Archivo de Noviembre, 2004

Renacimiento XXI

Miércoles, 10 de Noviembre, 2004

Los columnistas vivimos una época dorada. Son tantos los frentes abiertos de estúpidas discrepancias que cada día amanece con un inmenso tapiz de posibilidades donde meter el diente sin peligro de meter a su vez la pata, pues se opine lo que se opine, existe la absoluta garantía de que algún jerifalte ya se ha manifestado con memeces mayúsculas que transforman las obras completas de Jesulín de Ubrique en piezas exquisitas de oratoria sagrada.

Como han desaparecido la mesura, la contención, el buen decir, la modestia y otras virtudes que aquilataban los juicios y graduaban las novedades, hoy te levantas de la cama inmerso en un mar de dudas: ¿Permanecerá en su lugar la catedral de Burgos? ¿Estará obsoleto mi ordenador? ¿Se habrán cargado ya la ciudad romana? ¿Seguirá vigente el Código Penal? ¿Se impondría ya el santo sacramento de la eutanasia? ¿Habrán secuestrado La ciudad de Dios, de san Agustín? ¿Serán frontera los Pirineos? ¿Se podrán casar tres odontólogos con siete anestesistas?

Y en esto llega la Unesco para decirnos que la calidad de la enseñanza en España es de lo peorcito que hay; es decir, que el alumno puede atravesar nuestro sistema educativo como el Espíritu Santo operó en el vientre de María, sin mancharlo, ni romperlo, eso sí, aprobándolo todo y con nota.

¿A qué escuela asistieron estos señores que despiertan cada jornada con ánimo de renovar el mobiliario, como si los siglos anteriores, desde la biblioteca de Alejandría a la Institución Libre de Enseñanza, hubiesen estado regidos por cenutrios a la espera de su milagroso advenimiento? La Unesco nos responde: en una escuela española, circunstancia que sirve para explicar algunas cosas. No es que los renovadores sean listos, es que se creen muy listos, y no hay agente destructivo más poderoso que el ignorante que se tiene por sabio.

La piscina

Martes, 9 de Noviembre, 2004

Si alguien habla de los diez millones de españoles que apoyaron al PSOE el 14-M es señal inequívoca de su afinidad con el PP.

Si eleva esa cifra a once millones, se trata de un ciudadano encantando con el triunfo de Zapatero.

Para no transparentar ningún tipo de tendencia, el ciudadano debe cifrar el respaldo recibido por el actual Gobierno en 10.909.687 votos exactos.

Si un español dice que la piscina climatizada de la academia de la Guardia Civil, sita en Valdemoro, se desaloja de agentes cada vez que la esposa del presidente del Gobierno acude a ella para recibir clases de buceo; es señal de su afinidad con el PP.

Si dice que Sonsoles Espinosa acude a la piscina fuera de horario, que no se desaloja a nadie y que simplemente va a “practicar buceo”; quien habla es afín al PSOE.

Para no transparentar ningún tipo de tendencia política al referir este suceso bastará decir que Sonsoles Espinosa se moja en la piscina de Valdemoro, ignorándose si sabe bucear o aprende, si los guardias civiles entran o salen de ella cuando llega Sonsoles y que se desconoce si el resto de los ciudadanos también podríamos sumergirnos en esas aguas tan calentitas, aguas beneméritas que les llaman.

El efecto norteamericano, donde sólo te dejan ser paleto republicano cavernícola, o pijo demócrata reconvertido, parece adueñarse también de la España neocon _ ya sabe, neoconservadora _, desterrando para siempre aquella singularidad patria que nos distinguía del resto del planeta, porque aquí había 36 millones de partidos políticos, uno por habitante. Después vino la UCD y la lista se redujo bastante.

Sinceramente, lo de Sonsoles y la piscina no debe escandalizar a nadie. ¿Qué diríamos de una esposa del presidente del Gobierno que no sepa bucear? Su deber es estar en el fondo de las cuestiones y no quedarse flotando en la superficie como la botella.

Espejos

Lunes, 8 de Noviembre, 2004

Está demostrado que ciertos personajes carecen de espejos en sus domicilios, porque con tal de que se viesen reflejados en ellos un ratito al día, bastaría para evitar que hagan del ridículo una profesión, y del disparate, un anhelo.

Lo que se ha montado alrededor de las traducciones de la constitución europea es de traca, nada extraño si tenemos en cuenta que entre valencianos anda el juego. Maragall pasa de lo civil a lo criminal con una facilidad asombrosa, y si un día quiere dinamitar al Gobierno por darle carta de naturaleza al valenciano, al día siguiente rectifica y se tranquiliza como los niños después de las perrenchas.

Su socio Carod vive agazapado en alguna parte de la Diagonal esperando el vuelo de alguna perdiz lingüística como ésta de la constitución, el paso de algún conejo de banderas, o la carrera de un jabalí de agravios históricos, de hockey patín, o de patatín patatán.

