Archivo de Noviembre, 2006

De Loyola a Palacio

Lunes, 20 de Noviembre, 2006

La infamia se desarrolla en el santuario de Loyola. ¿Qué mejor lugar para vengar la expulsión de los jesuitas de España y de sus territorios de ultramar?
La identificación de la Compañía con los postulados nacionalistas corre en paralelo con el llamado conflicto vasco. Es más, sin los jesuitas no se entendería la existencia de tal conflicto, pues ha sido el entorno de la Compañía la más activa caldera donde arrojar leña al fuego y fomentar la idea del euskaldún bueno frente al maketo malvado. Y eso es así desde la más tierna infancia de don Sabino Arana, sino antes.
Que Loyola sirva ahora como escenario para el trapicheo es el corolario del proceso. La serpiente que se muerde la cola para indisimulada satisfacción de muchos soldados de Cristo tras arduos y continuados esfuerzos por apuntalar el nazismo vasco, el odio y el rencor.
Pero con todo y ello, ha sido precisa la llegada del bobo solemne para que todos esos desvelos en lograr un concepto étnico excluyente encuentren al compañero de viaje necesario que le conceda carta de naturaleza política, al grito de unas infinitas ansias de paz. Jesuitas y pacifistas. Parece de coña, pero maldita la gracia que tiene.
Hablan de Navarra, de amnistía y de territorialidad como debió hablar Adán en el Paraíso para nombrar a cuanto allí había. A éste le llamaremos Nafarroa y fuera lo que fuera, sus fueros serán nuestros.
Los inmigrantes son agentes del españolismo infiltrados para contaminar lo vasco. Cuanto se emprenda para detener esa tendencia tendrá la bendición de Loyola, y a poco que vayan saliendo bien las cosas, de san Ignacio también.
Si en los años de la expulsión, la fidelidad al Papa permitía y encubría la traición a Carlos III, la estrategia actual se ve favorecida por la existencia de un rey que no va a expulsarlos. Ya no se lleva. Vivimos en un país donde cada uno es muy libre para joderlo como le dé la real gana.

Libre como el viento

Domingo, 19 de Noviembre, 2006

Al tiempo que Ernest Benach i Pascual cerraba su primer discurso con un ¡Viva Catalunya libre! _ libre de España, se entiende _, el hombre que no va a estar en el segundo tripartito, el fracasado Pasqual Maragall, hacía público su deseo y su convencimiento de que representará a España en el Consejo de la EADS, es decir, en la European Aeronautic Defence and Space Company, que es la corporación industrial donde se agrupan las compañías Aérospatiale-Matra, de Francia, Dornier GmbH y DaimlerChrysler Aerospace AG, de Alemania y Construcciones Aeronáuticas SA (CASA), de España.
Varios aspectos llaman la atención de inmediato. El primero, la celeridad con la que Maragall da por resuelto su futuro laboral, pues cuando el actual representante español en la corporación, el exministro Juan Manuel Egiagaray, tomó posesión de su cargo en mayo del año pasado, se anunció que el consejo de administración quedaba así formado hasta el año 2010. Llama también la atención el desparpajo, la naturalidad, la cháchara de Maragall al anunciar su seguro nombramiento, como si sobrasen los trámites y las explicaciones, como si sus méritos estuviesen manifiestos ante cualquier suspicacia. Y por supuesto, por encima de otras consideraciones, lo que pasma y maravilla es la facilidad con la cual el personaje de marras se transforma despojándose de su traje como indómito presidente que alardea dirigir un territorio donde “el Estado queda prácticamente residual”, y se enfunda el de eficaz representante de ese mismo Estado en la más ambiciosa de sus alianzas internacionales para el negocio aeroespacial. Y siendo más comprensible que la naturaleza humana luche por la supervivencia en las más adversas circunstancias, el administrado observa con estupor cómo es que se producen estas piruetas y cómo no es que Maragall encuentre destino en el ámbito de esa tierra que grita ansiosa liberarse de España por completo.

