Archivo de Abril, 2007

El tirón de Mariano

Viernes, 20 de Abril, 2007

De todas las comparativas que se establecen entre el presidente y Rajoy tras su paso por el programa de las preguntas, hay una, la de la audiencia, que en la Moncloa debería preocupar por encima de las otras.
Si ZP logró sentar a 5.834.000 espectadores delante de la Primera, MR atrajo a 6.338.000, y en esa diferencia de medio millón se movió la cuota de pantalla desde un 30 a un 34 por ciento. Por menos de eso en alguna cadena se cargan programas y presentadores.
Todo lo demás, excepto el número de respuestas contestadas, son apreciaciones subjetivas de acuerdo con los gustos de los espectadores. Ni siquiera las encuestas inmediatas de internet, donde Rajoy está recibiendo votos a favor en una proporción de 70 a 30 por término medio y creciendo, son más graves que el dato de la audiencia, porque ya se sabe que internet está ganada por los críticos.
Las intervenciones de Rajoy estuvieron en la línea que viene exponiendo a lo largo de la legislatura y que se articulan de forma más concreta y brillante en los dos o tres discursos ante el pleno del Congreso. Tengo una pregunta… es otra cosa; es televisión y la televisión se mide en audiencia.
El líder del PP aprovechó la circunstancia para rechazar los ataques recibidos hace meses, cuando el argumento era que la política antiterrorista correspondía al ejecutivo y que al resto, oposición incluida, sólo nos quedaba aceptar y apoyar. En aquella ocasión no se dijo, o al menos no llegó a nuestros oídos, que por esa regla de tres habría que aplaudir y callar ante casos como el GAL, fruto de la política antiterrorista de un gobierno. Parece tan obvio que aún estarán lamentándose de no haberlo pillado antes.
En un punto hemos podido escuchar a uno y a otro las mismas intenciones, cuales son la recuperación del consenso básico exigible. Y no es poca cosa que hoy ambos ya coincidan en considerarlo roto.
Ánimo pues, y a ver si nos dan una alegría.

Se habla del califato

Jueves, 19 de Abril, 2007

En las últimas horas es inevitable tropezar con el pronóstico de un futuro califato mediterráneo, que se expresa en sus distintas graduaciones y con diversas intensidades de temor.
Los más alarmados _ ayer escuchamos a Arístegui y a Albiac en esa línea _, creen que desde hace tiempo se están dando todos los pasos precisos para recuperarlo y que el terrorismo yihadista busca dos objetivos bien definidos. En primer lugar, la reconquista del califato abasida y más adelante, la extensión de éste al resto del mundo. En ese primer peldaño se encuentra la totalidad de la península ibérica.
Los menos pesimistas _ por ejemplo, Waleed Saleh en 59 segundos _, creen que la amenaza existe, pero que fracasará, porque la idea del califato sólo se está utilizando por los terroristas como un argumento de propaganda para difundir su fanatismo.
En el mejor de los supuestos _ éste último _, cabe preguntarse si el fracaso sobrevendrá porque Occidente y los países árabes democráticos se ponen manos a la obra; o simplemente basta con observar la jugada muy complacientes, enterrar a las víctimas cuando las haya y esperar sentados a que a los promotores de la sharia universal les dé un yuyu y se les pase la manía del panislamismo a golpe de atentado.
La existencia de más de mil mezquitas ilegales en España, su financiación por parte de los extremistas, la constatación que de aquí se lleva a cabo el mayor reclutamiento de terroristas suicidas, el trato de aceptación y ayuda que se otorga a ese avance sin reclamar siquiera el mínimo de reciprocidad, el reconocimiento de los planes nucleares de Irán, la llamada tolerancia de la intolerancia y otros comportamientos que denotan muy poco aprecio por los valores occidentales de libre pensamiento, igualdad de sexos y democracia, hacen pensar que se está cogiendo el rábano por las hojas y que dentro de poco Waleed Saleh comenzará a pensar con el mismo pesimismo de Arístegui y Albiac.

