Archivo de Julio, 2007

El resto de la semana

Domingo, 22 de Julio, 2007

Es de suponer que los lectores están perfectamente informados del contenido gráfico y literario que llevaba la revista El Jueves en su portada antes y después de ser secuestrada. Si no la han visto en directo, siempre hay a mano un amigo que te la cuenta con pelos y señales, de modo que prescindimos de mayores abundamientos sobre ella.
En este arte de desnudar a los borbones y de retratarlos en la más variada gama de posturas recomendadas por el Kamasutra fueron auténticos maestros los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer. Bajo el enigmático seudónimo de SEM, los Bécquer hicieron de la corte de Isabel II un grandioso lupanar donde la reina, Paco Natillas, el padre Claret, Sor Patrocinio, Carlos Marfori, Serrano y otros personajes del momento se entregaban a los placeres de la carne sin más límites que su imaginación. Las ochentaytantas acuarelas que nos lo cuentan fueron recogidas hace años en un volumen titulado Los Borbones en pelota, que no fue secuestrado ni nada, entre otras razones porque Isabel II llevaba un siglo fuera de este mundo. Lo de ahora es distinto, claro. Todas las opiniones coinciden en señalar que la orden de secuestro de la revista, lejos de impedir la difusión del escarnio, lo ha catapultado hasta más allá de nuestras fronteras y hoy se pueden estar riendo con el chiste de los príncipes herederos en las más variadas latitudes, cuando de no haber actuado, el público objetivo no pasaría de varios miles. Es decir, la atención se la lleva el secuestro en sí, no el material que lo origina, lo cual permite sospechar que no debería de haberse producido, especialmente si comprobamos que el celo de la justicia por el respeto de la ley no interviene con la misma celeridad y contundencia en otros asuntos, donde no sólo se hace burla de los miembros de la Familia Real, sino de todo el ordenamiento que simboliza la Corona y que a los propios príncipes ha de preocupar más que un chistecito subido de tono.

Pesimismo extremo

Domingo, 22 de Julio, 2007

La admiración personal por Félix de Azúa arranca de El velo en el rostro de Agamenón (1969), de modo que es antigua y poética. Que hoy se mantenga reforzada por otras coincidencias coyunturales de criterios menos literarios y más prosaicos es feliz circunstancia, aunque ajena a aquellos orígenes, cuando el poeta estaba a punto de lucir en la pechera el título de novísimo que a nueve de ellos concede Castellet.
El caso es que anda el hombre con la promoción de sus últimos versos, pero sin querer le salen unas entrevistas que más parecen de campaña política que de poesía. Algo tendrá que ver en todo ello el momento que vivimos y su implicación en Ciutadans. Bueno, eso es lo que hay. Quizás todo se deba a que la poesía es un arma cargada de futuro, o a que corren malos tiempos para la lírica, dos topicazos a los que ahora mismo no hemos sido capaces de resistirnos.
Este domingo leo sus declaraciones a una periodista y todo va de actualidad. Hablando de la clase política que nos gobierna, dice Azúa en determinado momento: “Es una generación que no ha conocido el esfuerzo ni sabe lo que es el sacrificio, una generación que desprecia el saber y el pensamiento y funciona con dogmas sectarios, en la izquierda y en la derecha. Esta generación es la que toma el mando y las que vienen después son aún peores”.
No parece fácil condensar más pesimismo en menos palabras, porque el resumen final de Azúa es que no hay salvación, al menos a corto plazo.
No quisiera coincidir en todos los extremos con el escritor barcelonés, aunque síntomas no faltan para hacerlo. Utilizar el término generaciones en un sentido tan amplio es tanto como creer que en los tiempos de Da Vinci, todos eran hombres entregados al conocimiento, las artes y la filosofía.
Mientras no se demuestre lo contrario, preferimos pensar que la excepción no hace la regla y que cabe la esperanza de encontrar mejores modos de hacer política.

