Archivo de Diciembre, 2005

Idus decembrinos

Jueves, 22 de Diciembre, 2005

Si hoy viviese Cicerón, esta mañana proclamaría en el Senado cuán frágil es Roma, que un cómico la mueve y zarandea.
El cómico es Fernando Etxeverría, discapacitado de visión, que diría ZP, pero capacitadísimo para la imitación de voces y para encontrarle la vertiente sarcástica a todo lo que se menea, con especial predilección por el presidente, pues nadie puede dudar que hoy por hoy es de lo más movidito que tenemos.
Bastó que a Fernando, o a alguno de sus dos compañeros de gracietas, se le cruzase por las mientes llamar al presidente electo de Bolivia haciéndose pasar por ZP, para que un rayo rasgase los velos del templo democrático y el coro de las bacantes gritase al cielo en súplica unánime: ¡Censura, censura, censura!
Soplando además vientos favorables a que Roma recupere viejos mecanismos de punición contra díscolos opinantes y crispadores varios que se señalan como compañeros de trabajo de Fernando, el tsunami creció de tal forma que los más viejos del lugar sólo recordaban tensión semejante cuando César cruzó el Rubicón, inició una guerra civil de tres años (49-46) y acabó con la República proclamándose dictator. ¡Toma castaña para el cómico!
Como quiera que la broma no fue desmentida a su destinatario _ grave error de principiantes _, don Evo la dio por buena y la aireó; como aireó también la muy favorable posición de Roma a su elección, prometiéndole doblar la ayuda si las urnas le eran favorables en los idus de diciembre, palabrita de Bernardino León.
Ítem más, como quiera que el señor León niegue la precisión del regalo, el tsumani sigue creciendo y ya nadie en Roma sabe a ciencia cierta a quién le van a cortar la cabeza para ofrecérsela sumisos ante Jano Quirino y así restablecer el equilibrio.
Puede ser el menos sospechado, pues la historia nos dice que los sicarios de Marco Antonio acabaron con Cicerón cerca de Fornia.

De bobo a bobo

Miércoles, 21 de Diciembre, 2005

A Bono, el cantante, no el ministro, le han dedicado uno de esos insultos en torno a la bobería que las muchedumbres repiten con gusto a la primera oportunidad. El enunciado contra el cantarín establece que: “Si se es una de las neuronas del cerebro de Bono, se está muy solo”. Se lo dijo Tom Greenhalgh, otro profesional del gorgorito, integrante de The Mekons y reconocible también como Tom Mekons por razones evidentes.
Es decir, para Greenhalgh, Bono es un bobo solemne. Algunos lectores han pensado lo mismo al ver a Bono, el ministro, no el cantante, haciendo la ola en compañía de otros personajes menos reconocibles, o acaso menos reconocibles como bobos solemnes, porque la citada niñería es cualquier cosa excepto solemne, bizarra o marcial. E Interviu acusándolos de torturar iraquíes mediante dolorosas sesiones de heavy metal en vena. ¿Los de la ola? Imposible. Como mucho sería con música de Bono, el de la neurona, que de ser macho, es neurono. ¡Pobre neurono! ¡Con lo grande que es un cerebro! A mí que me torturen con María Isabel. La combinación de niña y cantante es letal de necesidad. Y si el neurono se resiste, que me rematen con un rap, con uno de ésos que lavan el cerebro machacándolo mediante ideas de margaritos contestatarios al ritmo que marcan tambores de hojalata: Mata a tu abuela, aunque le duela. Fascismo en estado puro para consumo del respetable que se dispone a ser sacrificado en aras de la LOE. Algo más peligroso que una bobería de salón en un año que termina como empezó.
Sí, porque fue en enero cuando Joan Ridao i Martín, la voz estatutaria de ERC, descubrió las cartas de su formación, o sea, su gran objetivo para el presente ejercicio: volver al statu quo de 1936, una aspiración en la que no parecen estar solos. Tamaño egoísmo le hizo merecedor del título de bobo de solemnidad, concedido por M. Vidal, uno de los muchos catalanes que mantienen sus neuronas en perfecto estado de revista.

