Archivo de Julio, 2007

A vueltas con las vacas

Viernes, 13 de Julio, 2007

Lo del cambio climático lleva trazas de convertirse en una secta, destructiva o enriquecedora, pero secta. Algunos de sus seguidores, defensores, creyentes o como tengan a bien llamarse, se han aprovisionado de unos cuantos latiguillos, refrito de física teórica y química cuántica, que lanzan a la cara del contertulio como Moisés debió lanzarles las tablas a sus hebreos. Y todo en muy breve espacio de tiempo, lo cual indica que la labor de proselitismo ha sido intensa y eficaz.
Merece la pena estudiar el éxito y la propagación de una teoría que hace tan sólo unos años sería calificada directamente de catastrofista, al lado de los que pronostican el fin del mundo cada vez que el año acaba en dos ceros o en tres seises. Seguro que se extraen conclusiones de hondo calado, porque eso de poner a régimen las vacas para que sus ventosidades no dañen tanto a la capa de ozono, o a la capa de Luis Candelas, tiene que tener una motivación muy, muy fuerte.
Y no digo yo que las vacas no sean peligrosas. Si los toros lo son por delante, bien pueden ellas serlo por detrás. Un pedo de vaca en pleno rostro te puede causar daños irreparables en las piutitarias, así que en el ozono, lo mismo.
A uno de estos convencidos climamaníacos se me ocurrió preguntarle si ya se había decidido el tipo de régimen adecuado para la cabaña vacuna, si el de eliminar la mezcla de hidratos de carbono, si el del astronauta, o algún otro que esté elaborando la redacción de Cosmopolitan, y el tío se puso como una fiera y por poco me cornea.
_Cuando se acabe el mundo ya verás la gracia que te hacen esos chistecitos _ me dijo con cara de Al Gore.
La respuesta era fácil, pues le dije que cuando se acabe el mundo y estoy allí para verlo, me habrá encantado haber conocido unos días en los que las vacas pastaban y eliminaban sus flatulencias sin que ningún memo las importunase con dietas hipocalóricas, mientras miles de chimeneas liberan de todo a la atmósfera.

El Getafe no relativiza

Jueves, 12 de Julio, 2007

Si los creativos de la agencia publicitaria que le hace las campañas al Getafe hubiesen estudiado Educación para la Ciudadanía, no se les habría ocurrido utilizar a un Cristo con los calzoncillos azulones, diciendo desde la cruz: “Por ti no. Primero está mi equipo”.
No lo harían, porque habiendo superado esta materia, sabrían que en la escala de valores morales que distingue a un ciudadano de un cabestro, nunca figura en primer lugar el amor por los colores de su equipo de fútbol y que incluso el escudo del Getafe, con todo lo que significa de pasión peloteril, está sujeto al relativismo. Es muy probable que entre los gefatenses y gefatensas existan individuos e individuas cuyo ránking de valores esté encabezado por el amor hacia las pochas con chorizo, o que, sin salirnos del ámbito deportivo, tengan en la cúspide de su pedestal admirativo los colores del Recre de Huelva, club decano de los españoles.
Es inconcebible pensar que una vez bañados en las aguas del la EpC, estos publicitarios hubiesen concebido una campaña de ribetes totalitarios como la presente, donde a los gefatenses y gefatensas no se les da más opción que ser del club local hasta las cachas, sin relativismos ni nada. Esto no es así, señores. Hay más clubs.
En cuanto a la utilización en el spot de un crucificado y de otros personajes bíblicos que desobedecen las órdenes divinas y siguen ciegamente la llamada del Getafe C.F., también habría mucha tela que cortar. ¿Quién les asegura a ellos que Moisés no era acérrimo forofo del Real Sinaí? ¿O que el patriarca Abraham no iba todas las tardes de domingo a la cancha de la Balompédica Samaritana? ¿Quién?
Es un auténtico escándalo que el mentado club no relativice más sus mensajes y que al menos deje una puerta abierta para que Adán, salvo lo que al respecto dictamine la ciencia arqueológica, haya podido ser socio de cuota del Sporting Paraíso, único de los existentes en ese momento.