El alcalde de Cártama

Viernes, 20 de Julio, 2007

En el ejercicio del poder hay ciertas actuaciones que definen por completo a un dictador, aunque haya salido de unas urnas o de un golpe militar. Una de las más evidentes es cargarse los medios informativos que no le son afines. Lo acaba de hacer Chávez y lo acaba de hacer el alcalde de Cártama (Málaga), José Garrido Mancera, lo cual demuestra que no podemos presumir demasiado de nada.
El caso de Garrido Mancera figura en las páginas del manual del perfecto gorilón, pues se trata de un castigo que la emisora Onda 8 recibe por airear que el alcalde se había subido el sueldo un 45 por ciento _ hasta los 52.000 euros _, y que su segundo, el concejal de Urbanismo Jorge Gallardo había hecho lo propio en un 55 %, hasta los 48.800; siendo todo ello las primeras medidas adoptadas nada más tomar posesión del consistorio, lo que pone de relieve la sensibilidad del alcalde en orden a solucionar los problemas de los ciudadanos empezando, si hiciera falta, por él mismo.
Es de suponer que la emisora haya acogido otras informaciones y comentarios que importunaron al alcalde hasta el extremo de prometerse a sí mismo una legislatura más tranquila, sin la engorrosa presencia en las ondas de una Onda tan alejada de su onda.
Y así fue. El señor Garrido, en pleno uso de su ramalazo totalitario, le comunica a la emisora que en el plazo de un mes debe recoger sus bártulos y que sus periodistas deben dedicarse al perfeccionamiento de los engordes animales, sin que jamás vuelvan a preocuparse de lo que cobran o dejan de cobrar sus amados ediles, que para eso han ganado unas elecciones con el sudor de su demagogia.
El hecho de que el señor Garrido pertenezca al partido socialista ni quita ni pone hierro al torpe comportamiento, pues sabido es que estos especímenes brotan sin apenas riego en todos los terrenos, pero habida cuenta de lo poco que indignan al ejecutivo las prácticas chavistas, convendrá estar vigilantes por si respalda también al alcalde de Cártama, tan hábil él con el lápiz rojo.

Polémicas falaces

Jueves, 19 de Julio, 2007

La intervención del imán del Centro Cultural Islámico de Madrid, Monair Mahmoud Ali El Messery, en el curso Inmigración: Convivencia y modelos de integración de la Universidad Rey Juan Carlos, no deja opción a la indiferencia. Dice el imán que muchos menores inmigrantes no acompañados que residen en España pueden ser una “bomba lista para explotar en cualquier sitio”, pues son “terreno fértil para sembrar cualquier tipo de extremismo”.
El imán parece saber de lo que habla y sus lectores también. Habla de un país donde es posible que muchos de estos jóvenes callejeen sin mayor control que el de un puñado de imanes “no cualificados” _ en palabras de El Messery _, y cuya exacta traducción ha de ser la de “imanes yihadistas”.
Cada cierto tiempo se polemiza entre estas dos actitudes: ¿deben los inmigrantes conservar sus costumbres o integrarse en las del país de acogida?
¿Dónde está la polémica? A no ser que sus costumbres atenten directamente contra el ordenamiento jurídico, la disyuntiva carece de sentido, pero cuando así se plantea parece obviarse otra pregunta bien distinta: ¿Está obligado el país de acogida a escolarizar, tutelar, enseñar el ordenamiento jurídico y exigir su cumplimiento a los menores y a los adultos inmigrantes, o debe dejarlos abandonados a su suerte para que venga un imán malo y los convierta en bombas vivientes?
Las palabras de El Messery suponen una rotunda respuesta negativa a la cuestión. Ni se está haciendo, ni se le espera. Lo que sí se espera son nuevas oleadas de mujeres embarazadas al reclamo de las ayudas, nuevos abandonos y nuevas incorporaciones a esa masa de desheredados donde encontrar sin problemas toda suerte de material humano para martirizarnos a gusto y sin que se nos dé la posibilidad de elegir entre renunciar a nuestras costumbres o ser achicharrados en un vagón de tren.