La viga propia

Martes, 20 de Diciembre, 2005

Vuelven a llegar de Irán noticias sobre la intransigencia cultural, política y religiosa de su actual dirigente, Mahmud Ahmadineyad. Ni gota de música occidental, ni raspas de su cine, ni nada que sirva como elemento de comparación entre la decadencia infiel y el esplendor del Consejo de la Revolución. Y no es que la música y el cine occidental de estos últimos años sean como para dignificar a la humanidad, pero a Ahmadineyad le traen al pairo las calidades, pues su objetivo es ahogar el mensaje, evitar alternativas e impedir que la libre circulación de ideas pueda arañar sus monolíticas posiciones.
El mismo personaje niega el Holocausto y pide colaboración para borrar a Israel del mapa, pero curiosamente, cuando por ello se gana las críticas de medio mundo, Ahmadineyad apela a la tolerancia para con sus puntos de vista. Por supuesto, la cuestión nuclear subyace en el fondo de todo ello, así como una de las mayores riquezas petrolíferas mundiales que no le evitan albergar a 27 millones de pobres.
Nada nuevo bajo el sol. Ya Jomeini estableció esos criterios en el revolución del 79 y aunque Jatamí hizo concebir reformas aperturistas, lo cierto es que se ha vuelto a las andadas con el furor inicial.
Salvadas las distancias que el ejercicio democrático y el desarrollo económico nos diferencian de Irán, convendría recordar a ciertos personajes que su manera de entender la política y el poder que les han dado las urnas no se aparta tanto de los postulados de Mahmud Ahmadineyad en cuanto a monolitismo, violencia y fomento del pensamiento único. No vaya a ser que consideremos a aquél como el paradigma de la intransigencia y no veamos la que aquí se estercola. Vamos, lo de la paja en ojo ajeno y la viga en el propio.
No nos equivoquemos, el fundamentalismo es la tentación de los débiles, por muy elevados que sean sus objetivos, y a esa conclusión ya habíamos llegado antes de aparecer Jomeini.

La dictadura del indocumentado

Lunes, 19 de Diciembre, 2005

Por fuerza llama la atención de esta nueva sociedad que propugna lo políticamente correcto su capacidad para escandalizarse de asuntos nimios y sus enormes tragaderas para derribar otros que por su dilatada tradición merecerían tiempo y mesura antes de ser alterados.
Es como si se hubiese dado la orden de escupir sobre la inteligencia y adorar a los mindundis. Y cuanto más estrafalarios, ridículos e inconsistentes sean, más veneración les protege. Es decir, la dictadura del indocumentado.
Por ejemplo, se monta un gran revuelo porque un festival de cine se promociona con un cartel en el que un actor acaricia disimuladamente el trasero de un actriz, de espaldas a los fotógrafos. El frente antimachista se pone las botas criticando tan indecente imagen, aunque al lado, cualquier otra combinación homosexual _ como el manual para tocarse el culo entre las niñas _, haga las delicias de los mismos críticos.
Ayer mismo la ministra de Cultura se ha encargado de minimizar la gravedad de que las juventudes de sus aliados en el gobierno hayan promovido el simbólico despiece de las páginas de la Constitución. Sin embargo, defenderla es poco menos que el equivalente a la marcha sobre Roma de Mussollini, o algo propio de cavernícolas.
Maragall anuncia la desafección de Cataluña hacia España. ¿Desafección? ¿Mala voluntad? Que a alguien se le ocurra anunciarle a Maragall desafección hacia Cataluña. Ya verán cómo se levanta de las patas de atrás.
También resulta de muy mal tono fumar en presencia de menores, pero cuanto más maleducados sean los personajes que se les ofrecen de modelos televisivos, mejor para su desarrollo intelectual. Cuidado con llamarle terrorista al hombre que pone las bombas, ya vimos; pero si las víctimas protestan, no te cortes en considerarlas reductos del fascismo. Y así todo.

