeño y quién sabe si mañana no serán ellos los que nos gobiernen a todos.

Los Apandadores

Miércoles, 8 de Agosto, 2007

Mal se puede ayudar si no nos ayudamos todos, dijo hace días el ministro de Justicia con el fin de animar a los empresarios vascos y navarros para que se nieguen al pago de la extorsión y la denuncien. La recomendación es impecable, como corresponde al título del departamento que preside el señor Bermejo. Si algo puede reprochársele es precisamente que durante algún tiempo el Gobierno no emitía ese tipo de mensajes, sino que trataba de convencernos de que los extorsionadores eran hombres de paz, dignos de las mayores consideraciones.
Esa temporada de interinidad en la que no se sabía si eran unos buenos chicos o un atajo de criminales, ha creado escuela y hoy quedan rescoldos en forma de alcaldes que desoyen las recomendaciones del señor Bermejo, pese a que incluso algunos pertenecen a su mismo partido. Mal podemos ayudar si no nos ayudamos todos.
Ocurre que este próximo fin de semana, festivo y agosteño, en Ferrol y en Miranda de Ebro están previstas actuaciones musicales de grupos que tienen como marca de la casa el cántico y las loas a las glorias de ETA, con lo cual no sólo no se ayuda en la dirección que marca el ministro, sino más bien en la contraria.
En el caso de Ferrol, por ejemplo, se espera que la muchachada departamental se arrulle con los versos floridos de un grupo de italianos que se hacen llamar Banda Bassotti, cuya traducción literal es la de Golfos Apandadores, los de Disney, vamos. Estos caballeros de trasnochadas ínfulas revolucionarias, tienen a bien lanzar a los cuatro vientos cosas como ésta, que por lo visto molan mazo:
¡Te vitoreamos, ETA,
tú eres el brazo del pueblo!
¡Grande es tu fuerza,
el pueblo está protegido.
Cursilerías al margen, la letrilla sirve para comprender cuánta razón le asiste al señor Bermejo, porque si del concierto ferrolano sale la masa con ese tarareo, mal se puede ayudar si no nos ayudamos todos.
(A Guillermo Escrigas)

Ripios por la lectura

Martes, 7 de Agosto, 2007

La directora Regàs, que es persona muy leída, manifiesta compungida que ya no resiste más. Ya la prensa no lee, ni la radio oye, ni la tele ve, pues es ella quien cree que taimados periodistas reniegan de socialistas y se han hecho del PP. Que critican al Gobierno y adulan la oposición; que no cantan sus alabanzas, ni sus glorias enaltecen, y siendo así no merecen la más mínima atención.
El gusto que le daría llegar pronto a su despacho, pedir un café con leche y un bizcocho borracho; extender toda la prensa a un lado del secreter y pillar todos los días de halagos un gran empacho.
Qué guapo el presidente, qué monas camisas lleva; lo mismo da verlo de frente, que en su escaño escorado. Se percibe de repente, que es de luces sobrado, poseedor de gran talante, serio, disciplinado, de su hogar gran amante y nada precipitado.
Las ministras ¡qué bellezones! Mujeres de rompe y rasga, Lo mismo apagan incendios, que grandes inundaciones. Ni cara a cara se nota que son ministras de cuota. Y de ellos ¿qué decir? Lo mejor de cada casa. Todos están al corriente de lo mucho que aquí pasa.
Mas no es eso lo que lee Rosa Regàs en la prensa. A su jefe lo machacan de inmisericorde manera y dicen que nunca mandó un político que así fuera. No hay día que no le zurren un poquito la badana; si no las dan tempranito, las dan a media mañana. Por la radio salen voces como cajas destempladas. Está bien algo de caña, que nosotros también damos cuando Aznar gobierna España; pero atizar con tanto ahínco no lo hacen ni en sueños los cotillas de Tele5.
Rosa Regàs ya no lee ni una triste misiva, como al coronel le pasa, no tiene quien le escriba. Por eso la mujer se alegra de que baje la lectura, ella que es directora de tanta literatura.
Pues una de dos, señora, o llama al gorila rojo que se eterniza en el cargo de tanto como censura; o la situación mejora, se nos alivia el sonrojo, que de tiempo ya va largo y desciende la basura.

