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Infraestructuras

Jueves, 15 de Febrero, 2018

El cambio de nombres se les da de miedo, pero el resto no tanto

Es impresionante la actividad gerencial e inversora que desarrollan algunas administraciones, sobre todo las municipales. Asombra ver cómo son capaces de transformar las infraestructuras para mejorar las condiciones de vida de sus representados.

No son puentes, carreteras, puertos, túneles, escuelas ni hospitales. Ni siquiera jardines, voladizos y alcantarillados. Ésos son viejos proyectos que se hacían antes. Proyectos fachas, me van ustedes a permitir que lo diga. ¿Hay algo más facha que un pantano? ¡Pero si los hacía Franco!

Lo que hoy mola es cambiarles de nombre a las calles y multar a quien mencione en una conversación a aquel señor del Ferrol, de cuyo nombre no puedo acordarme, porque me multan.

Qué maravilla poder bautizar como 1 de octubre a una plaza que se llamaba de la Constitución. Poder tirar a la basura un texto votado por el 90 por ciento de los catalanes y poner otro que respaldan, promocionan y airean golpistas profesionales.

En esa tarea resplandece con luz propia la alcaldesa de Barcelona, de cuyo nombre prefiero olvidarme, no vaya a ser que contagie.

Esta señora tiene a gala asustar a los turistas, espantar a las grandes ferias internacionales e impedir que la ciudad sea elegida como sede por los más importantes organismos. ¡La única en el mundo que impide la generación de riqueza! Ayudada, eso sí, por unos políticos autonómicos con ínfulas de estadistas que lo están bordando.

Su última iniciativa es que desaparezca el nombre del Príncipe de Asturias de una avenida de la ciudad que regenta con mano dura, vejiga floja y cerebro pinchado. Pues ya ven. Esta última decisión me parece oportuna y correcta.

No sería lógico que un título tan ilustre quedase en pie tras un mandato tan zarrapastroso.

La pollina de Anna

Miércoles, 14 de Febrero, 2018

La columna de Diana

Estamos jodidos con estos españoles que nos visitan.

Así se expresa, lisa y llanamente, la periodista venezolana Diana Gámez para referirse en su columna del “Correo del Caroní” a Zapatero y a Anna Gabriel, a ninguno de los cuales tiene intención de invitar a su casa porque los considera portadores de desgracias para su bienamada Venezuela.

Diana les acaba de dedicar una columna de ésas que escuecen, y aunque Zapatero tiene que haber criado concha después de todo lo que habrá leído sobre él, de doña Anna no recordamos otra pieza tan furibunda contra ella, quizá porque en España siempre la vimos como muy poquita cosa.

Diana, como otros muchos compatriotas, están tan quemados, asqueados y desesperados, que sus artículos olvidan cualquier atisbo de corrección política y se transforman en latigazos contra todo lo que suene a favor del régimen.

A una y a otro los ve como colaboradores de Maduro en sus esfuerzos por atornillarse al poder y cuando de eso se habla, Diana no admite equidistancias.

Yo no sé si ella y su medio están pagados por la oposición, solo sé que la columnista se expresa con tanto desparpajo contra los españoles que los visitan, que eso solo puede nacer de un auténtico sentimiento, más cercano a la barriga, que a la cabeza, pero tan real como sufrido.

No vamos a reproducir todas las lindezas que la periodista le dedica a la catalana, ni las reflexiones que le sugiere su presencia en Venezuela. Con lo dicho anteriormente el lector puede imaginárselas.

Solo un detalle. Es cuando se refiere a su indescriptible pollina, “cortada con una tijera amellada para completar el aspecto guarro y desaliñado que exhibe como si fuera un trofeo”. Como sabrán, por allá dicen pollina al flequillo.

La ley mutante

Martes, 13 de Febrero, 2018

Después del timo de la Grossa, el timo de Bruselas

Elsa Artadi, esa chica estupendamente educada en las universidades más coruscantes, miembro a su vez de la generación mejor preparada de la historia, lista donde las haya a poco que te fijes y con un apellido que significa encina de bellota, anuncia saber cómo desatascar la situación catalana y se lo quería explicar a ustedes con un símil futbolístico porque me parece un hallazgo coruscante de verdad.

(Perdonen la reiteración en el adjetivo, pero se lo oí el otro día a Michael Robinson y me impactó. ¡31 años en España y se ha puesto a ampliar léxico!)

A lo que íbamos. Imagínense que un nuevo equipo llega a la Liga y dice: “Este reglamento que tienen es muy bonito, pero no se ajusta a lo que queremos, de modo que vamos a cambiarlo. A partir de ahora, nosotros podremos alinear 14 jugadores, nuestra portería será mucho más pequeña y además estará prohibido que nos piten penaltis”. Seguro que no iba a gustar.

