Archivo de Enero, 2006

Frágil a conciencia

Sábado, 21 de Enero, 2006

A los papeles de Salamanca sólo les falta que los pare la Guardia Civil y los multe por exceso de velocidad para culminar con pleno éxito su disparatada peripecia. Ahora están detenidos, pero si se vuelven a poner en marcha, que organicen un convoy de transporte especial: “Llevamos los papeles. Carga peligrosa”.
Admitido que la unidad archivística no es argumento de peso que impida desperdigar los documentos y admitida también la portentosa utilidad de las fotocopias, si la justicia no encontrase inconvenientes para el traslado, éste podría haberse despachado con un suelto de tres líneas en la sección de Cultura: “Documentación de Salamanca también podrá ser consultada en Barcelona”. Estupendo, mira qué bien se llevan estos españoles, dirían en el extranjero en vez de poner los ojos a cuadros al ver la que se está montando setenta años después.
Cuando se encontró el Mitra tauróctono de Cabra se ordenó realizar tres copias y romper el molde. La escultura original se fue al museo de Córdoba, una copia quedó en el museo local, otra se reservó para exposiciones itinerantes y una tercera se la merendó el mecenas político de la operación, que casualmente era el egabrense Solís. Quizás no fue la solución ideal, pero se intentó contentar a todos, incluido al preboste.
En el caso presente lo más notable han sido las ansias de venganza, ofensa y prepotencia demostradas desde el primer momento con la utilización de términos como devolución, incautación y expolio relacionados con el pasado para justificarlos de nuevo en el presente. Como antes se decía, no se han guardado las formas y el ratón ya está hecho todo un señor elefante. Pueden dormir satisfechos la ministra y quienes colaboraron para lograrlo. Si el traslado se calificó en algún momento como un tema delicado, hoy es el paradigma de la fragilidad. Y lo que te rondaré, morena, porque nada ayudar a pensar que el elefante haya parado de crecer.

Sin palabra

Viernes, 20 de Enero, 2006

Si las palabras carecen de valor, o si son mutantes según la lengua de quien las pronuncie, es señal de que hemos alcanzado las más altas cotas de desintegración, hemos renunciado al acervo y se ha colocado la primera piedra en la que fundamentar un proceso imparable de aculturización; todo ello en beneficio de pillos, pillastres y robaperas.
La sociedad venía dando muestras de ser terreno abonado para todo lo que signifique vulgaridad, mínimo esfuerzo, materialismo, mentira, pasotismo, egoismo, ramplonería y desprecio a cualquier valor con más de un siglo de pervivencia; de modo que la novedad sólo debe sorprender por la altísima responsabilidad pública que ostenta quien ahora ataca a las palabras y las prostituye a su antojo; no por el mensaje en sí mismo, que lleva años en el simbólico candelabro.
Algo querrá decir que los personajes públicos menos avezados en comunicarse comiencen sus frases de cara a la galería con latiguillos como “la verdad es que…” o “si te voy a ser sincero…”, o “para no mentir…” ¿Qué ocurre? ¿Se presupone que abrir la boca es sinónimo de engaño? ¿Tan poco aprecio hay a la palabra que se la supone sinónimo de falsedad?
En Galicia, como en otros muchos lugares, la palabra dada tenía valor de contrato, tanto para una compra-venta, como para una promesa matrimonial. En la palabra se encerraba el honor y la verdad, y aunque nunca faltaron desaprensivos que se aprovecharon de un compromiso tan ligero en apariencia, al ser pillados en sus renuncios, el castigo social que recibían les hacía cargar de por vida con el estigma de ser “hombres sin palabra”, personas en las que nadie debía confiar porque sus amores mañaneros podían convertirse en odios vespertinos.
Todo esto suena hoy a rancio y añejo, a formas y costumbres pretecnológicas y en efecto lo son, pues han dejado de estar vigentes. Nunca como hoy la palabra había caído tan bajo.

