Archivo de Febrero, 2007

El vigilante vigilado

Domingo, 18 de Febrero, 2007

La documentación solicitada por el juez Gómez Bermúdez al Centro Nacional de Inteligencia _ un informe sobre la trama asturiana después del atentado _, puede ser de gran trascendencia para el desarrollo del juicio sobre el 11-M, o no. A lo mejor, de esa reunión con Emilio Suárez Trashorras y su mujer, Carmen Toro, antes de ser detenidos, no salen a relucir informaciones significativas, aunque hay indicios de lo contrario. El caso es que nos podemos quedar sin averiguarlo, ya que el CNI no se lo remitirá al juez sin que antes el Consejo de Ministros lo desclasifique de su actual consideración como secreto, lo cual no ha ocurrido desde el 23 de enero, fecha en la que Gómez Bermúdez lo solicita con carácter de urgencia. Mire, es que me empieza un juicio en febrero y si fueran ustedes tan amables, me vendría de perlas… tal y tal.
Ese pequeño detalle del secretismo, así como la propia reclamación judicial, nos inducen a pensar que algo habrá de interés en las declaraciones de ex-minero y su pareja, realizadas en Avilés el 17 de marzo de 2004 ante ocho agentes de la policía y el propio CNI.
La mera posibilidad de que ante un juicio de esta categoría, o de cualquier otra, pese el secreto oficial sobre cierta documentación y éste llegue a desarrollarse sin su conocimiento repugna el sentido de la justicia y abona el campo de quienes dan a Montesquieu por bien muerto y enterrado.
La pregunta surge inocente y sin malicia, ¿quién es el dueño de los secretos? La respuesta no admite dudas. Es el Consejo de Ministros, el Gobierno y en definitiva, su presidente. De tal suerte es así, que si el ejecutivo no lo considera conveniente, el judicial ha de apañárselas sin él.
El vigilante no es vigilado y sus decisiones sobrevuelan cualquier control porque en última instancia siempre encuentra el amparo del secreto.
Pensemos de momento que todo se debe a un retraso y que pronto, muy pronto, Bermúdez tendrá los folios sobre su mesa.

Mejoras radicales

Sábado, 17 de Febrero, 2007

Posiblemente Caín hubiese preferido que la historia lo recordase como un personaje poco partidario del amor fraterno, antes de soportar eternamente la etiqueta de asesino. Cuando la realidad pesa en contra, todos buscamos amparo en el lenguaje políticamente correcto y cualquier alumno sabe en qué ocasión decir “aprobé” y en cuál “me suspendieron”.
Se da por cierto que son los norteamericanos los primeros en percibir las ventajas que se obtienen de los eufemismos y a ellos se lanzan en loca carrera, pero en realidad la manipulación de la palabra con fines políticos viaja en paralelo con la historia de la sociedad. Bajo el paraguas protector de unas aspiraciones más igualitarias, se descubre que ser negro suena más terrible que ser africano /americano, aunque el individuo siga tirado en la misma esquina. Y así, en épocas de los grandes medios de comunicación, el lenguaje p/correcto se extiende dentro y fuera de las fronteras USA, si es que el imperio las tiene.
De esa forma aparecen la víctimas colaterales, que siempre son menos trágicas que los muertos civiles; y gracias al invento hay países que se libran de miles de niños pordioseros convertidos de la noche a la mañana en habitantes de las calles. Qué dulce panorama, nuestra sociedad se divide en habitantes de las casas y habitantes de las calles. Bueno, excepto un grupo intermedio que siendo de los segundos desea formar parte de los primeros por vía de la expropiación y a los que llamaremos okupas, que casi no evoca el delito, sino la justicia social.
En España usábamos un eufemismo para los ladrones que sin embargo está en decadencia. Eran los amigos de lo ajeno y se aplicaba a los raterillos de poca monta. Una lástima, porque los administradores corruptos podrían ser ahora los amigos del erario.
Ya tenemos a los terroristas reciclados como personal cualificado en accidentes, y a sus víctimas, como gremio molesto y prescindible en todo proceso de paz. Esto marcha.

