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Mentiras y cintas de vídeo

Martes, 10 de Octubre, 2017

Os lo vamos a decir en bilingüe

En uno de los múltiples vídeos que circularon tras el 1-O se ve a un grupo de tres o cuatro jóvenes en una plaza de Barcelona. Llevan una bandera española y de repente se ven insultados, vejados y acosados por los que se encuentran alrededor.

La escena sugiere varias reflexiones. Por ejemplo, qué dirían esas mismas personas si en vez de protagonistas, fueran testigos, y ante sus ojos un grupo de desalmados la emprendiesen con unos jovencitos que llevan cualquier bandera del mundo. De xenófobos, nazis y racistas no bajaban sus calificativos. Pues eso.

Ese odio que salta al mínimo roce ante los símbolos de España no es de origen natural ni racional. Es impuesto e inoculado por una voluntad política que manejó la educación y los medios a su antojo, que destiló mentiras sobre mentiras para conseguir, con absoluta sangre fría, que llegado el momento, se pudiese producir un episodio como el mencionado.

No era fácil. Necesitaban tiempo y dinero. El tiempo comenzó a contar en 1978. El dinero lo pusimos entre todos. Sin embargo, algo ha fallado en el último momento. Esa bandera que hace una semana era motivo de burla y desprecio se ha convertido en un bosque de miles de ellas y los del proceso están descolocados.

La última mentira, la que les hacía ser los dueños de la calle y del único mensaje, se ha caído como se caen los mitos, de golpe y porrazo. Como se cayó el muro de Berlín o el Telón de Acero, de la noche a la mañana.

No era una mayoría silenciosa, como se le juzgaba en falso. Sino silenciada, como resulta más correcto llamarla.

La Declaración Unilateral de I. está acorralada. Quizás se produzca, pero no le queda ni un clavo ardiendo donde asirse. Las mentiras se tambalean, la banca se va y a la calle llegan otras banderas.

Caen las mentiras

Lunes, 9 de Octubre, 2017

Cuán cortas las patas la mentira tiene

A estas alturas del guión tendría que haber tal cantidad de empresas aporreando las puertas de Cataluña para poder entrar que exigiesen doble turno, de día y de noche, a los funcionarios del Registro.

La prosperidad de la república catalana sería de tal magnitud que solo se utilizarían longanizas Gran Reserva para atar a los perros y a los obligados grifos de oro corresponderían también cañerías de la misma materia.

Ciertamente hay un gran número de empresas en fila india, pero para salir. A los votantes es posible camelarlos con cuatro cuentos bien hilvanados, pero la iniciativa empresarial es más dura de pelar. No se puede convencer a nadie sabiendo que el mercado queda fragmentado y al descubierto de los paraguas protectores de España, de la Unión Europea, del Banco Central Europeo, del euro y de cientos de tratados firmados por España, de los que también estarían fuera de cobertura. Es imposible.

Eso sin contar la imagen que sus políticos han dado a lo largo de todos estos años. Tozudos, cerriles, anacrónicos, radicales, antiprosperidad, antiturismo y desleales a su estatuto, a su Constitución y a los resultados de los referéndums legales que allí se celebraron. Es decir, como si le hubiesen dado la vuelta al calcetín catalán de hace unos años.

¿Quién se va a jugar un solo euro en semejante escenario? Los puigdemones quieren ver que la marcha de las empresas es temporal. Y tanto. Solo durará hasta que ellos desaparezcan y en el horizonte se garantice que es imposible una involución hacia la edad de piedra como la que se está viviendo.

Todo responde a la misma línea de engaño. Mentiras en la educación, en las noticias y en las previsiones económicas. Ojalá esta traumática experiencia sirva para que a miles de ciudadanos se les caiga la venda de los ojos y el tapón de los oídos.

Domingo dos Mossos

Domingo, 8 de Octubre, 2017

El Pazo de Rajoy

Facilitar la salida de las empresas catalanas que desean testimoniar con hechos su desacuerdo con la marcha de los acontecimientos es útil, pero no es suficiente.

Augurar el desastre económico para Cataluña, pronosticarle el aumento del paro y asegurar que se van a encontrar solos, sin ubicación internacional posible, es realista, pero no es suficiente.

Conseguir que, salvo Maduro y algún otro dirigente despistado, la comunidad internacional reconozca a España como un estado de derecho donde no tiene cabida legal la segregación de sus partes fuera de la ley, es contundente, pero no es suficiente.

Defender la actuación policial el pasado 1-O, avergonzar a los Mossos y denunciar las mentiras y manipulaciones informativas que los secesionistas trataron de colar para malévola confusión del globo terráqueo, es justo, pero no es suficiente.

Anular el pleno del lunes donde se proponían declarar la independencia es cabal, pero no es suficiente.