Siempre habrá un Cho

Miércoles, 18 de Abril, 2007

Dicen que arden los debates sobre las causas de la matanza. Será para lamerse las heridas, porque el panorama se nos antoja diáfano.
Vamos a ver, ¿a quién le extraña que a un enloquecido le dé por matar, y que lo haga utilizando los más eficaces medios a su alcance, si hoy a los que tenemos por cuerdos no se nos cae la palabra violencia de la boca, ni de las manos?
Gracias a ella y a la ausencia de escrúpulos, usted puede aspirar a ser Spectra para influir en las decisiones políticas _ con menos esfuerzo que el de los malos en las películas de Bond _ y para plantear guerras permanentes a quien le plazca. Ya no es un enfrentamiento entre países, como lo fue desde que la memoria alcanza, sino entre países y ectoplasmas sin identificar. O lo que es más importante, sin domicilio fiscal.
La violencia se ejerce en todos los frentes y tal es su implantación que acaba apoderándose de su cuota entre las letras de las canciones populares, un terreno que tenía tradicionalmente vedado.
Nunca se habían escuchado tan altos y tan claros los cánticos al odio, pero seguramente tardamos tanto, no por falta de ganas, sino de medios. Hay violencia en la pareja, en Irak, en las aulas, en las asociaciones de víctimas de la violencia, en los foros de internet, en Afganistán, en las salidas nocturnas, en la charla política, en Virginia, en la sección de internacional, en la T-4, en los árbitros que pitan dos penaltys, en los verduleros de la tele, en las jornadas de reflexión, en el islamismo fanático, en el vasquismo fanático, en Guantánamo y en las torres gemelas.
Se ve que en sus 23 años de vida, Cho Seung Hui sólo ha podido incubar violencia. Estaba tan lleno que cuando la destapa, se lo lleva a él por delante.
Mientras no se reduzca su presencia en todas las relaciones, y mientras la capacidad de destrucción permanezca a disposición de ectoplasmas, siempre habrá un Cho como una chota dispuesto a tomarse la guerra por su cuenta. Y va para largo.

La tumba de Salmerón

Martes, 17 de Abril, 2007

De ser obligados a citar el nombre de un gran político español, muchos de los presentes diríamos a bote pronto el de don Nicolás Salmerón, entrando en la Almudena civil, a la derecha.
Lo diríamos inconscientes de que los méritos políticos de su fama se reducen a 51 días, entre julio y septiembre del año 1873, durante los cuales preside la I República. Y en concreto al momento en el que presenta su dimisión por negarse a firmar las penas de muerte que le ponen delante.
A Salmerón hay que admirarlo como hombre, pero como político fue un desastre. En sólo 51 días se convence de no saber qué pintaba allí.
También había acabado en rotundo fracaso, aunque por distintas causas, el rey fichado de urgencia por Prim, don Amadeo de Saboya y de Larra, que deja plantado el trono graciosamente recibido aduciendo no entender a los españoles. Otro rápido de la historia.
Ambos tendrían que escuchar de labios de sus actuales colegas cómo se lucra un candidato gracias a los topos prosocialistas que operan en la Policía y cómo nos los cuenta sin que le arrebole el mínimo atisbo de pudor. Lo hacen todos, pensará él en su rincón. Si lo hicieran todos, Salmerón habría permanecido unos meses más en la Presidencia de la República, años quizás, pero hoy su tumba no sería venerada por quienes se emocionan al leer la frase de Clemenceau que la adorna, entrando en el civil, a la derecha: “Dio honor y gloria a su país y a la humanidad”. Y luego se añade: “dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte”. No fue únicamente una, pero al redactor le debió parecer que si redondeaba la cifra, la frase ganaba impacto.
¿Se imaginan cuál sería el estado de ánimo de Salmerón un hipotético 11-M del que fuera coetáneo? ¿Se lo imaginan de conciliábulo con sus topos mientras doscientos cadáveres son velados por una ciudad en pena? ¿Dimitiría de cualquier cargo posible, o haría de los cadáveres la llave maestra para abrir las puertas de la Presidencia? No sé, albergo dudas.