Suben los impuestos

Lunes, 6 de Agosto, 2007

Los precios suben, la vida se encarece y el impuesto revolucionario lo refleja con la claridad y la contundencia del IPC. Nada menos que a 400.000 euros per capita se ha puesto la tarifa para la liberación de Euskadi. ¡Carísima! No es por contradecir a los etarras, pero yo creo que Euskadi se puede liberar por mucho menos; pero en fin, cada maestrillo tiene su librillo.
¿Y a qué van a dedicar mi dinero?, se pregunta el extorsionado, como hace cualquier contribuyente con la Hacienda normal. La carta se lo explica. Ese dinero no se destina al enriquecimiento personal de los gudaris _ como gustan llamarse los recaudadores _, sino a “iniciativas culturales y a favor del euskera, imprescindibles para la construcción y el desarrollo del pueblo vasco”. Es decir, que aún están construyendo el pueblo y ya quieren liberarlo. Esto va para largo. Así no es de extrañar que exijan tantos euros, porque un pueblo tarda lo suyo en hacerse. Y alguno hasta se corta a la mitad, como la mahonesa.
Lo del euskera y la cultura vasca debe ser muy, pero que muy difícil. Si con el dinero que le dedica el Gobierno y con el que recaudan ahora estos apóstoles del conocimiento no consiguen una generación de pitagorines, a lo mejor es cuestión de que prueben con el inglés. Es menos autóctono, pero por ahí adelante funciona que no veas.
En el caso de que las razones expuestas en la carta te convenzan _ hay una cláusula donde dicen que de lo contrario te rompen la crisma _, te interesas por la oficina donde hacer efectivo el pago y entonces te enteras que ha de ser en los “círculos habituales de la izquierda abertzale”, circunloquio que sirve para designar a Batasuna, ANV, Nafarroa-Bai y todo por ahí. Mucho mejor, porque así, de paso que vas al Ayuntamiento a pedir permiso para unas reformas de obra menor, aprovechas el viaje y entregas el sobre con los 400.000 euros a algún concejal que esté presente en esos momentos.

La osadía

Domingo, 5 de Agosto, 2007

Sólo al amparo de una profunda ignorancia, bien aderezada de indisimulable soberbia y grandes dosis de manipulación, puede entenderse la pasividad con la que se acogen la mayoría de las osadas iniciativas de carácter cultural, emanadas desde los distintos poderes y encaminadas a la instauración de férreas dictaduras donde los marchamos de calidad y ortodoxia se expendan única y exclusivamente a partir de los criterios al uso de los diversos nacionalismos.
La cultura en sí misma llega a ser digna de desprecio, si no va acompañada del correspondiente añadido político, de forma que todos los criterios aplicables se reducen a encuadrarla dentro de los fachas _ que son los que se oponen a este estado de cosas _, y los sumisos, que son todos los demás.
En muy breve espacio de tiempo, gracias a la puesta en funcionamiento de múltiples maquinarias propagandísticas, se ha logrado dar carta de naturaleza a un principio según el cual todo lo que contribuya a marcar diferencias será bueno y todo lo que recuerde el nacionalismo español será deleznable.
Tal ha sido el éxito de la operación que prácticamente no existen partidos capaces de sustraerse a sus influjos y los tres llamados nacionales ya no se diferencian de los otros, salvo a la hora de pronunciarse con claridad a favor de la independencia de sus respectivos territorios; pero en muchas ocasiones, como ocurre de manera más visible en el caso de los socialistas, su política de alianzas lo convierte de facto en el principal impulsor de cualquier cosa, menos de aquéllo que se sospeche mínimamente en contra del axioma citado.
Pero como quiera que los principios rectores son todavía los constitucionales, la carrera por burlarlos deja en la cuneta más irregularidades que las protagonizadas en los roces entre Alonso y Hamilton, mientras el espectador se pregunta si él también está facultado para inflar de patadas el reglamento, que es lo que de verdad apetece.

Cerrado por calor

Sábado, 4 de Agosto, 2007

Es agosto y hace calor. Nos lo decimos unos a otros, como si buscásemos confirmar una impresión dudosa. ¡Qué calor hace! Nos lanzan como saludo. Y respondemos variando el orden de las palabras para aportar alguna novedad a la conversación: Sí, hace calor. A continuación, el que ya ha leído los periódicos añade: Es africano. Lo cual no es del todo correcto, pues sería africano cuando estaba en África; ahora es totalmente europeo. No se para, añade un tercero. Curiosamente es el mismo que ayer dijo la misma frase para referirse a una brisa fresquita que se había levantado al anochecer; con lo cual deducimos que alude al movimiento de rotación y traslación de la Tierra, porque no se para nunca, ni con frío, ni con calor. Debemos estar a 39 grados, se escucha en el grupo al más científico de los contertulios, un hombre de extrema sensibilidad térmica que es capaz de distinguir entre los 38 grados y los 40. Eso si no llegamos ya a los 40, matiza una señora embutida en un pareo de flores. Ya decía yo, entre los 39 y los 40. Esto no debe ser bueno para el cuerpo, es una nueva opinión que suscita variadas intervenciones. Entre ellas destaca la de quien afirma que ni un frío extremo, ni un calor sofocante son buenos para el cuerpo. Y es entonces cuando surgen las mayores discrepancias. ¡Jesús! Yo prefiero cien mil veces el frío a este calor! Nuevamente nos llevamos otra sorpresa, pues quien así opina había exclamado días atrás: ¡A ver cuándo demonios llega el calor! La charla no puede avanzar sin que alguien aporte una comparativa geográfica: Hace dos años estuvimos en Chipre y aquello sí que era calor. Intervención que molesta a otros de los presentes, pues da la sensación de que sólo ellos conocen las altas temperaturas por ser turistas accidentales en tierras chipriotas. Quita, quita; allí por lo menos hay mar. Para calor, el de Sudán, que ya el propio nombre lo dice. ¿Y durará mucho esta ola? Han dicho por la tele que todo el fin de semana. ¡Qué barbaridad! Deberían controlar más el tiempo, como hacen en China con la lluvia. Eso, y dar 2.500 euros al que sude.