Pues eso es lo que ha dicho doña Elsa sin despeinar esa lacia cabellera rubia que tan bien combina con el lazo rubio de la solapa. La mujer está acostumbrada a cambiar las reglas. De hecho su verdadero nombre es Elsa Vila, pero Artadi, aunque vasco, es más molón. Ahora dice que la ley no les deja hacer el nombramiento telemático que ellos desean, por lo tanto, jambalají, jambalajá, ¡vamos a cambiarla!

Esto mismo lo expone Rajoy y se oyen los alaridos en la cara oculta de la luna, pero en boca de la dulce Elsa hasta parece un comportamiento de honda raigambre democrática.

¿Cómo que no? ¡Pero si es lo que quiere el pueblo! El pueblo quiere a Puigdemont aunque haya que cambiar las inmutables reglas del fuera de juego, de la 31 real en el mus o del enroque en el ajedrez.

Eso dice Artadi sin inmutarse, caudilla de Cataluña por la Gracia de Dios y para beneficio de Carles.

Fuego amigo

Lunes, 12 de Febrero, 2018

Napoleón, en plena demostración de su frase

Las mujeres no deberían aspirar a la igualdad, sino a la superioridad. Siendo los hombres como somos, tan poca cosa, tan miserables y manilargos como pingawáteres y abrazafarolas, eso de igualarse con nosotros es corta meta. En fin, es un consejo desinteresado.

Cuando se habla de igualdad, siempre se piensa en los sueldos, y no está mal hacerlo, porque el argumento es muy poderoso; a igual trabajo, igual sueldo. Pero tampoco debemos pensar que ahí se acaba todo. Más bien ahí comienza.

Napoleón dijo que las mujeres son máquinas de producir niños. Incluso utilizó el adverbio `solo`. Pero desprovista de la carga peyorativa que el emperador quiere darle a su frase, no hay grandes motivos para que la idea repugne.

Es más, deberá mantenerse mientras el objetivo sea que la humanidad no se extinga. Esa capacidad ya las hace superiores al hombre, aunque ni en sueldos, ni en otras muchas cosas, la sociedad parezca haberse coscado, de lo cual se deduce que vamos a pagarlo caro.

Por ese motivo, cuando un personaje público que dice luchar en la causa feminista aprovecha su posición de privilegio para propalar una necedad tan extraordinaria como la emitida hace unos días por Irene Montero, se llega a pensar que el principal enemigo de conseguir sus fines milita en las propias filas y nada efectivo podrá lograrse mientras miembras y portavozas sigan siendo la munición en esta batalla, pues son cargas que explotan en sus propias manos y causan bajas a cascoporro.

Dice el compañero de la osada que el objetivo es “visibilizar a las mujeres”. ¿Y cómo pretende mostrarlas? ¿Con orejas de burra?

Si para disimular sus carencias gramaticales hay que cargarse el diccionario, imagínense de qué serían capaces en física y química.

Criterios Catalá

Domingo, 11 de Febrero, 2018


El prófugo y el ministro

Cuando el ministro Catalá explica que los delitos de rebelión y sedición han quedado fuera de la ampliación prevista entre los merecedores de prisión permanente revisable “para no generar más polémicas”, está generando una polémica de las que crean afición por el Derecho.

Si se leen con la pausa debida las declaraciones del ministro, debemos entender que los delitos de rebelión y sedición _ de los que se imputa a Puigdemont et al. _, no van a figurar en esa ampliación, pero no porque no lo merezcan dada su bien reconocida gravedad, sino para que los independentistas catalanes no puedan decir que se les tiene manía.

Esto no es legislar en caliente, sino en frío; tanto frío que te recorre el espinazo un repeluzno cuando compruebas los excelsos principios jurídicos que se manejan en las alturas. Vamos, ni Lynch.

El ministro no podía decir que se trataba de dos delitos menores, porque no lo son. Su repercusión en la vida de las personas puede alcanzar grados de catastrófica, y el número de afectados es comparable al de los tsunamis, amén de la gravedad intrínseca de la traición y otras consideraciones menos evidentes, pero tan severas.

Y entonces se le ocurre sincerarse, buscando la complicidad del lector que entendería a la primera la situación y disculparía al ejecutivo de obrar con tanta manga ancha a fin de no exacerbar los ánimos de los separatistas, que de lo contrario dirían al instante:

_ ¡Jo! ¡Cómo se ceba Madrid con los autores de una rebelión simbólica!

Si creen que se lo van a agradecer los Artadis y compañía, van de cráneo. Éstos no agradecen ni las aguas del Ebro, ni las del Mare Nostum, ni las del cielo.

Lo que sí harán será celebrarlo en la intimidad al comprobar que no solo están acojonados sus líderes, sino también los de Madrid.

