Archivo de Junio, 2005

El sobaco sudón

Viernes, 10 de Junio, 2005

Que Carod es un fenómeno mediático en toda regla lo demuestran sus apasionantes revelaciones a una revista juvenil, tan interesada en las intimidades del político como en las de David Bisbal, Fernando Torres o Paz Vega. Les cuenta Carod a los adolescentes que cuando sale de la ducha cada mañana, se arma de desodorante y se lo aplica primero a la axila izquierda, después a la derecha, y finalmente vuelve a hacerlo sobre la izquierda, ¿Por qué será?, se pregunta a sí mismo el filósofo del Tulipán Negro.
No permanezcas ni un segundo más en la duda, querido Josep Lluís. La explicación de tu proceder es bien sencilla. Si actúas así en el cuarto de baño es porque te canta el ala.
Sabemos que te desilusionará conocer una respuesta tan ramplona a tu profunda preocupación axistencial, pero nada nos hace sospechar que tu diario ritual de higiene obedezca a una mayor presencia en tu cuerpo de feromonas de izquierdas, ni siquiera de feromonas republicanas, ni de feromonas catalanas. Lo tuyo es que huele mal. No le des más vueltas.
Si te sirve de consuelo, recuerda que Franco cargaba el escroto a la diestra, pero ni por ésas se le ocurrió decir jamás que gracias a ese detalle él era más de derechas que san Pascual Bailón. Son cosas que tiene la naturaleza y punto. Comprenderás que si tu sobaco sudón ocultase algún mensaje político, los calvos no podrían dedicarse a la cosa pública, pues su alopecia nos estaría anunciado que les iba a caer el pelo y nadie los votaría.
Pierde cualquier esperanza. Te canta el ala izquierda como podrías padecer halitosis, producir en los pies más metilmercaptano de lo normal, o sufrir exudaciones y eflorescencias. Nada de lo que sentirse políticamente satisfecho. Las yagas y estigmas que algunos personajes han querido ver en sus cuerpos como manifestaciones de la divinidad suelen ser producto de alucinaciones. Tu bromhidrosis, probablemente también.

Peligroso orgullo

Jueves, 9 de Junio, 2005

Cuando el autor de un libro de viajes describe un pueblo y dice de él que sus gentes son muy orgullosas, entendemos al instante que viven con varios siglos de retraso respecto a la vanguardia tecnológica, que practican costumbres bárbaras a nuestros ojos, o que basan su subsistencia en la caza. Sólo así el escritor puede justificar que no los esté insultando y que al calificarlos de orgullosos, sólo diga que se encuentran a gusto consigo mismos, aunque desconozcan todo lo relativo a la fusión termonuclear. Quizás por ello Fontenelle sentenció que el orgullo es el complemento de la ignoracia, y no contento con la rotundidad del enunciado, insistió años más tarde que la modestia es el complemento de la sabiduría.
Viene esto a cuento porque en los últimos tiempos se observa un notable incremento en el uso político del orgullo como valor absoluto sin fisuras, y conviene decir que es una barbaridad y una muestra de cerrilismo supino muy propia de nacionalsocialismos de ingrato recuerdo.
Se utiliza el orgullo para destacar el mérito de haber nacido en una tierra y no en otra, de tener una orientación sexual y no otra, de amar una camiseta futbolera y no otra, de tener un pensamiento político y no otro; todo lo cual, convenientemente manipulado, favorece la formación de castas capaces de mirar por encima del hombro a todos aquellos que no coincidan en los respectivos orgullos.
A cualquier interlocutor que esté todo el santo día dándonos la tabarra con el “yo soy, yo sé, yo hago”, le volvemos la espalda por estúpido y por coñazo. Cuanto más si se trata de todo un colectivo que se pasea con la mirada altiva y el rictus de perdonavidas colgado de la comisura inferior del labio. Cualquier iniciativa que provenga de una facha así merece ser respondida con la indiferencia, por muy excelsa que sea, hasta que se exponga y defienda en correctas condiciones.

