La misteriosa pin-up monfortina Estelle Dixon

16 de Julio , 2019

Durante dos años (1927-1929) es conocida como una de las bellezas del momento para desaparecer luego de repente

ESTELLE, ESTRELLA O Stella Dixon fue una bailarina, directora de pista, miss, segunda tiple, corista y pin-up española, posiblemente llamada Estrella … Cabrera (Monforte, 1910), cuya huella biográfica es difícil de seguir hoy, porque ella misma se encarga de sembrar mentiras.

La mujer cuenta en las cuatro entrevistas localizadas que es americana, gallega, andaluza o aragonesa, según en qué circunstancias.

Dueña de un rostro muy atractivo y un físico agraciado, durante dos años _ y solo dos _, acapara los espacios que las revistas españolas dedican a la belleza femenina, desde Blanco y Negro a Muchas Gracias.

Su madre es una aragonesa, nacida en Monzón (Huesca) y su padre, un americano que no aparece por ningún lado. Tampoco se aclara por qué nace en Monforte, hecho que oculta otras veces.

Un salto temporal de dieciséis años nos lleva a situarla en Los Ángeles en 1927 como artista de cine y meses después en Buenos Aires, donde conoce al bailarín norteamericano de jazz y swing, Harry Flemming, considerado uno de los mejores del mundo, que trata de formar compañía. Recibe clases y de inmediato se incorpora al elenco como pareja de charleston con Harry.

Cuando éste llega a España, la define como canzonetista, bailarina y artista de la pantalla.

A continuación se trasladan a Zaragoza y el periodista Joserre, de La Voz de Aragón, se fija en Estelle: “El público aprecia, mientras baila y canta, que sobre todas las cosas, es bella, bellísima. Rubia, de ojos claros, enormes, ríe… como ríen esas girls deliciosas de las comedias yankees”.

Allí descubre que su segundo apellido es Cabrera, que a sus 19 años aún no ha conocido el amor y que fue Miss en Axon, una supuesta y desconocida localidad.

En agosto de 1929, es elegida reina de la belleza del barrio de la Plaza de Toros de Madrid. Eso sí es verdad y parece haber sentado reales en la capital. Su nuevo destino es el Price, al frente de 40 muchachas llamadas Fémina, que actúan como señoritas de pista.

A partir de ese momento comienzan sus apariciones en revistas como auténtica pin-up española. En una entrevista confiesa que Dixon se lo puso porque suena bien; es decir, que desaparece el nunca comprobado padre yankee. “Figúrese que el público lee en un cartel, al lado de un nombre de galán de película de amor, como es Harry Flemming, Remedios Pérez o Emiliana Rodríguez… Pues no pasa por la taquilla”.

En su papel de vamp afirma que en Madrid le llaman la Esfinge, “porque no me enamoro de nadie”. Y después se insinúa: “Donde trabajo con más gusto es montando a caballo. Me entusiasma dominar a un potro joven y hacer de él un borriquillo manso”.

Y cuenta una tragedia: “Hace dos años, cuando yo recorría América, en Buenos Aires, se enamoró de mí un poeta de vanguardia, joven y… simpático. Al ver que no lograba interesarme… se suicida”.

Dixon ya es un personaje popular. Su elección como Miss, las fotografías pícaras, las entrevistas, las mentiras… Participa en el homenaje a Arniches cuando se le da su nombre a la calle del Peñón, entrega premios y es una de las artistas citadas cuando se celebra La fiesta de la flor de 1930 contra la peste blanca, o sea, la tuberculosis. Su nombre está al lado de Celia Gámez, Conchita Piquer, Antoñita Torres, Perlita Greco y otras.

Después participa como Fadima en la revista Cleopatra y Julio César, de Vicente Pardo y Roselló, y de ahí desaparece con tanto misterio como había surgido.

Goás Ladra, el inventor que exhibía películas

15 de Julio , 2019

La industria conservera, la maderera, los inventos, la exhibición de cine, la hostelería y la literatura enmarcan la vida de este viveirense de Celeiro

LA EXPRESIÓN GALLEGA “verlle o cu á curuxa” se interpreta como pasarlo mal, o presentir que se acerca algún peligro, pero cuando la madre de Anselmo Goás Ladra (Viveiro, 1922) se la aplicaba a él siendo un niño, no le daba ese sigificado. Al menos eso es lo que intuimos hoy al saber que la señor Goás sacaba la frase a colación cuando argallaba con algún instrumento, o partía en dos los juguetes para verles las tripas.

En resumidas cuentas, que era un curioso y que quería verle el porqué a las cosas.

La imagen del juguete hecho trizas en su afán por saber cómo funciona encaja a la perfección con el más importante de los tres inventos que Anselmo lleva a cabo, la desvisceradora de pescado.