Procesar a Trapero como sedicioso es oportuno, pero no es suficiente.

Escuchar de El Rey que el Gobierno autonómico ha cometido una deslealtad inadmisible es una descripción de la realidad, pero no es suficiente.

Anunciar la inhabilitación de Puigdemont, Forcadell, Junqueras y los que corresponda, es de ley, pero no es suficiente.

Inundar las redes de vídeos, memes y chistes que ridiculizan la actitud de los golpistas es reconfortante, pero no es suficiente.

La gente de orden, aquélla que se creía a salvo de golpes, motines y asonadas, se pregunta perpleja qué ha de ser lo que se emprenda a continuación para frenar la pesadilla y mira hacia la Moncloa en súplica de señales, por ver que se les ofrezca una, tan solo una, que sea cumplida y suficiente.

La pela

Sábado, 7 de Octubre, 2017

Freixenet se prepara. ¿Brindando por la salida?

El debate de hoy es saber si La Caixa, Sabadell y los demás, se van, se van un poquito o no se van. Un economista responderá al dilema diciendo que puede haber de todo y acertará.

Es posible que alguno mantenga las maromas en amarre para no perder ventajas, que otro se desligue de cuerpo y alma fiscal, y que un tercero lo haga solo como medida precautoria. Pero lo que puede responder el economista sin riesgo a equivocarse, o el pastelero, el médico, el taxista, Agamenón y su porquero, es que se mueven por el terror que les infunde Puigdemont, la CUP y la catadura económica del profesor de historia, Oriol Junqueras.

Ni siquiera se puede decir que el coco sea la independencia. Estamos seguros de que las decisiones serían otras si otros fueran las maneras y los personajes, pero tiene que ser muy fuerte vérselas a cada paso con ellos en los despachos.

La pela es sensible en cualquier parte del mundo, pero en Cataluña, algo más; no en vano allí nace el sabio y redondo aforismo, sin resquicio para la equivocación ni la duda, según el cual, la pela es la pela, cuya exacta traducción no hará falta subrayar.

El caso es que con muchas maletas, con pocas o con todas, empresas emblemáticas optan por dar la espalda a los puigdemones y decir al mundo entero que lo suyo no tiene ni pies, ni cabeza.

Han demostrado ser unos grandes estrategas del golpismo, pero nada más. Dan un miedo terrible y ante cualquier eventualidad los dueños del dinero o la industria optan por protegerse, porque ya en lo mínimo que han intentado legislar se les ha visto la patita intervencionista, que es lo que les gusta y para lo único que valen. Lo asombroso es que una sociedad emprendedora como la catalana haya podido arrojarse en brazos de sus opuestos. Y entonces, para explicarlo, es cuando hay que recurrir a los pujoles.

El ridículo

Viernes, 6 de Octubre, 2017

No pagaba traidores, hasta ahora

ERC ha sido la pólvora almacenada durante años en la santabárbara de un barco con rumbo fijo a la catarata. Las CUP son la mecha y la llama. Y Puigdemont, el imbécil que los junta por el Sí.

La burguesía catalana tardará años en enjugar las lágrimas de un ridículo que ha de abochornarles una o dos generaciones como poco, por haber colaborado estrechamente en el proceso de convertir una sociedad próspera y pionera, en un candidato al bono basura. Eso, a día de hoy, que en estas cosas siempre se puede empeorar.

El ridículo no viene solo. Cuando se abren las puertas en el templo del disparate nunca faltan quienes se apuntan para entrar.

Se apunta, por ejemplo, una señora llamada Margarita Robles, cuya lucidez política no sería suficiente ni para iluminar una caja de zapatos. Ante la voladura de la santabárbara, esta mujer pensó que el río revuelto era oportuno para la ganancia de pescadores y armó la caña para ensartar ¡a la vicepresidenta del Gobierno!

La faena piscícola es observada por Alfonso Guerra, que en su condición de colega de ambas _ de Margarita por socialista y de Soraya, por vicepresidente _, le arrea tal estacazo a la primera que todavía le tienen que estar poniendo cataplasmas en los oídos. Tenga cuidado don Alfonso, no le vayan a denunciar por uso abusivo de la lengua con la contundencia de porra.

Pero hora es de destapar los ridículos y hablar a calzón quitado, pues se están apoderando de la palabra los menos capacitados, los chantajistas, mafiosos y extorsionadores; tipos como los orioles y los rufianes, capaces de amenazar a toda España con prácticas gansteriles sin que los detengan, ni se les caiga la cara de vergüenza, ni dejen de cobrar un solo día de las arcas del Estado, hasta el punto de que hoy no quede más remedio que cambiar la frase y decir con pena que Roma sí paga traidores.