No hay espacio

Miércoles, 8 de Junio, 2005

Dicen estar padeciendo una sobredosis de nacionalismo ante la cual no hay esperanza ni salvación. Por eso impulsan la creación de un nuevo partido político en Cataluña que no sea nacionalista, que contemple con naturalidad la existencia del Estado Español y donde tengan cabida los principios ideológicos de la izquierda.
Es el manifiesto de quince intelectuales catalanes, hartos de ver cómo su cultura sólo sirve para marcar diferencias y establecer imposiciones, lejos del objetivo que otorgan a toda cultura, cual es ayudar al entendimiento de las personas y al fomento y respeto por la diversidad.
Estos quince firmantes que se encabezan con el relumbrón de Félix de Azúa, Albert Boadella y Arcadi Espada creen que en Cataluña son nacionalistas hasta los dos partidos que en teoría no lo eran, el PP y el PSC. Al primero le achacan la deriva desde la salida de Aleix Vidal-Quadras; al segundo, desde que Carod mece la cuna de Maragall. Acusan a CiU de establecer la censura nacionalista desde la derecha, y al tripartito, desde la izquierda, aunque ello no impide que califiquen a una de sus patas, la de ERC, como la actual extrema derecha, y no se extienden mucho en explicarlo porque todos entienden el juego de palabras.
Por supuesto, el recibimiento que los partidos ya asentados están dispensando a los intelectuales es cualquier cosa menos de bienvenida.
La diputada socialista Lidia Santos pone el grito en el cielo _ concretamente entre santa Eulalia y la Moreneta _, diciendo que en Cataluña no hay espacio político para nuevas organizaciones, ni existe necesidad de otras siglas que pillen votos. Que para pillar ya están ellos. Y los de CiU, ERC y demás prosapia abundan en la idea.
Ésa sí que es una novedad democrática: cerrar la ventanilla a nuevos partidos en el convencimiento de que ya están todos los que son. Lidia Santos acaba de descubrir el principio de toda dictadura: Estando yo, ¿a qué vienen todos los demás?

Disparates de Manjón

Martes, 7 de Junio, 2005

Hasta ahora veníamos dando por buena la explicación del trauma y del dolor sufridos para justificar algunas de las opiniones y actitudes abanderadas por Pilar Manjón. Durante estos últimos siete meses, contados desde su irrupción en los medios, a Pilar Manjón se le han permitido múltiples desahogos absurdos y descarriados porque la opinión pública es proclive a comprender el desgarro ante la tragedia, porque nadie se libra de pasar en su vida por trances que empujan a la desesperación y porque la madre de un hijo asesinado simboliza el calvario de la humanidad.
Pero ante la insistencia de esta mujer en el uso de los disparates va siendo hora de decirle que su dolor no es un salvoconducto eterno que la faculte para triunfar en el mundo de las ideas, donde por fortuna siguen vigentes las obras y los criterios ponderados de muchos autores que no sólo la desdicen, sino que también la catalogan en el pelotón de los torpes.
A nadie beneficia, y a ella la primera, que se dejen pasar sus intervenciones más peregrinas sin decirle claramente que sus planteamientos están más cerca del paroxismo que de la razón.
Con motivo de la manifestación del sábado, Manjón elevó el tono de su falacia hasta discutir qué parentesco familiar es necesario para ser considerado víctima del terrorismo, como si se tratase de un escalafón del funcionariado o como si toda la sociedad española no pudiese haber llorado amargamente en aquellos días de marzo por no tener un hijo, un sobrino o un hermano entre las víctimas.
No es de extrañar que el resto de los representantes de ese colectivo, incluida la otra asociación del 11-M, se hayan vuelto contra Manjón invitándole a recobrar el tino, o a callar mientras no demuestre que no la mueve un partidismo indigno, descabellado e insultante. Un partidismo que escuchan con delectación aquéllos que un día decidieron colocar las bombas que causaron la muerte de su hijo y de otras 191 personas.