Cursi complacencia

Lunes, 16 de Abril, 2007

Gentes que se bautizan como Las Brigadas de la Yihad y el Monoteísmo lamentan haberse visto obligadas a dar muerte a un periodista, el reportero de la BBC Alan Johnston, “para enviar un mensaje a aquéllos que no han respondido a nuestras demandas”.
En pocas palabras, este nuevo grupúsculo de altas miras ha resumido lo que viene siendo modelo de comportamiento habitual entre descontentos, agraviados y oportunistas, sin que ello signifique precisamente un comportamiento modélico. Y siendo inevitable que estas fundaciones aparezcan bajo cualquier bandera, sí lo sería que la comunidad internacional actuase frente a ellas de manera inequívoca. Sí, ya sabemos que detrás de muchos de estos nombres se camuflan gobiernos o partidos con pretensiones de serlo, y la cosa se complica cuando a uno o más países les da por reconocerles status político, velas en los entierros y sillas en las mesas de negociación.
Por ejemplo, ha causado honda preocupación que Al Qaeda reivindique el imperio islamista desde Irak hasta Al Andalus, también llamada Andalucía durante los últimos seis siglos; cuando en realidad lo que nos debería preocupar es si existe alguna circunstancia interna que favoreza tales pretensiones.
Si a un político en ejercicio, uno español en concreto, le diese por reclamar el sur americano, Cuba y Filipinas, tropezaría sin remedio con una fuerte oposición internacional y a nadie se le ocurriría analizar si la pretensión española está o deja de estar fundamentada en sólidas razones históricas. Bueno, pues entre nosotros, los Mártires de Alaska, los de Dinarama, y todos los que se lanzan a ensoñaciones sobre la belleza de las fuentes de la Alambra son recibidos con una complacencia digna de mejor causa, aunque sólo sea para alivio de la congoja que todas estas conversaciones producen en el ánimo de ceutís, melillenses y ahora, andaluces. ¡Qué digo! ¡Y vascos y vascas también!

Caladeros y corderos

Domingo, 15 de Abril, 2007

El concepto que ZP tiene de soberanía es similar al que pueda tener un infante de dos años y siete meses de edad. Se le ha dado España en bandeja de plata repujada y él se dedica a cuartearla como pago a amigotes y a socios de extraño pelaje, dejando una reguero que huele a chamusquina y que acabará sepultando su imagen como político a poco que los historiadores cumplan su oficio.
Da lo mismo el nombre propio al que se aluda o las circunstancias de que se trate. Ahora es como administrador y vigilante de los intereses saharauis frente a Marruecos, pero antes fue como titular del País Vasco, Cataluña, Ceuta, Melilla o Canarias, o como valedor ante Bolivia, Italia o Venezuela. Por donde pasa, el rastro desprende la sensación de que estamos en rebajas, o dicho al estilo tardofranquista, de que pone el país en almoneda.
El talante que enarbola en su bandera desde que se hace dueño del cotarro sólo lo practica con todos los que desean ver a España arrumbada en minúscula potencia. Basta discutir al Estado una brizna de sus competencias para que reciba su comprensión y su apoyo. Cualquiera puede alcanzar sus aspiraciones, ya sean éstas sobre caladeros, territoriales o competenciales. El tío saca de chequera y firma lo que haya que firmar.
Detrás tiene una masa de corifeos que le ríen las gracias a cambio de unos cuantos denarios y un cuerpo de baile convencido de que Aznar pactó con el demonio para llevarnos al infierno de Irak, un salvoconducto hechizado que consigue hacer de la finca un artículo en rebajas permanentes. No es de extrañar que haya colas para entrar. Cada temporada pasa lo mismo a las puertas de los grandes almacenes. De aquí no me muevo hasta pillar la ganga de mi vida.
Si elevamos la actitud soberanística de ZP a sus últimas consecuencias, el cordero de Aranda de Duero será objeto de disputa entre Mohamed y Chávez, dos señores que gozan de todos nuestros respetos. Hasta cierto punto.