El dedo en el platillo

Sábado, 18 de Noviembre, 2006

Resulta realmente encomiable la facilidad con la que nuestro presidente abandera planes, procesos, iniciativas, alianzas y recuperaciones de memorias, bien sean para uso del planeta entero, bien para países en conflicto o fincas manifiestamente mejorables. Esa tendencia a pensar que el hombre es bueno por naturaleza y que el diálogo es la antesala de la convivencia parece tan impecable como asumible por todos los que busquen alternativas a la violencia.
Pero el planteamiento empieza a fallar cuando el presidente de las loables iniciativas, después de colocar la balanza sobre la mesa de negociaciones, es el primero que la desequilibra presionando disimuladamente uno de los platos con su dedo índice.
Lo hizo con su Alianza de las Civilizaciones cuando se quedó sentado al paso de la bandera norteamericana y lo continuó más tarde con guiños y arrumacos hacia regímenes harto sospechosos. Lo hace constantemente en el llamado proceso de paz apoyando con descaro el índice, la mano y el codo en uno de los platillos. Y lo repite ahora con la los planes sobre Palestina e Israel, donde hasta las piedras del Muro de las Lamentaciones saben de sus escoradísimas posiciones.
¿Pensará que no se le ve el dedo?
ZP dixit: “Hablemos. Tú eres el malo y tú el bueno. Yo, por supuesto, hago de Espíritu Santo”. Y claro, así no hay quien se fíe un pelo de un mediador tan partidista.
Lo que Israel califica como iniciativa de cafetería es el resultado de este comportamiento atolondrado que medio mundo comienza a conocer como marca de la casa.
Es cierto que mientras reparta mesas de diálogo dentro y fuera de fronteras nadie podrá decir que es un hombre sin ideas, pero cuando descubren el dedo, el encanto se evapora y la propuesta queda reducida a la mínima expresión, las ansias infinitas de paz que cada ciudadano de bien alberga en su ánimo y sus infinitas ganas de ser el árbitro del mundo, pero con el pito trucado.

La base espiritual

Viernes, 17 de Noviembre, 2006

A creyentes y agnósticos les habrá costado aguantar el reportaje En el nombre del padre sin expeler algún que otro exabrupto escatológico. Y no es que el magnífico trabajo periodístico haya destapado aspectos desconocidos en la iglesia vasca, sino precisamente porque ha dejado en evidencia que todo cuanto se le achacaba se queda corto ante la realidad, con el agravante del silencio cómplice, timorato o interesado de la Conferencia Episcopal, y en consecuencia, del Vaticano, que es la primera institución en reconocer la independencia del País Vasco, no sólo política, sino también doctrinal.
En efecto, los creyentes han podido constatar que el mensaje evangélico en aquellas tierras cambia radicalmente de sentido y allí donde se lee “amaos los unos a los otros…”, ha de leerse a continuación “…si sois nacionalistas vascos, y a ser posible, abertzales”.
A un tris están de proclamar que fuera de ETA no hay salvación, a un tris están de certificar que las víctimas de ETA se han merecido el pistoletazo de esos hijos del pueblo; grandes, fuertes, vascos ellos, que si asesinan, sólo es por su infinito amor a la tierra, confirmando una vez más la vieja sentencia que mantiene la existencia de amores que matan.
Con unos curas como los que por el reportaje asoman se entiende que la institución haya podido sobrevivir la larga marcha del terrorismo sin una sola baja entre sus filas, el vacío o el extrañamiento de quienes osan contradecir el evangelio Setién y la pobreza moral e intelectual de todos ellos, dignos herederos del iluminado Arana.
Otro mérito del reportaje ha sido dejar en evidencia el enclaustramiento, la censura y la cortedad de ideas que impera en el colectivo, cuya máxima abstracción intelectual es repetir como cotorras que “el españolismo es funesto”, como si sobre esa piedra pudiese construirse encima toda una santa, católica, apostólica, visible, infalible e indefectible iglesia.