Mantenella y no enmendalla

Sábado, 10 de Febrero, 2018

Barba Azul y Montero, por ahí se andan

Es propio de los niños maleducados insistir en sus errores cuando son reprendidos, diciendo a sus padres, madres, maestros o nurses que ellos siempre se comportarán tan mal como acaban de hacerlo, para lo cual aducen razones de peso, como por ejemplo, porque les da la gana.

Tal es el caso de la llamada Irene Montero, quien pese a calzar más años de los debidos para seguir considerándose infante, demuestra a cada paso que todavía no ha salido del tacataca.

Cree doña Irene que los dioses le han dotado de poderes especiales que le permiten sobrevolar por encima del resto de los mortales, pero ignora que ese comportamiento es el habitual entre aquellos que más flojean en instrucción.

Su desprecio a la gramática, a la RAE y al sentido común demuestra que es una patética ignorante, engreída y presuntuosa, que solo representa a quienes compartan tamañas afrentas y que se quedarán sin pelo cuando descubran que han aportado tan poco a la causa feminista como Barba Azul, que lo único que sabía hacer con las mujeres era matarlas.

En un país normal, en uno donde la lluvia caiga hacia el suelo, donde los ríos se alejen de las montañas y las cabras tiren hacia ellas, el episodio vivido por Irene Montero estos dos últimos días bastaría para arruinarle por completo su incipiente carrera política, pues nada bueno se puede esperar de quien se expresa de forma tan irrespetuosa frente a las normas y de quien insulta a la humanidad por creerse una hembra supremacista, más lista que María Moliner.

Debemos confiar en que este país conserve los mínimos parámetros de normalidad para que a doña Irene le pase lo dicho y se dedique, por ejemplo, a practicar 400 metros vallas, donde es muy valorado saltarse las reglas.

Miércoles y horribilis

Viernes, 9 de Febrero, 2018

Ya no se discrimina solo a mujeres. Ahora también a Guindos

Miembros del Congreso _ que no miembras _, acaban de ofrecernos en apenas dos pases de pecho una magna lección de zafiedad, ignorancia y estupidez que asusta y conmociona.

Asusta porque se entiende que son los padres de la patria _ aquí lo de madres tiene un pase _, y entre ellos ha de estar lo mejorcito de cada casa para que todos nos beneficiemos. Pero a la vista está que allí se sienta cualquier mindundi indocumentado.

Conmociona, porque les pagamos entre todos.

Grave, muy grave, ha sido escuchar de labios de la tal Margarita, una señora de amplio currículo, que los socialistas no se dignan apoyar la candidatura de Luis de Guindos por ser un hombre. ¿Y qué espera doña Margarita para darle una patada en ese trasero almohadillado de su superior jerárquico don Pedro Sánchez? ¿O es que don Pedro es transexual y nos lo ocultan?

Como a Margarita no la imaginamos con independencia suficiente para decir las burradas que soltó sin el visto bueno de su jefe, la posición en la que queda éste desde ayer resulta ridícula y anecdótica de cara al futuro. Aún resuena hoy el chasquido de maderas al removerse en su tumba don Pablo Iglesias, el Bueno.

Y del Bueno, al Malo. No en sede parlamentaria, pero tan próxima que da igual, doña Irene soltó ayer la recua a pacer e hizo de su infinita estulticia el monumento a su ignorancia.

De Algeciras a Estambul, de Ortigueira a Samarkanda, las orejas del orbe se estremecen al escuchar de sus labios, labios de portavocía, que en este mundo que gozas, hay portavoces y portavozas.

Si la risa es sana reacción inicial ante el disparate, no ha de ser la única. Ya está bien de tonterías. La señora pudo haber sido consciente o no de lo dicho. No importa. Debe rectificar y genuflexa, pedir perdón ante Darío Villanueva para manifestarle que nunca más atentará contra el patrimonio cultural de los españoles.

Remedios y chapuzas

Jueves, 8 de Febrero, 2018

No funciona, pero cualquiera le mete el tapón otra vez

Se veía venir. Ponerse una cataplasma de yogur donde dice Chenoa que se la pone, no produce ningún beneficio especial a la zona embadurnada. Salvo un aumento de ingresos en la cuenta corriente de la empresa láctea utilizada y una mejoría en el humor de la comunidad científica internacional al enterarse de tamaña ocurrencia, el yogur es inerte para eso.

Ahora bien, tampoco es preocupante, porque matar, no mata. Está en la línea de sucedáneos que se estilan en la península, donde la chapuza sigue siendo tan recurrida como apreciada.

