Cristino

21 de Enero , 2018

En 2016

Nos llamaban la mafia gallega, no porque extorsionásemos a los otros colectivos, ni por usar la metralleta Thompson que identifica a sus pistoleros. Nos lo llamaban porque en cuanto abríamos la boca sabían que lo éramos. Los que ellos desconocían es que nosotros localizábamos a andaluces, vascos o madrileños con el mismo método.

La agencia Efe vivió unos años con aparente predominio de la mafia gallega y uno de los factores que influyó fue la presidencia de Alejandro Armesto Buz, pero no el único.

En Ayala 5 tenía un misterioso despacho semivacío Raimundo García Domínguez, o sea, Borobó, donde me refugiaba a echar un pitillo, no porque no pudiese hacerlo en la redacción, sino porque fumar al lado de Borobó era un método sencillo de aprender cosas sobre Galicia.

En eso llega Cristino Álvarez y la mafia crece en calidad y cantidad. Manolo Silva, Carolina Guerra, Carlos González Reigosa, Manuel Molares, Rivas Troitiño y Nemesio Rodríguez, sin contar los de la delegación de Santiago, los que andaban por el mundo, o los esporádicos, como Daniel Sueiro, que ahora vendía crímenes bajo seudónimo, y Blanco Tobío que se dejaba caer semanalmente.

El primer trabajo que hicimos juntos Cristino y yo fue matar a Franco, otro gallego. Bien entendido que Franco se murió solo sin nuestra ayuda. Matar a Franco era la frase en clave para hablar de los interminables turnos de guardia, primero en El Pardo y luego en La Paz, hasta que el hombre periclita.

Después a él lo hacen cronista en Cortes y a mí me meten en Laboral. Él vive la transición en las bancadas parlamentarias, y yo, escuchando a Marcelino Camacho y a Nicolás Redondo. Siempre le tuve envidia. Los míos eran mucho más aburridos que los suyos. Un fraternal abrazo a él y a Maribel.

La conjetura pendiente

20 de Enero , 2018

Poincaré y Perelman, que no solo resolvió la conjetura, sino que rechazó el millón de dólares

De vez en cuando salta la noticia de que un matemático ha resuelto una paradoja o una conjetura cuyo intríngulis se arrastra a través de los años.

Los últimos resueltos han sido los problemas de Hilbert que llevaban más de un siglo en busca de que alguien les cortase su nudo gordiano. Por si se animan, hay siete de ellos, llamados los problemas del milenio, por cuya solución se paga un millón de dólares.

Se conocen como la conjetura de Hodge, la conjetura de Poincaré, P versus NP, la hipótesis de Riemann, la existencia de Yang-Mills y del salto de masa, las ecuaciones de Navier-Stokes y la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer.

Desde que se ha lanzado el reto por parte del instituto Clay, solo se ha resuelto la conjetura de Poincaré, aunque rápidamente otra ha venido a ocupar el hueco dejado por ella, la investidura de Puigdemont.

No sé si a quien la desatasque le darán también los mismos dólares, pero no sería de extrañar a la vista de la alegría con la que vuelan los millones cuando se consigue el control de algunos organismos que se suponen públicos.

Como no podía ser de otra forma, salvo para profundizar en el hazmerreír internacional, se ha producido un rechazo casi absoluto a la investidura telemática, pero eso no quiere decir que se haya abandonado la búsqueda de otros caminos; como por ejemplo, vestir a Elsa Artadi de Puigdemont, ponerle un pinganillo en la oreja y tirar millas. No lo tomen a broma porque el panorama político catalán da para eso y para mucho más.

De momento tenían que descartar la vía telemática, que era la más sencillota. Pero a partir de ahora se abre una tormenta de ideas y se puede esperar cualquier otra ocurrencia, posiblemente más estrafalaria.

Los problemas del milenio no eran siete, sino ocho.

El can de Tetuán

19 de Enero , 2018

No le valdrá esconderse detrás de un árbol

Uno de los paraísos terrenales está en el distrito madrileño de Tetuán. Ya saben, Castellana, Raimundo Fernández Villaverde, Reina Victoria y por ahí adelante. Viví diez años en él, o en sus fronteras inmediatas, y no fue tiempo suficiente para darme cuenta del fenómeno. Lástima. Lo habría disfrutado más.

Lo descubro ahora, después de la entrevista que una comisión de vecinos del distrito ha celebrado con la alcaldesa Carmena en la que le han expuesto que el gran problema de Tetuán son ¡las cacas de los perros!

Maravillosa agrupación humana de la que se han conseguido erradicar plagas y carencias que en otras partes existen; donde sanidad, enseñanza, alcantarillado y voladizos funcionan con asombrosa perfección; donde no hay un niño con problemas de obesidad, ni un anciano solitario; donde los tontos leen a Kierkegaard y donde Woody Allen arrullaría con respeto a sus hijos, si allí viviese.