La bajeza

Jueves, 5 de Octubre, 2017

El fruto de muchos esfuerzos

Lo más horripilante de lo que se ve en Cataluña no es que Trapero sea un sedicioso, Puigdemont un golpista y Forcadell una felona, que lo son, sino el odio que destilan algunos rostros, el supremacismo que se arrogan algunas conductas por razones de nacimiento y el cruel racismo que se adivina en el hablar de alguno de ellos.

Nada más contemplarlos llegas a la conclusión de que alguien ha tenido la voluntad y la paciencia de inculcárselos durante años, como el agricultor de Puente Genil que poda, riega y estercola a diario una planta de membrillo para al final del ciclo obtener el dulce.

Inculcar el odio e inculcar las diferencias, no como notas distintivas de una cultura, sino como argumentos de una supremacía. ¿Les suenan los años veinte y treinta en Alemania para fructificar en los cuarenta? No se trata de frivolizar en la comparación de los resultados, pero sí en el paralelismo de los métodos.

Se han conocido enfrentamientos entre chavales que se dicen independentistas y otros, españoles o constitucionalistas. Y lo que es peor, clases donde los jóvenes son agrupados de acuerdo con estos parámetros. Adolescentes que reciben en aulas la muestra de una de las discriminaciones más perseguidas por peligrosas, junto con las de sexo, raza y religión.

Ni siquiera los adultos son capaces de discernir con cordura qué es una nación y qué un estado, y sin embargo los pipiolos de una tierra favorecida por la suerte, libre de guerras, de hambrunas y de graves catástrofes naturales, se ven sometidos a vejaciones y torturas por culpa de un nacionalismo trastornado y excluyente.

Por culpa de quienes así lo entienden, gente de una bajeza moral que ocupará en nuestros recuerdos el mismo cajón donde se agolpan los más míseros personajes. Los de ficción asustaniños y los históricos, que masacraron pueblos.

Inadmisible

Miércoles, 4 de Octubre, 2017

Estar en la equidistancia es despreciar la Constitución

Por increíble que parezca, el principal mensaje del Rey _ cuando califica de deslealtad inadmisible lo que ocurre en Cataluña _, no estaba en la mente de todos los demócratas y era necesario que lo oyeran, como siempre que un grupúsculo de golpistas trata de apoderarse de algo tan valioso y que tanto trabajo costó ganar.

Uno de ellos. Uno de esos españoles a los que el mensaje le tuvo que abrir las entendederas es Pedro Sánchez. Porque si el 23 de febrero de 1981 Sánchez hubiese estado en la piel de Suárez _ ya le gustaría _, habría llamado a la centralita del Congreso, preguntaría por Antonio Tejero y se habrían puesto a charlar de sus cosas. Perdón, a dialogar.

Sánchez cree que lo guay, lo chévere, lo chuli y el no va más de la política es el diálogo, sin reparar en el qué, el cómo, el cuándo, el con quién y el para qué.

Claro que el diálogo es un bien preciado. No intentará el señor Sánchez que el oso Yogui descubra hoy cuán apetitosas están las tortitas de miel gracias a su magisterio. Lo sabe desde antes de nacer el primer pino en Yellowstone.

Pero eso afecta a las dos partes y si una de ellas se ha tirado al monte, se ha ciscado en lo más sagrado y se ha limpiado el culo con las leyes, no me venga ahora usted con coñas marineras y escuche al Rey: Inadmisible.

Aquél con quien pretende dialogar nos ha llevado _ nos está llevando _, al borde del abismo gracias a que maneja un camión repleto de mentiras y a que existen personas como usted, señor Sánchez, que confunden democracia y tiranía con una facilidad infantil.

¡Claro que hay que dialogar con Cataluña! ¡Y con el diablo, si se aviene a ello desde las zahúrdas de Plutón! Pero a quien ha jugado de forma tan irresponsable con la convivencia solo cabe decirle que es inadmisible y actuar en consecuencia.

Piqué

Martes, 3 de Octubre, 2017

Ayer Mas, hoy Piqué. Muchos lloros

Si Gerard Piqué nace en otra época podría haberse llamado Purificación, como mi abuelo, porque su madre lo alumbra el 2 de febrero, día de la Purificación o la Candelaria.

En alguna medida, este hombretón que arrastra la polémica futbolera desde hace muchos años es hoy el símbolo de lo que ocurre.

Aunque no le impusieron el nombre del día, desde su nacimiento estaba predestinado a navegar entre dos aguas, ya que sus apellidos son Piqué y Bernabéu, que para un culé de cantera, es toda una carga con la que moverse durante su vida en activo.

Pero hay más. El domingo por la mañana lo vimos muy contento, cuando se acercaba a una de esas tupperwares donde se recogían papeletas entre aquellos convencidos de que legalmente podían decidir por todos los que no votábamos si Cataluña era España, o la había puesto allí el Ayuntamiento.

Votó, a saber lo qué; lo aplaudieron y salió del local dando ejemplo… de no sé qué.

