Cuando morían más caballos que toros

16 de Junio , 2019

Un 15 de junio Dositeo Rodríguez descubre el mundo de los toros y no para hasta ser él uno de los protagonistas

EN SAN COSME de Gondel hay hoy medio centenar de vecinos, y bajando. Allí nace un 21 de diciembre Dositeo Rodríguez Otero (Pol, 1893), un niño despierto y con luces. Su familia cree entonces que valdría para cura, pero las luces resultaron ser lentejuelas toreras, de esas que de vez en cuando se encienden en la provincia.

Xosé Ramón Ónega, el Ónega de Odoario, le da biografía por razones de paisanaje, de modo que su trabajo nos libera de recoger todas las andanzas de Dositeo, pues quien las busque, en Ónega las encontrará (Lucensia nº 7, 1993).

El seminario no satisface su espíritu y dicen que se ausenta de tan insignes estancias con tres duros en el bolsillo. De Lugo a Monforte, donde se hace patatero; y del Cabe, otra vez al Miño, esta vez en Ourense, donde aprovecha su cuerpo de Maciste, y trabaja de cantero, en su versión de acarreador de escombros.

Allí asiste a la corrida que se celebra el 15 de junio de 1911, hace hoy 108 años, con Celita, Lajartijillo-chico y José Morales Mula, alias El Ostioncito, así como suena. El impacto que recibe el chiquillo es de órdago, o incluso más bestia, como dice el apodo del tercer espada.

A partir de ese día, sus pasos solo estarán encaminados a entrar en este mundo. No sabe que le espera un futuro de varilarguero, pero pronto se lo descubre Joselito, cuando le alaba la fortaleza de sus espaldas, “mejores para picador que para albañil”, como le dice unos seis años antes de morir en Talavera de la Reina.

Tengamos en cuenta que el toreo vive todavía la época en la que el caballo del picador no lleva peto y cuando lo habitual es que cada corrida se salde con la muerte de los seis astados y de otros tantos equinos, o más, lo que a su vez conlleva al subalterno una serie de riesgos fáciles de imaginar.

Es muy frecuente la operación de coser las panzas de los animales para meterles las tripas dentro y volverlos a utilizar en la plaza porque no queden caballos vivos y haya que acabar la corrida como sea. El varilarguero tiene que hacer gala de su oficio con premura, fuerza y efectividad que son valoradas en mucha mayor medida que después, con la implantación del peto en época de Miguel Primo de Rivera, que como jerezano y amante de los caballos, da el impulso necesario a una medida con la que se viene mareando la perdiz desde medio siglo antes, de 1877 a 1928.

Aún así los petos iniciales son tan inútiles como una sábana y el primer caballo que sale protegido con uno de ellos, muere de una cornada nada más iniciar la faena.

Del general se cuenta que una tarde, siendo Dositeo todavía recluta, lo visita en la enfermería de la plaza tras un revolcón. El de Lugo se muestra preocupado pues debe incorporarse al cuartel y Primo lo tranquiliza: “Cura tus cornás, chaval, que de la mili ya me encargo yo”.

Y es que Dositeo cae cien veces, se hiere cincuenta y sufre tantas cornadas como los matadores. Marcial Lalanda, que lo tuvo en su cuadrilla, le salva de una muerte certera agarrando al morlaco por los pitones.

Entre los gajes del oficio y los accidentes, a Dositeo le queda el cuerpo machacado como ropa en un mazo, pero nadie puede con él. En 1929, se accidenta con un coche en Mansilla de las Mulas porque prefería viajar charlando con su amigo Anastasio Oliete, alias Veneno; expicador, rejoneador y ahora empresario de caballos, que ir en tren con Lalanda. Queda grave, pero continúa hasta un nuevo percance viniendo de Murcia que le deja sin fuerza en el brazo. Lo mata un cáncer en la cara en 1959.

C. Virio Frontón, el Arde Lucus en Tarraco

16 de Junio , 2019

Adriano lo convoca como uno de los más ilustres representantes de Roma y le dedica una estatua hoy perdida

SI PAULO FABIO Máximo tuvo serios problemas para ser lucense, pues nace antes de que él mismo funde la ciudad, o para ser vecino, pues le niegan la posibilidad de haber residido aquí, nos queda el consuelo de saber que nadie pone en duda el lucensismo de Cayo Virio Frontón (Lucus Augusti, 85?), el primer ciudadano ilustre de lo que será la bien murada, aunque en ese momento todavía tenga todas sus puertas abiertas al viento.

Teodosio Vesteiro Torres, en su Galería de gallegos ilustres, recoge los merecimientos de Cayo para haber sido honrado en efigie durante la Asamblea celebrada en Tarragona el año 123, en compañía del berciano Cayo Valerio Arabino, de Marco Valerio Pio, vecino de Braga y de la sacerdotisa Lucrecia, que cubre la cuota femenina de entonces.

Da la sensación de que sea trata de una hábil operación política destinada a la cohesión de las siempre centrífugas tierras de Hispania. Publio Elio Adriano, más conocido por Adriano el sevillano, manda en Roma y en el citado año ordena que se reúnan en Tarraco los más ilustres de cada uno de los enclaves hispanos en claro gesto precursor de las Cortes generales.