Tetuán, tu nombre me sabe a hierba y me huele a Chanel número 5.

Tienes un problema, las caquitas de los perros, pero para eso está Carmena, Supercarmena, que nada más oír a los vecinos se ha puesto a discurrir y ya ha encontrado la solución, para que no diga que queriendo no se arregla el mundo.

Los vecinos de Tetuán han escuchado de labios de la alcaldesa que pronto alcanzarán la perfección total, pues va a crear un banco de datos con el ADN de todos los perros del barrio, de modo que cuando se localice una cagarruta en aceras o jardines, se desplazará al lugar de los hechos un equipo de analistas bioquímicos que le extraerán el ADN y así podrán determinar con exactitud: “Es de Terry, Jerónima Llorente, 37, 2º izda.” Multa al canto.

¿Y si vienen a hacer sus necesidades los canes de Chamberí? No importa. Avisaremos al CSI y se dará con el chucho cagón tarde o temprano. ¡Va a ser por eso!

Adelanto de carnaval

18 de Enero , 2018

Los colores del clan

Ha sido una jornada plagada de gestos y todos malos. Desde hace tiempo esa parte de la política catalana se reduce a ser una pantomima gestual para consumo propio de forofos independentistas.

Un carnaval continúo en la que unos y otros se exhiben con los mismos símbolos de pertenencia, como hacen las tribus urbanas para acreditar que han hecho dejación de la personalidad individual por miedo al qué dirán de la personalidad colectiva.

Mira qué estelada llevo. ¿Llevas tú estelada? Sí también la llevo. Me he comprado un felpudo con ella para la entrada de casa. Yo la tengo en las colchas y en los cobertores.

La estelada te protege en colectividad, porque si no la llevas, si no eres capaz de demostrar tu fiel pertenencia, quedarás marcado como lo fueron los judíos con las estrellas amarillas, pero al revés.

Curiosa coincidencia cromática. En la ceremonia de ayer hubo montones de lazos amarillos. Lazos por doquier. Son fundamentales para repetir hasta la saciedad que los tuyos no son delincuentes. Solo están fugados o en la cárcel porque hay un Estado opresor dedicado exclusivamente a eso, a perseguirlos para impedirles que puedan ser catalanes, como si tal título fuese una meta inalcanzable y más meritoria que ser haitiano, turco o siberiano.

Símbolos y farfulla a borbotones. Que no decaiga porque es lo único que nos sostiene. Ya se ve que el resto es mohína.

Incluso a la hora de pronunciar Rodríguez estuvo desafortunado Maragall, haciendo símbolo de división y enfrentamiento con el quinto apellido más común en Cataluña, solo aventajado por los de García, Martínez, López y Sánchez, a los que tampoco dará demasiado aprecio el presidente de la mesa gagá.

Y qué decir de ese Torrent que promete sectarismo desde el primer minuto. Qué barbaridad y qué vergüenza.

Palau a punta de pala

17 de Enero , 2018

Nunca la belleza ocultó tanta bajeza

Tomo conciencia de un defecto profesional de primer orden, viviendo como vivo en la segunda década del siglo XXI. Resulta que soy incapaz de profundizar en las tramas de corrupción política. El asco es tan molesto que abandono la lectura antes de llegar al meollo del complot.

Da igual que sea la Gurtel, los Eres andaluces, el caso Palau o cualquier otro manejo repugnante de un servidor público que chapotea en el erario con ánimo de llevárselo crudo, que se beneficia de su representación o que maneja su influencia en beneficio de él o de su partido.

Los fieles lectores de antaño se habrán dado cuenta de esta carencia, que sin embargo es perfectamente compatible con la investigación y el gusto por los crímenes del orden que sean, lo cual ha llevado a preguntarme _ ahora mismo, al intentar conocer la sentencia del Palau _, si me faltará alguna vitamina, si estaré bajo de defensas o si necesito pasar una temporada entre aires de montaña.

Los síntomas son siempre los mismos. El estómago se revuelve y sube una basca insufrible. Entonces paso la página y va cediendo el mareo hasta que desaparece, pero claro, así no hay forma de llegar nunca al fondo de las cosas.

Por ejemplo, si ahora unos japoneses me preguntasen por lo del Palau, no sabría decirles si era la Caballé quien se había llevado las perras, si Mas quería contratar a una cantante de ópera, o si cobraban las entradas al doble de su valor; pero lo que sí tendría perfectamente claro es que Cataluña les roba a ellos y nos roba a nosotros desde que una panda de delincuentes acuerda entrar a saco en el tesoro público.

Cada ladrón exhibe una bandera. La de éstos es la más miserable que se conoce porque trataron de ocultarse en el España nos roba para realizarlo ellos a punta de pala. Y hasta aquí llegamos, que empiezan los mareos.