El hijo de Franco

Sábado, 14 de Abril, 2007

Al régimen salido del hostiferio 36-39 le faltó haber tomado uno de estos caminos, o bien titularse como la III República, o bien que su líder convirtiese la espada vencedora, entregada el 20 de mayo al cardenal Gomá, en la corona de Franco I, un Napoleón de provincias que también acaba haciendo la campaña de Rusia a modo de un nuevo Lepanto renacentista.
Si hubiésemos sido la III República, o el virreinato de Franquito, hoy no se escucharían tantas diatribas en torno a ninguno de los dos regímenes, porque no tendríamos a ninguno de ellos. Se nos habrían quitado las ganas. Pero el muy cabrón se hizo dictador y nos jorobó a todos, no sólo durante su mandato, sino 33 años después de su muerte, que es lo más chocante del caso.
Los que se sienten arrastrados por el afán republicano creen que el fracaso de la experiencia que supuso la II República se debió a una virulenta reacción de la derecha; en vez de achacárselo a su ineptitud por no saber gobernar un país variopinto y multicolor, como es España, y como nos gustaría que siguiera siéndolo.
Los monárquicos no existen, o al menos no se dedican a la política. Están cómodamente sentados esperando el santo advenimiento, y ya hay quien prepara un posible desembarco en el otro bando con carros y carretas.
El resto, pese a ser la gran mayoría, suda al pensar que hemos depositado nuestra confianza en manos de unos irresponsables que nos traen como prostitutas por matorrales, con más bandazos durante el siglo XX, que la Unión Soviética y los territorios que la componían en su completa historia.
Aquí sólo puede empeorar el tiempo, el dichoso cambio climático.
Cuando un político salga al balcón y diga: “Chavales, ¿queréis pan?” se hace con el cotarro, porque ideologías, sentimientos, honestidad, historia, señales, ejemplos, experiencia o demás cultivos culturales están caducos. Ha sonado el toque de queda y alguien ha gritado: ¡Tonto, el último!

Andancios y avatares

Viernes, 13 de Abril, 2007

Gracias a la simpática iniciativa de la Escuela de Escritores se están reuniendo miles de palabras en desuso que han encontrado un padrino con razones prácticas o sentimentales para recomendar su recuperación en el léxico habitual.
Es significativo que un gran número de ellas no sólo permanecen en el DRAE, sino que también es común leerlas a cada paso en obras literarias actuales, lo cual quiere decir que el empobrecimiento del idioma guarda más relación con la falta de lectura que con la falta de escritura. Donde no aparecen ni por asomo es en los grandes medios de comunicación audiovisuales, donde tienen a gala reducir al máximo el léxico para que su mensaje llegue con éxito a todos los hogares.
Esto es, se han invertido los papeles. Pues si en otro tiempo el acceso a los medios era un camino de ilustración, hoy lo es de aculturización, puesto que ellos mismos se han propuesto desterrar cualquier vocablo que se aparte mínimamente de la paparrucha reinante. Y qué decir de la nueva jerga para móviles, sms y chats, donde X equivale a por y XD a por Dios. En pos del ahorro, la hache está amenazada de muerte y la ka se ha convertido en una asesina en serie de ces y cus.
De todas las propuestas, reparo en las de ZP y Rajoy. El presidente apadrina el término andancio _ epidemia leve _, por ser leonesa. Sin ánimo de molestar, mejor sería decir que es de uso en León y en otras muchas partes. El gallego utiliza andazo para definir lo mismo y en algún diccionario aparece como un americanismo; aunque lo más probable en todo caso, es que sea de ida y vuelta. Lo llamativo de la elección es su significado. ¿Le habrá traicionado el subconsciente?
Rajoy propone avatares, que particularmente no la considero en desuso, ni en plural, ni en singular, que es de mucha mayor enjundia desde que se tomó del sánscrito para definir las diversas encarnaciones divinas.
También en su caso parece haber pesado el subconsciente. ¿En qué avatares estaría pensando? ¿Quizás en el 11-M?