Cuando eso ocurrre, monta su escopeta y dispara. Hasta ahora no ha dado ni una, pero al tío le sirve para tener fama de cazador. En el caso que nos ocupa, de los labios de Carod ha salido esta hermosa frase con forma de petición al Gobierno “para que acabe con el espectáculo impresentable que ha generado alrededor de la unidad científica de la lengua catalana”.

Si este señor tuviese un espejo en casa se daría cuenta de que el único espectáculo impresentable conocido va con él a todas partes. En cuanto a la unidad científica de la lengua catalana es tan fuerte y poderosa como la unidad científica del latín, del sánscrito y del arameo, todos juntos, y mire usted de lo que les ha servido.

A Franco también le gustaban mucho esas grandilocuencias y se pasaba el día con unidades indisolubles, destinos en lo universal y prosopopeyas semejantes, pero jamás le oímos apelar a la unidad científica del castellano, quizás porque no se lo creía ni él. Carod va mucho más allá, porque él ha logrado soñar en catalán.

Zipi y Zape

Domingo, 7 de Noviembre, 2004

Perdonen quienes ya conozcan los hechos, pero lo cierto es la historia impactó nuestro ánimo como ninguna otra lo había conseguido desde la lectura de La metamorfosis, hace ya un porrón de años.

A grandes rasguños diremos que sucede lo siguiente: Un matrimonio español adopta a dos hermanos rusos, supuestamente acogidos en un orfelinato. Desde su llegada, las criaturitas comienzan a comportarse como Zipi y Zape, pero a lo bestia. Nada escapa a su maldad intrínseca, aunque los principales destinatarios de la violencia que generan son sus nuevos padres. Éstos piensan que los pobrecillos sufren problemas de adaptación a la realidad española y cosas así, que suponen más o menos normales dentro de su desconocimiento del mundo del niño. Sufren, pero viven en la confianza de que con el paso del tiempo, los indómitos esteparios reculen y juntos puedan vivir el ansiado ambiente familiar al que aspiran desde su periplo por tierras de cosacos. Los años pasan y los jenízaros no cesan en su labor vandálica y destructora. A punto de cumplir los 18 el mayor de ellos, los padres descubren la verdad. Zipi y Zape no son huérfanos, sino hijos de una señora, rusa ella, que los alecciona para que vengan con el malévolo plan de procurarles las mayores desgracias a sus padres adoptivos, de modo que se mueran cuanto antes para así cobrar la herencia y regresar a los brazos de mamá, con la que disfrutar del dinero en amor y compañía rusa.

El matrimonio de españoles, claro, quiere devolver la parejita a su lugar de procedencia y nos cuentan su calvario para que ningún otro matrimonio en trance de adoptar caiga, como ellos, en ese alucinante viaje hacia los rincones más sórdidos del género humano.

Aunque queremos pensar que se trata de un hecho aisladísimo, los niños aseguran que tienen otros dos hermanos adoptados por ahí adelante en idénticas circunstancias. Buen domingo.

La ley de Voltes

Sábado, 6 de Noviembre, 2004

Pedro Voltes Bou es uno de los historiadores españoles ortodoxos más heterodoxos, pompa y circunstancia que confiere a su obra un barniz de indudable interés y amenidad, como antes tuvieron sus crónicas urbanas de Barcelona publicadas en La Vanguardia.

En uno de sus ochenta libros, La historia inaudita de España, Voltes establece un decálogo de leyes que a su juicio se repiten a lo largo de los siglos históricos, y posiblemente, también de los prehistóricos.

Uno de los enunciados del decálogo afirma que cualquier sistema político, forma de Estado o de poder en España produce una bolsa de individuos considerados o autoconsiderados “enemigos del régimen”, como si arrastrásemos una maldición cainita que nos imposibilita para concebir un marco estable donde las alternancias en el gobierno no supongan en cada ocasión nuevas convulsiones internas que hagan peligrar no sólo la estabilidad de los gobernantes de turno, sino la del propio sistema.

No vamos a poner ejemplos, pues para ello dedica Voltes ése y otros libros que no nos caben aquí. Si lo recordamos ahora es porque se cumplen 20 años de su aparición y los hechos se emperran en dar la razón a este insobornable y polifacético observador de la historia. La estabilidad que surge de 1975 y que por momentos parece la llegada de España a un puerto de destino sin cainismos, ni revanchas y con espacio para todos, está siendo atacada por activa y por pasiva, con el agravante, esta vez al menos, de que sus principales promotores son los que más cerca del poder están.

La ley de Voltes amenaza con cumplirse una vez más después de unas décadas en las que nos las prometíamos muy felices, excepción hecha de la minoría que prefiere mantenerse al margen del marco constitucional y que precisamente ahora mismo está reconsiderando su regreso al redil de la convivencia política.

