Archivo de Marzo, 2007

Nervios desatados

Miércoles, 21 de Marzo, 2007

Aunque con los correspondientes matices hay un punto de gran coincidencia nacional: el futuro político de ZP está en manos de ETA.
Él lo ha querido así y nada le va a librar a estas alturas de esa dependencia que atosigó a todos los gobiernos anteriores, pero nunca hasta los extremos actuales. Por eso todas las conjeturas se realizan a partir del supuesto comunicado etarra.
Cuándo se realizará _ antes o después de las elecciones, antes o después de las listas de Batasuna, nunca _; qué dirá _ sí, pero no; no, pero sí _, y qué efectos producirá _ desde la aplastante victoria hasta ser aplastado por él _, entre otros elementos circunstanciales.
Para usufructuar el mejor de los supuestos, el Gobierno precisa que se invierta el actual panorama, es decir, que ZP deje de estar en manos de ETA y que sea ETA la que esté sometida a la ley y al Gobierno, lo que supondría su desaparición y el reconocimiento de la legalidad por parte de toda la izquierda nacionalista vasca.
Por supuesto, con esa solución ZP arrasa y minimiza cualquier otro reproche que se le haga a su legislatura, no sólo en la convocatoria de mayo, sino en la del 2008.
En el extremo opuesto está la pervivencia de ETA, la constatación de la burla y nuevos atentados. Y en el medio queda espacio para que suceda de todo, pues ni unos renuncian a sus objetivos, ni otros niegan en redondo que sean inalcanzables, Navarra incluida.
A corto plazo se vislumbran las elecciones y la obligación de salir airoso, aunque el contencioso principal se mantenga todavía sin resolver. De ahí que se espere el comunicado con la ansiedad del corredor de 100 metros en posición de salida. De ahí que la nieve sea vista como una bendición del cielo que retrasa la llegada de Otegi al juicio. De ahí que Miguel Sanz intensifique su campaña en pro de la Navarra foral. De ahí que diga tener el respaldo del Rey. De ahí que los nervios estén desatados.

El regador regado

Martes, 20 de Marzo, 2007

Hace ya cosa de un mes, un filósofo anónimo graffiteó frente a mi casa y sobre la fachada de la vecina una leyenda de dos por tres metros que reza: “Si comes carne, cómete a tu mamá”. Y bien sea por respeto a la libertad de expresión, por respeto al mundo carnívoro, o por las ganas de acabar con todas las madres en la cazuela, el caso es que la sugerencia permanece donde este pensador contemporáneo la plantificó. El canibalismo maternofilial también merece su plataforma reivindicativa, aunque de momento sólo sea sobre seis metros cuadrados de una fachada. Ya vendrán tiempos mejores en los que la ingesta de madres se promocione en soportes de mayor difusión, a ser posible mediante campaña subvencionada por los medios públicos, siempre tan sensibles con las iniciativas ciudadanas sin reparar en blasfemias, parricidios o escatologías varias.
Pero resulta curioso comprobar que las invocaciones a la sacrosanta libertad de expresión, con las que cualquier persona de altas miras podría identificarse, conlleven también la negativa a reconocer el mismo derecho a quienes les importunan.
Tras ponderar sin límites la libertad de expresión como valor fundamental de las sociedades democráticas, Saramago y el resto de abanderados de los evangelios maldicientes, pierden la primera oportunidad de poner en práctica su ideario y se escandalizan de las críticas que han recibido las fotografías. ¿En qué quedamos? ¿Se puede decir que lo que a cada hijo de vecino le parezca, o sólo lo que agrade a los saramagos?
Si va a resultar que estamos hablando de lo último, han de saber que se equivocan de términos y de oficio, pues a todas luces queda que ellos son los censores, puesto que las fotografías se difunden sin más inconvenientes que las opiniones de quienes las consideran bazofia indigna del género humano. ¿O también pretenden que las aplauda el Papa desde la cátedra de San Pedro?
Señores firmantes, con toda libertad les digo que la suya se parece mucho a la de los países donde no la hay.

