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Cabanela, el hombre de las 10.004 caderas

Miércoles, 25 de Septiembre, 2019

El 24 de septiembre de 2013 opera en Madrid a Juan Carlos I

TRES AÑOS ANTES de acabar Medicina, el 14 de septiembre de 1932, Enrique Cabanela Álvarez viaja a Santiago con otro estudiante larguirucho de la episcopal ciudad llamado Álvaro Cunqueiro Mora. Son amigos, aunque todavía no parientes por doble vínculo. El primero, porque Álvaro se casará con Elvira González-Seco, y Enrique, con su hermana Maruxa. El segundo, porque Enrique será padrino de César, el hijo del escritor, y éste, padrino de Miguel, el hijo de Enrique.

Miguel Enrique Cabanela González-Seco (Mondoñedo, 1942) recuerda a su padre protestando a grito pelado cuando a las tres de la mañana le vienen a buscar para atender a un enfermo, pero es su forma de despertarse. Nunca deja de ir a donde le reclaman sea la hora que sea.

El hombre está predestinado. Enrique Cabanela quiere que su hijo se forme en el extranjero y considera que la mejor opción es Alemania. El propio Miguel aprende el idioma para poder especializarse al terminar en Santiago. Va, pero no vuelve convencido del nivel que requiere para su perfeccionamiento. Hace un año de posgrado en Compostela y decide que su destino será EE.UU.

Cuando le preguntan por qué elige su especialidad, Cabanela afirma que la culpa la tiene el cirujano ortopédico judío, Marvin Dubansky, al que trata en un hospital de Iowa donde llega para hacer un año de internado rotatorio, antes de especializarse en la Clínica Mayo.

Ya en 1980, cuando lleva más de una década siendo profesor de Cirugía Ortopédica de la Facultad de Medicina de la Mayo, de Rochester, viene a Galicia para hablar a sus colegas de artroplastia de cadera a doble copa, que los profanos debemos traducir como su sustitución por una prótesis, algo que hoy ya está a la orden del día.

No sabe entonces que unos treinta y tantos años después será llamado para que intervenga al Rey, y no una, sino dos veces. La fama de Cabanela hijo se dispara más allá de las fronteras que su padre había conquistado con amor y ternura hacia los pacientes para dar fe de que los Cabanela atienden del Rey abajo, a todos.

De la Mayo se trae a su habitual compañero de quirófano, Robert Trousdale, y juntos le implantan al jefe del Estado su definitiva prótesis de cadera el 24 de septiembre de 2013. Quizá sea cierto que hoy es una operación sencilla y no hay motivo alguno para dudarlo. Sin embargo, lo que no debe ser tan sencillo es que te elijan a ti para ponérsela al Rey, porque de entre todos los cirujanos posibles, han de quedarse con uno y ése fue Cabanela.

El médico que tiene “un currículum humanitario que no tiene fin” reconoce que se siente más presionado en otras operaciones de personalidades, como cuando interviene al vicepresidente de los Estados Unidos o a algún jeque árabe.

Cuando terminan en quirófano, los dos médicos ya le habían augurado al paciente un buen nivel de recuperación, siempre que no intentase jugar al baloncesto. Cabanela se gana a la prensa con su sorna gallega y con su tendencia a colar un chiste en cada respuesta. Claro que algún periodista va demasiado lejos pidiéndole que ponga la mano en el fuego para asegurar que el monarca nunca más tendría problemas de cadera. “Me pide usted mucho”, contesta.

Esta segunda operación ha sido más corta que la anterior, “no por mucho, la otra fue 2,47 y ésta 2,32″. Minutos, claro. Entonces suena su teléfono móvil y el doctor lo atiende para que lo oiga toda la sala:

_ Non. Estou todavía falando.

Dice haber operado 10.000 caderas, más las dos de Madrid y otras dos en Lugo, 10.004.

Celestino, en el secreto de casi todo

Martes, 24 de Septiembre, 2019

Hoy se cumplen los 105 años de su nacimiento en Friol

DURANTE MUCHOS AÑOS de la segunda mitad del XX, en Lugo se utiliza una frase hecha para expresar el fracaso de un acto público: “Non estaba nin Celestino”. El aludido es, por supuesto, Celestino Fernández de la Vega (Friol, 1914), que en compañía de su esposa María Luisa Maceda, asiste con devoción y puntualidad a toda cuanta convocatoria cultural hay en la ciudad. Por eso su ausencia es síntoma de que algo muy grave pasa, o a él, o al acto.

Y como la gente sabe que de su boca no salen sino opiniones muy sesudas, para no meter la pata lo prudente es guardar el propio juicio hasta oír el suyo.

En cierta ocasión, en el arranque de los sesenta, se inaugura en el Círculo una exposición de pintura abstracta, cuyos firmantes reciben directamente el título de informalistas.