La nueva blasfemia

Domingo, 18 de Diciembre, 2005

La BBC sugiere a sus redactores que antes de escribir la palabra terrorista se lo piensen dos veces, no vaya a ser que esa definición les moleste a algunos espectadores de sus canales internacionales y baje la audiencia.
La emisora inglesa ofrece a sus periodistas esta bonita alternativa; llámenle “el hombre que pone la bomba”, el secuestrador, el insurgente, el militante… A partir de ahora va a ser difícil ganarle en cinismo a la BBC. Ellos no dudan que el terrorista lo sea en toda la extensión de la palabra, lo que les preocupa son sus espectadores, árabes, se supone, no sea que se pasen a Al Jazeera TV con carros y carretas. Las víctimas, la legalidad o los daños colaterales les importan tres pimientos, de tal forma que una vez más el uso de la violencia va a estar amparado hasta por quienes son sus posibles objetivos.
El uso de eufemismos es una gran solución de efectos inmediatos. El problema del hambre podría pasar a ser una mera cuestión de “apetitos insatisfechos”, y a la pobreza podríamos denominarla “riqueza insuficiente”. Quizás así muchos espectadores se verían menos molestados en sus conciencias y de ese modo seguir viendo la tele con gran pachorra. Después de todo la solución viene de antiguo, pues las eufemias eran las palabras sagradas que se podían pronunciar ante la divinidad, en oposición a las blasfemias, inadecuadas para esos ámbitos.
Decir hoy terrorista es una blasfemia porque se están prejuzgando sus intenciones. Quizás no pretenda sembrar el terror. Quizás sólo se trate de un bienintencionado ciudadano militante que pone la bomba movido por la más justa de las causas, espoleado por la barbarie de la civilización occidental y tras recibir unos concienzudos cursillos de adoctrinamiento a cargo de prestigiosos pensadores dispuestos a hacer un trueque de civilizaciones. De modo que sobre la conciencia del informador recaen graves responsabilidades. ¿Utilizará el término terrorista, o dirá que se trata del intermediario entre la bomba y los muertos?

Campaña sobre campaña

Sábado, 17 de Diciembre, 2005

El acuerdo sobre el presupuesto UE 2007-13 puede ser tres cosas desde el punto de vista español; a saber, un éxito, un fracaso, o ni fu ni fa. Lo que no puede ser es las tres a la vez. A día de hoy, mientras no se analice a fondo con ojos imparciales, el acuerdo participa del misterio de la Santísima Trinidad, pues somos al mismo tiempo los máximos beneficiarios, quienes más pagamos la ampliación y los nuevos contribuyentes netos. Demasiadas cosas.
Pero no es extraño que sea así. De puertas adentro también se están pintando tres o más cuadros que nada tienen que ver entre sí, a pesar de que todos tratan de reflejar lo que está ocurriendo con gran falta de objetividad.
Belloch, por ejemplo, ha cargado su pincel con los colores más vomitivos de la paleta, convirtiendo en golpistas a todos aquellos que osan cuestionarse la calidad y el liderazgo político de ZP, sean miembros de la oposición, medios de comunicación o simples lectores y oyentes. Nunca hasta ahora el ejercicio de la crítica se había equiparado al golpismo. Se ve que el alcalde de Zaragoza está más nervioso de la cuenta, pues sus alusiones a la guerra civil son la prueba palpable de que sueña por las noches y luego suelta sus pesadillas en los mítines. Si la suya es una intervención de apoyo al PSOE, más le valdría al partido que toda la bruma del Ebro, desde el Pilar a Monzalbarba, le causase una profunda afonía para el resto de la legislatura.
¿Y qué decir del contraboicot? Ése que propugna cargarse lo español, simbolizado en las corridas de toros, Finito de Córdoba, el Valle de los Caídos y la Cibeles. ¡Qué mejunje, qué pastiche, qué disparate! Es como si se hubiese dado el pistoletazo de salida por ver quién hace o dice el método más eficaz para causarnos el mayor daño estúpido en el menor tiempo posible. Asustados en cada rincón, los unos observan las barbaridades de los otros y se conjuran para superarlas. Que alguien llame a una ambulancia.