Busco a Jacks

Lunes, 19 de Marzo, 2007

Tengo mis dudas de que cuando entre en vigor la nueva ley de la igualdad paritaria _ con toda certeza, antes de mayo _, no se haya pulverizado una de las garantías constitucionales, aquélla que reconoce el derecho a no sufrir discriminación por razón de sexo _ artículo 14 _, ya que después de esa fecha, más de un/a español/a verá frustrada su presencia en una lista por ser hombre o mujer, y no por su falta de idoneidad.
La frase más repetida en los comités de los partidos las próximas semanas será la de la chica Jacks: Busco a un hombre. O su equivalente, …a una mujer. Los buscarán debajo de las piedras, pero les bastará un golpe de vista para saber que están ante el candidato ideal. Tú eres lo que necesitamos, un hombre, varón y además, masculino. ¡Estábamos hasta el sesenta por ciento de mujeres!
En teoría se trata de favorecerlas, ¿pero admite la mujer ser favorecida de forma tan burda?
En realidad, si hacemos un repaso por los principales artículos del texto que figura como piedra angular de nuestra legislación, comprobaremos con horror que una buena parte de ellos han sido torpedeados sin los formalismos requeridos. Y otros que todavía se mantienen en su espíritu, sufren a diario el desprecio de los que han contraído el mayor compromiso de defenderlos.
Quien no vea una gravedad supina en esta interpretación rigorista de la ley, tampoco la verá en que cualquier otra disposición de menor rango admita conculcarse tan ricamente. Ha bastado sembrar la especie de que la Constitución debe ser reformada para considerarla obsoleta en su conjunto y seguir siendo un ciudadano respetable.
Territorios, símbolos, lenguas, creencias y respetos son tomados a título de inventario. La reforma no se aborda porque una vez en el poder, a todos cuesta seguir el trámite exigido y nunca es el mejor año para hacerlo. Circunstancia ideal para acometer lo que a cada cual le venga en gana. Sobre todo si te pilla en el Gobierno.

La partida vespertina

Domingo, 18 de Marzo, 2007

Las advertencias de la UPA (Unión de Pequeños Agricultores) cayeron en saco roto. Ellos habían pedido horas antes que se rebajase el tono de la confrontación partidista, pues ocurre que en los bares de dominó, tute, mus o garrafina, las partidas más parecen broncas parlamentarias que relajos y divertimentos. Fue imposible complacerlos y al fuego vino más leña.
El presidente está dispuesto a perpetuar, no ya las dos Españas, sino las que se obtengan del fino filo de su cuchillo, ya sea por tierras, ideologías, moralidades o gustos musicales. A su manifiesta incapacidad para gobernar un país que por fuerza ha de contener derechas, izquierdas y centros, une un profundo desprecio por la historia, a la que maneja a su antojo, ya sea para apropiarse indebidamente de Clara Campoamor, ya para ignorar lo que fue y es Navarra, ya para revivir enfrentamientos. Todo comienza y termina en él, porque ésa es la manera más sencilla de no deberse a nada ni nadie.
Él y sólo él conduce este autobús, haciéndole tomar las curvas al borde del precipicio sin tener en cuenta que en su pasaje van niños y ancianos. Podrá responsabilizar a quien quiera del trazado de la carretera, pero la conducción es cosa suya y no caben atajos sin asfalto. Podrá sentirse presionado por los gritos de los viajeros descontentos, pero su obligación es llevarlos a buen puerto, no pedir que los arrojen por las ventanillas. Suyo es el trabajo de conseguir una ruta placentera, con partidas vespertinas que terminan entre risas y tertulias que no rematan nunca, porque se diga en ellas lo que se diga, son amigos y no rivales. Vecinos que mañana han de verse en las mismas.
El comunicado de la UPA es uno de los textos más dramáticos de estos tres años, el que brota espontáneo y se dirige a los poderosos. Hagan el favor de ser prudentes, de moderarse en su lenguaje, de olvidar radicalismos, de usar gaseosa para los experimentos y sobre todo, de no tirar por la borda aquello que se ha conseguido, que es mucho y muy valioso.