Bueno, pues la que arman los informalistas es de tal calibre que se oyen hasta insultos, aunque lo que más se escucha es que aquello es una tomadura de pelo.

Cómo será la cosa que El Progreso decide tomar cartas en el asunto y tras consultar las consideraciones de Celestino, solicita públicamente a los organizadores de la exposición que la clausuren con una conferencia del autor de O segredo do humor. A ver si se enteran de qué van los lienzos.

Celestino es quien alerta a los lucenses de que va a actuar en las fiestas de San Froilán el ballet de Maurice Béjart y que no es moco de pavo lo que se le viene encima a la ciudad. Hoy tendría mucho menos trabajo tal como se confeccionan los programas festivos, que parecen saldos de Sepu.

Cuando Ramón Varela Méndez presenta el proyecto de adquisición por parte del Círculo de las casas anexas de la hogaño Praciña do Colexio ha de escuchar las voces de la triple entente que se manifiesta en contra _ Lomas, Balboa y Dafonte _, pero en cuanto abre la boca Celestino y se manifiesta a favor apuntalado por Luis Fernández Villar, la asamblea discurre como la seda y se aprueba la solicitud de crédito, que era ¡de cinco millones de pesetas!

El ensayista pincha en el proyecto de la Gran Plaza. Ya saben, Santa María, Praza Maior y antaño Alférez Provisional. Y es que el mejor escribano echa un borrón, sobre todo habiendo tanta tela que cortar.

Fue muy gracioso el episodio de las obras de la Casa Sindical en la Ronda, cuando aparecen restos humanos y la gente echa la lengua a pacer sobre la existencia de un crimen oculto en Lugo, hasta que habla Celestino para decir que aquello había sido escenario de los enfrentamientos entre Soult y el conde de la Romana, cuando la Independencia, y es muy normal que algún soldado haya quedado bajo escombros. Pena de crimen.

En una de las tertulias de la cafetería Madrid del año 1960 con más afluencia de la de costumbre porque asiste Cunqueiro, se hacen portentosas revelaciones que recoge el redactor de El Progreso Laureano López Morán. Álvaro anuncia la próxima salida de Si o vello Sinbad volvese ás illas…, Fole, la de Contos da Néboa _ que se demorará bastante más, y Celestino, la de O segredo do humor, que aún no ha acabado de escribir y que verá la luz en 1963. Extraordinaria tertulia y extraordinaria cosecha.

Cuando aparece el cadáver de Celestino, en la redacción de El Progreso se encuentra casualmente _ mejor sería decir “necesariamente” _, Dionisio Gamallo Fierros. Inmediatamente ocupa la máquina de un redactor y se pone a escribir el artículo “Los tres secretos de Celestino”, el del humor, el de Santa Eulalia de Bóveda y el suyo propio. Gran artículo. Lástima que se acabe el espacio.

Juana es Mariana, la primera masona

Lunes, 23 de Septiembre, 2019

El viernes fue el Día de la Masonería en conmemoración de la unidad italiana el año en que nace la mujer

EL 20 DE septiembre se adscribe a tres títulos que son el mismo, el Día de la Unidad Italiana, el Día de la Libertad de Pensamiento y el Día de la Masonería. La culpa la tienen Víctor Manuel II, Cavour y Garibaldi porque en 1870 terminan la tarea de la unidad de Italia y los dos últimos son masones. Para que se enteren otros menos proclives a la unidad española.

Es una buena fecha para recordar a la pionera Juana Díaz Ferrer (Monforte de Lemos, 1870), que se tiene como la primera gallega en pertenecer a una logia y que nace el mismo año que la nación italiana y por lo tanto, el del Día de la Masonería. Solo falta que viese la luz también el 20 de septiembre.

Es hija de Antonio Díaz Prado, de nombre simbólico Andorra, y de Luisa María del Pilar Ferrer Pizarro. Su padre fue teniente del cuadro eventual de la Reserva de Sarria, entre otros destinos en Monforte de Lemos. También sabemos que reside en un lugar no identificado del ayuntamiento de Bóveda que figura como Eruñeiro y que probablemente sea una errata.

Era masón y miembro de las logias Pílades 242 y Valle Hermoso 77, heredera la segunda de la primera, y en las que figura como obrero, Gran Maestre y Venerable Maestro. Antonio Díaz muere en torno a 1905, fecha en la que su mujer pasa a cobrar una pensión de 470 pesetas anuales y se hace vecina de Lugo.

Su hija Juana es iniciada en la masonería cuando cumple los 21 años, coincidiendo con el momento en el que la Pílades abate columnas y se crea la Valle Hermoso 77, donde aparece como obrera al lado de su padre y así se publica para admiración de los masones de todo el mundo en el boletín del Soberano Gran Consejo General Ibérico de 1892, aunque la logia hay que fecharla un año antes.