Se buscan culpables

Miércoles, 11 de Julio, 2007

El filósofo José Antonio Marina, factotum de la EpC, se queja amargamente de que, antes de impartirse, la asignatura ya sea hoy un proyecto fracasado y sugiere que ha de aclararse de quién es la culpa.
Marina, que es hombre cabal y sensato, no renuncia a la validez de su trabajo, ni a la necesidad de la asignatura, por lo tanto busca responsables en los alrededores; se sobreentiende que hemos de mirar hacia los políticos, los obispos, los enseñantes y los medios de comunicación, pues son ellos los que tienen todas las papeletas para alzarse con ese papel de culpable que busca el autor de la EpC.
Todo esto es bastante patético y sonrojante, sobre todo cuando Marina expone las razones que en su criterio apuntalan la necesidad de la asignatura: “Es absolutamente imprescindible, sólo tienes que mirar cómo está la calle y cómo se comportan los chicos: droga, violencia, fracaso escolar, falta de civismo, decepción y desinterés por la cosa pública…”
El lector desprevenido puede pensar que durante años nos hemos esforzado en fomentar una juventud con ese comportamiento y que ahora, al ver los frutos de tanto desaliño, tratamos de corregirlo con la creación de una asignatura que será la panacea de todos los males. Pero si lo hace así, obtendrá una visión muy simplista de lo ocurrido, casi como si la situación descrita hubiese sido fruto de un despiste. ¡Ah! ¡Por cierto! ¡Se nos olvidó decir a las nuevas generaciones varias cosas. Por ejemplo, que existe una Declaración de los Derechos del Hombre, que no se debe empujar a las ancianitas cuando cruzan la calle y que las piedras no están ahí para ser arrojadas a las farolas. ¡Vaya, hombre! ¡Qué cabeza la nuestra! Vamos a poner remedio al asunto. ¡Sonsoles, llama a Marina que nos haga un texto guapo!
De poco servirá ese texto, ni cualquier otro que se proponga, si el resto de los mensajes que reciben los jóvenes y los adultos relativizan todo, hasta el extremo de considerar el asesinato como una de las bellas artes… políticas.

Bono, ave precursora

Martes, 10 de Julio, 2007

Lo de ZP con Bono podría ser psicosomático, una especie de astenia amorosa como la que cantó el poeta: Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. Después de ganarle la Secretaría General del partido por un puñado de votos en una final de infarto (sin ti), al presidente se le ha quedado grabada la cara de don José y ahora se le aparece como las de Bélmez, una noche sí, y dos no (contigo).
Conocida la pirueta madrileña, cuando Bono le dijo al presidente que se metiera el dulce por do más amargo le supiera, ya nadie daba un duro a favor de las buenas relaciones entre los dos antiguos rivales, pero hete aquí que vuelve a sonar el clarín de las urnas, y vuelve a ser llamado Bono, esta vez para encabezar primero la lista de Toledo y presidir luego el Congreso. ¿Será otro dulce de ocultos amargores? Porque para eso hay que ganar las elecciones, claro. Igualico, igualico que para ser alcalde de Madrid, salvo cambalaches autorizados por la DGT.
No importa que el hombre se hubiese marchado de la política “por razones familiares”, ni que sus discrepancias con la política territorial del actual Gobierno sean públicas y notorias; no importa el episodio electoral de Madrid, ni el de las detenciones. No importa, porque, como él dice, “estará con los suyos para siempre”.
Ahora que ha superado su hernia de hiato y de que, si el amor no se aja en el camino, va a emparentar con los Romanones _ presidente del Senado, entre otros muchos cargos _, el ofrecimiento y la aceptación de Bono es ave precursora de generales y anuncia que en la Moncloa todo expele el inconfundible aroma electoral.
Desde la crisis de Gobierno a las ayudas por cada nuevo españolito, pasando por Bono, todo nos habla de la inmediatez de la convocatoria y del apremio por no dejar que el verano se consuma en humo de pajas.
Mensaje para el PP: llegan las elecciones y hay que jugar a todas las bandas, incluida el ala razonable del PSOE. Otra cosa es que aguante hasta el final de los cuatro años.