El cero imposible

Sábado, 17 de Marzo, 2007

Vivimos una época frustrada por la falta de aportaciones intelectuales y sobrealimentada de cojudeces tecnológicas, en la que se aplauden las iniciativas más peregrinas con tal de que cuestionen algún aspecto del pasado y nos hagan creer que avanzamos.
El cronista del momento, llegado a determinado párrafo, escribirá: “… en estos años se suprime el cero como nota final de la enseñanza obligatoria por ser imposible”. De esa forma, la autoridad académica española acaba de enmendarle la plana a millones de enseñantes que en los tiempos idos repartieron ceros a mansalva, pues dicen los peritos que en un rapto de efervescencia creativa han descubierto que el cero no sólo afea la validez del sistema educativo, produce desánimo, malestar y oprobio en el educando y rebaja el orgullo paterno, sino que además ¡es antinatura!, como los dragones de tres cabezas. Dada la obligatoriedad de asistir a las clases, sostienen ellos, algo de conocimiento habrá quedado en esa cabecita, alguna brizna de sabiduría habrá impregnado la mollera del botarate, de modo que al rapaz/rapaza le corresponda, como mínimo, un 0,1. Y no admitiendo decimales, la nota se transforma automáticamente en un 1.
El raciocinio es de una hondura filosófico/matemática sólo al alcance de hermeneutas, pues todo se complica cuando comprobamos que el 0 se mantiene como posible calificación en las parciales y sólo desaparece oficialmente de las finales, de tal manera que la suma de tres trimestres en bancarrota _ 0+0+0 _, no da 0, como nos enseñaron hasta la saciedad, sino 1, como hemos de aprender a partir de ahora.
Entre las cuotas paritarias, los ceros imposibles y los horarios a la gallega van a liar una de no te menees. A ver quién es el listo que se atreve a quitarle todos los puntos a un conductor. No, señor agente. Uno, porque fui a la academia y algo me habrá quedado; dos, porque llevo tres años conduciendo y algo me habrá quedado; y tres, porque algo me habrá quedado. Total, tres.

Ista, ista, ista

Viernes, 16 de Marzo, 2007

Hoy se vive la ilusión de haber atrapado la igualdad en una red de mariposa y de haberla pinchado con un alfiler entomológico en una caja de coleccionista con forma de ley. Es una bella ilusión, digna de Fourier, Saint Simon y el resto de socialistas utópicos, digna de revolucionarios y visionarios que intuyeron el súmmun de la perfección, ora en la creación de falansterios, ora en la eliminación de la propiedad privada. El súmmun de hoy es la paridad, mágica palabra que ensalza el número a categorías beatíficas y cataloga al género humano en dos unidades que se reparten los cometidos y responsabilidades, no por capacidad o valía, sino por sexos.
Quien considere que hombres y mujeres están capacitados para desempeñar las mismas funciones encontrará serias dificultades para hacer valer sus ideas, pues si los diez mejores para regir los destinos de una comunidad son mujeres, se verán obligadas a hacer cinco huecos para otros tantos hombres inútiles, que estarán allí de prestado, de florero o de jarrón. Eso sí, habrá igualdad. Una igualdad estúpida, carente de más valor que el del equilibro fotográfico. Mira qué mono queda, cinco hombres y cinco mujeres; parece una boda de la secta Moon.
Y esas diputadas… _ ista, ista, ista _, ¿no habría que advertirles de la falacia? Que nada tiene que ver con falo, sino con fallo.
La igualdad vende y es tan sencilla de conseguir como ha quedado demostrado, pero de verdad alguien serio y cabal puede pensar que una ley de número, de reparto de escaños por la mitad _ al margen de otras disposiciones menos perogrullescas _, puede traer justicia a los méritos de la mujer. ¿Se le ha hecho un gran favor al género femenino, o se le han cortado las alas para llegar a los puestos más encumbrados como está demostrando a diario con su pujanza, tesón, trabajo y voluntad? ¿Derogaremos algún día esta ley por injusta y contraria a los intereses de la igualdad? Confiemos que sí.