Forman parte de la Valle Hermoso 77, entre otros, los masones monfortinos Jerónimo Álvarez de Freige (Venerable Maestro), Miguel Chapel (Primer Vigilante), Isidro Ordás (Segundo Vigilante), Ricardo Castro Fernández (Orador), Rafael Pérez Fernández (Secretario), Antonio Buján Rodríguez (Tesorero), Emilio Nuevo Guerrero (Experto), Francisco López Pastor (Maestro de Ceremonias), Joaquín Piñeiro Fernández (Guardián del Templo) y los obreros Manuel Liso Martínez, Antonio y Juana.

El padre de Juana y varios de los citados _ Buján, Chapel, López Pastor, Ordás… _, figuran también en un comité democrático-progresista que se constituye en Monforte a mayor gloria del ministro de Fomento con Amadeo I, Manuel Ruiz Zorrilla, que a su vez es gran maestre del Gran Oriente de España y que aquí figura como presidente honorario de los monfortinos, con José María Ezquerro y Martín Cuadra Berlanga, distinguidos zorrillistas.

La cabeza visible de los progresistas en la ciudad del Cabe es Antonio Rodríguez Somoza, aunque todo se mangonea por los masones vía Zorrilla. López Pastor y Antonio Díaz, son designados sus representantes provinciales.

Juana Díaz Ferrer está activa en la logia con el nombre simbólico de Mariana, lo que nos conduce a dos posibles explicaciones. La Marianne masónica de la Revolución Francesa, o Mariana Pineda, la liberal bordadora de la bandera que se tuvo por masónica para librarla del patíbulo donde muere a los 26 años de edad.

Mariana alcanza el grado nueve y los cargos de Limosnera y Segundo Vigilante en la Gran Logia Provincial 19.

Alberto Valín, Carlos Pereira, Marisa González Seoane, Beatriz Parga Massa, Ángel Arnáiz e historiadores internacionales se han ocupado de rastrear con dificultades la vida de Juana.

Rivas Reija, el hombre de los mil títulos

Lunes, 23 de Septiembre, 2019

Intenta certificar sin éxito el nacimiento de Julián Besteiro en O Corgo

EL NACIMIENTO DE Manuel de Rivas Reija y Riva de Neira (O Corgo, 1918), tiene lugar en la casa-torre de San Xulián de Vilachá de Chamoso, antes Lugo, hoy O Corgo.

Es solar de los Meilán y del marquesado de los Villaguisada, con buen archivo y biblioteca, y donde en el siglo XVIII, Andrés de Rivas Besteiro, de Adai, aporta a la familia el primer apellido que Manuel lleva.

Más cerca de su nacimiento encontramos a sus padres, María Petra Reija Ferreira y Cedrón, de la casa Froilaz de San Juan de Segovia, nacida el 23 de diciembre de 1891, y José Antonio de Rivas-Varela Méndez, nacido el 4 de febrero de 1893 en la mencionada casa-torre. Casan el 12 de septiembre de 1917 y al año siguiente tienen a Manuel.

No ha de ser mucho riesgo afirmar que es en esa casa-torre de Chamoso donde nuestro personaje se aficiona a la investigación genealógica, donde se hace experto en heráldica y donde descubre los títulos que pueden haberle correspondido, así como la historia de aquellas tierras y sus gentes. Había resuelto el bachillerato en la Academia Lucense que dirigía el sacerdote Pedro López Platero.

Su colección de títulos académicos y nobiliarios lo convierte en un singular personaje. La relación de todos ellos, que se mezclan y entrecruzan, debe comenzar por señalar que es descendiente de la Princesa de Santa Rosolea, Antonia de Riva de Neira, que a su vez lo recibe directamente de Mariana de Neoburgo el 27 de enero de 1670 y del marqués de Carlos Rey, título otorgado a Diego Antonio de Rivas por un archiduque de Austria.

Fue doctor en ciencias genealógicas, históricas, heráldicas y nobiliarias por la Universidad Internacional Filobizantina IPHBAU de Florida, doctor en Derecho Nobiliario Europeo Comparado, miembro espatario de la Toparquía de la Orden de San Eugenio de Trebizonda, siendo príncipe Juan Arcadio Láscaris-Comneno, secretario de la revista de estudios históricos greco-bizantinos, Byzak, kleisourarkas de Mikrasia, caballero miembro de la Congregación de San Ildefonso y de la Hermandad de Caballeros Mozárabes de Toledo, miembro de las Academias de Roma, París, Londres, Atenas, Nueva York, Ginebra, Alejandría y Tokio, intendente mercantil, técnico superior en Ciencias Empresariales y técnico de Seguros, titulado por los institutos de Estudios Históricos Medievales de Cataluña y de Estudios Heráldicos de Puerto Rico.