Van a tratar asuntos que afectan a la mejor defensa del Imperio, pero ésa es la disculpa. Bien sabe el Imperio cómo defenderse. Lo que pretenden es no acrecentar el peligro externo con amenazas internas y para ello conviene adular a los territorios haciéndoles partícipes de las decisiones previamente tomadas para que crean en la democracia participativa. De hecho, seguimos en lo mismo.

El flamen Cayo Virio Frontón representa a Lucus Augusti y a su convento, y no lo hace nada mal a los ojos de Adriano, pues es uno de los honrados con una estatua. La pieza se ha perdido, aunque bien podría ser alguna de las cabezas, o de los cuerpos descabezados, que reúne el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona. No se den prisa en intentar la localización de nuestro paisano, pues creo que solo está abierta al público una muestra de los fondos del MNAT mientras se reforma el edificio.

Por el contrario sí se localiza su pedestal, donde se le dedica el homenaje, y gracias a ello sabemos de Cayo Virio y de sus méritos.

Corresponde al número 4255 del Corpus Inscript; latín, de Hübner, y dice así:

Virio Frontoni Flam. P. H. C. Ex. S. LVCENS

EX-DECRETO CONCILII P. H. C

Los epigrafistas que la estudian destacan que Cayo pertenece a la gens de los lucenses, no al convento jurídico, lo cual le confiere mayor concreción a la hora de señalar su origen.

Amor Meilán, que escribe del ilustre paisano en varias ocasiones, hace alusión a la parroquia de Frontón, en Pantón, como posible enclave relacionado con el flamen lucense, pero nada más. También lo incluye en su relación de los Cien gallegos ilustres Modesto Grandío Parapar, pero sin añadir nada a lo sabido, como de hecho hacemos aquí, pues las fuentes informativas acaban entre los cascotes tarraconenses.

Añade Amor Meilán que podríamos relacionatlo con una lápida hallada en Santa Eulalia de Mariz (Guitiriz), donde aparece la palabra Frontonis (Hübner, número 2536), si se trata del mismo personaje.

Una aportación moderna al primer caballero ilustre de la ciudad _ primero conocido _, es que su personalidad ha sido adoptada por el vecino de Xinzo de Limia, Alberto Sánchez Vicente, para darle vida todos los años en la Festa do Esquecemento, que este año se celebra del 17 al 19 de agosto.

Quizás algún lucense lo hace también en este Arde Lucus.

De farra con el marqués de Villaverde

13 de Junio , 2019

Luis Cortiñas pone en contacto a María Dolores Pradera con el dúo Los Gemelos, que tocarán con ella toda la vida

A LO LARGO de su carrera como requinto de varias formaciones músico-vocales, Luis Cortiñas López (Lugo, 1931) ha vivido noches de aplausos y cientos de anécdotas, pero para la historia de la canción española, Cortiñas se gana su puesto con una sola frase, el día en que le presenta a María Dolores Pradera dos hermanos que tocan la guitarra, Julián y Santiago López Hernández, Los Gemelos, que continuarían con la cantante hasta la muerte del segundo de ellos en 1993.

Cortiñas ya había acompañado a María Dolores y siempre mantuvieron una buena relación. De hecho, cuando Pradera actúa en el Gustavo Freire de Lugo en diciembre de 2007, como remate de los fastos conmemorativos del séptimo aniversario de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad, ¡uf!, Cortiñas se mete entre bambalinas _ backstage, se dice hoy _, para darle un beso en recuerdo de los tiempos idos. Al verlo, ella exclama: “¡Mi requinto favorito!”

A Luis le bailan un poco las fechas, pero hoy, cuando transita felizmente por los 88 años de edad, relata vívidos todos y cada uno de los episodios de su dilatada biografía, desde Tino Prados, que le pone las manos en la guitarra, a José Luis Pécker, que bautiza uno de los tríos a los que pertenece como Los Águilas, ayudándoles también a difundir sus canciones a través de Radio Madrid.

Entre sus compañeros de formaciones se encuentran Pedro Álvarez, el primero; José Méndez Menéndez del Llano, con el que actúa en el Club Trinka de Berlín, o Manolo Sandar, de vuelta a Lugo, además de otros músicos y cantantes que integraron Los Brillantes, Los 3 Brillantes, Los 4 Brillantes, o Los Águilas, ya citados.

Todavía con cierto respeto a la discreción profesional que se les exige en su momento, recuerda aquellas tardes de los martes en Alazán y en Riscal, cuando Cristóbal Martínez Bordiú, marqués de Villaverde y yernísimo de Franco, cierra el local, o parte del mismo, para montar una jarana con amigos y compañía femenina “que suele acabar en pelotas”, teniendo al grupo de Luis como fondo musical. Si pimplaba mucho “cantábamos A Rianxeira con el marqués. También iba por allí Porrina de Badajoz”.