Los otros dos fueron non natos. Uno era una máquina de pegar sellos, que no llega a patentar porque a veces salían varios estampados juntos, y una válvula para grandes depósitos a la que no da mérito, aunque hubo gente interesada en comercializarla. Él asegura haberla utilizado con total éxito.

Anselmo arrastra un mal recuerdo de juventud, cuando atraviesa con su coche el barrio de la Misericordia y tiene la desgracia de atropellar al niño de siete años Manuel García Quelle, que fallece a consecuencia del accidente.

Con 17 años él ya es un conductor experto que viaja de madrugada en un camión hasta la asturiana Cudillero para pujar por la sardinilla con destino a La Pescadora de Celeiro, la fábrica de conservas de su padre, cuando ese pescado escasea en Galicia.

Esos viajes, la contabilidad y otras encomiendas en la fábrica lo conducen al invento de su máquina antes de cumplir los 27 años.

Cuando en 1949 presenta la desvisceradora aplicable a la industria conservera de chicharro grande, afirma que la máquina coloca los peces en los cangilones de la cinta transportadora a razón de cien por minuto. Los descabeza y desviscera en una sola operación, de modo que el pescado queda listo para ser lavado y salado.

Todas las piezas mecánicas las hace él o las encarga, con la precaución suficiente para hacerlo en cuatro talleres diferentes con el fin de que no sepan qué destino tendrá cada una de ellas. Después de tres años de esfuerzos puede decir que en ocho horas es capaz de preparar 20.000 kilos de pescado, el equivalente al trabajo de cuarenta operarios.

Tres empresas se interesan por la patente. Se la lleva Sömme & Sundt, con sede en Bilbao. El trato es recibir un 15 por ciento de cada unidad vendida. Confía en vender 300, pero se queda en 35. Y lo que es peor, el invento se lo plagian cerca y lejos, en Foz y en Suecia. La Sömme & Sundt la comercializa en Escandinavia y en Foz, Damián López instala una réplica similar. Anselmo renuncia a la vía judicial y llega a un acuerdo con el empresario.

En 1963 Marcel Camus triunfa con la versión cinematográfica del Orfeu da Conceição, de Vinícius de Moraes, que titula Orfeo Negro, cuando Anselmo decide meter las narices en la exhibición de películas. Había tenido un aserradero en Casanova, pero supuso que una sala moderna y con todos los adelantos sería un éxito en Viveiro, como así fue durante años. Luego, en el 82, el edificio se transforma en el Hotel del mismo nombre, y hace apenas unos años, una nueva modernización lo convierte en el Hotel Urban de los Balseiro.

Falta por reseñar la última de las vocaciones del inquieto Goás Ladra, su pasión por escribir que ha dado como fruto tres novelas, El puente de la vida, Mi pequeña Julia y Alguien que anda por ahí.

El ingeniero de los saltos

15 de Julio , 2019

Benigno Quiroga López-Vázquez interviene al menos en la construcción de una decena de embalses

EN LA SAGA de los Quiroga hay alcaldes, ministros, ingenieros y cantantes de ópera, pero si un rasgo distingue por común a casi todos los Quiroga modernos es su afán por los avances, lo que a veces les vale el aplauso del respetable, y otras, la incomprensión e incluso la crítica. Es el caso de Benigno Quiroga López-Vázquez (Láncara/Madrid?, 1903), nieto de su homónimo más conocido y de la siempre recordada diva operística Julia Espín, la musa de Bécquer.

Este Benigno, unido su nombre a Fenosa, fue denostado a los niveles de Pedro Barrié de la Maza, lo cual no quiere decir en absoluto se hiciese con razón.

Los Quiroga vinculados a la Casa Grande de A Pobra de San Xiao, como su abuelo, Benigno Quiroga y López-Ballesteros, líder liberal moretista, están ligados a la construcción de la carretera que une A Ferrería de O Incio con el manantial, que va a permitir la realización de innovadores experimentos sobre asfaltado, como vimos en el cromo de Eusebio Pelegrí.

Carreteras e infraestructuras locales se realizan gracias a su mecenazgo, como la implantación en España del sistema Sintonía de Matías Balsera, para mejorar las comunicaciones de radio, por el que se interesa Guillermo Marconi. Y por supuesto, la familia es la primera interesada en crear la estación del ferrocarril de A Pobra, cuyos terrenos ceden gratis et amore en 1880.

El 11 de abril de 1920 se inaugura la luz eléctrica en Pobra de San Xiao. Es obra de la empresa hidroeléctrica que ya ha hecho lo propio en Sarria y Samos y que responde al revelador nombre de Quiroga Espín y Martínez.

