Archivo de Abril, 2005

Botellón y voto

Domingo, 10 de Abril, 2005

De norte a sur y de este a oeste, la actualidad de cientos de ayuntamientos españoles está marcada por la celebración de botellones, la protesta de los vecinos y las diversas reacciones que la autoridad competente adopta en cada caso.
Echando un rápido vistazo a todas las ciudades donde botellón es sinónimo de conflicto se obtiene un perfil de comportamiento que va desde la violencia _ agresiones a vecinos, cruces de coches en la calzada _, a los destrozos _ se arrancan árboles para improvisar hogueras _, y a las molestias varias _ gritos cavernícolas y músicas antisueño durante toda la noche _.
En algunos lugares se ha optado por alejar el botellón hasta zonas deshabitadas, con dotación de autobuses para el acarreo de los participantes; en otras se estudia atacarlo por medio de limitación de decibelios que afecten igualmente al ladrido de los canes, al ensayo con instrumentos musicales y a la realización de trabajos de bricolage de 22 horas a 8 de la mañana; y en otras aun no saben muy bien qué hacer.
En la gran mayoría de esos lugares afectados se escamotea el debate sobre la presencia en dichas concentraciones de menores de edad y el porcentaje de ellos que acaban la noche en el servicio de Urgencias de cualquier centro hospitalario, como si el botellón fuese un derecho adquirido y reconocido por la sociedad. “Pobrecillos, pasan toda la semana estudiando y bien se merecen el pedo de los viernes”.
Discutirles ese derecho y afirmar que además de social, se trata de un problema policial cuando se incumple la ley, suena a reaccionario y aquí somos todos más demócratas que Solón y el Areópago juntos. Cuanto más multitudinario sea el botellón, más votos están en juego y los que hoy son menores, dentro de dos o tres años cotizarán ante las urnas como el que más. De ahí que su pedo sea sagrado.

Espíritus y maldiciones

Sábado, 9 de Abril, 2005

Tres titulares del día: El fantasma de Lady Di sobrevuela la boda de Carlos, Lola Flores se aparece a una amiga, y tres, la maldición de los Grimaldi toca ahora a Ernesto. Aquí está pasando algo con los poltergeist y nosotros tan tranquilos, sin crear una comisión al efecto, ni nombrar a un Alto Funcionario para las relaciones con el Más Allá.
Que Diana haya sobrevolado este mediodía el ayuntamiento de Windsor tiene un antecedente en los dos fantasmas que se dejaron ver tras las ventanas del edificio madrileño homónimo, pero que la Faraona vaya de visita a casa de su amiga Caballero sin haber llamado a su familia, da que pensar. ¿Por qué sabe Caballero que se trata de Lola? ¿Trocó las cadenas por crótalos y el sudario por faralaes?
Si a ello añadimos la maldición de los Grimaldi como ente decisivo en la vida de los regidores monegascos, el común de los mortales ha de pensar por fuerza que su vida es muy vulgar y apegada a la tierra, pues el único fantasma que se presenta con regularidad en su cuarto de estar es el tío Rudesindo, siempre presumiendo de sus móviles de última generación.
Desde cualquier punto de vista ha de resultar ventajoso no tener encima una maldición de origen incierto que, como a los Kennedy, se las hace pasar canutas con accidentes de variada especie, atentados y defenestraciones.
De todos los ectoplasmas de la jornada, sin duda el más interesante es el de Diana. Según sus admiradores, le ha tocado vivir, o algo así, el peor día de su no existencia y por eso está que se sube por las paredes y fuma en pipa. De entre ese grupo nadie duda que está tramando alguna gamberrada contra su ex. Éste entró en Windsor arropado por admiradores que defienden su boda por amor y desafían al ectoplasma de la princesa con carteles que le espetan a la cara, o lo que tenga: “Quien no haya pecado, que tire la primera piedra”. Chúpate esa mandarina. ¡Cómo se está poniendo la actualidad!