Las caballerías

Jueves, 19 de Enero, 2006

Ora salta el caballo de Espartero, ora el de Pavía, o los de Goyoaga y Carudel. Todos se sienten autorizados para trotar en la estampida provocada por quien lleva la diligencia y el látigo, bien porque no sabe a dónde va, bien porque no nos lo dice.
Babieca, Rocinante, Bucéfalo y Platero optan a un puesto en esta loca carrera con sus viejos cacharros. Y no sin posibilidades de acabar entorchados, porque el diligenciero sufre un grave problema de comunicación entre sus riendas y sus mulas. Se ha puesto a correr desde la posta que le tocó, pero no ha dicho a los ocupantes del carromato cuál es la próxima parada, ni para qué hay que correr tanto, ni con qué magulladuras van a llegar. Es la diligencia de los hermanos Marx, pero sin gracia, sin Goucho y sin Harpo, que decía lo mismo callando que el resto hablando.
Por eso sale a relucir la recua de la historia, para ver cuál de ellos tiene la sangre más linajuda para llevarse la caravana. El garañón que va al galope y corta el viento es Caballo Loco, un animal amaestrado para correr con antiparras hasta que le estalle el corazón. Qué buen vasallo haría, si hubiese buen señor. Qué buen caballo sería en manos de Miguel Strogoff.
El jinete astuto, el que templa y mide sus esfuerzos y los de su jaca, piensa que es hora de tomar las bridas y detener los desbocados. Plantar una nueva posta en el camino, dejar que beban los semovientes y dar reposo a los pasajeros. Buen vino, un asado, dormir a pierna suelta y retomar camino con trote pausado y medido, para que no haya día sin leguas vencidas, ni leguas, que por vencidas, no consuman su día. Todo lo demás será dar cabida en la reata a caballerías indeseables, de pulgas, pestes y otros males. Han salido al paso los suevos, los Reyes Católicos, que en paz descansen; los papeles de Salamanca y las fotos del conflicto, las palabras sin concepto y el derecho de reunión, un senador de Melilla y un capitán de la Legión.

Yo espolindro

Martes, 17 de Enero, 2006

Como a estas alturas no vamos a plantear batalla por las palabras y los conceptos, a partir de hoy, al verbo “fumar” le voy a llamar “espolindrar”. Me introduciré en un local público, sacaré un cigarrillo, lo encenderé y estaré espolindrando hasta que se acabe. Si alguna autoridad me lo recrimina, le remitiré a la democracia avanzada que preconiza el Gobierno y le recordaré la doctrina ZP: “Mi querido amigo, a estas alturas no vale la pena batallar por las palabras y los conceptos. Yo espolindro, tú espolindras, él espolindra…”
¿Qué es una nación?, le preguntaron unos alumnos a ZP clavándole la pupila en su pupila azul. Y él, que tiene salidas para todo, les soltó lo de la democracia avanzada y lo estúpido que resulta agriarse el carácter por una palabra arriba o abajo. Nación, país, estado, territorio, ectoplasma, cautopate… ¡qué más da! El caso es llevarse bien, buen rollito y calamares a la romana.
¡Hombre! Si nos ponemos cursis y hablamos en términos jurídicos, el presidente reconoce que es más correcto reservar la palabra nación para España, pero ¿quién habla a estas alturas en términos jurídicos? Únicamente los que viven de la tele, que se pasan el día de querella en querella. El resto hablamos liso y llano, sin tanto apego al rigor del diccionario. Así se puede citar la nación de Calasparra, el país de Zorita de los Canes y el estado de Despeñaperros sin que nadie se lleve las manos a la cabeza.
Nación, amado niño, ¿y tú me lo preguntas? Nación eres tú, con tus risas y tus llantos; con tu game boy y tu… como se llame. Nación es lo que tú quieras que sea.
Y el niño volvió a su clase muy preocupado, pensando en lo rijoso y carca que era su profesor, siempre empeñado en que no confundiese bahía con ensenada, ni con estuario. ¡Pero si hasta al presidente le da lo mismo ocho que ochenta!
Yo sí le voy a hacer caso y mañana mismo le digo al médico: ¡Pero si yo no fumo. Yo espolindro!