Como Luis dice que esas farras tienen lugar a unas horas tan católicas como las tres de la tarde, y dado que Marqués de Riscal y la calle Ayala se encuentran muy cerca, pienso si el marqués va o viene del privée cuando se lleva por delante con su coche al periodista Manolo Molares con su moto. Pinta posible, porque el accidente fue a las tres y cuarto.

Otro momento de ésos que dejan huella en la memoria de cualquier artista fue verse un Fin de Año rasgando cuerda ante Juan Domingo Perón, cuando el descamisado ya era vecino de los madriles. Si Paco León no incorpora ambas escenas a su Arde Madrid es porque no las conoce, pues pegan como dos pistolas a un vaquero.

En este trajín de tocar aquí o acullá, surge un día la posibilidad de animar la fiesta de puesta de largo, mayoría de edad o sarao cumpleañero de una jovencita que resulta ser la hija del mandamás de Discos Columbia. Como el fiestorro se celebra en la casa paterna, el hombre les escucha durante todo el guateque y al final, tras abonarles lo convenido, les pregunta: “¿Os gustaría grabar un disco?” “Más que comer caliente”. “Pues pasaros por Columbia y a ver qué hacemos”.

Lo que hacen son cuatro discos single a 45 r.p.m. como el que ilustra el cromo. Les ofrecen una cantidad a tanto alzado por los cuatro y se olvidan de porcentajes sobre la venta. Aceptan. Es dinero seguro.

Tiempo después Los Brillantes es un bar de Lugo de la calle Otero Pedrayo.

Rof, el sabio que surgió de Lugo

12 de Junio , 2019

El padre de la medicina psicosomática, Juan Rof Carballo, cumpliría hoy 114 años

JUAN ROF CARBALLO (Lugo,1905) cumpliría hoy 114 años y aunque cualquier percha es buena para volver sobre su impresionante e inabarcable figura, nada mejor que imaginarlo delante de una gran tarta de 114 velitas antes de abrir su consulta en Ayala 13, como cada día, para curar los males de la aflicción a los madrileños y a las gentes llegadas para eso.

Durante cinco años mi destino mañanero es Ayala 5 y cuando la información no aprieta, busco tertulia al lado de Borobó, con despacho en la planta superior a la mía. Hablar con Borobó es refrescante en aquel Madrid tardofranquista, porque como dijo años después Perfecto Conde, “Borobó era el hombre que sabía de todo”, incluso cosas de uno mismo que tú ignorabas.

El entonces director de Chan se siente aquejado del complejo de Polícrates, como Rosalía, e incluso a él le dedica una obra de teatro, quizás para explicarlo; aunque quien mejor lo explica y define es Rof Carballo. Se trata del sufrimiento que el paciente experimenta en los momentos de máxima felicidad, convencido de que la vida se lo hará pagar con episodios de máxima tristeza.

“Habla con Rof Carballo, que está ahí, a unos metros y con consulta abierta”. Y Borobó contesta: “Pero si ya hablé y fue él el que me diagnosticó”.

Es curioso que Rof, otro gallego al que le encaja la definición de Perfecto, esté a cien metros del despacho de Borobó, Serrano mediante, y es curiosísimo que uno sea paciente del otro por un complejo que solo puede afectar a personas de exquisita sensibilidad. A Rosalía, a Borobó y pare usted de contar.

Rof recuerda que iba para veterinario, tal como desea su padre, si no se cruza en su camino con dos libros, mucho antes de conocer a los grandes autores que se citan entre sus maestros. Y seguimos con curiosidades, porque los dos libros que apartan al joven Rof de la veterinaria son escritos por sendos profesionales de esa rama y están presentes en la biblioteca lucense de su padre precisamente por eso.

Uno es Nociones de Patología Quirúrgica Veterinaria, de Jesús Alcolea Fernández, que él cita como Patología General; y el otro, la Enciclopedia de cultura general que el precoz intelectual, brillante veterinario y prematuro cadáver Juan Téllez y López, alias Jutelo y alias Guer Bañas y Dicas, escribe para los Bailly-Bailliere. No me digan que su segundo seudónimo no es de los que imprimen carácter. En este último caso, Téllez es amigo de Rof Codina y todo sirve para componer la grandísima paradoja.

¿Qué hay en esos libros que ejerce una influencia tan decisiva en el futuro del sabio, haciéndolo sabio desde el momento de leerlos? Fundamentalmente dos cosas: un sistema y unos conocimientos. La piedra filosofal para comprender desde ese instante que todo en esta vida está interrelacionado como la red de una araña _ cuerpo y alma; salud y enfermedad; euforia y tristeza _, y si el sistema se analiza con los conocimientos correctos, es posible comprenderlo todo.

A partir de ese momento, el médico, el intelectual, el gurú, acumula saberes, pero el sistema _ la semántica _ como dice Ramiro Álvarez Fernández _, ya lo tiene y con él es capaz de enfrentarse a los miles de misterios con los que lidia a través de libros, prólogos, artículos y conferencias sin que su afán por llegar al núcleo de la verdad parezca tener límites, no solo en la medicina psicosomática, sino en el arte, la sociedad, la literatura o cualquier otra manifestación humana.