Nobeles de cuchara

Lunes, 9 de Julio, 2007

A Millán Astray se debe la invención del título de Invicto Caudillo que Franco pasea los primeros años de su larga trayectoria, reducido luego a simple Caudillo, porque no habiendo ni guerras ni elecciones ¿a cuento de qué se necesitaba ser invicto? La historia entre Millán y Franco acaba mal, pero tampoco es cosa de presumir diciendo que se veía venir.
El poder conlleva a estos excesos, porque al mando nunca le disgusta el halago y al halagador, si sabe dosificarse, se le abre por delante un brillante porvenir.
Uno de los dictadores que más se distingue en la colección de condecoraciones, títulos y doseles turiferarios es el dominicano Rafael Leónidas Trujillo, que se adornaba con docenas de ellos, tales como el de Padre de la Industria Minera, Jefe, Benefactor de la Patria Nueva y blasones semejantes.
Su tercera esposa, la española María Martínez Alba, se contagia de su grandilocuencia, y ya que no es posible competir con su marido en orlas políticas y nacionales, se marca como humilde objetivo obtener un premio Nobel, el de Literatura, por más señas.
Como quiera que doña María no poseía obra escrita, se ordena al lucense José Almoina, que andaba por allí de secretario del presidente, para que le redacte dos o tres novelas de nada; vamos, como quien encarga unas paellas. Pero lo de Estocolmo estaba más duro de lo que imaginaban los Trujillo y el Nobel se fue a manos de otro señor un poco más profesional de la pluma.
El recuerdo de la Españolita, que así era conocida la dama, nos viene a la memoria tras leer que el nuevo ministro de Sanidad, el profesor Bernat Soria, ha querido inaugurarse en el Gobierno concediendo a su presidente unos honores que sintetizan el incensario gratuito de Millán Astray y el lustre internacional de María, de tal forma que hace merecedor a ZP del premio Nobel de la Honestidad y de la Solidaridad, Soria dixit.
Al menos para el de Literatura, ella había encargado dos novelas.

La octava maravilla

Domingo, 8 de Julio, 2007

Se considera que fue el poeta Antípatro de Sidón el autor de la lista que contiene las llamadas Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Con ella hemos vivido hasta ayer, 7 del 7 del 07, fecha en la que se da a conocer el resultado de una encuesta en la que participaron más de cien millones de personas y en la que se señalan las Siete Maravillas del Mundo Moderno. La diferencia es notable. Antípatro contra cien millones. A ver quién es el guapo que duda sobre la objetividad de la nueva elección.
Bueno, los primeros en hacerlo, o al menos, en ponerla bajo cuarentena, han sido los hombres de la UNESCO dedicados desde hace décadas a catalogar el Patrimonio de la Humanidad desde otros criterios que nada tienen que ver con el voto popular. La falta de colaboración de la UNESCO con la iniciativa la ha reducido a la categoría de anécdota, como si a usted le da mañana por elegir la siete catedrales que más le impactaron en sus correrías turísticas. Pues muy bien, con su cámara se las tome.
Por otra parte, si tenemos en cuenta que la votación la ganó la Gran Muralla china y recordamos que ese país figura en segundo lugar por número de internautas _ se calcula que hoy son unos 140 millones _, no hace falta ser mal pensado para sospechar que en alguna medida habrá influido la cantidad en la calidad, y que los quince millones de internautas españoles, puestos a votar al unísono para favorecer la candidatura de la Alhambra _ es un supuesto _, se habrían quedado diluidos entre la avalancha del voto chino.
Como no podía ser de otra forma, el tinglado de la votación, organizado en torno al número 7 para mayor hermetismo, ha proporcionado recaudaciones multimillonarias a través de derechos de televisión y venta de mercancías, como una certificación de voto a dos euros. Y en ese punto es donde todo alcanza su sentido, porque certifica que hoy, la octava maravilla del mundo es el parné.