Estaba en posesión de seis títulos nobiliarios y 18 blasones, pero como él mismo explicaba “no hago uso de ninguno de ellos en España, porque tendría que pagar al fisco medio millón de pesetas”. Un currículum así no es fácil de encontrar y su singularidad no necesita mayor certificación.

La más singular aportación de Manuel Rivas es aquélla donde narra las vicisitudes del nacimiento del político socialista Julián Besteiro en O Corgo, que veremos al detalle cuando de él se trate.

Rivas recoge testimonios de los vecinos más ancianos de Franqueán, entre ellos el de la señora Apolonia, que lo ve nacer en estado preagónico. “Este neno nunca vai ir ó poleiro”.

Su madre, Juana Peregrina Fernández y García, lo concibe después de veintitantos años de matrimonio. Llega a Lugo muy enferma para pasar el verano de 1870 en la casa de Cima de Vila y Julián nace allí el 14 de septiembre, no el día 21 del mismo mes en Madrid, como dicen las biografías oficiales.

Rivas hizo en vida todo lo que pudo por certificar el lucensismo de Besteiro, pero se ve que hay tendencia al inmovilismo.

Contratada por un circo y secuestrada por un conde ruso

Viernes, 20 de Septiembre, 2019

Generosa López Sanfiz, o la fabulosa vida de una amazona nacida en la montaña lucense

GENEROSA LÓPEZ SANFIZ es un nombre difícil de rastrear y sin embargo la mujer alcanza gran fama. Trataremos de explicarlo.

Generosa nace a mediados del XIX en un punto indeterminado de As Nogais, aunque también pudo ser en las actuales tierras de Pedrafita o Triacastela. Su familia tiene caballos en aquellos montes y comercia con ellos en las ferias de mayor renombre ganadero, de modo que el contacto de la niña con los animales se produce de forma natural y desde sus balbuceos.

A los doce años es una consumada jinete que deja en ridículo a los mozos que tratan de imitarla, tanto es así que el empresario circense Sedlmayer, de gira por Galicia, oye hablar de la niña y quiere conocerla.

Impresionado por sus habilidades, le ofrece unirse a su troupe y recibir un cursillo de écuyere de manos de Miss Horse, su estrella a lomos de los nobles brutos.

La niña y su familia aceptan, a condición de que también sea contratado su caballo, hasta ese momento sin nombre conocido. A Sedlmayer le parece bien y en ese mismo instante, según dice la leyenda, el empresario bautiza a Generosa como Gene Loop, y al caballo como Lugo.

Tras un largo invierno de preparación en las cercanías de Lipsia (Sajonia), o sea Leipzig, donde Sedlmayer tiene su base, Gene Loop y Lugo se presentan en la gira de primavera que el circo realiza por Austria y Grecia.

El éxito es absoluto. Su número “Diávolo o los facinerosos de la Calabria” se comenta de boca a boca y el runrún sobre las maravillas de la amazona salta de ciudad en ciudad antes de que llegue el circo.

Diávolo… es un clásico dentro de esa especialidad circense creado por el jinete y empresario Paul Laribeau, que desarrolla buena parte de su trabajo en España mediado el siglo XIX.

Tanto Laribeau y su Circo Olímpico, como Tourniare y su Circo Ecuestre, se instalan en la calle del Barquillo, que también es la segunda sede del Circo Price. Los dos franceses, Price y William Parish, su sucesor, son jinetes y los principales números de sus espectáculos son aquéllos en los que intervienen caballos, como el filarmónico, que toca varios instrumentos con los belfos.

Por lo que se sabe del número original, salen a la pista dos caballos y dos écuyeres, o uno y una. El primero representa a Fra Diávolo _ el forajido italiano Michele Pezza _, y el otro, a un guardia que lo persigue. Es de imaginar que el número exige arriesgadas cabriolas y si éstas son ejecutadas por una mujer, los aplausos están garantizados.

Por eso antes de llegar el espectáculo a Viena se agotan las entradas y cuando faltan pocas horas para el estreno se producen disturbios de gente que no se conforma con quedarse sin admirar a Gene Loop transformada en Fra Diávolo.

Ni a ella, ni a su caballo se les ha vuelto a ver. Dicen que aquella misma noche es raptada por un admirador, un conde ruso con el que vive desde entonces hasta su muerte, rodeada de caballos en sus inmensas posesiones. Y Lugo también.

Armando Palacio Valdés cuenta la aparición en Madrid de un supuesto empresario de circo casado con una artista ecuestre en una época que podría corresponder con la de nuestra protagonista. Pero la desilusión es máxima cuando descubre que ella es rusa y él andaluz. Puestos a tirar de imaginación, si fue raptada por un conde ruso, bien pudo andar por el mundo diciendo que ella también lo era.