De modo que desde este rincón de la urdimbre, feliz cumpleaños, maestro.

El Don Quijote de Duarría inventa un fusil

11 de Junio , 2019

José Castedo Teijeiro sorprende a Mariano de Cavia en el III Centenario de la novela

EL TERCER CENTENARIO de El Quijote se celebra con ediciones, nuevas calles, monedas, conferencias y demás alboroto. Es decir, por todo lo alto. Estamos en 1905 y la ola cervantina arrasa en los medios casi tanto como hoy podría hacerlo el noviazgo de una chica OT y un guapo de GH. Una barbaridad.

De repente surge de Lugo una noticia que deja a España con la mirada estrábica. Un catedrático del instituto lucense afirma que Cervantes no es el autor de El Quijote, pues tal honor le cabe a un tal Castedo Teijeiro, coetáneo del manco de Lepanto. El catedrático se llama José Castedo Teijeiro (Castro de Rei, 1845?), porque es descendiente del susodicho.

Como la cosa no tiene mayor fundamento, salvo un montón de anotaciones, la prensa lo aprovecha para hacer chistes variados y así hay quien escribe que el autor “ni es Cervantes, ni fue bautizado en Alcalá, ni Dios que lo fundó”. Eso sí, es de Lugo.

“¡Parece mentira que haya escritores tan sinvergüenzas como Cervantes que se atrevan a firmar obras que no son suyas!” Y remata: “Ahora sólo falta que salga por ahí otro diciendo que don Quijote de la Mancha no era manchego sino maragato. ¡Y que Dulcinea del Toboso era una tiple del género chico natural de Calahorra!”

La repercusión del disparate es tal que hasta Mariano de Cavia lo comenta en su artículo del 20 de mayo en El Imparcial. Lo califica con sorna de “extraña averiguación” y añade que Castedo también se dice pariente de María Pita. Don Mariano disfruta con la arriesgada teoría del hijo de doña Josefa Teijeiro Peña, fallecida en 1892 en la casa familiar de Os Castedos, en Santiago de Duarría, donde ahora pasa los últimos años de su vida y donde muere el 21 de abril de 1910.

Don José fue un hombre inquieto y peculiar _ ya lo habrán adivinado _, al que una serie de adversidades conduce irremediablemente a perder la cabeza. Así lo observa con tino su paisano y tocayo José Trapero Pardo en Lugo: Cien años de vida local. Los dos comparten tierra en Duarría, aunque al camposanto llegan casi con un siglo de diferencia.

Uno de los mayores contratiempos que sufre Castedo tiene que ver con la invención de un fusil que trata de oficializar con pasión, pues en su criterio aventaja a los Mauser en todo.

No restemos méritos al fusil Castedo por conocer ya el episodio cervantino, pues esto sucede en 1897 y hasta ese momento el hombre no ha dado muestras de patinaje. ¿O si?

Los planos y memorias del fusil de repetición Castedo son presentados el 15 de enero de ese año al Gobierno civil de Lugo para solicitar privilegio de invención. Su autor se identifica como profesor de la Escuela de Artes y Oficios y auxiliar del Instituto, pues aunque intenta acceder a cátedras en Tapia, Huelva y Mahón, no lo consigue.

Dice que es más rápido que el Mauser, que dispara 6 tiros en dos tiempos, y no 5 en tres como su competidor, y que no pierde la puntería. Además es más ligero, esbelto, sencillo, “y teniendo más atrás el centro de gravedad, es de más fija puntería”. Se carga con los mismos cartuchos que los del Mauser.

Se escuchan buenas palabras, pero el Castedo nunca llega a buen puerto. Quizás en ello radica el origen del posterior desvarío.

Castedo había sido auxiliar de Matemáticas, Aritmética y Álgebra, Física y Química y Agricultura. Publica una Síntesis de las teorías eléctricas y magnéticas (El Adelanto, 31-V-1902) y pertenece al Tiro Nacional. También abunda en pleitos con el ayuntamiento de Castro.

El Don Quijote de Duarría inventa un fusil

11 de Junio , 2019

José Castedo Teijeiro sorprende a Mariano de Cavia en el III Centenario de la novela

EL TERCER CENTENARIO de El Quijote se celebra con ediciones, nuevas calles, monedas, conferencias y demás alboroto. Es decir, por todo lo alto. Estamos en 1905 y la ola cervantina arrasa en los medios casi tanto como hoy podría hacerlo el noviazgo de una chica OT y un guapo de GH. Una barbaridad.

De repente surge de Lugo una noticia que deja a España con la mirada estrábica. Un catedrático del instituto lucense afirma que Cervantes no es el autor de El Quijote, pues tal honor le cabe a un tal Castedo Teijeiro, coetáneo del manco de Lepanto. El catedrático se llama José Castedo Teijeiro (Castro de Rei, 1845?), porque es descendiente del susodicho.