Extranjeros sin salir de casa

Sábado, 7 de Julio, 2007

Un rasgo inequívoco de la España contemporánea lo constituye el mal entendimiento entre las lenguas cooficiales, propiciado por la posibilidad de legislar sobre ellas desde cualquier instancia y cualquier incompetencia, como si los idiomas fuesen las direcciones de las calles, que se puede cambiar, ora a la izquierda, ora a la derecha, de la noche a la mañana.
Esa aparente libertad con la que cada uno corta el paño a su medida supone en realidad el triunfo de una tiranía de los mediocres, cuando no de auténticos tiranos. En consecuencia se obtiene una inevitable merma de las libertades individuales y de las posibilidades de comunicación, que son los efectos contrarios de los que cabe esperar cuando se cuenta con más de un idioma para expresarse.
Un ejemplo reciente del desbarajuste al que nos encaminamos con paso firme lo encontramos en la pretensión de ERC de subtitular en catalán las declaraciones de los invitados de Tv3 que se expresen en castellano, como se haría con un entrevistado que utilice el chino mandarín, por citar el exótico de siempre.
En apariencia, podría parecer que la iniciativa busca favorecer el entendimiento de los espectadores que desconozcan el castellano, pero dada el deber de conocerlo y la cooficialidad de ambas lenguas, además de la no discriminación lingüística y la validez de los actos jurídicos en una y otra, reconocidos por el anhelado Estatut del 2006 en su artículo 32, de adoptar los subtítulos en un sentido, lo auténticamente correcto y democrático sería utilizarlos en ambas, es decir también del catalán al castellano.
Tal como se plantea la iniciativa, ERC da por derogada la Constitución española cuando dispone con santa inocencia el deber de saber el idioma oficial del Estado, un artículo, como tantos otros, que se olvida a voluntad del consumidor y que nadie parece poner demasiado empeño en que se respete, de modo que esto es Jauja para hoy y hambre para mañana.

Fin del paritario

Viernes, 6 de Julio, 2007

En un Gobierno como el actual, tan marcado por la personalidad e impronta de su presidente, las crisis ministeriales son siempre menores, a no ser que se lleven por delante a algún peso pesado, como fue el caso de Bono.
Pero aún dentro de esa categoría, la de ayer, cuarta de la actual legislatura, tiene su miga.
La tiene aunque sólo sea porque pone fin matemático a la fórmula del gobierno paritario, eso que con tanto escrúpulo se vigiló en las listas electorales de las pasadas elecciones y que las convertía en inadmisibles por un varón mal colocado, o una hembra de más. Deducimos por tanto que ante unas necesidades reales de formar gabinete no hay paridad que valga, salen los que lo han hecho mal y entran los disponibles sin mirarles el rabo.
Otra lectura evidente es que no se debe esperar un adelanto electoral en otoño. Bastante cerca está ya el fin temporal de la legislatura como para arriesgar una crisis por un verano. Eso dicta la lógica, aunque puestos a ser rebuscados no faltará quien en el PP advierta sobre movimientos de despiste.
Los afectados, salvo Sevilla, se habían ganado el cese a pulso. Calvo se construyó una imagen manifiestamente mejorable con sus propias capacidades y Trujillo navegó entre el despiste y el disparate.
En cuanto a los incorporados, da la impresión de que ZP aprovecha la coyuntura para elevar definitivamente a Carme Chacón y observarla en un terreno tan resbaladizo como el de la Vivienda dejada por Trujillo, y también para descargar responsabilidades en dos hombres de contrastado prestigio cultural y científico, como son Molina y Soria, aunque sin trayectoria política. Quizás actúa en el pensamiento de que el perfil de ambos será suficiente para llegar a marzo sin mayores contratiempos. En cualquier caso, no parece factible que ninguno tenga tiempo de emprender más gestiones que la de conducir sus departamentos sin que les entre agua en las bodegas.