Mentiras arriesgadas

Jueves, 12 de Abril, 2007

Vamos a contar mentiras. Al final de cada frase el lector debe apostar si es verdadera o falsa. Y en el caso de saber las respuestas, pase al crucigrama.
1.- Un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores español manifiesta en Teherán que “nadie alberga dudas sobre el derecho de Irán a la tecnología nuclear”. V/F
2.- Miguel Sebastián, candidato a la alcaldía de Madrid, asegura que cuando ganen las elecciones, en Telemadrid se va a producir un cambio radical; dejará de emitir lo que dice Esperanza Aguirre y se hará lo que diga Simancas. V/F
3.- A la hermana de Iñaki de Juana Chaos le crispa la novia del terrorista. V/F
4.- A De Juana le da miedo su novia, porque le echa unas broncas fenomenales. V/F
5.- El cineasta Francisco Franco Bahamonde se ha adherido al manifiesto contra la crispación. V/F
6.- Según dicho manifiesto, crispa mucho más el PP que ETA. V/F
7.- La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo aprueba un informe donde se alaban las medidas adoptadas en España para controlar el urbanismo extensivo. V/F
8.- El Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático asegura que las ventosidades diarias de una vaca lechera, aunque sea una vaca cualquiera, influyen en el efecto invernadero lo mismo que un turismo que recorra 50 kilómetros. V/F
9.- Durante el año 2006 España sufrió 145 atentados terroristas. De ellos, 136 fueron obra de separatistas, 8 de extrema izquierda y uno de origen no especificado, según el recuento de Europol. V/F
Resultados.- 1-V (Rafael Dezcallar). 2-V (En Telemadrid). 3 y 4-V (Eso dicen testigos de una discusión entre ellos). 5-V (Así se firmó una adhesión). 6-V (Al partido dedica cien líneas. A ETA, una, y para decir que que están muy tranquilos). 7-F (Fue al revés). 8-V (A las vacas adjudican entre el 5 y el 7 por ciento de responsabilidad). Y 9-V (No hay nada como contar las crispaciones para saber cuántas son).

Paréntesis pesimista

Miércoles, 11 de Abril, 2007

Se comprende que ante la convocatoria de unas elecciones afloren los nervios entre quienes de forma directa o indirecta creen que en ellas tienen mucho que ganar o perder. Es así porque desde tiempos inmemoriales hacemos abstracción de lo que significa servicio público y detrás de las urnas sólo vemos poder, dinero y privilegios no siempre acordes con la ley. Esta visión de una realidad distorsionada arrastra a que la gran mayoría también encuentre en ellas un motivo de desazón e inestabilidad, en principio, innecesario y evitable, pues como se repetía en tiempos transicionales, las elecciones son la fiesta de la democracia.
Sin embargo, de aquella hermosa teoría basada en la presunción de la inocencia y en el obligado sacrificio, hemos virado con notable ímpetu a la presunción de culpabilidad y el impropio beneficio. Y aunque sería injusto reconocer otros avances en prestaciones sociales y comunitarias, el desarrollo político sólo se ha dejado ver de forma fehaciente en la creación de un régimen dotado cada vez de mayores poderes para los cargos públicos _ incluidos los de carácter local _, que no cesan de desactivar los mecanismos de control impuestos para que el ciudadano siga siendo dueño de la situación en períodos entre elecciones. Estos mecanismos pueden llamarse interventores, secretarios o CG del PJ.
El poder ansía el poder en sí mismo, sin más limitaciones que la obligada renovación electoral sobre la que centran su actividad.
Pero si todos votamos, si todos somos ciudadanos y si todos contribuimos con los impuestos correspondientes, a todos nos cabría festejar las elecciones al margen de sus resultados, por el mero hecho de celebrarse. Y eso no parece que hoy impere.
Es posible que esta pesimista interpretación de la evolución política no sea compartida por todo el mundo, quizás por ser favorables a la creación de un sistema fuerte y autoritario. Bastaría recordar que los últimos ejemplos de experiencias así, tanto a la derecha como a la izquierda, acabaron con rotundos y dolorosos fracasos.