Como la cosa no tiene mayor fundamento, salvo un montón de anotaciones, la prensa lo aprovecha para hacer chistes variados y así hay quien escribe que el autor “ni es Cervantes, ni fue bautizado en Alcalá, ni Dios que lo fundó”. Eso sí, es de Lugo.

“¡Parece mentira que haya escritores tan sinvergüenzas como Cervantes que se atrevan a firmar obras que no son suyas!” Y remata: “Ahora sólo falta que salga por ahí otro diciendo que don Quijote de la Mancha no era manchego sino maragato. ¡Y que Dulcinea del Toboso era una tiple del género chico natural de Calahorra!”

La repercusión del disparate es tal que hasta Mariano de Cavia lo comenta en su artículo del 20 de mayo en El Imparcial. Lo califica con sorna de “extraña averiguación” y añade que Castedo también se dice pariente de María Pita. Don Mariano disfruta con la arriesgada teoría del hijo de doña Josefa Teijeiro Peña, fallecida en 1892 en la casa familiar de Os Castedos, en Santiago de Duarría, donde ahora pasa los últimos años de su vida y donde muere el 21 de abril de 1910.

Don José fue un hombre inquieto y peculiar _ ya lo habrán adivinado _, al que una serie de adversidades conduce irremediablemente a perder la cabeza. Así lo observa con tino su paisano y tocayo José Trapero Pardo en Lugo: Cien años de vida local. Los dos comparten tierra en Duarría, aunque al camposanto llegan casi con un siglo de diferencia.

Uno de los mayores contratiempos que sufre Castedo tiene que ver con la invención de un fusil que trata de oficializar con pasión, pues en su criterio aventaja a los Mauser en todo.

No restemos méritos al fusil Castedo por conocer ya el episodio cervantino, pues esto sucede en 1897 y hasta ese momento el hombre no ha dado muestras de patinaje. ¿O si?

Los planos y memorias del fusil de repetición Castedo son presentados el 15 de enero de ese año al Gobierno civil de Lugo para solicitar privilegio de invención. Su autor se identifica como profesor de la Escuela de Artes y Oficios y auxiliar del Instituto, pues aunque intenta acceder a cátedras en Tapia, Huelva y Mahón, no lo consigue.

Dice que es más rápido que el Mauser, que dispara 6 tiros en dos tiempos, y no 5 en tres como su competidor, y que no pierde la puntería. Además es más ligero, esbelto, sencillo, “y teniendo más atrás el centro de gravedad, es de más fija puntería”. Se carga con los mismos cartuchos que los del Mauser.

Se escuchan buenas palabras, pero el Castedo nunca llega a buen puerto. Quizás en ello radica el origen del posterior desvarío.

Castedo había sido auxiliar de Matemáticas, Aritmética y Álgebra, Física y Química y Agricultura. Publica una Síntesis de las teorías eléctricas y magnéticas (El Adelanto, 31-V-1902) y pertenece al Tiro Nacional. También abunda en pleitos con el ayuntamiento de Castro.

El hombre que toreó con la llegada masiva de coches

10 de Junio , 2019

Ezequiel Orol escribe la Biblia del tráfico lucense donde establece “el principio de la incomodidad”

EZEQUIEL OROL FRAGA (O Valadouro, 6-VI-1923) fue un hombre peculiar. Basta con repasar algunas de sus iniciativas para certificarlo. Claro que “de raza le viene al galgo”, como apuntó el periodista orensano Dorzán cuando le hace una entrevista. La raza era su padre, el notario José María Orol Balseiro, de grata memoria entre quienes le conocieron, a los que conquista con su facundia y simpatía.

No quiere esto decir que padre e hijo fuesen iguales, como tampoco los otros hermanos. No, lo que pasa es que las cosas, ya lo decía Perugrullo, son por algo.

Sorprende saber, incluso a su familia, que en 1961 Ezequiel fue el 4º clasificado en el Campeonato Gallego de tiro rápido con pistola (calibre 22 americano), que es una difícil especialidad olímpica, aunque más parezca un duelo en la calle principal de Dodge City, después de que ambos pistoleros se hayan tomado sendos zumos de tarántula, que ríete tú del whisky. Pues sí, lo fue. Y otro lucense, Primitivo Sobrino, fue subcampeón.

Él ya es abogado desde 1950 y también un notable aficionado a los toros, como su padre, con quien ejerce de empresario taurino en tierras galaicas. En Ourense lo tienen claro. Una cosa son las fiestas del Corpus con toros y otra, sin ellos. No hay color y los hosteleros claman por los morlacos como el agricultor por la lluvia.

En las de 1955 se prometen toros y de ello se encargan los Orol. Una corrida el jueves, y una novillada, el domingo. El periodista que asiste a la firma en Ourense, perspicaz él, observa que Ezequiel “ni habla andaluz ni tiene a la vista detalles cañís”. Otro detalle a subrayar: Se ha desplazado de Lugo a Ourense en su coche.

Él le explica que es empresario taurino por influencia de su padre, “un entusiasta de la fiesta nacional”. Ellos ponen hasta la plaza, que está en Lugo porque en los sanfroilanes del 54 dieron una corrida, que casualmente preside mi padre. Pelúdez lo comenta en El Progreso: “Don Puro repartía orellas coma ti e eu podemos repartir perras chicas”.