A la biografía de Gene Loop le falta el marchamo de la certificación histórica, pero le sobra romanticismo para ser contada a la hora del café.

Una Cenicienta para Franco, antes que Disney

Jueves, 19 de Septiembre, 2019

En septiembre de 1950 Amaro Álvarez González representa ante el jefe del Estado en A Coruña, su versión del cuento

EN SEPTIEMBRE DE 1950 se anuncia que el día 21, se va a celebrar en el coruñés Teatro Colón una función de gala a la que asistirán altas jerarquías del Estado.

¿Qué jerarquías pueden ser ésas, si no se trata del propio Franco, que esos días se encuentra precisamente en Meirás?

La información se publica así, aunque ningún coruñés duda que se trata de él. La cita se establece a las once de la noche y la función ha sido organizada por el Ayuntamiento con fines benéficos. Consiste en la actuación del conjunto artístico del Frente de Juventudes de la Sección Femenina de Lugo, que pondrá en escena una versión de La Cenicienta, bajo el titulo “El cuento de la abuelita”, estrenada entre murallas el 5-V-1950.

Colabora en el espectáculo la Orquesta Sinfónica municipal y para redondear el acontecimiento el Ayuntamiento convoca también a una verbena popular en los jardines de Méndez Núñez.

Cuando en mayo se estrena en Lugo salta la noticia de que Walt Disney está trabajando en un nuevo largometraje que llamará “La Gata Cenicienta”, aunque ahora ya sabemos que su título será más corto. Si tenemos en cuenta que la película se estrena en España el 19-XII-1952, la agrupación lucense, como ya había hecho Jacinto Benavente, se adelanta a Disney más de dos años.

En este caso, la elección del tema y su guión se debe a Amaro Álvarez González (Lugo, ?), poeta, funcionario, político, hombre volcado con iniciativas caritativas y entusiasta del régimen surgido tras la guerra de 1936, cuya actividad teatral en esos años es muy intensa.

Amaro Álvarez es administrador de la estafeta de Pobra de San Xulián, luego de Ribadeo y finalmente, es nombrado jefe de Correos en Lugo. En el ámbito político fue delegado provincial de Organizaciones Juveniles el año 1937, diputado provincial y jefe provincial de Artesanía de Lugo, en el 1943. Participa en todas las veladas literarias, es tesorero de los Belenistas y colaborador de la revista Mirador Lucense, dirigida por Ángel de la Vega, como iniciativa de Pepe Garalva.

En 1924, tras los crímenes del expreso de Andalucía, dedica el poema Caridad, a las viudas de las víctimas. Obtiene una mención honorífica en los Juegos Florales de 1923 en castellano, por su romance Lugo. En 1937 escribe un poema a Franco y rinde su admiración por Mercedes Sanz Bachiller, fundadora de Auxilio Social.

Casado con Asunción Marín Trigo, con domicilio en el Campo Castelo, es padre de otro lucense muy conocido, el delegado de Correos Filiberto Álvarez Marín.

En 1955 estrena el apropósito navideño, en verso, Sol de la noche en el Central Cinema. También en noviembre de 1963 organiza la Operación Manta y el 12 de enero de 1965 recibe el título de Ciudadano Ejemplar de 1964 por su labor en Caridad Urgente. Se lo concede Radio Lugo y se lo entrega Paco Rivera Cela.

El 19 de abril de 1928, su amistad con el médico director del manicomio de Villapedre (Sarria), Ricardo Núñez, con quien comparte cargos directivos en la Sociedad Cultural de A Pobra de San Xiao, le lleva a emprender una colaboración literaria conjunta que va a merecer una de las críticas más implacables que jamás ha recibido obra alguna en Galicia. Y lo peor de todo es que la crítica es fundamentada.

La llaman comedia científica en dos actos y se titula ¿Alucinaciones? Byblos dice de ella en El Eco de Santiago: “Estamos ante un caso de absoluto desconocimiento de las reglas más elementales de estética”.

Fletita, de la Paramount a la cárcel

Miércoles, 18 de Septiembre, 2019

En septiembre de 1931 graba en Madrid Negra Sombra y el éxito le sonríe a las puertas de la guerra

JESÚS SALVADOR GARCÍA (Becerreá, 1902) destapa pronto sus dotes de tenor, cuando la figura más celebrada en España es el oscense Miguel Burro Fleta, cuyo nombre artístico prescinde con toda lógica de su primer apellido.

Jesús da a entender que recibe clases de Fleta, pero nada hay que lo certifique. Tampoco se sabe quién lo bautiza como Fletita, es decir, como heredero, hijo o discípulo del maestro. Probablemente él mismo.

El gran Fleta, el tenor lírico spinto de Huesca, fue padre de las hermanas que popularizan El cha-cha-cha del tren, entre otros hits de la radio de la postguerra. Jesús va a actuar en el Teatro Principal de Lugo unos días antes de que lo haga Fleta en el Círculo das Artes, todo un lujo para los aficionados lucenses.