Los generosos

Jueves, 16 de Noviembre, 2006

Por tercera o cuarta ocasión en los últimos días tropezamos con opinantes adiestrados en asegurar que tenemos que ser muy generosos para que salga adelante el chollo éste del proceso de paz.
La mención a la generosidad actúa como bálsamo de Fierabrás y nadie le rebate el aserto, quizá porque ninguno de los contertulios se atreve a decir que él no ve ninguna razón objetiva para sentir en su fuero interno unos repentinos deseos de serlo y quedar como un egoísta redomado.
Si no hemos entendido mal, la negociación, contrato o diálogo abierto no se establece con el pueblo vasco, ni siquiera con sus representantes legítimos sentados en el Parlamento de Vitoria. Se desarrolla con una banda de asesinos muy risueños que se mondan ante el testimonio de sus víctimas y que dicen no estar dispuestos a cesar en sus métodos hasta conseguir los mismos objetivos que tenían desde que se tiraron al monte y que son claramente inabordables con la ley en la mano.
Bien. Si ese planteamiento no es el correcto, que se corrija y después se aplique la generosidad correspondiente. El mero lanzamiento de la palabra suena como un auténtico reproche contra las víctimas y contra toda una sociedad que ha venido demostrando cordura, paciencia y sensatez a manos llenas, y esconde entreguismo, rendición e injusticia.
Claro que se necesita generosidad, pero no por parte de quienes han venido defendiéndola frente a la violencia egoísta e inmisericorde. Produce náuseas escuchar a alguna colega que en menos de 59 segundos es capaz de ensartar una barbaridad tras otra para convencernos de que los malos de la película son los señores a los que un aciago día les explosionó una bomba cerca de su familia, para añadir, sin mudar el gesto, que con sus gritos de “ojo por ojo” impiden la consecución de la paz.
Esto no es la perversión del lenguaje, sino de la lengua entera y la campanilla.

La psicofonía

Miércoles, 15 de Noviembre, 2006

En una entrevista concedida a Le Figaro por ZP se coló en boca del presidente la palabra contrato, referida a uno que supuestamente existe entre el Gobierno y ETA.
Una vez que la Moncloa la lee en la web del periódico francés, antes de convertirse en letras de molde, a Moraleda le falta tiempo para llamar a la redacción del rotativo diciéndoles que esa palabra no había salido de la boca de ZP y pidiéndoles que la supriman.
Le Figaro accede y lo achaca a un error propio.
La parte afectada por el enjuague no sólo es la palabra de marras, sino toda una frase, aquélla que durante la entrevista sobrevuela el ambiente a manera de psicofonía y cuyo origen estará siendo investigado ahora mismo en todos los rincones del Edificio de Semillas por un equipo que dirige Germán de Argumosa.
Gracias a lo que se lee en la web _ no conocemos la edición impresa _, podemos comprobar que el error, la psicofonía, o lo que sea, obligó a suprimir la frase: “Nosotros hemos cumplido nuestra parte del contrato”, que es como para recomendar al autor de la entrevista que se dé otra vueltecita por la Ecole Supérieure de Journalisme, pues allí le recomendarían que el titular hubiese sido: “ZP convive con voces de ultratumba”.
Para mayor agravio de la prensa francesa, vemos que la entrevista no es obra de uno, sino de dos periodistas, Diane Cambon y Pierre Rousselin. O sea, que los estudios de ciencias de la información en Francia son un desastre.
Al margen de otras circunstancias paranormales, la entrevista recoge manifestaciones dignas de ser conocidas. Por ejemplo, los periodistas interrogan al presidente sobre la posibilidad de que en el seno de la banda existan dos corrientes, a lo que ZP contesta contundente: “Non. ETA est resté très unie du point de vue de la prise de décision”. Es decir, que la ETA que roba pistolas es la misma que negocia y firma contratos. Pues nos ha dado una alegría de no te menees.