Inquisidorcitos

Martes, 17 de Enero, 2006

La Generalitat está decidida a que sus administrados olviden el castellano. Las medidas que a diario gotean del gobierno tripartito no buscan tanto la imposición del catalán como la persecución del castellano, de la misma forma que el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición no tenía como principal objetivo divulgar los evangelios, sino la eliminación de quienes consideró en cada momento sus posibles enemigos.
En este caso, la premisa inicial es que los idiomas sirven para separar, no para comunicarse. Si a ello añadimos que España es un enemigo respecto a Cataluña, cualquier inculto desalmado tendrá una justificación política para existir, e incluso para que su labor inquisitorial sea vista con buenos ojos por parte de la población, como también ocurría en tiempos del denostado Tribunal.
La última vuelta de tuerca en este garrote lingüístico ha sido la creación de la figura que institucionaliza al alumno delator, chivato o policía _ coordinador, le llaman _, encargado de elevar a la superioridad el informe sobre la lengua utilizada por sus profesores dentro de clase; esto es, si se expresan en catalán, si lo hace en castellano, o en ambas. Dicen que se trata de una encuesta y lo será; pero ¿por qué utilizar a los alumnos para realizarla? ¿Para ahorrarse unos cuartos? ¿Cuál será la siguiente encomienda que les asignen a los coordinadores? ¿Vestir la camisa parda? Y sobre todo, ¿qué les ocurrirá a los profesores castellano-hablantes?
No exageremos, para que no nos llamen alarmistas. A los profesores no catalanizados les bastará saber que son vigilados por pequeños espías que todas las mañanas ven frente a ellos ocupando sus pupitres, para que se les ponga cuerpo de escomendrijo y comiencen a dudar de su propia cátedra, que como saben es la silla donde se sientan. En definitiva, un ambiente ideal para desarrollar en paz y libertad el santo oficio de la enseñanza.

Los invitados

Lunes, 16 de Enero, 2006

Cuando la Casa Real tiene que hacer filigranas con la lista de invitados al bautizo de la infanta Leonor y no participárselo a Rajoy para así evitar a ERC, es señal de que no vivimos en un país normalizado.
Dicen que el Rey se temía una salida de tono de Carod y los suyos, quizás rechazando la invitación, quizás aprovechando su presencia allí para sugerir que se le baje el sueldo, o para que pida perdón por los absolutismos de Fernando VII, o por la Diada de Felipe V. Cualquier cosa es posible en formaciones que tienen a gala aprovecharse de la legalidad para burlarse de ella a la mínima oportunidad.
Con esa perspectiva se optó por el café para todos, de modo que, no presente el PP, tampoco hay necesidad de que esté el resto. El criterio seguido con los medios informativos fue parecido. Se convocó sólo a los públicos para que ninguno privado se sintiese ofendido, aunque en este caso las razones eran de espacio.
Puestos a especular, se intuye que si el bautizo de la persona que ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión a la Corona hubiese sido en los años precedentes, el acto habría contado con representación de las fuerzas políticas parlamentarias, aunque ERC estuviera entre ellas. Es más, se habría impuesto como símbolo de la unidad y del papel aglutinador de la monarquía en sus altas responsabilidades del Estado.
Si ahora se explica su ausencia como una triquiñuela para evitar la presencia de incómodos personajes o desactivar posibles desplantes, la decisión sólo favorece a quien se ve excluido, pues puede añadir a sus argumentaciones que la Casa Real ha perdido puntos en la neutralidad partidaria que debe caracterizar su comportamiento. Todo lo contrario habría sucedido si ERC es invitada y no acude; y ya no digamos, si acude y monta un numerito.
Sería preferible la explicación espacial utilizada con la prensa. Aquello es muy chiquito y no cabíamos todos.