Tiene una capacidad para unos 5.000 espectadores y es muy sólida, pues son 10 toneladas de hierro y 150 de madera. Los Orol aún no saben cómo la transportarán.

Los matadores serán Carlos Corpas, Antonio Vázquez y Cayetano Ordóñez, Niño de la Palma, que sustituye a Joselillo de Colombia, cogido grave, y los toros, del campo de Salamanca. Al final todo se queda en la novillada. Imponderables de la fiesta..

Ezequiel también inventa un traductor simultáneo de cuatro idiomas _ español, francés, inglés y alemán _, que bautiza como el Poligloter, nuevo método de comunicación por imagen. Fue impreso en 1973 por la Editorial Escelicer de Madrid, aunque se data en Lugo.

A lo largo de casi cien páginas, se recogen las frases y objetos más comunes en los cuatro idiomas y se interrelacionan mediante dibujos de Luis Cabrejas Camarero, de tal forma que el hombre “superará los efectos del castigo que mereció por pretender llegar al Cielo con la Torre de Babel”, según escribe su optimista autor en la introducción.

Un abundante número de casas comerciales españolas dan su apoyo al Poligloter, así como el Ministerio de Información y Turismo, aunque el éxito es relativo.

Durante los años anteriores, con García Siso, en 1964 y con Roldán, en 1967, es concejal-delegado de tráfico. Son los años de la eclosión automovilística y la ciudad presenta dificultades inherentes a sus años. Con todo, Ezequiel deja un buen recuerdo con sus direcciones únicas, sus semáforos, el tiempo limitado para aparcar, o la Zona Azul, que entonces parece un caos.

Su Biblia sobre el tráfico lucense la resume en doce folios a doble espacio. En ellos establece el “principio de la incomodidad”, o sea, cortar el tráfico innecesario de las vías estrechas y atacar el exhibicionismo de los nuevos propietarios. Casi como Carmena. Fallece el 9-I-2016.

El canónigo Santomé que hizo de Curro Jiménez

10 de Junio , 2019

Denuncia el escaqueo de los poderosos, levanta al pueblo contra los franceses y escapa siendo prisionero

SANTOMÉ ES APELLIDO templario, por más que lo simplifiquemos diciendo que es Santo Tomás en gallego. Godefroi de St Omer fue uno de los fundadores de la orden y vive Dios que la misma sangre guerrera parece correr por las venas de nuestro personaje, aunque sea de sumo riesgo defender que su Santomé y el del templario responden al mismo linaje, ni mucho menos.

La ubicación y ramificaciones de los Santomé a lo largo y ancho de Mondoñedo están muy bien narradas por Andrés García Doural y a él les encomendamos. En cuanto a Félix Santomé Aguiar (Alfoz, 1765?), Manuel Molina Mera _ anagrama de Manuel Amor Meilán, como sabrán _, nos indica que es sacerdote y patriota, y que nace en Carballido de Alfoz, donde allá por 1793, siendo canónigo de Mondoñedo, costea su bien plantada, aunque modesta, iglesia de San Sebastián. Se puede ver en Barbeito y en ella, una placa que recuerda el acontecimiento arquitectónico.

Bien podían los Santomé financiarla, pero como en todos los casos de generosidad, también podían abstenerse; tanto él como sus hermanos, José, Juan Lorenzo y Francisco, regidor de Mondoñedo. Casi como los Médici, que en Lorenzo tuvieron a su Magnífico.

A Félix, el Médici eclesiático que se había ganado la dalmática en Mondoñedo, lo describen culto, recto y valiente, cualidades que va a tener ocasión de demostrar con creces.

En 1808 ocurre lo que el lector sabe. Los franceses quieren que España cambie de apellido dinástico y de paso, afrancesar a mansalva, lo que no está tan mal visto por todos. En tal semana como la presente de 1808, el obispo Aguiar y Caamaño ordena constituir la Junta patriótica, con Santomé dentro de ella, como censor vigilante de todo lo que juzgue incorrecto. Abusos, traiciones o corruptelas como la de librar del servicio de armas mediante pagos bajo cuerda, están entre sus cometidos.

Tan grande es el cabreo de las gentes pudientes por los choriceos que Santomé denuncia, que la Junta opta por cargárselo, incapaz de leer los renglones torcidos de Dios, de recto y honrado que nos ha salido el hombre.

Se queja don Félix a las instancias mayores y no les queda otra que restituirlo. Y en el cargo está cuando Fournier se apodera de la cunquiña deleitosa, vulgo Mondoñedo, quizás para bebérsela de un trago y llevarse de ella hasta la catedral.

Santomé llama a los asturianos que comanda Ignacio Pintado y a la ciudad llegan trescientos de ellos, pero los franceses lo tienen calado y contra él se dictan órdenes severas el 23 de marzo de 1809. Se le acusa de seguir una pérfida conducta, de espía, de llamar a los asturianos y de violar todas las leyes de la Religión “procurando que se asesinase al Alcalde Mayor y haciendo saquear a varios habitantes del pueblo”.