El espejo de la Moncloa

Martes, 14 de Noviembre, 2006

En el Gobierno brotan dudas razonables sobre el proceso de paz. Algo es algo. Fuera del Gobierno florecieron desde que arranca. Y no por falta de ganas, sino por falta de posibilidades.
Tan del género bobo era creer entonces que ETA había sufrido una intoxicación democrática por ingesta repentina de hongos constitucionales, como lo es hoy al comprobar que su calaña jaranera se mantiene en perfecto estado de revista, bien pertrechada y con más argumentos que antes para animar al personal. Si serán malos estos gorrinos, que les hemos ofrecido la paz y nos la han tirado a la cara.
Si el proceso entra en la vía muerta, o se rompe para siempre y fluye hacia las alcantarillas de la historia, sólo será achacable a quien le dio alas por confundir las ansias infinitas de que todo acabe con el respeto a la ley.
Si ése va a ser el destino final del proceso, lo más lamentable no será su fracaso, sino las tensiones innecesarias a las que se han visto sometidas las fuerzas democráticas, la ruptura de los pactos contra la violencia y el tiempo perdido antes de encontrar un auténtico desarrollo de la estabilidad política, sin pábulo para quienes todavía creen que la fuerza de la razón es la razón de la fuerza.
Ni la kale borroka, ni la AVT, ni el PP, ni las decisiones judiciales, ni siquiera Otegi y los oscuros personajes que tras él se ocultan, o quienes no lo apoyaron desde el principio, van a llevarse la responsabilidad política de esta trapisonda, si finalmente toma los derroteros que los propios portavoces socialistas están prologando.
Por supuesto que será el Gobierno con su presidente a la cabeza quien deberá asumirlo. Suyo sería el mérito de haber diseñado un camino eficaz, legal y consensuado para acabar con la violencia; de modo que no mire alrededor para encontrar culpables a los que señalar displicente.
Basta que se asome a un espejo de la Moncloa y allí enfrente lo tendrá.

Revancha y deformación

Lunes, 13 de Noviembre, 2006

ZP comienza a tener una bibliografía larga para un periodo tan corto. Hasta ahora han salido resúmenes asombrados, crónicas bufas, estupidiarios antológicos y chanzetas de la corte. Gustavo Bueno incorpora un título que va más allá _ Zapatero y el pensamiento Alicia _, un análisis que sin abandonar del todo el lenguaje cáustico del filósofo asturiano, intenta profundizar en la personalidad del presidente, en su krausismo y su simplismo que de pánfilo se convierte en terriblemente peligroso, según dictamen del autor.
Hoy se incorpora a la lista un nuevo libro de Isabel Durán y Carlos Dávila que reduce el punto de mira a un solo aspecto, pero que por su trascendencia puede resultar tan revelador, o más, que el de Bueno.
El título apunta maneras y se exhibe ya como explicación del comportamiento zetapeciano. Lo han bautizado La gran revancha, y como subtítulo La deformada memoria histórica de Zapatero. Del reclamo destacan dos palabras, revancha y deformada, que se vienen repitiendo a la hora de encontrar las claves de un presidente que dice ser de todos los españoles, ser dialogante y ser amante de la verdad, pero que rezuma sectarismo, intransigencia y manipulación a borbotones.
Se nos anuncia un ZP en sintonía masónica que sin duda ayudará a la contemplación del personaje desde los ángulos más oscuros y más difíciles de percibir por el gran público. Si esa aportación se establece desde investigaciones rigurosas, y nada hay en principio para dudarlo, ya estaría justificadísima la existencia del libro, pero las dos palabras antes mencionadas _ revancha y deformada _, sugieren que Durán y Dávila (Temas de Hoy) no se han limitado a movimientos especulativos, sino que han bajado hasta las redes operativas, haciendo bueno el juicio de Stanley G. Payne contenido en su prólogo: “Es una contribución de máxima importancia para sostenerlos (los aspectos democráticos) y comprender lo que está pasando en España en esta hora de su historia”.