De futbolines

Viernes, 16 de Febrero, 2007

La ITSF (International Table Soccer Federation), a la que no pertenece España, pero sí otros 41 países, no se hace eco en su página oficial de la muerte de Alejandro Finisterre, es decir, de Alejandro Campos Ramírez, que entre nosotros tenemos como el inventor del futbolín, además de otras muchas actividades políticas y literarias.
El silencio de la ITSF sobre Finisterre va más allá de la noticia de su muerte, ocurrida en Zamora el pasado día 9 de este mes, puesto que ni en la historia del futbolín _ metegol, en muchos países latinoamericanos _, ni en la relación de patentes, ni en ningún otro momento se menciona la fenomenal historia del poeta gallego que siendo adolescente durante en año 1937, inventa unos muñecos atravesados por una barra para que los niños de la guerra a su cargo jueguen al futbolín bajo cubierto.
Las primeras patentes que la ITSF reconoce se remontan al año 1890 y se suceden en continuidad hasta 1933 referidas siempre a un mismo país, Inglaterra. Desde esa última fecha hasta nuestros días hay otro centenar de patentes, casi todas norteamericanas, con presencia de belgas, suizos, canadienses, franceses, italianos y holandeses.
El primer diseño que la citada Federación Internacional reconoce como futbolín y que se identifica como tal, al margen de las patentes de 1890, es inglés y está fechado en 1908. Consta de seis barras por equipo y sirve para jugar tres personas contra tres. Además del portero, cada una de las barras lleva dos jugadores de campo alineados en la misma posición. La distribución de los muñecos tal como hoy la conocemos, también es inglesa y se fecha en 1931.
Con todos estos antecedentes no se pretende arrojar un chorro de agua fría sobre la legión de admiradores de Finisterre, sino constatar una realidad que existe en paralelo a su emocionante historia para tenerla en cuenta, pues de nada vale taparse los ojos y bordear el ridículo.

Los extremos se mofan

Jueves, 15 de Febrero, 2007

Dos personajes españoles reclaman ser considerados presos políticos, presos de conciencia, o sea, represariados por sus ideas. Son Juan Ignacio de Juana e Isabel García Marcos. El uno se tiene por un abanderado de la libertad, la otra, por una luchadora contra la corrupción. Ambos coinciden en el planteamiento, pues tanto el terrorista como la ex-concejala nos tienen al resto por idiotas, pues intentan presentarse como las antítesis de lo que transparentan sus acciones. Vamos, como si Gila dice que nunca habló por teléfono. Y no es de extrañar que así se defiendan, pues idiota parece cualquier sociedad que en aras de una malentendida modernidad se muestra fofa y dubitativa frente a delitos que fueron, son y serán atentados contra la convivencia.
La marbellí malaya ha dicho cosas que claman al cielo y por las que merecería ser encausada en un nuevo proceso por insultos a la humanidad. Dice, por ejemplo: “Los presos políticos jamás doblan la cervical y yo tampoco la voy a doblar”. De momento no ha pedido el amparo de Amnistía Internacional, como sí ha hecho su compañero de argumentos, pero nadie nos libra de que lo intente.
Por cierto, la sección española de AI ha negado a De Juana la consideración que reclamaba porque la definición que ellos manejan sobre lo que es o deja de ser un preso político en nada encaja con su perfil. A eso se le llama coherencia, sin dudas ni fisuras, y por ella apostamos los socios de AI, pues de saber que un solo céntimo de las cuotas se destina a amparar delincuentes, nos convertiríamos en colaboradores del terror, precisamente uno de los objetivos a desterrar por parte de la organización.
Juan Ignacio e Isabel se han armado de caradura para convencernos de que los extremos se tocan. Algo habrán visto en esta sociedad que admite el razonamiento sin enviarles de inmediato un alienista que los trate de urgencia.