Le perdonan la vida, pero acuerdan que sea degradado del título de canónigo y que sea conducido “a Ferrol o a Coruña” para ser encerrado en un convento. La orden ha de ser leída en los púlpitos de todas las iglesias de la diócesis.

Lo detienen, lo encarcelan y finalmente lo trasladan a Ferrol para que allí hagan de él un cartujo a la fuerza. Pero mira tú por dónde, el señor canónigo, solo o en compañía de otros, burla la vigilancia de los soldados que lo custodian y escapa de la patrulla por los montes de O Valadouro. No sabemos si tira hacia Vilacampa, o hacia Buio. Por el contrario, sí se sabe que vive alejado de los ojos galos mientras permanecen por las tierras de Miranda.

Los últimos años de su vida los pasa más félix que un ocho en su cargo catedralicio. Por su gesta cobran nueva fuerza los versos de los Santomé que dicen en piedra: “Este blasón y estas armas / las ganaron por la fe / herederos y oriundos / del solar de Santomé. / Y siendo el Rey noticioso / de hazañas tan bien vistas / cinco leones les dieron/ los que estas arman pintan.

Santiago / Antonio, el hombre que vivió dos veces

9 de Junio , 2019

Hace 58 años se identifica a O Mudo, un residente en el Asilo de Foz aparecido en Meira sin conocimiento de nadie

EL PROTAGONISTA DE nuestro cromo de hoy vive dos vidas, bajo dos identidades y tras dos bautismos distintos, sin que a fecha de hoy sepamos con exactitud cómo se produjo la transición entre una y otra.

Por eso, al citar su nacimiento, debemos hacerlo por partida doble. Por un lado primero nace Antonio Cabezas (Sao Paulo, 1923), y más adelante lo hace Santiago Meira Foz (Foz, 1952), pero ambos son la misma persona.

Contemos su historia comprimida y dejemos la larga en el enlace que se cita al final.

Un hombre aparece de la noche a la mañana en medio de la provincia de Lugo. No se sabe cuánto tiempo lleva aquí, por qué medios accede, de dónde procede, quiénes son padres, ni qué edad tiene. Parece ser sordomudo y vivir en una gran desorientación.

La gente dice que ha caído de un avión o saltar de un submarino a la deriva. Ramón Canosa es el primero en dar referencias suyas y lo sitúa dentro de una cueva en las cercanías de Meira. Antón Niñé discrepa. Lo encuentran deambulando por las calles de esa población.

Canosa describe el hallazgo con tintes novelescos. Unos labradores de Meira buscan refugio contra la lluvia en una cueva y allá al fondo, en la penumbra, distinguen un bulto. Es él. Como estamos a punto de iniciar el conflicto que a todos sume en la tragedia, la situación del hombre tampoco preocupa en exceso y lo dejan en la cueva.

Pasan los años de la guerra y las autoridades vuelven a fijarse en el sordomudo de Meira. Previa estancia en Santiago, donde le echan un ojo los hombres de la ciencia médica, ante él se abre un incierto futuro. Es imposible remitirlo a su lugar de origen cuando ni él sabe de dónde pudo haber salido.

En 1942, Ramón Ferreiro, gobernador civil de Lugo, decide que su mejor destino es la Casa Asilo de las Hermanitas de Ancianos Desamparados de Foz, que apenas lleva tres años en funcionamiento. No es anciano, ni de Foz, pero es evidente que está desamparado.

Allí es acogido y bautizado. O Mudo, como se le llama, pasa a ser Santiago Meira Foz, un feliz nombre que se le ocurre a alguien con ingenio. Su padrino será el sucesor de Ferreiro, José del Valle Vázquez, representado por su secretario, José María Fernández Rancaño. Y la madrina, Sor Dolores Pereira, superiora del Asilo. Lógico.

Se hacen pruebas por ver si responde mejor al oír alguna lengua extranjera, pero solo los uniformes y las mujeres le conmueven.

Al interés de Canosa por el personaje, siguen artículos de Trapero, Antón Niñé, Suso Fernández y Jesús de Breogán, hasta que en 1961 Jorge Víctor Sueiro conoce su historia y la divulga en varios periódicos de España, entre ellos, Ideal de Granada.

Como Sueiro solicita de sus lectores que si alguien sabe de este hombre, se ponga en contacto con el Asilo de Foz, al cabo de unos días llega una esperanzadora carta desde Granada, donde han leído el reportaje firmado por Borgonovo en el Ideal.

En una nueva entrega de esta apasionante serie periodística, Sueiro afirma que el Ideal ha hecho posible que “casi podamos decir hoy con certeza absoluta que Santiago Meira Foz es Antonio Cabezas, nacido en Sao Paulo (Brasil), de padre granadino y al que le vive una tía, hermana de su progenitor”.

María Cabezas Muñoz dice que su hermano tuvo un hijo sordomudo en Brasil y que podría ser ese hombre. “Creo que sería interesante que yo le enviase una foto a ver si él reconoce a sus padres”.