“Tal era el interés que había por asistir a la presentación de nuestro Fletita, que a la hora de dar comienzo la primera función, se hallaban ya vendidas todas las localidades” del Principal.

Curiosamente, las dos veladas se completan con la proyección de la película Maciste, emperador. Había llegado gente de la provincia _ se supone que de Becerreá _, y la entrada en escena de Fletita se recibe con una fuerte ovación.

De las tres obras que constituyen la primera parte del programa, la que más gusta es Amapola, que en ese momento se atribuye erróneamente al compositor gaditano José María Lacalle, aunque en realidad pertenece al estro del mexicano Manuel M. Ponce.

En marzo de 1927 se organiza en el Teatro Principal de Lugo un festival a beneficio de la Caja mutual de la Sociedad de obreros tipógrafos con el local a rebosar. El Progreso se ha implicado en que el recital de Fletita y la actuación de la Banda de Música municipal, sean un éxito. El acto se completa con una conferencia del director del periódico, Antonio de Cora Sabater, que también es muy aplaudido.

El Progreso se hace eco de las informaciones publicadas en la prensa de Gibraltar sobre un concierto celebrado en el Teatro Real, a cargo de la soprano Dorini de Diso, el barítono Manuel Llamas y el tenor Jesús Salvador, que en aquel momento utiliza como nombre artístico el apellido García-Iró.

El 11 de septiembre de 1931, Fletita anuncia desde Madrid que acaba de impresionar en discos, Meus amores y Negra Sombra, una grabación que no hemos podido localizar. Jesús aprovecha la misiva para enviar su pésame a las familias de los 14 fallecidos en el accidente de de la carretera del Baño.

En el año 1932 los lucenses conocen los éxitos internacionales de Jesús Salvador García Vázquez. Ya ha triunfado en el Liceo de Barcelona, donde se le recuerda por sus papeles en Don Gil de Alcalá, Marina, Tosca, Carmen y Rigoletto. Dice que ha sido contratado por la Paramount para rodar varias películas en los estudios de Joinville (París), destinadas a las pantallas españolas.

En ese momento, mes de julio del 32, se habla de su concurso en dos títulos, El príncipe sin par y En la isla encantada. Y no solo eso, porque después a Fletita le espera una tourné por Europa y Egipto.

¿Qué pasó con los proyectos? Silencio. Su última noticia lo sitúa en Madrid. Fletita, como tantos otros, va a ser víctima de la vorágine de 1936. Curiosamente, Miguel Fleta, que era falangista, se refugia en A Coruña. Y él, por el contrario, es detenido el 26 de julio, juzgado por rebelión y condenado a muerte, una pena que será conmutada por la de cadena perpetua, a cumplir en Canarias.

Escritor y padre de dos escritoras

Martes, 17 de Septiembre, 2019

El lucense López Castiñeira fue gerente de Estrella de Galicia durante los años veinte y treinta

SU VIDA LABORAL en España comienza y termina en dos de las empresas más emblemáticas de A Coruña, la fundición Wonenburguer y las cervezas Estrella de Galicia.

Jesús López Castiñeira (Lugo, 1890) tiene otra singularidad difícil de igualar, ya que en su haber figura ser padre de dos escritoras.

El padre de Jesús nace en San Simón da Costa, en Vilalba y se llama Santiago. En Lugo conoce a Nemesia Castiñeira, con la que tiene diez hijos, siete varones y tres mujeres.

En Lugo transcurren sus diez primeros años de vida y en Getafe cursa los estudios primarios, previos a los de ingeniería. A los veinte años pertenece ya a la plantilla de la la fundición coruñesa de Julio Wonenburger Canosa.

En 1912 ante el inquieto Jesús se abre la posibilidad de emigrar a Cuba en busca de mejores perspectivas, aunque en Galicia deja a la mujer que a sus 22 años ya ha conquistado su corazón, Josefina González Canosa.

En La Habana consigue un puesto de tornero/ajustador en la Mapos Central Sugar Co. y en ella trabaja durante cuatro años, de 1912 a 1916. Pero Jesús aspira a más y decide probar suerte en los Estados Unidos. En Nueva York forma parte de la plantilla de la William S. Thomson´s Son, en la que permanece otros tres años, de 1917 a 1919, para regresar a la Mapos Central Sugar Co. de La Habana, donde ocupa un importante puesto directivo.

Al margen de su actividad laboral, Jesús se revela como un incisivo escritor, periodista y actor. Colabora en La Tribuna (Revista Semanal Defensora de los Intereses de la Raza Hispana), donde también lo van a hacer firmas tan importantes como Julio Camba, Azorín, o Benavente.