Talibanes

Viernes, 5 de Noviembre, 2004

Dejamos a Bush mientras se relame los bigotes como el gato que se acaba de comer una sardina y volvemos la mirada hacia el interior, donde se siguen produciendo hechos trascendentales. No, no nos referimos a las leches que le atizaron a Paquirrín en un pub de Sevilla por ser pelín chulángano, ni a la L que recupera Paco Vázquez para A Coruña, ni al partido de hockey España-Cataluña que no se va a celebrar. Nos referimos al acuerdo de la comisión de Administraciones Públicas del Congreso que insta al Gobierno, sin votos en contra, para que retire de las vías públicas la simbología del franquismo que haya podido quedar suelta por ahí.

Los españoles estamos gozosos por tan oportuna medida, y ya no digamos los arqueólogos, pues dentro de poco, yugos y flechas serán objetos de su competencia. Podíamos aprovechar el tirón destructivo y demoler también El Escorial, porque al fin y al cabo Felipe II fue un dictador de armas tomar. Los vestigios romanos tampoco deberían salvarse de la purga, puesto que ni Augusto, ni Tiberio acceden al poder a través de unas elecciones libres y democráticas. Iglesias y catedrales, ídem del lienzo, pues España es un Estado laico hasta las cachas. Lástima no disponer de una pirámide con bajorrelieves de Isis, Osiris y Set para demolerla también. ¿Quién reza hoy a Isis? Algún chalado quedará en las Alpujarras, pero nada más.

Para esta labor deberíamos contar con la experiencia y savoir faire de los talibanes, que se han cargado simbología caduca por un tubo. Les invitamos un fin de semana y nos dejan la península como los chorros del loro.

Ahora bien, como la época debe dejar su impronta para la historia, al tiempo que se fulminan todas estas cosillas del pasado, tendrían que cincelarse los nuevos símbolos representativos. ¿Qué les parece levantar el monumento al condón en el Valle de los Caídos?

Ave Bush

Jueves, 4 de Noviembre, 2004

Ave Bush, seguirán diciendo los marines si Ohio no desmiente la victoria anunciada por Andrew Card a media mañana de ayer. Ave Bush, si se confirma el segundo mandato del presidente que vio caer las Torres Gemelas y tomó su fusil para vengar la única agresión sufrida por la Unión de Estados en su territorio, excepción hecha de Pearl Harbor, que queda fuera del continente.

La confirmación de ese resultado revalida también la vigencia del aserto militar que aconseja no cambiar de comandante en jefe de las tropas mientras dura la guerra, aunque se esté perdiendo. Y es que en EE.UU., George Bush es hoy más comandante en jefe que presidente, más militar que político, más Patton que Truman.

Por eso los votantes no han querido darle el gustazo a Osama Bin Laden de ver cómo cae derrotado su feroz enemigo, pues por mucho que Kerry hubiese podido ser tan enemigo o más, al saudí se le facultaría para presumir de haberse cargado políticamente a dos de los protagonistas de la foto de Azores. De manera que Al Qaeda debe contentarse con la cabeza de Aznar.

Tampoco han querido darles por el palo a todos los que disfrutaron estos últimos meses pintándole cuernos y rabo, a todos los que, como el Gobierno español, le afearon esa costumbre que tienen los norteamericanos de defender su posición de imperio repartiendo bombas entre las provincias díscolas.

No, no parece que hayan hecho nada de eso por mucho que duela a sus críticos. La Ser quiso abrir hoy sus informativos con una frase grandilocuente y dijo: “Ha ganado Bush, ha perdido el mundo”.

La frase es preciosa, pero para llenarla de sentido, si se hubiese producido el caso contrario, la emisora tenía que estar dispuesta a iniciar su noticiario anunciando: “Ha ganado Kerry, ha ganado el mundo”, y eso sí que es mucho decir.

A ver ahora qué pasa con Palmou.

A las barricadas

Miércoles, 3 de Noviembre, 2004

 

emb_westendorp11Una joven norteamericana, con todos los rasgos exigibles para ser la Nancy de la tesis que escribió Ramón J. Sender, es encuestada por una televisión en las calles de Madrid. Le preguntan qué pasará si gana Bush y la muchacha contesta sin titubeos, pese a su irregular castellano: _¡Oh! Entonces todos los norteamericanos tendríamos que salir a la calle para protestar. Espero que salgan muchas personas en manifestación.

Las preferencias de la moza por el demócrata Kerry son indisimulables, pero ni ella misma es consciente de lo poco que valora la democracia, pues está dispuesta a recorrer la senda del golpe de estado si los resultados en las urnas no son los de su agrado.