Cisneros y Otegi

Domingo, 12 de Noviembre, 2006

En 1979 Gabriel Cisneros, uno de los siete padres de la Constitución, escribe un artículo en la Hoja del Lunes, de Madrid, donde critica lo que a su juicio son excesivas concesiones del Gobierno a las pretensiones autonomistas de lo que será el Estatuto de Guernika.
Inmediatamente, ETA decide su secuestro y tan sólo una semana después, el comando Kalimotxo lo intenta en la madrileña calle Lope de Rueda. Cisneros logra escapar y recibe un disparo. Al volante del coche en el que huyen los frustrados secuestradores e improvisados asesinos se encuentra el ángel de la paz Arnaldo Otegi, conocido entonces con el alias de El Gordo, e integrante también de los comandos que secuestran a Luis Abaitua y Javier Rupérez.
Resulta altamente significativo que si ahora mismo se busca información sobre Cisneros en páginas del entorno socialista _ losgenoveses _, nos encontremos con una referencia cómica a ese intento de secuestro: “En 1979 le pasó de todo”, y con una ausencia total del apellido Otegi.
Con todo y eso, hace falta algo más que marcar las cartas para tratar de ganar una partida entre tramposos y el Gobierno sabe a estas alturas que le quedan muy pocas bazas para seguir adelante con el embauque.
Cisneros, mal que les pese, representa hoy el consenso del 78 y la legalidad. Su fracasado secuestrador representa todo lo contrario, la intransigencia, la delincuencia y la ilegalidad. El Gobierno decidió jugarse los cuartos con estos últimos colmándonos de oprobios, pero el callejón en el que se encuentra no ofrece más que dos salidas. O persiste en las trampas hasta culminar una traición al consenso de los españoles, o rompe la baraja y retoma el camino de la sensatez que nunca debió perder. Y cuanto antes lo acuerde, menor será el precio político que habrá de pagar por el frenazo y la marcha atrás. No sería la primera vez que lo hace y gusta repetir que rectificar es de sabios.

Una tarde en el Bidasoa

Sábado, 11 de Noviembre, 2006

En algún momento de los años 36-39 avispados negociantes pusieron en marcha una sencilla fórmula de dinero fácil. Los franceses de la orilla derecha del Bidasoa alquilaban sillas y surtían de refrescos a quienes quisieran pasar la tarde “viendo la guerra de España”.
El espectáculo no era gran cosa. Una escaramuza, el traqueteo de las metralletas, una lejana columna de humo… pero se trataba de la guerra en vivo y en directo, información suficiente para imaginar, charlar y sentirse partícipes de la historia.
La situación no ha variado gran cosa, puesto que hoy hacemos lo mismo sin necesidad de estar en el Bidasoa. Basta llegar a casa, abrir la nevera y sentarse frente al televisor, pues por allí sigue saliendo la guerra con notables ventajas de inmediatez, variedad y en el caso español, notable descenso de la virulencia.
El otro día, por ejemplo, nos pusieron el nombramiento a De Juana Chaos como príncipe de la paz, y ayer han dado la defenestración de Paquito el ferrolano como doctor honoris causa de Compostela. Como dijo un perspicaz comentarista espontáneo, a moro muerto, gran lanzada.
Ambas iniciativas han de colmarnos de satisfacción, pues denotan muy buen gusto y una gran coherencia. “Mira qué dos golpes de mano les han asestado a los nacionales”, dice el espectador frente a la pantalla. “Mariano, estás gagá _ le responde la mujer sin dejar de resolver el sudoku _, la guerra terminó antes de que TVE contratase a Valerio Lazarov”. “Tú sí que estás en las berzas. ¿No ves que avanzan hacia Brunete?”
Y así, al amor de la mantita, los espectadores comentan tan ricamente las incidencias de la jornada resguardados por el Bidasoa, que hoy se llama plasma electromagnético. Después, para no cansar, ponen una de Bruce Willis en la que corre por un edificio a punto de estallar y más tarde hay más noticias.