El Extremo Occidente

Lunes, 6 de Junio, 2005

Fraga está condenado a ganar por mayoría absoluta. No le alcanza sólo la victoria, como a Aznar, a ZP, a Maragall, a Ibarretxe, a González Laxe, a Touriño o a Quintana, por citar los siete primeros ejemplos en el tiempo o en el espacio. Esa particularidad política que el actual presidente ha satisfecho en las cuatro últimas convocatorias se admite y se asume con naturalidad porque la oferta de siglas con implantación en los antiguos conventos lucense y bracarense no da para más.
En la historia autonómica hubo otros representantes que dieron juego para mayores cruces de poder. CG (PNG), PSE-EG, PCG, y claro, UCD; pero tanto ellos como el Partido Galeguista son hoy ecos lejanos que se diluyen en los libros de historia para lamentación de unos e indisimulable alegría acaparadora de otros.
Todo ello conduce a conseguir que la más amplia representación de la autonomía, tanto en el Parlamento español como en el gallego, esté en manos de partidos estatales, y obliga a que si alguien quiere distinguir su voto en esa dirección tenga que hacerlo exclusivamente a través del BNG.
Como aquí somos muy particulares desde los tiempos de los oestrimnios, de los conventos romanos, del primer reino genuino peninsular, que fue el de los suevos, y del último lugar en el que se implantó la Inquisición, esas características distintivas respecto a otras autonomías, no nos llama tanto la atención como lo hace más allá del Padornelo, al decir de Barreiro, o Malo.
Al fin y al cabo, estas tierras fueron durante muchos siglos el Extremo Occidente de la civilización y ya se sabe que todos los extremos han de ser exóticos por naturaleza. El Ara Solis de Lucus Augusti sigue imponiendo a la tierra un carácter que muchos intelectuales reconocen como único y original en un mundo cada vez más globalizado, descafeinado y parecido a sí mismo.

Nuevas culturas

Domingo, 5 de Junio, 2005

Todos los centros de enseñanza son templos de sabiduría donde la admiración y el respeto por el conocimiento se demuestran en cada uno de los comportamientos individuales, en la corrección de sus formas y en el máximo aprovechamiento de las lecciones desde el primer día de presencia en ellos.
Con toda seguridad, el anterior párrafo sonará a chino cantonés en los oídos de muchos profesores, padres y educandos, porque el ambiente y las actitudes de alguno de los centros de enseñanza que conocen difieren notablemente de lo que en él se expone.
Alguien con poder ha debido pensar en la reciente historia que los centros de enseñanza se acercan más a sus objetivos cuanto más se alejen de las imposiciones, de las normas y del buen criterio, confundiendo una vez más el culo con las témporas, y la libertad individual con la barbarie.
Tan bajo se ha llegado en este despeñaperros de la educación y la autoestima que al matonismo de pandilleros se le llama ahora “la cultura de las navajas”, como tuvimos ocasión de comprobar en el conflicto de L´Hospitalet. Nos dicen que nos acerquemos a ellos y tratemos de justificar y comprender su incultura, cuando el movimiento y el esfuerzo ha de realizarse en dirección contraria. Pero ni eso está claro ya en una sociedad amuermada que se deja dar lecciones de urbanidad por el primer gurrumino que abre una faca y la blande al sol. Así no es de extrañar que el paso por las aulas no garantice la desaparición del analfabetismo funcional una vez se haya finalizado el ciclo. Todo lo más, el sistema se ufana de que esparce unos cuantos conocimientos sobre la población creyendo que con eso se cubre el expediente, se le da buen destino a los impuestos y la cosa marcha, aunque alrededor florezca la cultura de las navajas, de los gritos, del acoso y del vandalismo, que por lo visto, también son actitudes muy apreciables para el avance de la humanidad.