Mano dura

Jueves, 7 de Abril, 2005

Por lo que ahora se descubre, maridos y mujeres no tienen obligación legal de compartir las tareas domésticas. En cuanto se reforme el Código Civil con una enmienda del PNV, sí.
Cuando eso ocurra, ya no valdrá escudarse en las obligaciones vigentes de “vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente”. Algunos varones interpretaban ese último mandato de “socorrerse mutuamente” como algo relacionado con el sexo y las sábanas. Pero se acabó la vaguería. Gracias a los vascos, y en contra del PSOE, muy pronto, cada plato sucio, cada taza usada, cada pantalón por planchar, cada culo de niño por limpiar, tendrá un valor en el cómputo doméstico y la pareja se repartirá los puntos obtenidos en busca de que los dos casilleros sumen lo mismo a fin de mes.
A tal efecto se instalarán en todos los domicilios unos contadores, a semejanza de los existentes para el control del agua o la electricidad, que serán revisados por la directora general para la Igualdad, o por quien ella designe.
No sólo estamos de total acuerdo con la reforma del Código, sino que apoyamos la instalación de los contadores cuanto antes, pues ya se sabe que el macho español es sumamente escurridizo a la hora de manejar el spontex. Distinto es que se les libre del servicio militar y de la bayoneta, a que pasen por esta vida sin limpiar ni una sola vez su servicio con bayeta.
Lástima que la reforma no incluya a los hijos en la asunción de responsabilidades caseras. Nos referimos a los hijos mayores, a los que ya han cumplido los cinco añitos. También ellos deberían estar obligados a fichar en el contador. Y si no puntúan, no hay ni para condones.
En cuanto al resto de la familia y/o invitados que puedan estar ocupando plaza en el domicilio, ya se estudiará en otra enmienda.
Eso sí, abuelos y mayores de 54 quedamos exentos por los servicios prestados en el cuartel.

La pésima educación

Jueves, 7 de Abril, 2005

En Urbanidad nos enseñaban a ceder la acera a los mayores, a guiar invidentes en los pasos de cebra y a respetar el desfile de los cortejos funerarios sin que en ningún caso nos preguntásemos por los antecedentes policiales de los peatones, de los ciegos o de los muertos. El niño bien educado abría la puerta y dejaba libre el tránsito a los adultos sin necesidad de informarse previamente sobre la catadura moral de cada individuo. No había excepciones. Nunca se justificó decir: “Usted quédese ahí, que prevarica como un cosaco”. Ni mucho menos se discriminaba entre señoras virtuosas y putas recatadas. ¿Quién eras tú para juzgar a nadie? Y mucho menos, para hacerlo delante de un cadáver, que por muy atroz que hubiese sido en vida, era ya un proyecto de polvo universal.
En ese espíritu democrático e igualitario nos dieron educación durante la dictadura. A la vista del comportamiento de ciertos diputados, podría decirse que en democracia se educa con otros criterios basados en la discriminación, el capricho y el me da la gana.
Hace falta ser merluzo del pincho para regatear un comportamiento de estricta urbanidad ante un fallecido. Hace falta ser engreído y presuntuoso para creerse superior a esa persona, al presidente del Congreso que propone el saludo y al Congreso mismo, que debe representar el paradigma de la buena educación.
En el caso que nos ocupa no se estaba realizando un análisis político – moral del personaje fallecido, momento en el cual sí caben críticas y discrepancias. Se le estaba despidiendo con los honores que corresponden a un hombre cuya figura lleva pareja la representación religiosa de más de mil millones de congéneres, y por lo tanto, el feo que protagonizan estos ocho chisgarabís no lo recibe sólo quien se ha muerto, sino todos los que en ese momento se sienten de luto.
Los maleducados están de enhorabuena. Ya ocupan escaños parlamentarios.