Pues bien, poco después, interpelado por su presencia en la selección, manifiesta al borde de la lágrima que no encuentra ninguna contradicción en hacer compatible lo uno y lo otro, porque “creo que hay muchísima gente en España que está en total desacuerdo con los actos que han sucedido en Cataluña durante el 1 de octubre y que de verdad creen en la democracia”.

Frase enigmática donde las haya, cuyo auténtico significado, según él, es que puede vestir la elástica nacional sin ningún problema porque de lo que se trata es de jugar bien. Parece ser que su seleccionador también es del mismo pensamiento.

Enterados de lo cual nos apresuramos a comentarlo, pues con este episodio se demuestra que conviene desdramatizar lo ocurrido el 1-O, ya que ni los propios votantes conceden la menor importancia a lo que hicieron.

Aquí de lo que se trata es de jugar bien.

Triste y merecido

Lunes, 2 de Octubre, 2017

Mentiras sobre mentiras

Fundamentalmente ha sido una mañana triste, viendo cómo miles de ciudadanos se agolpaban en filas, ansiosos de arrebatarme mis derechos, con el aplauso de otros muchos a los que este atraco a cara descubierta les parece la quintaesencia de la democracia.

Líbreme el cielo de tan tóxicas relaciones y de inaugurar un nuevo diccionario político donde lealtad signifique traición, y delincuencia, justicia. A semejante bajeza no nos van a doblegar, así se pongan cinco millones en fila india, o veinte de cuatro en fondo.

No sé qué puede nacer de un bochorno como el de ayer; de una chapuza, de un pucherazo, de un carnaval, de una farsa y de un robo. Porque como dice Luis Sánchez Merlo, y como hay que recordar a los entusiastas del secesionismo, todo esto se inventó para que los ladrones de la burguesía catalana se libren de la justicia cuando el secreto bancario no les proteja de la responsabilidad por las fechorías cometidas, de las cuales Jordi Pujol y su familia, son los abanderados.

Ésos sí que vienen de cuatro en fondo y por ocultar su mamandurria son capaces de enfundarse en la estelada como la imbécil de Karmele, e incluso de acostarse con Anna Gabriel, la de la CUP, aunque a media noche, después del polvo, se meta el dedo en el sobaco y se lo dé a oler. Eau de Sobac. Pichí Catalán.

Son ustedes unos pazguatos. Llevan demasiado tiempo oyendo una sola canción y el mundo está lleno de sonidos. Ahora bien, unos y otros, los robados y los aspirantes a serlo, nos merecemos estos sustos a principios de otoño. Los hemos aprobado, financiado y aplaudido. No hay partido que no haya gobernado en su connivencia, ni que haya opuesto el más mínimo freno a que ocurran semejantes cosas.

Son las tres de la tarde. Hay heridos, pucheros y simulacros. Falta mucho día, pero no escribo más.

Alta tensión

Domingo, 1 de Octubre, 2017

El peligro existe

Hoy se va a tocar el drama con la punta de los dedos. Está electrificado y existe peligro de que alguien sufra serias quemaduras. Si es de la parte de los que defienden la ley y el orden, los daños son incalculables, por eso la otra opción recibe el apoyo de todos los que juegan al “peor para España, mejor para mí”, que como poco, es ruin y nada épico.

Dentro de ese grupo de apoyo que corea el derecho a decidir, o sea, el derecho a romper la unidad, destacan con luz propia y orejas de burro resplandecientes los que ignoran, obvian o sacrifican sus propios derechos en pro del caos, o del “vete tú a saber lo que puede venir ahí”.

Es majestuoso, mayestático y superlativo el grado de ignorancia, insensatez y vacaburrismo que se respira en cualquier manifestación al respecto, como la de esa chica viral que aprendió independentismo una noche con su novio. Del “solo sé que no sé nada” a la ilustración repentina mediante lenguas de fuego. Y de pasión, es de imaginar.

Si quienes resultan chamuscados pertenecen al bando levantisco, siempre nos aliviará pensar que la burla a la ley y el desprecio a la democracia tienen su castigo, y que no hemos llegado hasta aquí para comportarnos como pandilleros que se cincelan sus banderas en el cerebro y son capaces de matar a los de la banda rival en el metro, en el baile, en un descampado.

Lo más probable es que el latigazo eléctrico cause lesiones en ambos frentes. Y deseable sería que fuesen de baja intensidad.

Cuando exista la distancia oportuna para analizar la temeridad con la que se llega a jugar con la alta tensión y por qué Convergencia decide un buen día traicionar y traicionarse, se darán cuenta de que no existen los grandes ideales y que todo se reduce a la más mezquina de las condiciones humanas. Entonces, todas esas turbas que inundan las calles enrojecerán de oprobio y de vergüenza.