José Quiroga Espín muere en la Casa Grande de A Pobra el 4 de noviembre de 1929. A partir de entonces y durante varias décadas más su viuda, Teresa López-Vázquez y Garnica, se va a convertir en la figura visible de la familia. El 5 de abril de 1965, el lugar que entonces es a todos los efectos la Puebla de San Julián se inunda de gente que desea despedir a Benigno Quiroga. A muchos vecinos les llama la atención el hecho de que algunos familiares _ los más jóvenes_, vistan pantalones vaqueros durante el entierro. Los vaqueros, otra innovación de los Quiroga.

Benigno fallece el día 3 de ese mismo mes en Lausana (Suiza), mientras la ciencia médica trata de evitarlo. Casado con María del Carmen Piñeyro Caramés, hija de los condes de Canillas, había sido ingeniero de la línea del ferrocarril de Zamora a A Coruña, director de la General Gallega de Electricidad en Ourense, creador y director gerente de Fenosa, brazo derecho de Barrié de la Maza y Gran Cruz del Mérito Civil.

Uno de sus hijos, el presidente de la Academia Gallega de Gastronomía y de la Cámara de Comercio coruñesa, José Antonio Quiroga y Piñeyro, recuerda que en su familia se vendían propiedades para financiar obras públicas que favoreciesen las carreras políticas “hasta que llegó mi padre y se encontró que aquello estaba en la ruina más absoluta. Mi padre estudió la carrera de ingeniero con becas y ayudado también por la venta de algunas alhajas de mi abuela. Cuando terminó, se dedicó a rehacer la fortuna familiar, a recuperar tierras, casas, poco a poco”.

Sustituido en la empresa por Fernando Salorio Suárez, atrás deja su intervención en la obra de los saltos de Belesar, Ponferrada, Las Conchas, Os Peares, Eume, Mao y Valdriz, y sin terminar, los de Velle, Castrelo y Frieira. El de Valdriz, sigue vinculado directamente a la familia y en plena explotación.

Dos Pepes detrás de un esotérico

14 de Julio , 2019

La hija de Iglesias Janeiro llevaba 50 años esperando la llamada que le hace Pepe Coira interesándose por su padre

EL DESCUBRIMIENTO DE la existencia de Jesús Iglesias Janeiro (Bóveda, Vilar de Barrio, Ourense, 1893), se produce a través del Diccionario Esotérico Zaniah, en su edición de 1974 (editorial Kier, de Buenos Aires), que encuentro abandonado en un banco del madrileño parque del Retiro a finales de los noventa.

Vengo de la Cuesta de Claudio Moyano, donde he realizado tres o cuatro adquisiciones, y de repente observo que sobre un banco solitario del Retiro reposa un grueso volumen sin que haya nadie alrededor. Me siento y lo examino. Es una maravilla. Contiene el esoterismo mundial condensado en miles de entradas de diccionario y entre ellas, la de un nombre desconocido que tiene que ser gallego sí o sí, Iglesias Janeiro.

Permanezco allí diez minutos con las manos cruzadas en petición de que su dueño no regrese reclamándolo. Lo imagino comprador del libro en Claudio Moyano y despistado. No aparece. Me las piro con el Diccionario.

Luego, ya en Lugo, persigo las pistas de aquel nombre y veo que es autor de dos docenas de libros, también de corte esotérico, y de una Enciclopedia Utilidad, que se puede leer en la red. Pero poco más sobre su biografía.

Como la busca continúa por un lado y por otro, un día me topo con el dato que tanto ansiaba. Dice poco más o menos así: “Lo hacen natural de Bóveda, en la provincia de Lugo” ¡Bingo! ¡No solo es gallego, sino también de Lugo!

En 1999 leo en ABC que Manuel Barrios lo cita en un artículo sobre numerología. ¡Vaya! Hay otro español que sabe de la existencia de Iglesias Janeiro.

En esos años se prepara la edición de Mil preguntas sobre Lugo (El Progreso, 2005) y allí sale a relucir el flamante escritor de la cábala, el tarot egipcio, el magnetismo y la numerología.

Nada pude confirmar en Bóveda sobre la familia Iglesias, ni sobre la Janeiro, pero con la endeble cita de su procedencia lucense me basta para arriesgar que por allí andan sus orígenes.

El año pasado lo incluyo entre los 110 Lucenses Singulares que publica El Progreso con motivo de su 110 aniversario y hace cosa de un mes cuento con él para el cromo de este 13 de julio, sin saber muy bien el porqué de la fecha, aunque él sí lo sabrá.

En ese ínterin recibo un correo de mi tocayísimo Pepe Coira, que me remite el trabajo Argumentos de películas, por el que ha merecido el III premio María Luz Morales al mejor ensayo sobre el audiovisual gallego y donde se descubre toda su peripecia para descubrir quién fue realmente Jesús Iglesias Janeiro. ¡Nombres paralelos para el mismo objetivo! ¡Don Jesús tiene que estar contento del trabajo que sigue dando en la tierra!