La vida chicle

Jueves, 15 de Marzo, 2007

La reflexión de ZP parece sacada de aquellas antologías del disparate con las que algunos profesores trataron de forrarse elevando a best sellers las burradas de sus alumnos. Razona el presidente ante un empresario castellano que si éste se considera un ciudadano de Castilla y León, ¿qué problema hay para que otro lo sea del País Vasco y Navarra?
Efectivamente, ¿qué problema hay para que ETA se salga con la suya, reconozcamos la estupidez de la lucha antiterrorista y olvidemos para siempre a esos mil muertos ante los que tantas veces nos pusimos muy serios diciendo frases rimbombantes y carentes del más mínimo significado? ¿Qué problema hay, muchachote?
Es que usted, perdóneme que se lo diga, pero parece un poco tonto. Usted aún no conoce las ventajas de la moral chicle, de la política chicle, de la filosofía chicle, que se estira y encoge a voluntad del consumidor así le vengan dadas. Que De Juana quiere morirse de huelga de hambre. Va usted, invoca el valor supremo de la vida y lo manda a casa para que le den bacalao al pil-pil. Que una enferma quiere que le retiren el respirador y morirse en paz; va usted, aparca el valor supremo de la vida y hace todo lo posible para que se lo quiten. Que a Mahoma lo pintan de TBO, se rasga las vestiduras talares. Que es a Cristo, aplaude a rabiar y subvenciona el invento.
La vida chicle es la bomba. Sirve para que en Irak haya una guerra y en Afganistán, una excursión de boy scouts. Convierte una manifestación contra Aznar en un acto de sublime civismo, y otra contra su sucesor, en una explosión de golpismo fascista. Hasta las catástrofes, el hundimiento de barcos y los incendios forestales, pasados por el tamiz de la tripa de Jorge, adquieren las dimensiones que usted quiera; los atentados son inevitables accidentes o malévolas conspiraciones. Nada se resiste al chiclismo, porque el chiclismo, tonto amigo, te permite hacer o pensar lo que te dé la real y republicana gana sin miedo a contradecirte.

El Evangelio según Ibarra

Miércoles, 14 de Marzo, 2007

Si las fotografías de la polémica extremeña estuviesen protagonizadas por Mahoma, Alí, Fátima az-Zahra, Hasan o cualquier otro personaje de la fe islamista, a esta hora Badajoz habría sido bombardeada por tierra, mar y aire a cargo de algún grupo celoso de la ortodoxia coránica. Pero las capitales extremeñas, Emérita Augusta incluida, pueden estar tranquilas porque no hay auténticos cristianos que sean partidarios de arreglar las ofensas a base de Goma-2 ECO.
Sin embargo sí hubo gente del mismo partido que subvenciona estas mamarrachadas que mostró su más encendida indignación cuando los fanáticos de Mahoma pedían la cabeza de los caricatos, heridos en su exquisita sensibilidad por unos dibujos que al lado de las imágenes extremeñas, no son más que garabatos de parvulitos.
Las fotografías en cuestión sólo pueden entenderse como el resultado de una premeditada intención de vejar mediante la blasfemia al colectivo de cristianos, y de hacerlo, para más inri, con dinero de los contribuyentes, muchos de los cuales viven de acuerdo con esas creencias.
El disparate es mayúsculo y en cualquier país serio sólo podría salvarse con una cadena de dimisiones, tal es el grado de abyección y tales las pruebas manifiestas de que Rodríguez Ibarra y su equipo gobiernan y administran lo de todos con criterios sectarios, aberrantes, contrarios a la convivencia y denunciables con la mera mención de un manojo de leyes.
Sobre el fotógrafo blasfemo que maquinó la ocurrencia de inmortalizar los evangelios pornográficos, poco se puede decir, salvo augurarle un lugar entre los muchos que hoy pululan en el negocio del sexo o del escándalo, y cuyos nombres ni se mencionan.
Sus valedores políticos, por el contrario, van a pillar más cacho de fama, pues será difícil que algunos votantes logren olvidar sus nombres para pagarles como se merecen la respetuosa administración de sus impuestos.