Fin del mareo

Miércoles, 14 de Febrero, 2007

Del demorado análisis de los peritos se deduce que el tipo de explosivo utilizado en el 11-M todavía admite especulaciones, como así lo demuestra el hecho de que unos medios lo aireen como la demostración de sus tesis conspiratorias, y otros hagan de dichos resultados la prueba del 9 de la versión oficial. Alguien los está leyendo mal; eso es lo único que al ciudadano le queda claro. Eso, y que las diferencias en los titulares reflejan hasta qué extremos puede llegar la manipulación de una información objetiva, como lo es en este caso la relación de componentes químicos presentes en unos restos escasos, lejanos en el tiempo y sospechosos de haber sufrido alteraciones posteriores.
Ya lo sabrán, pero repitamos ahora que la clave del último informe radica en el dinitrotolueno o DNT, que al parecer no forma parte de la Goma 2 ECO, el explosivo que la versión oficial presenta como responsable de todas las deflagraciones.
Recordarán también que la fiscal Olga Sánchez pronunció aquella frase lapidaria de “fue Goma 2 ECO, y ya vale”.
Bueno, pues parece ser que no vale y en consecuencia, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M no ha dudado en calificar la novedad como “un giro radical” en las investigaciones, pues se abre la puerta de nuevas interpretaciones y nuevas autorías.
Si terrible es afrontar el juicio con tantas incertidumbres, peor es hacerlo sabiendo que una parte de los encargados de impartir justicia se muestran más preocupados en apuntalar su versión que en descubrir lo que realmente pasó, dar explicación a todas las dudas y sentenciar en firme. No pueden luchar dos versiones en ganar una batalla de la que salgan más perdedores que los que realmente sean culpables. No pueden, porque no ha habido dos atentados sino uno. Y ya que hemos convivido los tres últimos años con los dos, del juicio se espera que acabe de una vez por todas con esa sensación de mareo de tierra, aunque para ello haya que vomitar.

La talla de la saya

Miércoles, 14 de Febrero, 2007

Con el 11-M a las puertas, con De Juana, el Estatut, Pérez Tremps, Bermejo, la Comisión de la Verdad, el referéndum andaluz y todo lo demás, es posible que el tema de las modelos de Cibeles no dé la talla, pero permítanme el chiste tonto, desengrasa.
El impacto sobre la retina de las adolescentes causado por una modelo con Índice de Masa Corporal 17, frente a un índice 18, tiene que ser tremendo, porque a la primera la rechazan y a la segunda la suben a la pasarela para pública contemplación y deleite.
No sería menor el remedio si la medida se extiende al índice de capacidad intelectual y se impide hacer uso de los micrófonos a quienes, por su corta alzada, propalan y promocionan anorexias culturales que no matan al instante, sino a la larga, y que hoy encuentran los medios idóneos para hacerse fuertes y resistentes al amparo de la moda o la vacuidad imperante.
Pero no se preocupen. Eso no ocurrirá porque se corre el peligro de que las masas abandonen su interés por las inmensas propuestas de los diseñadores y al grito de ¡Viva la lírica trovadoresca! se precipiten en riadas sobre las librerías, no dejando anaquel sin vaciar, ni fondo de almacén sin devastar.
Hagamos que desfilen los índices 18 y organicemos un gran plan nacional de unificación de tallas, con scanner y todo, que eso es lo que realmente importa a la mujer paritaria de hoy, encontrar la faja que le vaya, la talla de la saya y la malla de la enagua. Bueno, y al hombre también, que de tan metrosexuales que nos quieren, ya no hay Petronio que se libre de caireles o miriñaques, y atentos hemos de estar a los colores que vienen, si se lleva el rosa palo o de rayas los pantalones. Nos coge Quevedo y nos guinda un soneto que nos crujen las entretelas.
“La moda _ sentenció Oscar Wilde _, es una forma de fealdad tan intolerable que hemos de cambiarla cada seis meses”. Pues si él lo dice, cuando no vivió ni por el forro lo que hoy está cayendo, nos deja sin palabras.