Los tres príncipes

Miércoles, 6 de Abril, 2005

Que la capital de la ruleta y la prensa rosa haya perdido a su príncipe tres días después de que el Vaticano perdiese al suyo, no dejará indiferentes a los destripadores de paradojas, ni a los creadores de chascarrillos. Estos últimos ya han lanzado la teoría de que ambos personajes se han muerto para no asistir a la boda del tercer príncipe, Carlos de Inglaterra, con Camilla.
La prensa inglesa, tan flemática ella, no duda en exponer a los cuatro vientos su convencimiento de que el enlace del de Gales está maldito, e igual que harían los augures romanos, los druidas celtas o los magois babilonios, aluden a conjuros en su contra, a fuerzas telúricas que se sublevan y al espíritu de Lady Di, que se retuerce en su tumba en busca de acomodo. ¡La Virgen!
Teniendo en cuenta que la Ciudad del Vaticano y Mónaco son los símbolos estatales de lo sagrado y lo profano, los acontecimientos han trincado a Carlos con una pinza invisible alrededor del escroto. Con lo que eso duele. Así no es extraño que masculle delante de los fotógrafos eso de “¡Marditos roedore!”
La cosa se pone fea del todo cuando Isabel II se percata de que el sábado, segundo día señalado para la boda, ¡se cumple el tercer aniversario de los funerales de la Reina Madre!, un detalle que al príncipe, con todo lo que le está cayendo, se le pasó desapercibido.
Como al firmante le encanta nadar contracorriente, hace tiempo que militamos en las filas camillistas, un reducido grupo de personas a las que nos cae gorda Lady Di y nos rendimos ante la adúltera, por la sencilla razón de que han demostrado estar muy a gusto juntos, hablando de sus filosofías o viendo un ciclo de Carl Dreyer, actividades impensables en compañía de la princesa de corazones.
Por lo tanto, pese a los signos del cielo, queremos enviarle a Carlos un mensaje de ánimo y el deseo de que su amor se imponga ante tanto funeral.

Tiempo de rascar

Martes, 5 de Abril, 2005

¿Cuál sería el tiempo de cobertura ideal que contentase a papistas y no sulfurase a pejigueros? ¿Cuatro, cinco horas? ¿A qué deberían dedicar las televisiones el tiempo sobrante? ¿A teletienda, a telebasura o a Telerelu?
Aseteados por tanta pregunta sin respuesta asistimos a la resaca sobre el tratamiento dispensado por todas las televisiones del mundo a la muerte de Juan Pablo II, cuando todavía faltan muchas conexiones con Roma, muchos especiales informativos y mucho divino reportaje.
Es excesivo, proclaman con voz autosuficiente ilustres comentaristas y tertulianos. Las televisiones son gilipollas, nos hacen pensar con sus críticas; podrían haber estado discutiendo si la prima de la novia de Paquirrín sale con un banderillero, y sin embargo, venga Roma, venga Roma.
Cuando el crítico afina el dardo, el riesgo de resbalón es más notorio. Así. Rosa Montero expone en su columna: “Digamos, en fin, que desconfío de todas las manifestaciones masivas humanas en las que la álgida explosión de las emociones colectivas anula el raciocinio individual”. No dijo lo mismo cuando las mareas humanas recorrían las calles al grito unánime de No a la guerra, ni se dudó entonces de que los manifestantes sufriesen la anulación del raciocinio por verse envueltos en la masa. Cierto que un estadio de fútbol repleto de aficionados, una avenida a rebosar, o una plaza de San Pedro atiborrada contagian las emociones, pero cada uno de ellos ha querido estar allí libremente para eso, para confundirse con todos en el mismo sentimiento y gritar gol, paz o viva el Papa. De modo que no me vengan con cuentos que sólo valen cuando nos convienen.
Quizás a muchos les moleste comprobar que la única referencia moral que predica elevados pensamientos teístas, pese a sus defectos humanos, sus errores históricos y sus intereses terrenales, siga recibiendo masivas simpatías. Pues que se rasquen.