Pepe parte del seudónimo J. de Borrán, que es la primera noticia que le llega del personaje a través de un texto llamado precisamente Argumento de películas. Después de mucho investigar, confirma que J. de Borrán y Jesús I.J. son la misma persona. Y no solo eso, sino que localiza a una hija suya que vive en Vigo, Lena Saladina Iglesias Rouco.

La emoción por el hallazgo del personaje, en mi caso, corre paralela a la desilusión por saber que la Bóveda celeste donde nace Jesús no es la lucense, sino la parroquia de Santa María de Bóveda en el municipio orensano de Vilar de Barrio, donde inicia su extraordinaria aventura que Pepe Coira nos contará en breve.

A él le agradecemos la foto del cromo y aguardamos impacientes el resto de la historia recordando que al recibir su llamada, Lena le dice que lleva 50 años esperándola, el tiempo transcurrido desde la muerte de su padre en 1968.

Gallegos la víctima, el asesino y el testigo

14 de Julio , 2019

Hace 83 años (13-VII-1936), Calvo Sotelo, José Rey y Aniceto Castro coinciden en el mismo vehículo

EL ASESINATO DE Calvo Sotelo fue un crimen de Estado con anuncio incluido, cuyos extremos se conocen casi desde el primer momento. Ocurre tal día como hoy de hace 83 años.

El guardia de Asalto Aniceto Castro Piñeira (Pol, 1910?) es hecho prisionero de guerra en el sector del Hospital Clínico del frente de Madrid, calle de Isaac Peral, y luego trasladado al campo de prisioneros de Talavera de la Reina, una circunstancia que lo pone al alcance de la prensa y que nos permite contar con un testimonio directo desde el lado de los ejecutores. Él es uno de los catorce o quince guardias que salen del cuartel de Pontejos con el objetivo de matar al jefe de la oposición y diputado monárquico. Que el inspirador de esta represalia haya sido Indalecio Prieto, el propio ministro Casares Quiroga, el director general de Seguridad, Mallol, los oficiales de Pontejos o todos ellos en sintonía, son las últimas sombras del caso.

Castro Piñeira habla con Miner Otamendi, redactor de la agencia Faro, y con Raniato, de Fotos, probablemente un seudónimo del mismo periodista, que lo describe como un “hombre joven, un poco rubio, y ademanes desenvueltos”.

“Yo nací en el pueblo de Pol, en la provincia de Lugo”. Y sobre su decisión de ser guardia de Asalto, dice: “Mis padres eran campesinos y yo no quería trabajar en la tierra. Me hice cantero y después trabajé en una serrería, hasta que el año 1934 hice oposición a plazas de guardia de Asalto, ingresando en ellas y siendo destinado a la plantilla de Oviedo”.

Además de Casares, otros dos personajes se han referido alguna vez a la muerte de Calvo Sotelo, Ángel Galarza y la Pasionaria. Es un objetivo preferente en aquel concepto criminal de la política. Por encima de José Antonio y de cualquier otro diputado. El tudense se sabía amenazado y el peligro pudo palparlo al comprobar que se le adjudican escoltas cercanos a Indalecio Prieto, cuya misión no iba a ser protegerlo, sino espiarlo, y llegado el caso de un atentado, colaborar con sus atacantes.

Castro Piñeira entra a las diez de la noche del 12 de julio en Pontejos, a las órdenes entonces del comandante Murillo. “Aquel mismo día había ocurrido la muerte del teniente Castillo, y no se hablaba de otra cosa, los oficiales entraban y salían y llegaban bastantes paisanos que comentaban la muerte de Castillo, en términos de gran exaltación. “Hay que acabar con los fascistas”, decía uno. “Tiene que caer algún pez gordo”, decía otro. Y estando así el ambiente llegó vestido de paisano, el capitán Condés, de la Guardia Civil. “Estad tranquilos _ nos dijo _, tranquilos y preparados, porque el Gobierno está dispuesto a que no quede esto así”. Menos sombras.

A las doce y media, el teniente Lupiol transmite una orden escrita al guardia José Rey. “Me parece que esta noche vamos a tener caza”. Aniceto recuerda: “Creímos al principio que se trataba de detenciones como represalia por la muerte del teniente Castillo; pero pronto vimos que algo más grave se preparaba. El coruñés José Rey, que había sido pistolero y se jactaba de haber tomado parte en más de un suceso sangriento”.

“¿A qué hora fuiste a casa del señor Calvo Sotelo?” Y él responde: “A las dos menos diez de la madrugada, ya del día 13 de julio.