Negros y Blancos

Lunes, 12 de Febrero, 2007

Al Gobierno le horripila la oposición que tiene y se pone las botas tratándola de carvernícola, de extremosa derecha, de expeler tufillos golpistas, de no respetar el resultado de las urnas y de un porrón de epítetos que abundan en otros aspectos del facherío político. De un tiempo a esta parte, no hay intervención, mitin, rueda de prensa, telegrama o sms del Gobierno que no vaya acompañado, como mínimo, del latiguillo correspondiente. “Queda inaugurado este pantano. Y de paso, PP marrano”. Vamos, te das cuenta enseguida que no se llevan.
Dirá usted que la oposición tampoco se queda muda y que machaca al Gobierno desde que el alba extiende su manto hasta que el alma se serena. Pero lo suyo va en el sueldo. Lo podrá hacer mejor o peor, pero le han dado los votos para que vigile al ejecutivo y le afee lo que tenga a bien afearle, un mandato que no está contemplado al revés, pues se supone que a los ganadores les cae encima bastante chollo con la administración del país.
El resultado es que los tenemos enzarzados en una campaña que dura cuatro años y que se intensifica los últimos quince días. Éstos no quieren nuestra felicidad, quieren nuestro voto, única y exclusivamente.
La competición radica en demostrarnos quién crispa más, si los unos gobernando al estilo libre, o los otros dando caña sin media hora para un kitkat. Y aunque a ojos cotidianos parezca que existe una actividad política fructífera y eficaz, basta hacer un parón para constatar que algún pilar está fallando clamorosamente, que esto no puede seguir así porque la confrontación, subvencionada o no, se está trasladando a la ciudadanía.
Ayer, mientras Blanco se querellaba contra las víctimas por apología del terrorismo, los Peones Negros de Lugo desplegaron su pancarta A ETA no se la convence, se la vence y al instante surgieron de las sombras cinco abogados de ETA armados de insultos y paraguas. La doctrina ZP ya tiene sus cachorros.

La verdad

Domingo, 11 de Febrero, 2007

Su teoría es que no puede haber reconciliación si no se conoce la verdad. Y su práctica se traduce en abrir tumbas y airear matanzas, aunque sólo las de la postguerra, sólo las franquistas y sólo las de Valencia. Es la Comisión de la Verdad, réplica de la Causa General sobre La Dominación Roja en España ordenada en 1940 y que tres años más tarde dió a conocer el ministro de Justicia Eduardo Aunós.
La teoría establece que la reconciliación pactada tras la muerte de Franco, no fue tal, sino una solución de compromiso temporal cuyo plazo se ha agotado, por lo que ahora se necesita la verdad para que agarre el engrudo y nos quedemos reconciliados a perpetuidad.
Conviene decir, antes de que se envicien más los términos, que la verdad interesa siempre, aunque como en este caso la reconciliación que parece inspirar su búsqueda no genere grandes muestras de entusiasmo. Primero, porque es un objetivo que todas las fuerzas políticas reconocieron haber alcanzado, y segundo, porque su sola mención restablece una falsedad, la existencia de dos Españas, la buena y la mala, que todavía se guardan rencor.
Para que responda a su nombre no basta que la comisión se encomiende a la bandera de la verdad. Bien saben los investigadores que en todos los casos bienintencionados se parte con dicha premisa, sin que ello suponga alcanzar ese concepto tan utópico como presuntuoso llamado verdad. La comisión que ahora se pone en marcha no duda que sus investigaciones le llevarán a ella con infalibilidad papal. Así da gusto. Después podríamos encargarle también otros trabajitos sobre lo mucho que se desconoce de la historia. Lagunas no faltan.
También llama la atención la nómina de personajes internacionales que ampara la iniciativa: Mario Soares, Danielle Miterrand, Desmond Tutú, Francesco Cossiga, Gabriel Jackson… ¿A qué viene tal despliegue? ¿Qué garantías amparan esos nombres? ¿Son valedores de la verdad histórica en sus respectivos países? Y aunque lo fueran, ¿a qué viene darles vela en este desentierro?

