Vargas y la Argentina
20 de Mayo , 2012
Vargas Llosa en Canarias
No sabemos si ya venía caliente de casa, o se fue entonando a medida que transcurría la mañana, pero el caso es que Mario Vargas Llosa aprovechó su paso por la Casa de Pérez Galdós, en Las Palmas de Gran Canaria, para zurrarle la badana a doña Cristina Fernández de K. y a todos los argentinos que aplauden y sostienen un peronismo ramplón y delincuente.
El Nobel peruano ha estado más contundente en contra de los actuales mandatarios argentinos que ninguno de los representantes del Gobierno español, la ONU, el G8 y la madre que parió a todos los organismos y leyes internacionales, cuya utilidad posiblemente nos sea revelada en la próxima vida, cuando estemos en plena contemplación del éxtasis y maldita la falta que nos hará saberlo.
A Vargas Llosa, además de agradecerle horas de rico solaz desde Pichula, los perros y Zavalita, a don Rigoberto y el colonialismo belga en el Congo, pasando por la tía Julia, hay que reconocerle la sabia utilización que realiza de las herramientas más escasas entre aquéllos que tienen acceso continuado a los medios, cuales son la claridad expositiva y la cordura de pensamiento.
Los hay muy claros en sus exposiciones, pero les falta seso; y quien lo tiene, se suele perder por las ramas. Don Mario rezuma ambos privilegios en la mayoría de las ocasiones, y en algunas, como la presente, sobresale tanto por encima de la media que al oirlo más parece un personaje de ficción, que el propio escritor opinante.
Él no da crédito a que Fernández de Kirchner sea el resultante de sumar Sábato a Borges, y ambos a Cortázar; o a que el peronismo se haya convertido en el flagelo que se imponen a si mismos los argentinos.
Pero es así. Por eso compara Argentina con la Alemania que se dejó arrastrar por la locura de Hitler.