Monsieur Veto

Viernes, 3 de Agosto, 2007

La actualidad navarra hay que seguirla reloj en mano porque da más bandazos que la moneda argentina en época de inflación. A estas horas de la mañana, Pepe Blanco les está diciendo a Puras y a los suyos que se olviden de gobernar con Nafarroa Bai y que se dispongan a ejercer una oposición útil y constructiva. El jefe veta el pacto con los nacionalistas, y mira que le cuesta, pero después de darle muchas vueltas, concluye que es lo mejor… para él.
De nada vale que hayan perdido en Galicia y ahora gobiernen con el BNG. Ni que hayan perdido en Cataluña y también tengan la Generalitat con ERC; dejando en ambos casos a los ganadores, PP y CiU, con tres palmos de narices. En Navarra no puede reeditar la misma pirula a UPN, porque allí, sus futuros socios coquetean con ETA y con sus planes anexio / indepen / separatistas, lo cual les dejaría sin el discurso serio y sosegado que se pretende para las generales, que es distinto al de las autonómicas.
Puras y los suyos, que se mueren por pillar cacho, podría decir entonces: Pero querido secretario de Organización, si vosotros mismos os habéis sentado, no con Na-Bai, sino con la propia ETA y habéis hablado de todas estas cosas a calzón quitado, ¿por qué regla de tres no vamos a poder pactar nosotros con unos señores, que en todo caso, sólo tienen el defecto de ser panvasquistas? Y a continuación, ante la sombra de unas nuevas elecciones que espantan sólo de mencionarlas, se escuchará de nuevo aquello tan bonito de “la voluntad de los navarros y las navarras”, que como ocurre con la de los gallegos y los catalanes, nunca se averigua hasta que ZP pronuncia la última palabra.
A Luis XVI le llamaban monsieur Veto, porque dijese lo que dijese la Constitución, él se reservaba la posibilidad de vetarla. Le cortaron la cabeza, pero no por ello han cambiado tanto las cosas.
En última instancia, esta columna se autodestruirá a las tres horas, pues vaya usted a saber lo que pasará.

El pasado no interesa

Jueves, 2 de Agosto, 2007

Crece el número de hijos que pegan a sus padres. Hasta junio de este año se han interpuesto cerca de 3.500 denuncias, que a buen seguro sólo son la punta de un iceberg sumergido por la vergüenza que cualquier padre siente al reconocerse afectado por una situación así antes de tomar camino de la comisaría para decir que su hijo/a es un/a malnacido/a .
Los especialistas hablan de falta de autoridad en la escuela, de falta de familia en la familia y de falta de todo en todo. No es difícil acertar en las causas, porque en este caso ocurre como con las bandadas de codornices; a cualquier lado que apuntes, das en el clavo por muchas veces que dispares.
Quizás porque son muchas y no caben en la información, los especialistas nada dicen del miserable pasteleo que desde las más altas instancias, hasta las más bajas, se mantiene últimamente con los que se dedican a la violencia profesional, con los que aquilatan su rentabilidad en términos políticos, con los que luchan por aniquilar el pasado, y con los ambiguos que racanean a la hora de la condena.
Eso lo perciben hasta los niños de teta e influye en ellos con más nefastas influencias que doce horas seguidas de Shin Chan.
La violencia a la que nos referimos no es la bomba en el tren, ni el tiro en la nuca, que a eso cabría llamarlo con palabras más gruesas; sino a toda esa complacencia en ganar por encima de lo que sea, en burlarse del bondadoso, en utilizar el lenguaje más soez nada más despertarse, y por supuesto, en despreciar todo cuanto tenga más edad que uno mismo, creyendo que el mundo comenzó cuando la comadrona dijo esa vulgaridad de: “Es niño”.
Si alguien se atreve a mantener que “debemos superar fórmulas del pasado”, está cometiendo un delito de soberbia y está incitando a cargarse a los padres, que por fuerza siempre son de antes; al menos, de antes de uno mismo.
Pues cárguese quien quiera el pasado, pero sepa que estará apuntalando el primer peldaño para su propia guillotina.