Jose Rey será el autor del disparo. El periodista y diputado socialista bilbaino, Julián Zugazagoitia Mendieta, cuando se entera del asesinato de Calvo Sotelo, manifiesta: “Ese atentado es la guerra”. Solo median cinco días para confirmar que acierta de pleno el terrible vaticinio.

Trelles, un adelantado de la Convención de Ginebra

12 de Julio , 2019

A las puertas de cumplirse los dos siglos del nacimiento en Viveiro del fundador de la Adoración Nocturna

DESDE HOY HASTA e1 domingo 14 se celebran en Santiago las XXX Jornadas de Espiritualidad y Reflexión bajo el carisma del Venerable Luis de Trelles Noguerol (Viveiro, 1819), de quien el próximo mes se cumplen también los dos siglos de su nacimiento.

No sabemos si su ciudad natal organiza algún acto en torno a la efemérides, aunque ya en 2017 se conmemoró allí con pompa y circunstancia el aniversario de la fundación de la Adoración Nocturna, que él lleva a cabo en 1877.

Sabemos sí que en Zamora, ciudad en la que muere, darán este agosto un curso de verano sobre Trelles, que es venerable desde 2015, cuando el Vaticano le reconoce con ese título haber vivido las virtudes de manera heroica.

Del Trelles jurista, con el que nos une cierto parentesco a través de su padre, Ramón Vicente Trelles y Cora, alcalde del primer ayuntamiento constitucional de Viveiro tras la Pepa, en 1813, siempre nos asombró su actividad como mediador en el canje de prisioneros en la guerra carlista, y su defensa de Baldomera Larra, la hija de Fígaro, que se mete a asesora financiera y levanta la primera gran estafa piramidal de España.

Para dedicarse a lo primero, cierra su despacho y dedica su capital a socorrer prisioneros de ambos bandos, por lo que se dice que Trelles se adelanta en más de 50 años a la Convención Internacional de Ginebra (1929), sobre el trato a los prisioneros de guerra. Otro título ganado en esas lides es el de Ángel de la Paz del siglo XIX, como se recoge en la enciclopedia de Espasa Calpe, en su edición de 1930.

Su modelo de convenio para los canjes beneficia a veinte mil soldados y es copiado años más tarde por los pacificadores de la I Gran Guerra Mundial.

Y en 1876, ya decimos, se encarga de la defensa de doña Baldomera Larra Wetoret, fundadora tres años antes de una banca popular que ofrece la obtención de espectaculares beneficios a un altísimo rendimiento, aunque todo su secreto se reduce a la aplicación de un sistema piramidal de pagos, que como todos sabemos hoy _ o eso esperamos _, produce ganancias a la cúpula y a los primeros inversores, pero está condenada a la gran quiebra para cientos o miles de ellos cuando crece hasta determinado punto.

El prestigio de Trelles en el foro atrae a doña Baldomera, que le pide se convierta en su abogado cuando en Madrid _ y en toda España _, rechinan los dientes contra el vástago de Larra.

Los intereses que doña Baldomera ofrece al capital permiten abrir numerosos negocios alrededor de la calle Redondilla de Madrid. Al poco tiempo, la hija del famoso periodista del Vuelva usted mañana, puede presumir de ser la primera entidad financiera española que abre una sucursal en la misma población donde se encuentra su oficina principal.

Próximo el fin de la aventura, los clientes quieren saber la garantía de sus depósitos y la mujer se hace la tonta para contestarles: “¿Quiere decir en caso de quiebra? Una sola: El viaducto”. Los accionistas interpretan que sus fondos fueron invertidos en la construcción del viaducto madrileño que une las calles Bailén y Mayor, pero doña Baldomera habla de otra cosa, del viaducto como lugar adecuado para el suicidio.

El 8 de mayo de 1879, la mujer es condenada a seis años de prisión por un delito de estafa, pero Trelles logrará después su total absolución.

Carlo Ponzi, Gescartera, Fidecaya, Sofico, A Banqueira Portuguesa, Afinsa, Forum Filatélico y Bernard Madoff, entre otros, serán alumnos de doña Baldomera en el arte de engañar.

Pionero español de la energía nuclear

11 de Julio , 2019

Se cumplen hoy los 106 años del nacimiento de Armando Durán, fundador de la Escuela de Comercio lucense

EL NOMBRE DE Armando Durán Miranda (Lugo, 1913), aparecerá indefectiblemente cuando en Óptica se hable de visión nocturna, pero podría hacerlo también en los apartados de mecánica cuántica, microfísica, energía nuclear y otros en los que fue experto conocedor o adelantado en el tiempo.

En 1951 es director general de Enseñanzas Técnicas, con Joaquín Ruiz-Giménez como ministro de Educación. Desde ese cargo impulsa la creación de las universidades politécnicas y la Escuela de Comercio de Lugo, en la calle que llevará su nombre.