¿Qué es si no Rufián? Por citar a alguien que actúa como un político, se parece a un político, pero no es un político. Aquí siempre creímos que el zumo de naranja cura los resfriados, o que metiendo una cucharilla en el cuello de una botella de champán ya abierta evitamos que se le vayan las burbujas y pierda fuerza; de modo que el yogur en las partes íntimas puede actuar como desinfectante gracias a los mismos o parecidos principios de la química orgánica.

En las casas gallegas del campo, donde había cultivos cercanos, a los niños se les decía que si correteaban entre el maíz se harían pis por la noche. Era falso, pero funcionaba mientras el niño se lo creyera, no porque moje la cama, sino porque no destroza la plantación con sus carreras.

En plan chapuza, los independentistas se conforman ahora con una república que no lo sea, seguramente porque piensan que acabarán consolidándola a base de mentiras, o porque les bastará esa ficción para seguir en el machito.

Chenoa también cree que se cura la micosis Candida a base de untarse semidesnatados y si nadie la saca de su error, a saber cómo se le pondrá la flora con el paso del tiempo.

Un último detalle. Los peces tienen tanta memoria como el que más. Piensen en los salmones y sus recorridos.

Presuntos implicados

Miércoles, 7 de Febrero, 2018

Pues sí que empezamos bien

Ramón y Cajal ya no podría sostener hoy que en España jamás delinquen la casaca ministerial, la toga ni el blasón, pero nadie discute que la protección de las tres circunstancias no es desdeñable para sortear encontronazos con la justicia.

Ya entonces, cuando el premio Nobel español pronuncia esa frase, a los políticos se les mira con recelo, no tanto por su afán de llevarse el erario _ que mucho no había _, sino por favorecer a conocidos y amistades con las muchas o pocas prebendas a su alcance.

Quienes hoy aspiren al ejercicio del noble arte de la política, han de tener en cuenta que la propia profesión y la sociedad entera los considera presuntos delincuentes sin ningún tipo de reparo.

Ya es sospechoso que a los ministros los pongan el primer día delante de la Biblia valenciana de 1791 que fue propiedad de Carlos IV, de un facsímil de la Constitución y de un crucifijo. Se nota que no se fían del personal.

¿Y a qué viene si no ese afán por limitarles los mandatos, como para sugerir que después de tanta jura o tanta promesa hay que quitárselos de encima cuanto antes? Pobrecillos. Se lo haces a cualquier otro colectivo y la comunidad internacional te monta un buen cirio.

Imagínense que en el plazo de ocho años a un excelente arquitecto se le impide ejercer su profesión por llevar demasiado tiempo levantando edificios. ¡Pero si es un fenómeno! Nada, nada; a casita que allí no delinque.

Después está el tema de la transparencia de sus cuentas, la declaración de sus bienes, la de Hacienda y todo eso. No me dirán que no parece el tratamiento propio de una relación con hampones. Usted venía con tres manzanas en el bolsillo. No me salga después que si cuatro, que si cinco.

Por todo ello hoy alzamos nuestra voz a favor de los políticos, que también son criaturas de Dios.

El subjuntivo intruso

Martes, 6 de Febrero, 2018

Tampoco hace falta un mapa

Nada más levantarme tropiezo con dos casos seguidos que inciden en el mal uso del subjuntivo y decido comentar la incorrección. No sé a ustedes, pero a mí el subjuntivo mal colocado me produce jaqueca, me roba la atención y me impide seguir el hilo de la noticia.

Pensará el lector que con la que está cayendo eso del subjuntivo es un pecado venial, pero no estoy de acuerdo, evidentemente. Será menor frente al holocausto, pero es tan pilar como el de Zaragoza y cuando se construye mal, todo acaba por derrumbarse.

Como agravante diremos que los autores de las incorrecciones son colegas, profesionales de la comunicación que las expanden y las presentan ante todo el mundo como soluciones correctas en el uso del idioma.

Llueve sobre mojado, claro. Pero cada día es más frecuente leer o escuchar que Fulanito ya había estado en Santiago “cuando ganara las oposiciones”, o que un acontecimiento sucede “tal como lo anunciara Menganito”. Esos imperfectos del subjuntivo no pintan nada en ambas frases, porque lo suyo es utilizar un pretérito de indicativo, “cuando ganó las oposiciones”, o un presente histórico, que siempre son de una elegancia supina, “cuando gana las oposiciones”.

Da la impresión de que los profesionales piensan que no construyen bien la frase si no acuden a ese rebuscado imperfecto de subjuntivo, cuando es al revés. Basta recordar que la regla de oro del castellano, y en general, de todos los idiomas, es tender siempre a lo más sencillo. El error es construir alambicado para darse altura.

Fíjense en ello durante las próximas horas. Les auguro que no pasan el día sin tropezar con uno o varios casos de este subjuntivo intruso.

Así no es extraño que el error se vea multiplicado por diez en las conversaciones de la calle. Y estamos necesitados de comprensión.