That’s all folks

16 de Enero , 2018

No podía ser otro

Quienes saludaron la aparición de Tabarnia achacándola a cuatro locos tenían toda la razón. Su único error fue pensar que los cuatro locos eran los promotores de Tabarnia, y no el cuarteto que estaba en el poder.

A medida que se profundiza en el conocimiento de la conjura crece la certeza de que Puigdemont y compañía no están bien de la cabeza, dicho con todo el cariño y con el sincero deseo de que los curen cuanto antes. Sobre todo, antes de que hagan una que valga por dos y después ya no te la devuelvan en el comercio.

Ahora que leemos los planes relativos a la creación de un ejército catalán, se afianza el indubitable convencimiento de que en algún momento de sus vidas a estos señores se les fue la pinza y todavía no regresaron. Una especie de catarro prolongado.

Por eso, cuando Tabarnia presenta su escudo y en él se ve a San Jorge acariciando a un dragón independentista apaciguado, así como el lema escogido para la nueva comunidad autónoma, sabemos que efectivamente han perdido la batalla de la razón.

¿Saben que lema le han puesto en el escudo tabarnés? No podía ser otro: “Acta est fabula”, es decir: “La función ha terminado”, o también “Hasta aquí hemos llegado”, E incluso, como dice Porky tartamudeando, “Esto es todo, amigos”.

Le han eliminado la palabra final que suele acompañar a la locución latina cuando se aplica a una función teatral _ “Acta est fabula, plaudite”, aplaudid _, porque realmente hay pocos o ningún motivo para que la peripecia sea digna de ningún aplauso.

Los actores son malos, el guión es infumable y los gastos de producción se han disparatado. Cómo no será la cosa que el director se ha fugado para evitar que le alcancen los tomates y ahora quiere volver a montar la función desde la distancia. Y así ciento cincuenta y cinco veces.

Sexus

15 de Enero , 2018

¿Solo las francesas?

Este fin de semana coincidieron en los periódicos dos mensajes morales respecto a la carne dignos de comentario.

Por una parte está la orgía desenfrenada que se montó en los teatros del Canal. La describen como 24 de parloteo, toqueteo y folleteo. Con ese preámbulo ya no me interesa en absoluto. El sexo es para practicarlo, no para ver a unos actores desparramados por el suelo tocándose la verga. Y mucho menos 24 horas seguidas.

En eso se parece al fútbol, pero al revés. El fútbol es para verlo las dos horas que dura y olvidarse de él rápidamente.

No sé cuál es la finalidad de la orgía, pero creo que los que asistieron desde platea, tampoco.

El otro mensaje es el del contramanifiesto de las francesas que cuestionan los aspavientos de las mujeres políticamente correctas que se pasan el día llamándonos cerdos a los hombres.

No digo yo que muchos no lo seamos, o lo sean, porque en el orden calificativo todo depende de cómo lo mires. Por ejemplo, yo siempre diría que Catherine Deneuve es una señora estupenda y estoy seguro que a ella le gustaría escucharlo, pero no así a las de los aspavientos y el Me Too.

Otra Catherine, en su caso Millet, es la autora del contramanifiesto y Álex Vicente le ha hecho una amplia entrevista en donde desgrana sentido común a punta pala, que es lo que hay que hacer en éste y en todos lo casos.

La fobia feminista resulta tan absurda, injusta, estéril y desproporcionada como si defendiésemos que los árabes se han pasado de la raya permitiendo a las mujeres que conduzcan, o que puedan entrar en los estadios. No tiene nada de elevado, ni de intelectualmente valioso.

Pero claro, si no sale Catherine _ Deneuve o Millet, da igual _, a decírselo, la gente cree que la fobia va a misa. Como si no se dice que la orgía teatral es una patochada.

Todos contingentes

14 de Enero , 2018

El alcalde necesario y compañía

Se acerca el día y ERC mueve el velamen para recibir mejor el aire que lo hinche y empuje la navegación.

Hasta ahora su discurso sobre Puigdemont era el mismo que el usado por los aduladores del munícipe de Amanece que no es poco.

_ Alcalde, todos somos contingentes, solo tú eres necesario.

Bueno, pues ya no. Puigdemont ha pasado a ser tan contingente como el resto de la ciudadanía. Ahora ya nadie es imprescindible, como dice Tardá con ese marcado acento del Llobregat, gracias al cual le han dado permiso para hablar a los medios en castellano siempre que quiera,

En vez de la película de Cuerda también podrían haber echado mano de otra cita de los Hermanos Marx y decir con ellos:

_ Éste es nuestro candidato telemático, pero si no les gusta, tenemos más.