No interesamos

Domingo, 15 de Enero, 2006

No es tan fácil distinguir a los golpistas de los terroristas, de los revolucionarios y de los leales como pretende colar de matute la amarga rectificación de Avui para redirigir su insulto de hijos de puta sólo a los primeros. Para empezar, Mena tiene más pinta de leal que de otra cosa. La confusión puede deberse a que los golpistas actuales son los que quieren cargarse la Constitución y no encuentran mejor forma de disfrazarse que llamándoles h. de p., golpistas y lo que haga falta a los otros. Un follón.
Vladimir Ilich Ulianov, alias Lenin, fue un golpista que anuló la propiedad privada y el pensamiento privado. ¿Cae dentro del insulto de Avui? ¿Caen con todo el equipo Fidel Castro, Hugo Chávez o Mao? ¿Qué fueron Riego, Mina o Porlier? ¿Y Julio César? ¿Y Bruto?
Muy desatados han de estar los nervios para que el injusto insulto a las madres haya llegado a la discusión política como gran argumento demoledor. Cierto es que se lo cruzan a diario los personajillos mediáticos en sus tertulias, el pueblo llano en sus charletas y el aficionado en sus estadios, pero como diría Felipe, lo hacen sin acritú. Incluso puede ser un piropo entre amigos “¡pero qué hijo de la gran p. estás hecho! Es maravilloso este mundo tan comprensivo y cambiante que es capaz de intercalar golpistas con leales e insultos con piropos sin saber a ciencia cierta de qué está hablando, y por qué se están recuperando las formas que un buen día creímos haber enterrado para siempre.
Desde el exterior el espectáculo es tan lamentable que se cierran corresponsalías para no verlo. Es preferible dedicar ese espacio a otras sociedades emergentes con capacidad e ideas de renovación y dejar a este pueblo de conejos enzarzado con sus míseras disputas. Eso deben pensar los editores, engañados hasta ahora por el espejismo de una modélica transición que incubaba en su interior el huevo de la serpiente, la que se va a reunir el próximo fin de semana para preparar el hachazo definitivo.

Kábala

Sábado, 14 de Enero, 2006

Se abre la jornada con la posibilidad de que el número dos de Al Qaeda, el egipcio Al Zarwhiri y otros cuatro cabecillas hayan pasado a los anales de la historia, víctimas de un zambombazo en Pakistán. Al mismo tiempo, Moratinos quiere que Irán reconsidere su decisión y vuelva a precintar sus instalaciones para obtener uranio enriquecido, pues Europa no se fía de que lo vayan a utilizar para obras de beneficencia, especialmente después de que su presidente ponderó el plan de borrar del mapa el estado de Israel.
En medio de tan inquietante panorama recibo uno de esos emilios que circulan por la red con chistes o curiosidades. Pero esta vez su contenido, cuando menos, es sorprendente. Vean.
Alguien ha averiguado que haciendo determinadas dobleces a un billete de 20 dólares aparecen las imágenes del Pentágono y las Torres Gemelas en llamas, así como el nombre de Osama en su orla superior. El ejercicio de papiroflexia sorprende al más euroescéptico y predispone para el siguiente jeroglífico. Dispuestos los signos del dólar, del euro y de la libra esterlina, es decir, la S con dos barras, la € con otras dos y la L inglesa, nos proponen que les demos un giro de 0, 90 y 180 grados, respectivamente. Una vez realizado el volteo, si aplicamos ojos de Al Qaeda al resultado, leeremos 11S, 11M y un híbrido del 7 y la J, es decir las fechas de los atentados de esta organización en Nueva York, en Madrid y en Londres.
La interpretación que se sugiere es evidente. Osama, o quien maneje los hilos de ese terrorismo islámico, habría elegido esas fechas para simbolizar en ellas el castigo que se infringe a sus economías, representadas por sus monedas.
De ser así, la leyenda de Osama se habría ganado un capítulo especial en la historia del esoterismo. Y aunque todo se deba a una inexplicable coincidencia, el caso permite especulaciones cabalísticas que harían las delicias de Moisés de León, el autor del Libro del Esplendor, o Zohar.