El papel todo lo aguanta

Jueves, 5 de Julio, 2007

La morbosa curiosidad me lleva a las páginas de Gara para ver qué tratamiento dispensa el periódico al atentado del Yemen en su edición digital. La primera sorpresa _ relativa, eso sí _, es que en el Yemen no ha muerto ningún español. Las víctimas del coche suicida, según la cabecera donostiarra, fueron dos ciudadanos vascos, en concreto zarauztarras, cuatro ciudadanos catalanes y una burgalesa, a la que no llaman ciudadana, quizás por lo del Cid. El resto del lenguaje es el habitual, es decir, la sustitución de España por Estado español y otras cuantas triquiñuelas lingüísticas para que parezca que sea lo que no es.
“Trasladar los cuerpos al Estado español” es tanto como decir “Voy de vacaciones al Estado griego”, esto es, una bobada; salvo que a usted le invite el presidente de la república y se aloje directamente en su despacho. Pero a base de repetirlo todos los días y con cualquier motivo, el concepto geográfico y mensurable de España se diluye en una estructura política y etérea como es el Estado.
Por el contrario, se hablará siempre de la “centralidad vasca”, que es un intangible sin definición en ningún diccionario, o del “ámbito de decisión vasco”, que a falta de fronteras precisas se extiende al norte y al sur a voluntad de la pasión imperialista que cada lector quiera ponerle. Franco también utilizó todos esas licencias del idioma y algunos llegaron a creer que España era mucho más grande. Incluso leíamos titulares como éste: “Carmen Sevilla conquista Nueva York”, que ponía mogollón.
Este recurso ha sido ampliamente superado. Desde las Vascongadas del bachillerato decimonónico y vigésimonónico, que eran tres y provincias, pasamos al País Vasco, que daba más unidad y empaque. De ahí, a Euskadi, que es el Estado vasco, media un salto de can. Y el último escalafón, por ahora, es Euskal Herría, que ya incluye Navarra y los tres departamentos franceses. Puesto que se habla del mundo de ETA, pronto podrá hablarse también del mundo vasco.

Elecciones generalísimas

Miércoles, 4 de Julio, 2007

A efectos electorales, que un político sea buen o mal presidente no se debe tanto a su gestión, como a la percepción que de ella tengan los ciudadanos con derecho a voto. Suena a perogrullada de catecismo y lo es, pero en ella se asienta el principio de la alternancia democrática por mucho que se anhelen otras razones de mayor objetividad.
También existen amores incondicionales, militancias e intereses que están al margen de las fluctuaciones y que van a pronunciarse en determinada dirección así nos gobierne un pato o un águila.
El debate no ha sido una campaña electoral, pero se le ha parecido bastante dada la inminencia de los días que nos pondrán en el disparadero de decidir, y si en algo coinciden todos sus protagonistas y sus espectadores es que nunca como hasta ahora las dos opciones mayoritarias van a concurrir enarbolando dos maneras de entender España tan dispares y tan opuestas que sobrepasan las competencias de Gobierno y alcanzan a las del Estado.
A diferencia de la anterior cita del 14-M, los votantes de ZP, que no del PSOE, ya saben que su respaldo al actual presidente estará dando carta de naturaleza por la vía de los hechos consumados a un Estado que no viene en la Constitución, ni en ninguna ley convenientemente elaborada y refrendada; que darán por bueno el espíritu maniqueo que anida en la ley de la Memoria Histórica, que se consolidará el status político de ETA y que nuestros aliados internacionales van a ser los más parecidos a la dictadura franquista que tanto dice aborrecer.
Con ese panorama, las cuestiones de Gobierno van a ser fruslerías sin condimento ni fuerza para mover el voto, a pesar de que la política medioambiental, de vivienda, de trabajo o de insfraestructuras son las que realmente afectan al ciudadano, siempre que haya un Estado previo, claro.
Por todo ello, aunque no existan competencias para declararlas así, se prevé que las próximas sean unas elecciones generalísimas.