Los seudónimos utilizados por Jesús _ El Terrible López y El Santón de la Puntilla _, nos informan de un hombre con gran sentido del humor.

En 1919 López Castiñeira firma también poemas, alguna canción y una pieza teatral para ser representada en Nueva York, a la que titula Misticismo y Flamenquismo y adjetiva como “un extraordinariamente aplaudido juguete cómico”. Entre las canciones, apunten ¡Se la llevaron!” (canción de moda), datada en 1916.

En 1921 las circunstancias económicas de Cuba se ceban en muchos de los emigrantes en la isla y entonces se le ocurre una triquiñuela. “España estaba librando una dura lucha en Marruecos, y yo era español…” En el consulado le dicen que lo llevarían a Melilla, pero tenía que pagarse el viaje.

¿Quería pelear en Marruecos o simplemente que lo trasladasen gratis a la península? El caso es que finalmente consigue regresar para casarse el 3 de julio de 1921 con Josefina, que lo había esperado paciente durante esos diez largos años.

Las paradojas de la vida le aguardan en Galicia con una grata noticia. Conoce a José María Rivera Corral y le ofrece la gerencia de La Estrella de Galicia, la fábrica de cervezas por él fundada.

La pareja tiene tres hijas, Josefina, Carmen _ que muere con pocos meses _, y María Teresa. Las dos mujeres se dedicarán a la literatura

La mayor de las hermanas, Josefina López de Serantes, desarrolla una vasta obra literaria y periodística, gran parte de la cual _ sobre todo la inédita y la dispersa_, ha sido reunida por su hijo, Eduardo Serantes, de la misma forma que hace con la obra de su abuelo. Josefina llega a ser finalista del Premio Planeta en 1979.

En cuanto a María Teresa, que dejará la literatura al contraer matrimonio, hace popular su seudónimo de Águeda de Vianney con el que firma veinticinco novelas del llamado género rosa, entre 1947, cuando tiene 19 años, y 1958.

Celita, un lancarés cosido a cornadas

Lunes, 16 de Septiembre, 2019

El 15 de septiembre de 1914, días antes de comenzar la I Guerra Mundial, se encierra con 6 toros en la Monumental de Barcelona

EN LA SEGUNDA decena del XX hubo en Galicia al menos cuatro clubs Celita en honor del torero Alfonso Cela (Láncara, 1887). Los hemos localizado en Lugo, Sarria, A Coruña y Pontevedra. Lo curioso del caso es que todos ellos honran al torero y lo arropan si actúa cerca, pero se dedican al fútbol y al pedestrismo.

El torero, encantado, se deja querer y les envía fotografías dedicadas de sus medias verónicas, gaoneras o estocadas, que son su fuerte.

Años después de morir, El Clarín de Valencia resume su vida en tres palabras “Cosido a cornadas” y aunque el rótulo destila tópico y exageración, algo de cierto hay, porque Celita es un torero valiente que se deja jirones de vida en cada corrida.

Su patria lancaresa es San Vicente de Carracedo, desde donde su familia se traslada a Madrid cuando el niño tiene once años y gasta pantalón corto. De repente, la fascinación por el toreo, las capeas, los revolcones y el debut, el día de las Candelas de 1910, al lado de Andrés del Campo, o sea, Dominguín II; y Pacomio Peribáñez, que parece un personaje de García Márquez.

Ha de esperar dos años para la alternativa en A Coruña, que se la da, tal día como hoy 15 de septiembre de 1912, Bienvenida II, es decir José Mejías Rapela, hermano del Papa Negro y tío de Antonio Bienvenida.

Si sufre más o menos cornadas que el resto de la profesión habría que estudiarlo estadísticas en mano, pero seguramente sea cierto por lo mucho que se repite. Se lo achacan a su falta de reflejos para evitar el toro cuando el animal enviste por caminos no previstos.

Su carrera se prolonga diez años, hasta su despedida el 25 de junio de 1922, que a su vez marca el inicio de la última década de vida. Del corte de coleta son testigos dos colegas que sonarán a los aficionados, Ricardo Nacional y Victoriano Valencia. Se retira cuando comprende que ya no puede ser más de lo que fue.

Su primer toro, el coruñés, había sido Mochuelo. El último se llama Catalán y a nadie se le ha ocurrido todavía cerrar la Monumental de Barcelona.

En esa plaza barcelonesa del Sport, o novísima, que luego se llamó y llama Monumental, torea Celita en muchas ocasiones. En ella ya no hay toros porque las cornadas las reparten en cualquier céntrica calle de la plaza Colau. Allí protagoniza su tarde más memorable.

Ocurre el 12 de julio de 1914, cuando Celita se encierra con seis toros de la ganadería de Pérez de la Concha y obtiene un éxito rotundo. En los tendidos destaca la presencia de numerosos marineros alemanes, ignorantes de que solo faltan 16 días para que se inicie la I Gran Guerra. Celita brinda por ellos y por todos los presentes.