El morro del dragón

Sábado, 10 de Febrero, 2007

Si por sus obras los conoceréis, el resultado final del sistema de los antisistema ha de parecerse mucho a las ruinas consolidadas de Belchite, ese pueblo fantasma donde la destrucción es su belleza. El único lugar que se mantiene devastado para no ser imitado.
Inma Mayol, tercera teniente de alcalde de Barcelona y compañera del consejero de Interior, Joan Saura, dice que ella es un poquito antisistema porque se rebela contra la injusticia; con lo cual nos induce a pensar que el sistema es la injusticia y los anti-, el paradigma de la equidad. Su pareja de hecho también abunda en la idea, así que pueden dar mucho juego.
Ya lo sabe el nuevo ministro de Justicia. O se hace anti- cuanto antes, o lo veremos descender los peldaños de la injusticia.
Coincide también en el planteamiento el alcalde de Sevilla, que ha tenido la ocurrencia de detraer fondos municipales para subvencionar a quienes protesten contra la cumbre de ministros de Defensa de la Otan que allí se celebra. ¿Conocen despropósito mayor? ¿Para qué acoge la cumbre en su ciudad? ¿Para ponérsela a tiro? El pobre no sabe si estar con la Otan, con la Eta, o con Unicef. Eso nos lo tienen que explicar mejor, porque somos tardos con avaricia.
Sin esos abundamientos aclaratorios, nos vemos obligados a imaginar la desazón en que se encuentran Monteseirín, el alcalde sevillano, Saura, el consejero y Mayol, la concejala, a la hora de encarar el caso del chaval antisistema que se cargó el morro del dragón de Gaudí en el Parque Güell. ¿Habrá que multarlo severamente, o por el contrario, se merece una subvención para que acabe de una vez por todas con la Sagrada Familia? ¡Hummm! La duda metódica. Ser o no ser. He aquí el dilema. ¿Qué es más elevado para el espíritu? ¿Cobrar de Kelme, o convertir a De Juana en paladín de la justicia?
Estos antisistema parecen sacados de la Rue del Percebe.

Medianías mediáticas

Viernes, 9 de Febrero, 2007

Esta profesión está bajo mínimos en la opinión pública. El lector / oyente / espectador la ha bajado a patadas del pedestal que ocupó en tiempos transicionales, casi al unísono con el descenso de la clase política. Unos, porque confunden churras con merinas y creen que Belén Esteban pertenece al gremio, ya que así se lo vende el medio. Otros, porque nos ven tan divididos y sectarios como si fuésemos a presentarnos a las generales. Y los terceros, porque han entrado en ese mundo vía blog y se han dado cuenta de que tampoco es para tanto.
Así las cosas, el ejercicio del periodismo, la organización de shows y la emisión de opiniones constituye un revoltijo de argamasa batiburríllica difícil de distinguir a simple vista y que no supone bondad o maldad. Simplemente es.
Ocurre entonces que sobreviene la guerra por las audiencias y quien la gana está, pero quien la pierde, como no se sabe si es de la cofradía o no, se va. Y entre pitos, flautas y baldomeros, está el follón armado.
Buenafuente, que es un chico muy simpático, pero tan sesgado como el que más, no quiere aparecer al lado de Losantos, que es igual de sesgado, pero menos simpático. Ándres teme que su audiencia lo confunda porque se ha puesto la etiqueta de progre; aunque ya me dirán ustedes qué tiene de progre llevar al Yoyas y darle media hora para que diga una sarta de lugares comunes, promocione un bar y venda un libro de ¡poesía! Para que vean que no hablo de oído. Eso sí, Ándres no tiene reparo en llamarle pollo al águila del escudo porque eso es mazo progre y compensa una semana de babosadas.
Pero como aquí el único que dice burradas es Federico, Ándres decide no ir a Ponferrada, donde también está muy cabreado Luis del Olmo, que se va a bajar del escenario si sube el de la COPE. ¡Jesús, qué tropa! Y todo por un premio. Si llega a ser un fusilamiento, se ponen a la cola para disparar.
Con todo y eso, ¿cómo no va a estar a la baja la profesión?