El título de Regulares

Domingo, 5 de Junio, 2005

Las desmesuradas muestras de alegría colectiva que acompañan a cada copa, título, ascenso o simple mantenimiento de la categoría conseguidos por los distintos clubes de fútbol permiten suponer que cientos de miles de compatriotas europeos cifran en esos éxitos deportivos sus más altas cotas de felicidad.
Nada como conseguir plaza en la Champions League para que las riadas humanas se desborden entre claxons y banderas anunciado la buena nueva a toda la parroquia. Los fichajes del presidente han funcionado y los más directos rivales cayeron en el campo de batalla. Ha sido un triunfo de la fe, dicen en Mallorca tras saber que se quedan en Primera. Ha sido el triunfo de una afición que se merece todo, dicen en cualquier urbe agraciada por los laureles deportivos.
Todas las aficiones son estupendas y todas están ahí, al pie del cañón, los miércoles, los domingos, o los días del año que haga falta, o sea, siempre que sean llamadas por los sacrosantos colores del club. Y si después de tanta dedicación se alcanza el triunfo, no ha de extrañar que se celebre.
Si alguna objeción cabe hacer a esos momentos de desbordante algarabía es precisamente todo lo que tiene de desbordante, y esos picos de ruptura de protocolo a los que se da rienda suelta bajo el amparo de tan feliz acontecimiento. Encaramarse a monumentos, bañarse en fuentes públicas y arrasar los palos y las redes de las porterías suelen ser síntomas inequívocos de que se ha metido la pelota más veces que los adversarios. Ninguna otra circunstancia espolea hoy el ánimo con tanta vehemencia como la que nace de los borceguís, salva al portero contrario y se aloja al fondo de la red. Pobres de los equipos y de las aficiones que ni suben, ni bajan, ni promocionan. Ésos dejan el campo como lo encontraron y los decibelios de su ciudad mantienen la media anual. Algo debe inventarse para ellos. Por ejemplo, el título de Regulares; así lo celebrarían en las mismas condiciones que el resto, pues la afición bien se lo merece.

Corominas

Sábado, 4 de Junio, 2005

El presidente de la Gran Logia de España, Josep Corominas i Busquetta, ha roto su tradicional silencio para negar que él hubiese dicho que ocho ministros del actual Gobierno están debidos a la obediencia masónica. Tras la comparecencia de Corominas quedamos enterados: él no lo ha dicho. Bien.
Sin embargo, cuando se le pregunta si esa pertenencia es cierta, saliese o no de sus labios, Corominas se descuelga con una respuesta enigmática: “¡Ah! Yo de eso no tengo ni idea”.
Sorprendente revelación la que nos hace el personaje, pues siendo él presidente de los masones españoles y no sabiendo si ocho, tres o doce de los ministros en activo están bajo su manto protector, se nos da pie para pensar lo mal organizada que está hoy la masonería patria, algo incompatible con su gusto por la razón y la inteligencia.
A continuación, el informante se plantea una hipótesis: “Y si fueran masones, ¿qué?” Para responderse: “No tiene ninguna importancia, porque a nadie se le pregunta si es de Falange Española”.
No podemos estar de acuerdo con el señor Corominas por un motivo muy sencillo, pues si existiesen ocho ministros de Falange, coincideremos en que a todos los españoles interesa conocerlo. Después, cada cual deducirá consecuencias positivas o negativas del dato, según los barrios y según los resultados.
En cualquier caso, de su comparecencia en la prensa nos quedamos con el siguiente balance informativo: usted no ha dicho nada de los ministros, los ministros pueden ser masones de ocho en fondo, o por el contrario, pueden ser de Falange; ser masón no tiene ninguna importancia y cuando los españoles ignoran a quién echarle las culpas, se las echan a la masonería. Oído, cocina.
Demasiado simplista. ¿No ve, señor Corominas, que la identidad de Garganta Profunda ya no es un misterio? A este paso pronto piarán en Salsa Rosa los iluminatti y el Priorato de Sión.