Slow

Miércoles, 18 de Julio, 2007

No forman partido, iglesia ni secta, pero tienen algo de todo ello. Son los animosos ciudadanos que se agrupan en la Slow Food International Association, cuya divisa es un caracol y cuyo afán es divulgar las ventajas de una vida más sosegada, más concienzuda y más espiritual que la simbolizada por la fast food americana, o sea, las prisas, el vértigo, la comida basura y el estrés.
Entre sus ídolos de referencia destaca el ritmo laboral que se imponen las empresas suecas, donde cada paso, cada novedad, cada proyecto, ha de atravesar rigurosas comisiones de estudio, de maceración y de enfriamiento y donde transcurren años antes de elevarse a definitivos. Y no por ello, dicen los Slow, las empresas suecas dejan de ser competitivas, sino más bien lo contrario.
Quien se acerque al ideario Slow, percibirá al instante que la política española está instalada en el movimiento Fast de hoz y coz, sin que ello signifique mayor competitividad, ni mayor calidad de vida, ni mayor nada de nada.
Desde el presidente, que es el paradigma de la precipitación, hasta el último alcalde recién llegado al mundo de la especulación, consiguen un ritmo frenético y una destrucción imparable. Hay pueblos enteros que en un año son capaces de arrasar con el paisaje y la arquitectura atesorada durante siglos, y en buena medida somos los propios ciudadanos los que exigimos que todo se produzca a la velocidad del rayo. Así ocurre que se amontonan las aberraciones, las masificaciones y las desertizaciones sin que la denuncia de las primeras se tramite antes de que se cometan las segundas. No hay accidente, por pequeño que sea, que no logremos convertirlo en catástrofe y los políticos se los tiran unos a otros como si con ello tuviésemos que estar muy satisfechos de lo bien que funciona la democracia. Mira, se pueden decir de todo y no pasa nada.
Y eso es lo malo, que nunca pasa nada y sin embargo pasa de todo.

Mártires y martirizados

Martes, 17 de Julio, 2007

Lo que llamamos Ben Laden, o sea, el ectoplasma vivo o muerto que pone voz a las penitencias que él mismo nos impone, acaba de expeler una nueva entrega de confesionario. El vídeo es de fecha incierta, pero no por ello menos ilustrativo sobre su finalidad y sus destinatarios.
Es tan breve que se le entiende todo muy bien. Habla sobre conceptos en vías de extinción, si es que algún día estuvieron vigentes, cuales son martirio y sacrificio, suficientes para poner los pelos como escarpias a jóvenes y mayores cuando oyen que algún político inexperto las menciona, especialmente si es dentro de su discurso programático.
Ben Laden, o quien monte cada nuevo capítulo de la serie Que viene el coco, sabe que dispone del arma más poderosa con la que le cabe enfrentarse al infiel. Primero, porque éste la desconoce, y segundo, porque entre su devota audiencia encuentra los mártires que busca necesita.
Este nuevo martirio osámico es de baja estofa, pues no se trata tanto de morir, como de matar, y ése es un ejercicio al alcance de los cabestros más encumbrados del humano mundo, como bien recoge la historia. Lo difícil es dar vida. Matar está al alcance de cualquier gorilón por muy mártir que lo pintes.
Para desgracia de los infieles dispuestos a ser martirizados, a la sazón nosotros, contamos con una clase dirigente que bien merece el reconocimiento oficial de ser “manifiestamente mejorable”. Tanto, que el actual panorama se divide entre los empeñados en justificar al tal Ben Laden, los que culpan a Occidente de todo, los que dan cobijo, cancha y razón a los matarifes, los que los machacan a zambombazos y los que ven en todo ello un fantástico negocio de armas, petróleo y poder que se prolonga y magnifica manteniendo al ectoplasma como gran solución de futuro, a Al Andalus como gran etapa intermedia y al paraíso con 72 huríes como la gran meta final donde serán satisfechos lo que no está en los escritos.
¿Dejarán entrar a los martirizados?