Cuentan de un sabio…

Viernes, 16 de Diciembre, 2005

Cuando los comentaristas de fútbol se quedan sin explicaciones para lo ocurrido en el campo apelan a la resignación de lo insondable y repiten al unísono: “El fútbol es así”. Todo el mundo lo entiende. Significa que no tienen ni puñetera idea de cómo transmitir al espectador lo que ha pasado.
A la directora de Protección Civil, Celia Abenza, le pasó lo mismo hablando de las víctimas en el incendio de Guadalajara y dijo: “La vida es así”. Todos lo entendimos, la vida es así de cruel y cuando te toca ser víctima, hasta la Administración se vuelve carapapa, o sea, indocumentada.
Pero siendo descorazonador que el único bálsamo oficial sea una cita sobre la resignación humana, que cualquiera puede obtener llorando sobre un hombro amigo _ al que no necesitas recordarle que en el accidente “no murieron langostas y percebes”, sino personas _, a la víctima de Guadalajara le basta volver la vista atrás para comprobar, como el sabio, que alguien le gana a miserias.
En efecto, casi al mismo tiempo que Celia Abenza pronunciaba su sentencia de consuelo, el Alto Comisionado para Ayuda a las Víctimas del Terrorismo hacía una revelación todavía más terrible a otra víctima.
En este caso se trata de una viuda de ETA, condenada a vivir ahora en el mismo edificio que el asesino de su marido. Peces Barba, desamparado por el vacío legal, le confirmaba que su altísimo comisionado sólo le permitía pedir a los asesinos que “hagan lo posible por no aumentar el daño y el sufrimiento de las víctimas y que eviten, en lo posible, mientras no se les pueda impedir de otra manera, por razones humanitarias y de simple racionalidad, el montar la reconstrucción de su vida en libertad al lado de las personas que han perdido a un familiar o que han sido ellos mismos dañados”. El párrafo, aunque largo, merece la pena leerse y meditarse en su integridad. Tiene miga.

Presión testicular

Jueves, 15 de Diciembre, 2005

Carod pertenece a esa clase de políticos que nunca defraudan en sus declaraciones públicas. Comparte escuela con Arzalluz, Guerra o Paco Vázquez, que saben el valor de cada segundo en televisión _ como dice el manual del PSOE _, y lo aprovechan al máximo sin perderse en hojarascas ni fruslerías. Distinta valoración obtendrán sus aportaciones, pero en principio, de ellos se puede decir que nunca son anodinos.
En esta ocasión, una sola palabra suya, acollonats, bastó para hacerse con el imperio mediático de titulares, columnistas de papel, comentaristas audiovisuales y blogueros cibernéticos. A eso se llama poderío escrotal.
Pero no es oro todo lo que reluce. Al tiempo que Carod lanzaba su verbo al viento, un bodeguero de Valladolid, radicado en Gordaliza de la Loma, le agradecía su presencia en los medios, pues a su modesto entender era la causa principal de haber duplicado sus ventas de cava sin necesidad de gastar un duro en campañas publicitarias. Un chollo así es como para desear larga vida al lenguaraz.
La situación inversa la viven quienes, en teoría, más identificados deberían estar con el discurso del hipermegasupernacionalista, es decir, los bodegueros catalanes. Ésos sí que están acollonats por tener que pagar el pato de un señor que es capaz de movilizar tanta inquina inmerecida.
En cuanto a los destinatarios de la palabreja, los socialistas, es muy posible que su actual estado de ánimo se refleje en ella, pero no dudará el señor Carod que su responsabilidad en tal turbación es mayor que toda la que pueda representar la campaña del PP, de tal modo que en sus manos está aliviarles de gran parte de la presión testicular, pues si hemos de emplear correctamente el castellano, ese idioma que usan los charnegos, el señor Carod desdice su título de socio del Gobierno y adquiere otros bien distintos, como son los de tocapelotas o remamahuevos.