Sería un espectáculo grandioso que las calles de Estados Unidos se inundasen de manifestantes protestando por lo que ellos mismos acaban de votar. Y ocurre que la opinión de la Nancy en España no es casual ni esporádica, pues cuentan las crónicas de allén de los mares que entre los círculos refinados se considera el voto a Bush como propio de brutos paletos aculturizados, es decir, un voto de segunda división, o lo que es lo mismo, un cañonazo a la línea de flotación de las democracias. Un millón de moscas pueden estar equivocadas, a mí no me gusta la mierda.

La perversión es tanta como la ignorancia, y hasta es posible que los propios candidatos estén interesados en marcar sus diferencias para animar al voto, pero de ahí a pensar que el actual imperio del planeta se está decidiendo entre un ex borrachín botarate y un compendio de virtudes humanistas, es de memos.

Como dijo esta mañana el embajador español allí, Carlos Westendorp, en cualquier caso la diferencia entre los candidatos es más de estilo que de otra cosa. Una maquinaria político / militar / industrial como la de Estados Unidos no se la juega a cara o cruz; de modo que Nancy hará bien en admitir el resultado, sea cual sea.

La religión laica

Martes, 2 de Noviembre, 2004

 

041110bautizocivil1En algunos ayuntamientos reverdece la iniciativa del alcalde de Alella en orden a celebrar un nuevo sacramento laico, cual es el bautismo civil. Los papás van con sus nenes a la casa consistorial y allí se celebra una ceremonia de ingreso en la sociedad. En el transcurso de la misma los neófitos reciben el espíritu democrático mediante la imposición del Código Civil, o en su defecto, de la Ley de Bases del Régimen Local, o de cualquier otra que se tenga a mano; no conviene ser muy rigurosos en esos extremos para evitar fanatismos.

Tras las fotos de rigor con los padrinos, el niño, embozado en la bandera republicana o en la camiseta de la selección nacional de hockey hierba, encabeza la comitiva dirigiéndose a Casa Manolo, donde se desgustarán gambas en gabardina, calamares a la romana y los típicos pastelitos laicos de la suerte laica.

Esta sucesiva sustitución sacramental de bodas y bautizos se verá incrementada en breve con la solemne celebración de las primeras comuniones laicas, donde niños y niñas abrirán la boca y sacarán la lengua para que en ella se depositen reproducciones comestibles de El espíritu de las leyes de Montesquieu.

En cuanto a la confesión laica no hay problema; ya se encarga el Centro Nacional de Inteligencia de que las deposiciones se realicen en tiempo y forma.

Se rumorea que la extremaunción laica va a correr a cargo de la Seguridad Social, que la efectuará minutos antes de la eutanasia, o bien todo junto en un paquete que incluye himno nacional, despedida y cierre.

Mayor complicación presenta el Orden Sacerdotal Laico, pues los agentes sociales aún no se han puesto de acuerdo sobre qué se puede hacer con un ciudadano que manifieste su vocación de sacerdote laico. Lo tienen fácil, se le encarga la administración de los nuevos sacramentos, y a otra cosa, mariposa.

Concesiones

Lunes, 1 de Noviembre, 2004

2000_espana-hb_emfe2000-tv1La telebasura es deleznable, pero la censura, la moralina, lo políticamente correcto y las multas por pasarse de la raya no lo son menos.

Para reducir lo primero y evitar lo segundo se recurre estos días a la autorregulación, aunque ese término es tan viejo como insustancial, pues o bien bajo él se enmascara un oculto significado de autocensura, o bien define lo que se viene haciendo en libertad desde Gutemberg. ¿Qué medio de comunicación no se autorregula, decide sus contenidos, el tono de su lenguaje, su afán culturizador o sus valores políticos más estimados? Todos lo practican, siempre que no tengan un poder censor superior que lo haga por ellos; verbigratia, España durante el franquismo, o Cuba durante el castrismo.

Lo que ocurre con la televisión en la España actual es una perversión mediante la cual el medio renuncia voluntariamente a su papel in-formativo y se deja arrastrar hacia los contenidos más deformantes porque ha comprobado que son los más fáciles de conseguir, los más baratos de producir y los más rentables de audiencia. Dado que las privadas tienen su origen en una concesión pública para prestar determinado servicio, quien lo otorga conserva la capacidad para decidir si el concesionario cubre o no los objetivos para los que fue elegido. Todo lo demás son monsergas y ganas de reconocer que no se sabe por qué se toman las decisiones.

Si el Estado considera de utilidad la existencia de las televisiones privadas, o deja libre el mercado y se crean las que éste aguante con emisiones de lo que les venga en gana; o las concesiones deben establecer claramente qué servicios ha de cumplir un medio de comunicación televisivo a cualquier hora del día. Porque en otro orden de cosas, si se concede un servicio público de sanidad, a quien lo reciba no le bastará con dar a los enfermos unas palmaditas de consuelo en la espalda. Tendrá que poner inyecciones.