La familia Durán le cede el mausoleo monumental que Nemesio Cobreros diseña en 1863 y en torno al cual se idea realizar un Panteón de Lucenses Ilustres en el cementerio de San Froilán.

Este panteón neogótico procede del anterior cementerio y había sido trasladado antes de su clausura. Es un encargo de la familia Ventosinos Reboredo, que hace fortuna en Cuba durante el reinado de Isabel II y se trata de una de las piezas documentadas más importantes del camposanto.

En él está enterrada Teresa Guadalupe Ventosinos Reboredo, señora de copiosos caudales, fallecida en Madrid en 1911 y trasladada a Lugo por mediación de su ahijada y sobrina, Teresa Miranda Belón, madre a su vez de Armando Durán Miranda y motivo por el cual los Durán pueden llevar a cabo esa cesión.

Salvado la vertiente localista, digamos que con Armando Durán comenzamos a inventar algo más los españoles, como se le reconoce al ser galardonado en 1994 con la Medalla al Fomento de la Invención, en compañía de Juan Manuel Rojo Alaminos y José Jiménez Salas. En su caso, las aportaciones pertenecen a los campos de la Óptica y la Energía Nuclear, dos disciplinas que aparentemente tienen poco que ver, pero que en Armando Durán encuentran su razón de ser.

Durán conoce y trata a todas las personalidades científicas del siglo XX. A las españolas, porque él forma parte del grupo más destacado, y a las mundiales, porque representa a España en todos los foros internacionales de sus especialidades. Uno de ellos es Julio Palacios, con quien trabaja muy estrechamente. Con motivo de las sesiones científicas que se le dedican a Palacio, Durán recuerda la polémica mantenida por el sabio español respecto a algunos postulados de la Teoría de la Relatividad de Einstein y evidencia su calidad de testigo en tales discusiones.

En 1979, con motivo de celebrarse el centenario del nacimiento de Einstein (1879/1955), es Durán quien se encarga de pronunciar la conferencia conmemorativa. Será vocal de la Junta de Investigaciones Atómicas (JIA) el año 1948. Dado el carácter secreto del organismo, sorprende saber que la JIA camufla su existencia bajo el nombre de una sociedad mercantil, en concreto la Sociedad de Estudios y Patentes de Aleaciones Especiales (EPALE), que evidentemente pasa mucho más desapercibida a cualquier entrometido.

Durán dirige un equipo formado por tres físicos, Ramón Ortiz Fornaguera, Carlos Sánchez del Río y Mª Aránzazu Vigón Sánchez, especializado en energía nuclear que va a suponer el embrión del que partan los posteriores investigadores españoles de esta materia.

En esa época viaja a Italia para entrevistarse con los científicos del Centro de Estudio para la Física Nuclear donde trabajan discípulos del Nobel Enrico Fermi. En 1961 informa a la prensa que la producción nacional de uranio asciende a 60.000 ks anuales en la fábrica de Andújar. Al día se tratan 220 toneladas, una cifra que Durán considera superior a la más optimista de todos los cálculos realizados.

Testigo del debut de Marisol

10 de Julio , 2019

Elías Rodríguez Varela participa en quince películas antes de hacerse fuerte con su voz

CON CATORCE AÑOS empezó siendo Pepe en una película de Luis Lucia que se llamó Cerca de la ciudad (1952), al lado de un tocayo circunstancial bastante más conocido que él en ese momento, Pepe Isbert.

Durante los ocho años siguientes, el nombre de Elías Rodríguez Varela (Trabada, 1937), aparece en los repartos de una quincena de películas, alternando las dirigidas por Luis Lucia y Ramón Torrado, con otros nombres, como Agustín Navarro, el de El cerro de los locos (1960), que había logrado un éxito notable.

Naturalmente, Elías es en todas ellas niño o adolescente con un pequeño papel de figuración mientras el protagonismo se reserva a los artistas sobre los que se intenta sostener la industria cinematográfica de esos años. Es el caso de Un rayo de luz, con la debutante Marisol, o María de la O, con una Lola Flores en pleno éxito, y con Antonio González, el Pescaílla, como guitarrista secundario.

Curiosamente en el reparto de María de la O, Elías da vida a un personaje que se llama “Elías Rodríguez”. La próxima vez que coincidamos en reuniones de la Academia Gallega de Gastronomía le preguntaré a qué obedece esa coincidencia.

En realidad las quince películas son la anécdota dentro de la vida del trabadense, porque él va a hacer uso de sus mejores armas a partir de su alejamiento del cine y su llegada al mundo de la radio, aunque con lo uno y lo otro lo que conseguirá es volver a sus orígenes, no ya como pilluelo de coro en un par de escenas, sino como doblador, narrador y empresario de un potente grupo dedicado a sonorización.