Cocinar a papá

Lunes, 4 de Abril, 2005

La prensa de hoy alerta sobre la existencia de dos o tres canciones bakalao de contenido xenófobo. Son originales de un tal Dj Syto y están teniendo amplio eco desde su centro emisor de Castellón.
No se sabe muy bien si se trata de baladas o de balidos, dado el carácter cabrito de su compositor. Una de las canciones denunciadas es el bonito tema que lleva por título Me cago en esos putos rumanos, y la otra se anuncia como Facha vs. Moro. En un principio, la novedad canora parece seguir la estela de otros éxitos mediáticos, como la pieza teatral Me c. en Dios, de Íñigo Ramírez de Haro, estrenada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, o el vídeo Cómo cocinar un Cristo para dos personas, biblia teológico – gastronómica del pensador Javier Krahe.
Teniendo en cuenta que desde hace años circulan por la red, o por la redecilla, letras de bakalao, rap, hip hop y demás zarabanda, en las que se incita al tierno oyente _ sólo un oyente tierno es capaz de sobrevivir a un minuto de ese ruido _ a cocer a sus padres, a quemar el instituto, a descuartizar a la señorita de Francés, a dinamitar el ayuntamiento y a obtener gravilla con las piedras de la catedral de Burgos, sorprende que sólo se alce la voz de alarma ahora que les da por los rumanos. Por cierto, en este caso se conforman con cortarles las manos _ quizás por la magnífica rima conseguida _, mientras que en otro de los temas, a una abuela, con enaguas y todo, la sumergen en aceite hirviendo. Pues ir viendo la manera de corregir la situación, ya que si no hay dudas en afirmar que la xenofobia es pelo de diablo; el parricidio, el vandalismo y el talibanismo cultural tampoco son moco de pavo. De modo que, puestos a denunciar letras de canciones, deberíamos empezar por las que aconsejan hacerse a papá y mamá a la pepitoria, para seguir luego con las antirrumanas sin solución de continuidad. Al fin y cabo, papá y mamá están más cerca de los fogones y al niño le puede dar por la cocina en cualquier descuido.

La enfermedad

Domingo, 3 de Abril, 2005

La noche del sábado me cuentan dos historias en el convencimiento de que son de mi agrado. La primera la protagoniza un hombre _ de Lugo, me aseguran _, que hace diez años es diagnosticado de una grave enfermedad. Sale de la consulta con la firme resolución de ignorar todo cuando ha oído en ella y hoy es el día en el que sigue tan campante. El narrador plantea dos explicaciones, o es un diagnóstico erróneo, o este señor le ha ganado la partida al mal por la vía del menosprecio.
El segundo relato es el de una madre que acude al médico porque sus dos hijos son víctimas constantes de alergias y asma. Examinado el caso, el galeno determina que se trata de una madre superprotectora. Le recomienda que deje tranquilos a sus retoños; es decir, que no les hable de vientos, de fríos ni de miasmas malignos, y al cabo de poco tiempo desaparecen los síntomas sin más terapias.
Las dos historias surgen mientras en la tele desfilan rostros llorosos allá donde enfocan las cámaras. Se habla entonces de la agonía pública del Papa, de ese deterioro físico que Juan Pablo II no quiso sustraer nunca de las miradas y que mantuvo expuesto hasta poco antes de su muerte. Las opiniones se dividen. Quienes creen que debió haberse evitado, por ser imágenes de tortura y sufrimiento, se las ven con quienes piensan que el Papa va más allá de los diagnósticos que le aconsejan no ejercer. Él se considera fuerte y con ánimo para seguir y así lo hace porque su mensaje es mucho más optimista que el de los que pretenden jubilarlo hace ya varios años.
El hombre de Lugo, el médico de la alergia y el Papa caminan contracorriente. No tratan la enfermedad como se espera y entonces la enfermedad se desconcierta, se retrasa o desaparece.
Y si no es así, al menos da para contar unas historias mucho más divertidas y alegres que sus contrarias, con el hombre muerto, los niños congestionados y el Papa jubilado.