La suerte de varas, como es habitual en las épocas anteriores al peto, deja un balance de cinco caballos muertos. La crítica más exigente se rinde a Celita: “Si esta corrida se celebra en Madrid, hoy sería uno de los grandes”. Y añade el cronista Don Quijote: “Frascuelo, el Guerra, Algabeño, Machaco, Joselito, tienen alguna tarde en su historia comparable con ésta de Celita. Pero no abundan en la historia del toreo”.

“Mató los seis toros de seis estocadas y dos pinchazos, y las ocho veces pinchó en la cruz. De las ocho veces, siete entró a volapié neto, purísimo, perfecto. De los seis toros, cinco rodaron sin puntilla. Al quinto lo atronó de un certero descabello. Se pidió para él la oreja en los seis toros, y sólo en el primero no se le concedió; y del sexto le dieron las dos. Seis orejas, pues. Y despachó la corrida en siete cuartos de hora”.

Pastor Díaz y los juegos con palabras

Lunes, 16 de Septiembre, 2019

El poeta y político de Viveiro cumpliría hoy 208 años

NICOMEDES PASTOR DÍAZ (Viveiro, 1811), es uno de esos personajes que no se avienen con las hechuras de un artículo y tienden a libro. Y escritos ya unos cuantos sobre él, poco margen nos queda a los siguientes, salvo deslizarnos por las cómodas veredas de la anécdota, cuando no por las del corta y pega.

En el centenario de Nicomedes Pastor, un 15 de septiembre como hoy de 1911, El Eco de Galicia se queja de que nadie se acuerde ya de él, aunque su ciudad se prepara para celebrar la efemérides “con sus mejores galas”, topicazo dó los haya para decir que se cuelgan banderolas de las farolas.

Nadie puede negar que Viveiro se acuerda de Nicomedes, ni que Lugo también lo hace, aunque sea a base de repetir su nombre para moverse en la geografía urbana. Pero sí podrá dudarse de que se le tenga por uno de los grandes, tanto dentro como fuera.

Lo hizo ver Francisco Leal Insua. Y cómo no, Cunqueiro. Lo hicieron ver, más cerca, Silvia Castro García, María Pilar García Negro, Amelia Sánchez, Goretti Sanmartín y Jesús Blanco, ganadores del “Ánxel Fole” sobre Nicomedes, pero quizá falte quien se atreva a verlo suficientemente gallego como para merecer el Día das Letras, o parafernalia semejante, para sus églogas y alboradas.

Quizá pesen demasiado los títulos de gobernador, diputado, senador, embajador y ministro, aunque detrás de cada uno haya de colgarse el cartel de honrado.

Mago del color y de la línea, Galicia está en la obra de Nicomedes Pastor de la misma forma que está en la de Valle Inclán, sumergida, patente y floreciente. Y quien no se la vea, San Pedro se la bendiga.

Y ahora, la prometida anécdota.

En el año 1848, cuando cuenta 37 y es rector de la Universidad de Madrid, los estudiantes de Derecho se reúnen todos los sábados en la capilla de San Isidro y allí celebran una especie de justa basada en las discusiones bizantinas con objeto de afilar las lenguas y espabilar los intelectos para tenerlos a punto cuando se trate de batirse el cobre en estrados. Un entretenimiento de probada utilidad caído en desuso como todo lo sensato.

Un alumno pronuncia un discurso sobre el tema que sea y otros dos le rebaten con objeciones, bien entendido que el catedrático señala previamente a cada uno la postura desde la cual ha de manifestarse.

Un sábado coinciden allí Emilio Castelar, Cánovas del Castillo y Alcalá Galiano, también Emilio.

La exposición de ese día es ¿Cuál de las religiones conocidas favorece más la inspiración poética?

Alcalá Galiano debe mantener la superioridad del paganismo, y Castelar, la del cristianismo.

_ ¿Y yo, cuál? _ pregunta Cánovas.

_ La del ateísmo _, se le asigna, aceptada a regañadientes por el hombre.

La sesión fue memorable. Alcalá asombra por sus conocimientos. Castelar convierte en creyentes a los más reacios y Cánovas parece salido directamente de las zahúrdas de Diderot.

Al final el rector, o sea, Nicomedes Pastor, les dirige estas predicciones:

_ Señor Cánovas, usted será un gran orador político. Señor Alcalá Galiano, usted será un gran orador forense. Señor Castelar, hágase usted cura y será el primer orador sagrado de este siglo.

El gallego de noble enjundia, como le llama en verso el Duque de Rivas, ya era un fervoroso practicante del juego de la quincena, más conocido hoy como el del personaje misterioso, mediante preguntas de sí o no.