Que viva Iberia

Lunes, 16 de Julio, 2007

Aunque sólo sea para contrapesar tantas voces que a diario animan a la resta, reconforta leer que por la privilegiada cabeza de Saramago circulan ideas que apuestan por la suma.
En su visita a Lisboa, el escritor afincado en Lanzarote les ha suministrado a sus compatriotas portugueses un buen solomillo de carnaza informativa con el que entretener el verano mientras ven romper las olas del Atlántico contra sus largas playas.
La aventura no es nueva, pero como tal se entiende cada vez que vuelve a la polémica. En esta ocasión se formula en tres actos. En el primero, Portugal se concibe como una comunidad autónoma similar a las ya existentes en la península. En el segundo desaparece España y en el tercero, surge Iberia como confederación de todas las comunidades existentes, sean naciones en aroma, o en rama.
Como Saramago es muy listo y conoce de antemano las dificultades de su ordenación del territorio, ni siquiera le da carácter de propuesta, que eso queda para los políticos. Él, como buen fabulador de historias, habla de profecías. Será así en un futuro, pónganse como se pongan.
Y de momento, claro, los portugueses se han puesto de morros, porque eso de perder el estatus de la independencia, aunque sea a cambio de que España se diluya en la sopa ibérica, es muy fuerte, sobre todo si te pilla en chancletas paseando por el Algarbe.
Cosas de escritores, dicen algunos; inadmisible, gritan otros. El caso es que aquí no hay día sin que se hable de fronteras y territorios, como en los mejores tiempos. Y si no, que se lo pregunten a Imaz e Ibarretxe, que tienen a los vascos en un sinvivir.
El futuro presentido por Saramago, si lo sabemos hacer bien, tiene una ventaja considerable sobre el presente. A poco que nos coordinemos, cada año ganará Eurovisión uno de los nuestros, como ahora pasa con los países del Este.

Que viva Iberia

Lunes, 16 de Julio, 2007

Aunque sólo sea para contrapesar tantas voces que a diario animan a la resta, reconforta leer que por la privilegiada cabeza de Saramago circulan ideas que apuestan por la suma.
En su visita a Lisboa, el escritor afincado en Lanzarote les ha suministrado a sus compatriotas portugueses un buen solomillo de carnaza informativa con el que entretener el verano mientras ven romper las olas del Atlántico contra sus largas playas.
La aventura no es nueva, pero como tal se entiende cada vez que vuelve a la polémica. En esta ocasión se formula en tres actos. En el primero, Portugal se concibe como una comunidad autónoma similar a las ya existentes en la península. En el segundo desaparece España y en el tercero, surge Iberia como confederación de todas las comunidades existentes, sean naciones en aroma, o en rama.
Como Saramago es muy listo y conoce de antemano las dificultades de su ordenación del territorio, ni siquiera le da carácter de propuesta, que eso queda para los políticos. Él, como buen fabulador de historias, habla de profecías. Será así en un futuro, pónganse como se pongan.
Y de momento, claro, los portugueses se han puesto de morros, porque eso de perder el estatus de la independencia, aunque sea a cambio de que España se diluya en la sopa ibérica, es muy fuerte, sobre todo si te pilla en chancletas paseando por el Algarbe.
Cosas de escritores, dicen algunos; inadmisible, gritan otros. El caso es que aquí no hay día sin que se hable de fronteras y territorios, como en los mejores tiempos. Y si no, que se lo pregunten a Imaz e Ibarretxe, que tienen a los vascos en un sinvivir.
El futuro presentido por Saramago, si lo sabemos hacer bien, tiene una ventaja considerable sobre el presente. A poco que nos coordinemos, cada año ganará Eurovisión uno de los nuestros, como ahora pasa con los países del Este.