La vida a revisión

Sábado, 2 de Abril, 2005

La defensa a ultranza de actitudes revisionistas está expuesta a un doble peligro. Por una parte, se tiende a marear la perdiz de lo que no tiene vuelta de hoja desde los sumerios; y por otra, se ignora que al día siguiente, otro revisionista vendrá que tu reforma cambiará.
Las sucesivas leyes sobre educación constituyen la demostración palpable de que una vez iniciada la pendiente revisionista, no hay Sísifo que la detenga en la cumbre. Cada ministro del ramo, cada partido victorioso en las urnas, quiere dejar su impronta justificándose en los cambios anteriores y cuando nos queremos dar cuenta de lo que se legisla, acabamos por darle al alumno la autoridad que se les resta al profesor. Estupendo. De ser los penúltimos del mundo en variadas disciplinas, pasaremos a ser los primeros en ganado asnal.
Pero no sólo es la educación en todas sus vertientes el plato favorito de los revisionistas. En los últimos tiempos se observa también un inmenso afán por manosear el derecho a la vida y por imaginar supuestos en los que es lícito darle matarile a un congénere. Enfermos, ancianos, malformados y afectados por diversas parálisis son las piezas predilectas de estos depredadores hitlerianos que sólo quieren ver a su alrededor efebos con tabletas de chocolate en el abdomen y mozas de elásticas piernas y escote reventón. El asesinato legal de Terry Schiavo, el paralelismo de Mar adentro con la propaganda nazi de extermino _ lo descubrió Juan Campos Calvo-Sotelo comparándola con la película Ich klage an _, las voces que se alzan reclamando para el Papa o para Rainiero el inmediato descanso eterno son auténticos misiles contra el sueño alquimista del elixir vitae, que mantuvo desde el principio de los tiempos la certeza de la existencia como bien supremo y que es compatible con la eutanasia, pero no con vulgares asesinatos.

Fina casquería

Viernes, 1 de Abril, 2005

Aznar está fuera de la lucha política diaria, no depende de las encuestas sobre intención de voto, ni se sienta en el Congreso. Ésas son las vísceras.
Rajoy se ha tomado la legislatura como un maratón que gana quien llegue más fresco al final y quien esté más centrado. Ésa es la cabeza.
El vídeo del que hoy tanto se habla no es más que la escenificación de la impotencia de Aznar por devolver la pelota del 14-M. Es un hecho objetivo que ZP y su partido se volcaron contra el PP en las horas previas a la votación del año pasado aprovechando la masacre y despreciando cualquier otra interpretación de la misma. Aznar se vuelca ahora contra el PSOE y su líder, acusándolos de ganar por coacción antidemocrática. Es un ojo por ojo, es el revés con el que se devuelve La pelota vasca, la misma moneda del Hay motivo y el remite a la malhadada jornada de reflexión. Fina casquería de vísceras panfletarias, que si realiza la izquierda contra la derecha, habrá que admitir también en dirección contraria.
Pero si Rajoy se desmarca es porque no quiere verse envuelto en la reyerta. No le interesa cuestionar la legalidad del triunfo de ZP, sino el fracaso de su gestión. No quiere forzar una división entre derecha e izquierda, porque eso es visceral y de muy malos recuerdos para todos los españoles sensatos. Prefiere ejercer la oposición en ámbitos parlamentarios y ganarle al presidente por la mano, cara a cara, como hizo en el pleno sobre Ibarretxe.
La casquería la utiliza quien no tiene otros medios y se desespera. Tampoco vamos a decir que no tenga derecho a ello, especialmente si su promotor ha sido zaherido y vilipendiado con saña haciéndole responsable, nada menos, que de las 198 víctimas de Madrid, el antecedente panfletario de estos lodos.
Si Aznar hubiese sido derrotado en las urnas y siguiese hoy como jefe de la oposición, el vídeo de marras no se habría grabado.