Sus inicios en esta segunda etapa tienen como escenario los estudios de Radio Juventud, donde se convierte en locutor profesional. De ahí da el salto a Radio Nacional de España, y finalmente desemboca toda su experiencia en la fundación de Radio Centro, donde él se encarga de la jefatura de emisiones.

A nadie se le escapa que Elías es dueño de una extraordinaria voz, que sumada a su simpatía y a su facilidad expresiva lo convierte en un diamante en bruto para la locución, el doblaje o la publicidad.

A nadie se le escapa, y a él, el primero. Su espíritu inquieto y amante de los retos, lo lleva a fundar Centro de Comunicación en 1981, y a crear ocho años después los Estudios Abaira, S.A., una empresa dedicada a la publicidad, doblaje y sonorización, que da origen a un grupo en el que aparecen también Abaira Publicidad, Matinha Estudios de Son de Portugal, Abrente Soluciones Audiovisuales y Línea de Fuego.

En estos días de julio de 1988, Televisión de Galicia emite por primera vez Gran Casino, un programa concurso al frente del cual están Elías, su voz y su sonrisa. Son los primeros tiempos de la televisión autonómica y el formato resulta arriesgado, aunque se recuerda con gusto.

En octubre de 2011, la Academia de las Artes y las Ciencias Radiofónicas de España lo reconoce con el premio a la “Mejor voz radiofónica”, un título que le hace justicia después de 51 años escuchando por todas partes que es el heredero de David Cubero, el primer redactor jefe de TvE y voz vinculada a la anterior generación radiofónica.

Para rematar la faena, la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid le entrega el año siguiente el premio Victoriano Reinoso como mejor empresario del año. Lo recibe de manos de Julio Lage, el presidente de Aegama, y en presencia de Loreto Arias, viuda de Reinoso y del alcalde de Trabada, José Manuel Yanes Ginzo, que es donde a él le gusta ser premiado, por ejemplo como Hijo Predilecto.

El piloto de Viveiro que aterriza en Covas

9 de Julio , 2019

Hace hoy 95 años, Alfredo Gutiérrez incia la primera vuelta aérea a España a salto de mata (8-VII-2024)

SI CONSULTAN QUIÉN realiza la primera vuelta aérea a España seguramente les dirán que el capitán Haya y Pedro Tauler en 1927.

Esa información no es del todo exacta. Otra pareja de aviadores lleva a cabo una vuelta aérea a la península tres años antes y uno de ellos es el alférez Alfredo Gutiérrez López (Viveiro, 1899). En descargo para quienes tienen al capitán Haya como pionero, diremos que ambas aventuras son de distintas características.

En los primeros días de julio de 1924 se anuncia que el sevillano Guillermo Delgado Brackembury, comandante de Infantería del servicio de Aviación, acompañado por el alférez de Caballería, también del servicio de Aviación, Alfredo Gutiérrez López, van a dar la vuelta a España en aeroplano, según un itinerario que parte de Madrid hacia Zamora y Vigo; y una vez en la costa, volar hacia A Coruña y Lugo, recorrer el Cantábrico, el Mediterráneo y llegar a Huelva.

La humildad de los dos protagonistas y la misión militar que anima la vuelta hacen que su hazaña no alcance la fama de ser la primera, pero motivos hubo para considerarla una aventura de gran mérito.

_ No se trata de un raid efectuado con una finalidad brillante, para batir récords establecidos, ni de una proeza de aviación _ dice el comandante Delgado al regreso.

Y añade:

_ Ha sido una simple prueba, encaminada a obtener datos prácticos, relativos a planicies aprovechables para el aterrizaje.

Nada más y nada menos. Es decir, que los dos aviadores, además de realizar el periplo marcado, han tenido que probar campos de aterrizaje improvisados con destino a una posible utilización militar. ¡Y ser los primeros en hacerlo en España!

Delgado Branckdembury pertenece a una familia de la aristocracia sevillana y es jefe del Aeródromo de Getafe, donde da clases como su segundo, Alfredo Gutiérrez. Ambos salen de Madrid hace 95 años, el 8 de julio. Utilizan un aparato Avro-Escuela del año 1912, con motor rotativo, de poca velocidad y falto de otros avances que en aquellos tiempo ya existían.

Se elige ese modelo por su contrastada resistencia, necesaria para aguantar los aterrizajes. El fin del viaje es ése, facilitar a la sección de Aeronáutica del Ministerio de la Guerra datos convenientes sobre los terrenos aprovechables para servir como campos de aviación, “de los que existen tan pocos en España”, se comenta en ese momento.

La dificultad es evidente hasta para cualquier profano. El Avro tuvo que descender hacia llanuras de las que se tiene una información muy elemental, o que sencillamente son desconocidas en su vertiente aérea. En total llevan a cabo 39 tomas de tierra, de las que únicamente siete se realizan en aeródromos. Dicho de otro modo, 32 veces bajan hacia patatales, playas o prados de apariencia practicable.