Con Mas pasó lo mismo. Cuando la CUP exige su cabeza, se la cortan sin mayores problemas y luego se sacan de la manga al famoso periodista de poblada cabellera. De modo que ahora volverán a cortársela sin ningún miramiento, como ya hacen en el carnaval de Cádiz.

El objetivo es la independencia. El resto es contingente. La sanidad, la educación, el sentido común, las empresas… todo es contingente. Hasta los presos juran que traicionarán al partido que les plantee romper con España de forma unilateral.

¡Por Dios! Faltaría más. Antes de que tal suceda nos sacamos los ojos a mordiscos, porque lo importante, imprescindible e incontingente es la independencia, no cómo conseguirla. Por eso estamos donde estamos, con la situación política más esperpéntica del orbe conocido, incluidos aquellos países que tildamos despectivamente como repúblicas bananeras y que a partir de estos episodios, bien se han ganado que comencemos a llamarlas repúblicas butifarreras.

Presis y presos

13 de Enero , 2018

El preso, el presi y la secre

Es una comedia de enredo. Un expresidente autonómico golpista, huido en otro estado, trata por todos los medios de jurar la Constitución del país al que acaba de traicionar para ser de nuevo presi de la autonomía y así traicionar por segunda vez la Constitución del estado que al mismo tiempo es socio del que lo acoge como prófugo.

Todo esto ocurre mientras su vice permanece preso en la cárcel. Por su parte el presi de su partido, el superpresi, acosado por la justicia dice que se las pira porque se lo ha aconsejado su asesor jurídico.

Lo divertido empieza cuando el expresi, que ni ha ganado las elecciones, ni ha hecho nada por merecerlo, quiere ser investido a distancia, para que la policía no le eche el guante en cuanto lo vea aparecer por la aduana de La Junquera, un sitio que tiene un nombre muy parecido al de su vice preso.

Entonces comienzan a inventar fórmulas para estar en la votación sin estar, pero al expresi se las van tumbando una a una, como a Mortadelo y Puigdemont cada vez que ponen en marcha un plan.

Como el vice tiene una secretaria general que le lleva los papeles mientras él está a la sombra, cree que todo está a buen recaudo y que incluso ahora él se encontraba en mejores condiciones que el huido para hacerse con el puesto de presi, aunque estuviese preso.

Pero descubre que la secre, en lugar de trabajar para él, se está ganando el puesto para ella, con lo cual fuma en pipa y no sabe si desautorizarla, defenestrarla o despedirla.

El argumento y las tramas secundarias, lejos de clarificarse cuando la peli avanza hacia el final, se enmarañan cada vez más y el espectador ya no sabe si el de Bruselas va a la cárcel, o el de la cárcel va a Bruselas.

Al final todo se aclara y sigue mandando Marta Ferrusola.

La puñetera ley

12 de Enero , 2018

¿Dónde has metido el impala? ¡Va a haber un culo…!

Al alcalde sevillano de Pedrera le han pillado con el subconsciente por fuera, como esos calzoncillos que se empeña en mostrarnos la moda de los pantalones caídos. Lo sacaron de sus casillas y lo tenía a la vista.

El hombre hablaba a unos exaltados vecinos que estaban dispuestos a linchar a cuanto rumano se encontrasen en venganza por una macarrada de tráfico.

Y lo soltó, vaya si lo soltó. ¿Qué os creéis? ¿Que a mí no me gustaría también ver a gente fusilada? ¡Como al que más, majetes! Lo que pasa es que hay un pequeño problema con la dichosa ley que nos lo impide, que si no, pim, pam, pum; a uno detrás de otro.

Es de suponer que al alcalde ni siquiera le harían falta juicios previos para convertir en paredón la tapia del cementerio, que de eso sabemos bastante los españoles.

Incluso es posible que en su ánimo estuviese calmar a las masas con semejante discurso, porque se le adivina buena intención. Si fuese por fusilar, aquí estaba yo, el primero. Pero claro, la puñetera ley nos lo jeringa.

En el fondo el alcalde de Pedrera es el paradigma español. Y muy comedido, no se crean. Cuando los puigdemones y compañía se topan con la ley no dicen: ¡Con lo que nos gustaría a nosotros ser golpistas! No, qué va. ¡Lo son y santaspascuas! Y así otros que se la pasan por el arco de triunfo, ora para malversar, ora para prevaricar, ora para mandar la convivencia a hacer gárgaras.

Por lo menos el alcalde de Pradera se ha frenado ante la ley y no ha fusilado a nadie. Le gustaría hacerlo, pero se contiene como esas madres que ante la trastada de uno de sus hijos, lo miran al fondo de los ojos y les dicen:

_Si me dejasen, te iba a poner el culo como un pandero.

Pero no se lo pone. Se detiene ante la existencia de la puñetera ley, como el alcalde de Pedrera.