La viga en el propio

Domingo, 15 de Julio, 2007

Son encomiables todos los desvelos que el Gobierno y los portavoces afines están desplegando para que no exista rincón en España donde no se imparta la EpC como asignatura troncal, abdominal y epidural. La ley es la ley y quien se oponga a ella es un delincuente. Estamos de acuerdo sin el menor atisbo de objeción.
Ahora bien, este celo por mantener la uniformidad de la asignatura contrasta con la manga ancha que caracteriza la aplicación de un buen puñado de artículos constitucionales, que aquí y acullá son tomados a título de inventario sin que al Gobierno, ni a nadie con autoridad para hacerlo, se le ocurra abrir la boca para hablar de traición, rebelión o insubordinación de aquéllos que practican a diario la política de hechos consumados y se saltan a la torera disposiciones territoriales, lingüísticas, fiscales, de símbolos, de himnos o de banderas. Ni mu.
Esto es así, pero en el caso de que a Esperanza Aguirre, a la Conferencia Episcopal o al padre de un alumno se le ocurra objetar cualquier pelillo sobre la dichosa EpC, entonces sí que se destapa la caja de los truenos y se habla de la indivisibilidad patria y de la unidad de destinos en lo universal.
Uno de los diarios que más se distinguen en los últimos tiempos por justificar y alentar cualquier iniciativa gubernamental que cuartee un poco más el espíritu o la letra de la Constitución, escribe este domingo al respecto de Aguirre: “La autonomía no puede ser declarada territorio sin ley”. Grandiosas palabras no leídas antes hacia ningún desafecto de la legalidad, y mira que hubo ocasiones.
Es posible que la Constitución no garantice el ejercicio de la objeción de conciencia en casos como el presente y es muy probable que el Gobierno actúe con todas las de la ley cuando manda que se estudie la ciudadanía que le plazca, pero de ahí a soliviantarse por las críticas hacia la asignatura, y no hacerlo cuando se dinamitan otras uniformidades mucho más clamorosas, resulta de un cinismo indisimulable.

Traumas y grasa

Sábado, 14 de Julio, 2007

A la par anuncian dos fármacos revolucionarios para la mente y para el cuerpo. El primero es norteamericano y se presenta como un remedio eficaz que borra el recuerdo de los traumas. El segundo es japonés, se llama celution y permitirá que la grasa sobrante del abdomen y los glúteos de las mujeres no se reabsorba en sus pechos y por el contrario, los dote de mayor masa.
De momento sólo se trata de la buena marcha de sus respectivas experimentaciones, pero siendo tan prometedores sus enunciados, el mundo ha comenzado a soñar. Si el norteamericano supera todos los tests, sería digno de estudiar la posibilidad legal de administrar una de esas pastillas a todos los que aquí pretendan dedicarse al servicio público, de tal forma que evitásemos caer en manos de personas con episodios pasados mal digeridos, ya sean de su propia vida como colectivos.
La fórmula de promesa o juramento podría incluir la pregunta: ¿Tomó su señoría la pastilla? La pastilla yo tomé. Y continuar entonces con las frases de rigor.
En cuanto al celution, se presiente otro gran avance. En primer lugar, para todas aquellas mujeres afectadas por masectomías, pero también para esa otra legión que forman las que desean agrandar el tamaño de sus pechos. ¿A qué es genial? Se trata de la pescadilla que se muerde la cola y de paso le hace la cusqui a los fabricantes de silicona, que no sé por qué, pero siempre los imagino residiendo en Silicon Valley.
Qué mejor destino para esa grasa sobrante _ que al fin y al cabo es cuerpo de nuestro cuerpo _, que volver al mismo con forma de glándula mamaria, apenas unos centímetros más arriba de donde se crió y se hizo mayor.
De momento, la noticia es lo suficientemente optimista como para que los de la silicona anden preocupados. Ya verán cómo la jeringan con alguna contraindicación de la grasa humana.
Si nos referimos tan sólo a las mujeres, es porque de momento los hombres no sabemos dónde meternos la barriga sobrante, a no ser que nos la pongan de biceps, aunque sólo sea para fardar.