Cuando descienden en O Porriño, docenas de lugareños rodean un aparato que jamás han visto y el gallego Gutiérrez le traduce a Delgado algunos comentarios. Por ejemplo, unas mujeres de edad avanzada se santiguan y gritan:

_ Chegou o Anticristo!

En la cola del aparato se pinta el popular perrito de Xaudaró, el dibujante del Blanco y Negro. “En algunos puntos, en lugar de decir que había llegado un aeroplano, se afirmaba que acababa de aterrizar el perro”, comentan los héroes.

Seis años más tarde, cuando Alfredo Gutiérrez López vuela con una escuadrilla de tres aparatos de reconocimiento y bombardeo, los desvía y hace que aterricen en la playa de Covas, su pueblo natal, para asombro de sus paisanos. Experiencia para hacerlo no le falta.

Un álbum de cromos en blanco y negro

8 de Julio , 2019

En el cuarto aniversario de Baldo Pestana, el hombre que sabía mirar (7-VII-2015)

LO DECÍA CON auténtica pena. “No haber fotografiado a Cortázar es una espinita que tengo clavada”. Y aunque la frase puede sonar pretenciosa entre quienes no lo conocieron, lo cierto es que la galería de personajes que Baldo Pestana (Castroverde, 1918), tuvo delante de su cámara es tan amplia que se comprende ese lamento por la ausencia de Julio Cortázar, un hombre que además está vinculado a Lugo a través de Aurora Bernárdez.

Los antecedentes de ese otro álbum que construye durante su vida Pestana nos los contó Carmen Rico Coira el año pasado: “Desde novo tiña unha colección de fotos de escritores e intelectuales, pero non era unha colección casual como se coleccionase cromos, era o seu mundo. Era como se tivese unha vida paralela. Polo día daba puntadas de xastre e o resto do día dedicábao ao seu mundo, ao mundo das letras, da arte, dos pintores. El tiña moitas habilidades para escribir, para pintar e para debuxar, pero moi poucas posibilidades para aprender”.

Hablemos de algunos de sus modelos más significativos.

Dizzy Gillespie. Fue el primero de sus cromos. Ocurrió durante una actuación del músico en Buenos Aires a principios de los 50, mucho antes del traslado a Perú en 1957, cuando se hace fotógrafo de verdad.

Enrique López Albújar. La primera foto en Perú. Albújar, ya muy entrado en años, dijo al verla: “Sí, acá estoy esperando la muerte”. No era para tanto, el autor de los Cuentos andinos tarda casi diez años en morir.

Gabriel García Márquez. La foto más nombrada. Necesitó para conseguirla un centenar de disparos. Fue en 1968 y Gabo se la dedica de puño y letra, aunque tendría que haber sido al revés. “Para Baldo, de la menos fotogénica de sus víctimas”.

Sebastián Salazar Bondy. También se la firma con una frase humorística: “El arte es un ojo. El suyo en este caso. Gracias”.

Ciro Alegría. A partir de las fotografías que le hace, Baldo descubre el filón que significa especializarse en un álbum de personajes destacados.

Jorge Luis Borges. Se cruza con él en una calle de Lima y le hace tres fotos sin que el escritor se dé cuenta. No se hablan. Baldo piensa que habrá una segunda oportunidad. Y la hay, pero Borges ya está ciego y él se niega a retratar “una mirada sin vida”.

Julio Ramón Ribeyro. Lo representa al lado de una ventana, a la espera de un libro conjunto que no pudo ser.

Víctor Raúl Haya de la Torre. El retrato del líder aprista peruano sirve para figurar en los billetes de 50 mil intis.

Mario Vargas Llosa. Lo fotografía después de publicar La casa verde, muy joven todavía. Baldo piensa que sus pocos años y sus ademanes de conquistador son un inconveniente para el retrato. Aunque ya lo intuye avispado y puede sospechar hasta dónde llegará en la literatura, como galán, ni se lo imagina.

Lee Kun-Hee. El retrato al presidente de Samsung le abre las puertas para que cincuenta litografías suyas figuren en otros tantos despachos de la multinacional en todo el mundo.

José María Arguedas. Su retrato es el del olvido. “Una ramita sin hojas en una ventana”. Así lo resume él. Arguedas lo expresa con mayor crueldad, suicidándose.

Bioy Casares, Pablo Neruda, Atahualpa Yupanqui, Bryce Echenique, Carlos Fuentes, Polansky, Blanca Varela, Man Ray, Laxeiro y tantos otros.

Velia Martínez, su bella compañera hasta el final, pintada, no retratada, es nuestra imagen del cromo de Baldo.