Y más que habrá

Viernes, 13 de Enero, 2006

Aumentan los robos, los crímenes, las bandas organizadas y la violencia doméstica. La opinión pública se alarma sin pararse a pensar que lo auténticamente raro sería lo contrario, porque aquí se han dado pasos determinantes para conseguir este resultado, de la misma forma que los alcaldes de Nueva York, Giuliani y Bloomberg, han movido ficha para conseguir el efecto contrario, la notable disminución de la violencia en una ciudad de la que colgaba tradicionalmente el cartel de peligrosa.
Los especialistas hablan de múltiples causas y los ciudadanos las intuimos casi todas; pero hay una, un tanto etérea y evanescente, que sobrevuela a todas cuantas se puedan citar y que se enuncia a manera de norma superior no escrita. Más o menos dice así: cada uno tiene derecho a pensar en cada momento lo que le dé la real gana y el resultado de ese pensamiento está por encima del prójimo, de la ley y de la tabla periódica de los elementos. En plan fino podríamos denominarlo, el imperativo categórico de los santos cataplines, o sea, haz a los demás lo que te gustaría hacer y punto.
Máximos representantes de esa corriente filosófica, que no tiene nada de masona, ni de izquierdas, ni de revolucionaria, son una buena parte de nuestros actuales dirigentes y una gran parte de individuos que por arte de birlibirloque se asoman cada dos por tres a los grandes medios de comunicación.
Los primeros hacen de la ley la ensalada que en cada circunstancia les interesa; a éstos les dejo que se reúnan, a éstos los llamo fachas, este consenso me la paso por el arco de triunfo, etc, etc.
Los segundos dan ejemplo y testimonio de que con mala educación, insultos, verdulería e ignorancia se pueden ganar muchos millones, y que sin embargo, el comedido, culto y respetuoso no se come un rosco.
Con este panorama por arriba y por abajo, ¿en qué cabeza cabe que disminuya la violencia?

De mil en mil

Jueves, 12 de Enero, 2006

Bombardeado por tantos mensajes a lo largo del día, muchos de ellos contradictorios, el ciudadano está obligado a realizar una síntesis rápida al amparo de la almohada para no perderse. El ejercicio es saludable, sin duda alguna, pero complicado. Ningún hombre como el de los siglos XX-XXI estuvo obligado a enfrentarse diariamente a semejante catarata de novedades, opiniones, juicios y reformas constitucionales. Desde la invención de la pila hasta que llegaba a sus manos había transcurrido tiempo más que suficiente para que se pudiese formar una idea cabal de lo que significaba y de cómo le sería útil.
Por el contrario hoy va a tener que escuchar en el mismo día la invención de cincuenta pilas o similares. Tomemos como ejemplo el estatut, que hoy es lo más cambiante. En 24 horas ha podido escuchar que no va a salir, que si no sale, no pasa nada; que va a salir plenamente constitucional, que va a salir, pero muy cambiado; que va a declarar a Cataluña como nación, que ni de coña, que el catalán va a ser obligatorio, que no se va a alterar el marco lingüístico, que se va a eliminar la enseñanza del castellano… y todo ello de boca de los negociadores, de ministros y del presidente del Gobierno, porque si a eso añadimos lo que dicen los periodistas o lo que se escucha por la calle, al final no sabremos si se está discutiendo la redacción de un estatuto de autonomía o el reglamento interno de una clínica frenopática.
Y aunque insistamos en reconocer que ese diluvio de mensajes será siempre preferible al pensamiento único y al ordeno y mando, es tal el maremagnum en danza que obligatoriamente el ciudadano llega a pensar que le están tomando el pelo. Que todo es una farsa, porque la decisión, la voluntad o el capricho están escritos desde el principio, de modo que a quienes ni pinchamos, ni cortamos, nos dan esas migajas con apariencia democrática porque engañar a los hombres de uno en uno es más difícil que engañarlos de mil en mil.