Navarra a la vista

Martes, 13 de Marzo, 2007

El próximo sábado ofrece una ocasión magnífica para que el PSO Español se reivindique en su nombre y en su ideario. Se va a salir a la calle para decir simplemente que “Navarra no es negociable”, como no lo es cualquier territorio español amenazado en su estatus actual por intereses que parten de la más incuestionable ilegalidad y se asientan en las más sórdida delincuencia.
Ambas circunstancias deberían servir para restar naturaleza política a cualquier planteamiento que se realice sobre un territorio, pero nos están acostumbrando a que estos formalismos de gente de bien se tengan por aberraciones, y las aberraciones pasen a ser la moneda común de la actualidad. Mucho habrá que remar para salir indemnes del choriceo.
La galopante escalada de perversidad desemboca en situaciones pintorescas, por decirlo apelando al sosiego. Y la que hoy sobresale en pasmo es el caso navarro, donde el gobierno foral legalmente constituido se ve en la obligación de convocar a la ciudadanía para oponerse a un plan anexionista que él no promueve, pero que, parece ser, cuenta con el respaldo del partido que gobierna en España. La cabriola, salto o pirueta que se incluye en el ejercicio deja en pañales la del más osado acróbata del Ringling, con el agravante de que aquí no peligra la vida de un artista, sino la libertad de un pueblo y la de sus aledaños.
Quizás piense el PSOE que sólo al PSN le compete. Pero entonces ya sabríamos nosotros hasta dónde llega el compromiso adquirido hace tres años y cuánto vale su palabra.
Si este sábado se desentiende de la manifestación, los navarros estarán recibiendo el mensaje de que, por su parte, puede ser Batasuna la que decida su inmediato futuro, que ETA marca su tempus político y que ellos, de negociar con alguien, siempre lo harán con los que más ayuden a desmantelar España, por encima de su nombre, sus siglas y sus juramentos.

Caza de símbolos

Lunes, 12 de Marzo, 2007

A trescientos metros del Palacio de la Moncloa, el peatón que suba hacia el Arco del Triunfo por la margen derecha _ a lo mejor por la izquierda también _, se encuentra con dos escudos de los llamados preconstitucionales, enmarcados por el águila de san Juan, tan apocalíptica como poco franquista, por mucho que se diga. Luego se topará con el propio Arco, al que se quiere rebautizar como el de la Concordia, que es como si a las pirámides las reconvirtiesen en el isotipo de los chocolates Toblerone. Y no es porque la Concordia o los Toblerone tengan nada de malo, sino porque cada cosa debe ser lo que es.
En el Instituto de San Isidro de la calle Toledo, antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, se puede encontrar de todo, incluidos escuadras, acacias y cartabones masónicos. El escudo republicano, sin coronas por ningún lado, está en una comisaría de Alcalá de Henares y en Correos de Lugo. El Imperio Romano, por supuesto, tiene símbolos por doquier, y los Austria, y los Borbones. Y hasta dicen que la planta de los Nuevos Ministerios de Madrid, obra de Secundino Zuazo, es un homenaje a la hoz y el martillo, que la plaza de Cibeles es un mandala iniciático y que El Escorial es el templo de Salomón, una puerta del Infierno y el Calepino de Ambrosio.
Todo en perfecta armonía y en encomiable convivencia. Pero últimamente dejan sentir su aliento apestoso personajes retorcidos y sus francotiradores mediáticos que apuntan sobre el águila, sobre la cruz o la media luna y disparan orgullosos como si cobrasen la gran pieza. Allí, allí vive un converso. ¡Que vocación de censores! Apliquémosle la limpieza de sangre, derribemos el símbolo. Para talibanes, nosotros y para Inquisición, la que preparamos.
Cómo no estarán de enloquecidos que han pillado una bandera con águila en el océano del sábado y se han puesto muy contentos porque pueden hacer pira con todos. Lástima que la foto, dicen los internautas, no es de esta manifa, sino de otra.
¡Cachis la mar! ¡Ahora que ya habíamos recolectado la madera para el quemadero…!