Y en efecto, María remite una foto enviada por su hermano y al verla, en junio de 1961, O Mudo reacciona de inmediato. Se le llenan los ojos de lágrimas e intenta emitir unos sonidos que por la posición de sus labios todos intuyen que son las palabras de papá y mamá, al tiempo que los señala. Un misterio parece resuelto. Santiago es Antonio. Solo falta explicar cómo pasa de Brasil a Meira.

Campoy, un as de la aviación con sombrero de paja

9 de Junio , 2019

Hace medio siglo finalizaba la década en la que dominó las competiciones por etapas en España y Europa

HACE 50 AÑOS, la avioneta de Ángel Campoy García (Huesca, 1921) que participa en la VI Copa del Generalísimo de la Vuelta Aérea a España debe realizar un aterrizaje forzoso en Córdoba, lo que le impide acabar la prueba.

Hasta ese momento (1969) y durante toda la década, el director de la Escuela de Pilotos de Santiago, un señor que en carlinga se toca con un sombrero campesino de paja a manera de amuleto, ha sido el más destacado en el aire, con varios campeonatos y subcampeonatos.

Aunque ya es vecino de Lugo y con familia asentada en la ciudad, Campoy permanece ligado al Aero Club de Santiago, de donde es la Jodel-D112 con la que gana su primer subcampeonato de Europa en compañía de Enrique Lazo. Se trata de la II Vuelta Aérea a Europa, en la que triunfa España por equipos, con las avionetas de Campoy, Madrid y Barcelona. Es el aparato más pequeño, pero se impone a los otros 85 aviones, menos a uno.

En 1962 la Vuelta disputa por primera vez la Copa del Generalísimo, que es como si Franco estuviese vigilándolos a todos. A las doce de la mañana del 3 de junio, la Jodel despega de Labacolla para incorporarse a la prueba, pero los allí reunidos se llevan una sorpresa morrocotuda cuando ven que en el lugar que debe ocupar Lazo, detrás de Campoy, hay una mujer.

¿Qué ha pasado? Pues muy sencillo, causas de fuerza mayor impiden a Lazo hacer la salida, y Ángel, lejos de renunciar a la prueba, le ha dicho a su mujer, la lucense María Ángeles Vázquez: “Cariño, ¿te vienes a dar una Vuelta?” La mujer, que es alumna de pilotaje civil deportivo, acepta y allá se va el matrimonio en pos de la copa.

Componen un equipo peculiar. Al verlos llegar, sus rivales lo comentan con asombro. Una pareja y encima él con sombrero de segador, contra 75 aparatos, de los cuales hay 48 militares, y cinco aviadores del ejército USA.

Va a ser una prueba “difícil, dura y emocionante”, como declara Campoy a Rey Alvite cuando la finaliza. Desde la primera etapa el capitán Chamorro, del Ala de Reactores número 1 de Manises (Valencia) toma ventaja, pero los Campoy y el capitán Villalba, de la Academia del Aire, empatan en la segunda posición. Pocas alteraciones se registran hasta el final, salvo que el matrimonio de Lugo deshace el empate y consiguen el subcampeonato en solitario.

También aquí la Jodel es una de las más modestas, pero en manos de Ángel se revela como la que mejor se adapta a estas pruebas por etapas.

Con el título en el bolsillo, Campoy descubre un secreto. Cuando se disponen a despegar para cubrir la etapa Sabadell-Lérida, varias avionetas que lo han hecho antes regresan con malas noticias sobre el tiempo reinante: “¡Hay tormenta! ¡Mejor será que no salgan!”

Ángeles lo escucha asustada y ruega a su marido esperar a que amaine. El caso es que Ángel no es de los que se echan atrás por cuatro centellas, de modo que le dice a ella que suba, que solo harán un pequeño recorrido lejos de la tormenta, cuando en realidad van hacia ella.

_ En mi vida he visto tantos rayos a un lado y a otro, por encima y debajo del avión. Era espantoso. Tomamos considerable altura. Sobre Montserrat la tormenta era impresionante. Cogimos un bache que nos hizo descender 500 metros de un solo golpe… _ ¿Y ella?

_ Preguntó por qué habíamos bajado tanto. Yo le respondí de una manera ingenua, pero estudiada: “Sencillamente, pierdo altura a propósito”. ¿A propósito? ¡A la fuerza! Gracias a Dios se corrigió todo. Ella comenzó a rezar el Rosario hasta que tomamos tierra felizmente en Lérida.

Cuando es campeón de España (1963), Campoy recibe la medalla al Mérito Deportivo y luego será uno de los fundadores del Aéreo Club de Lugo, con Ramiro Rueda, García Portela, Pardo Ouro, Pepe Páramo, Víctor Basanta, Aniceto Puente, José Mª. Velayos Pérez-Cardenal, José Abelleira, Cruz Lamas, Morales Parrondo, López Rábade, Eduardo Tomé, López-Díaz Pallín, Fernando Arias, Gonzalo Bermúdez de Castro y Rivera Manso.