Maulets

Miércoles, 14 de Diciembre, 2005

Ahora ya sabemos para qué sirve una policía autonómica. Es aquélla que antes de actuar, identifica el punto de cocción nacionalista de los delincuentes, bien mediante perros sabuesos, bien a pelo. Si el malhechor exuda jugos de la tierra y le huelen los pies a las fértiles praderas circundantes, la policía pactará una salida honrosa a la situación, sin proceder en ningún caso a identificarlos, ni mucho menos a detenerlos.
Al fin y al cabo se supone que si son nacionalistas, tanto los unos, la policía, como los otros, los delincuentes, están trabajando para la misma causa. Eso debió pensar Albert Boadella cuando comprobó que los reventadores de su acto político pactaban con los Mossos d´Esquadra el cántico de Els Segadors y se marchaban de rositas tras haber protagonizado un típico boicot para amedrentar al adversario ideológico, contraviniendo, como poco, el artículo 14 de la Constitución.
Claro que mentar la Constitución ante las fuerzas policiales de un gobierno que pretende dinamitarla con cargas de profundidad adheridas a varias docenas de sus artículos, es como si una víctima del doctor Hannibal Lecter trata de defenderse recordándole su juramento hipocrático.
Que en Cataluña existan matones llamados Maulets no es ninguna novedad, como bien sabrá cualquiera que se acerque a la biografía de Companys; que hoy encuentren la connivencia policial, tampoco. La novedad radica en que a la autoridad estatal estas cosas le parezcan de plena normalidad y se abstenga incluso de condenarlas cuando la víctima se llama Boadella, y no cuando se llama Carrillo, pues si tan energúmenos eran quienes barbarizaron en la librería Crisol de Madrid, no han de ser menos los que ayer lo hicieron en el hotel Meliá de Gerona. Y si un Gobierno, cualquiera de ellos, piensa que una ideología política está autorizada para ejercer la violencia en democracia, y los otros son simples fachas, será señal de que ha perdido por completo la sensatez.

Déjà vu

Martes, 13 de Diciembre, 2005

El uso de tópicos y muletillas crece en proporción desesperante. Es una impresión personal, ustedes dirán. Todos hemos sentido más de una vez la sensación del déjà vu, esto es, el convencimiento de haber oído antes la misma frase que se escucha en ese instante, e incluso saber la que va a venir a continuación. “Ahora dirá que patatín, patatán…” Bueno, pues en los últimos meses salgo a un déjà vu por día, lo cual es bastante molesto, la verdad, pues llegas a pensar que el mundo ha perdido la capacidad de sorprenderte, o lo que es peor, que tú has perdido la capacidad de sorprenderte con el mundo.
Por fortuna ambas sensaciones son falsas. Lo que ocurre, o al menos eso debe pensarse, es que el mundo del tópico cobra terreno y hoy cualquier aspirante a bachiller es quien de decir que “si no se pone freno al desarrollismo, a la vuelta de unos años se agotarán los recursos naturales”. No digo yo que no se agoten, pero ¿quién se lo ha chivado al imberbe?
O este otro: “Nunca estuvo el tiempo tan revuelto como ahora; es cosa de la capa de ozono”. Vamos a ver, ¿usted sabe cómo estaba el tiempo durante la tercera glaciación? ¿Y durante el diluvio? ¿Qué opina del Big Bang? Pues nada, no sé cómo, pero lo saben.
También saben que las desgracias nunca vienen solas, que el español es el único idioma del mundo que se escribe igual que se lee, que las echadoras de cartas son un camelo, que ahora los niños son mucho más listos por la tele, que ahora ya no hace falta estudiar porque todo está en internet, que la zanahoria es buena para la vista y que no hay dos sin tres.
La lucha contra el tópico es batalla perdida. El tópico cala, horada y se instala en la médula espinal donde habita cómodamente con sus hijos y sus abuelos, los topiquillos y los topicazos. Si de política hablamos, el tópico es la reina madre. Quien se haga dueño de los tópicos dominará el mundo, por Snoopy.