El decálogo de los 80

Jueves, 2 de Junio, 2005

Abriéndose paso a través de la marabunta mediática, llega a nuestros oídos puntual noticia de que la pareja formada por Percy y Florence Arrowsmith, de 105 y 100 años de edad respectivamente, acaba de celebrar el pasado día 1 su 80 aniversario de bodas, las bodas de carbono 14, por lo menos.
Si en cualquier momento una celebración así es motivo admirable, con la que está cayendo, el aniversario de los Arrowsmith adquiere tonalidades épicas, arqueológicas y etruscas.
Como no podía ser de otra forma, el hábil periodista que informa desde Londres sobre el récord del matrimonio más longevo y de mayor edad se interesa por el secreto del éxito. Quiere saber qué régimen comparten los felices enamorados para mantener una armoniosa convivencia durante tanto tiempo y los Arrowsmith responden con un decálogo que podemos condensar así:
1.- El amor no significa no tener que decir nunca “lo siento”, sino decirlo cuantas veces sea necesario y/o innecesario. 2.- Como su propio nombre indica, una convivencia duradera no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. 3.- Bajo ningún concepto deben acostarse enemistados los miembros de la pareja. Y si el enfado persiste, mantenerse de pie hasta caer rendidos. Ya verán cómo todo se ha pasado a la mañana siguiente. 4.- Ambos deben utilizar muy a menudo la expresión “Sí, querido” o “Sí, querida”, aunque el tema del que se esté tratando les importe un rábano. 5.- Los aspirantes al récord deben sustituir del pensamiento la frase “Sólo nos ocurren desgracias”, por la de “Qué pocas desgracias nos ocurren”. 6.- Asimismo, deben pensar a cada instante que no hay situación mejor. Y que si la hay, no están allí. 7.- Aplicarán el principio de que todo problema tiene una solución, y en el caso de que no la tenga, convencerse de que no es un problema; que es así.
Los Arrowsmith añaden otros mandamientos políticamente incorrectos, pero que en su caso han funcionado. Se trata de acompañar las comidas de jerez, y las cenas, de whisky. No dicen si mucho o poco, pero a tenor de su curriculum, ha de ser lo justo.

“Creo que hemos sido muy bendecidos”, dijo Florence, de 100 años, a la BBC. “Todavía nos queremos, eso es lo más importante”.

Preguntados por su secreto, Florence dijo que uno nunca debe tener miedo de decir “lo siento”.

“Uno nunca debe irse a la cama enemistado”, dijo, mientras Percy, de 105 años, dijo que su secreto para la felicidad marital eran tan sólo dos palabras: “Sí, querida”.

La pareja tiene tres hijos, seis nietos y nueve bisnietos y están preparando una fiesta. “Me gusta el jerez en la comida y el whisky por la noche y estoy deseando muchísimo ir a mi fiesta”, dijo Florence.

Que sais-je?

Miércoles, 1 de Junio, 2005

Por muchas y variadas razones que se quieran ver como causantes del rechazo a la Constitución europea, lo cierto es que con el texto actual, con ese proyecto tal como está, no se puede ir ya a ninguna parte. El apagón europeísta, como el analógico, es prácticamente inevitable, aunque mantenerlo encendido sea técnicamente viable.
El eje franco/alemán con ribetes italianos y españoles, con el PSOE y el PP de la mano, debe reconocer que Europa es un gran proyecto y como tal merece un nacimiento más lucido y más lúcido del que está teniendo. La crisis es morrocotuda y nadie está hoy en condiciones de predecir por dónde van a ir los nuevos derroteros, salvo para constatar que efectivamente, han de ser nuevos.
Por cierto que el PP, votante del Sí con la boca pequeña y entre dientes, estará llorando cuán hermosa ocasión perdieron para desmarcarse del Gobierno y poder brindar ahora por el fracaso. Bien entendido que este pinchazo no debe ser un especial motivo de alegría para nadie que no milite en el euroescepticismo radical, es decir, en la negación de Europa.
Las posibilidades que se atisban en el horizonte son básicamente dos: seguir adelante con los referéndums, a la espera de culminar el proceso previsto y una vez conocido el panorama global, tomar decisiones. O tomar decisiones sin esperar a más. Ignoro si eso es factible o qué otras vías cabe emprender. Que sais-je? En estas condiciones no parece aconsejable aspirar a grandes acuerdos, sino establecer un periodo para el sosiego y la reflexión.
“El proceso europeo no se detiene”, se oye a la desesperada. No se detiene porque sería tanto como intervenir en el movimiento de traslación terráqueo, pero tampoco hay que ser tan ingenuo como para lanzar el mensaje de que todo va según el plan previsto, porque no es así.
Los referéndums los carga el diablo, dicen. Éste, desde luego que sí.