Más allá de la ley

19 de Junio , 2021

Adelante con los faroles

Como ni la sensatez, ni la legalidad, ni el rey son capaces de evitar la mordida de Sánchez a sus sostenes o sujetadores, crece el número de ciudadanos que se refugia en la teoría Garamendi como mal menor.

Ya saben que el presidente de los empresarios armó mucho revuelo porque dijo que si los indultos ayudasen a normalizar la situación “bienvenidos sean”.

Claro. También podría haber dicho, “si acaban con la pandemia, los aplaudo con las orejas”; o bien, “si una vez concedidos hacen que nos crezcan euros en los bolsillos, los apoyo sin reservas”.

Sería difícil encontrar españoles que no estuviesen de acuerdo. Traguémonos este sapo de pústulas ponzoñosas porque los beneficios que de tal ingesta se derivan son extraordinarios, beneficiosos, espasmódicos y vitamínicos.

Pero sabemos con total seguridad que como mucho, en nuestros bolsillos seguirá acumulándose pelusilla; que la pandemia se derrotará por otros conductos y que la normalización a la que se refiere Garamendi va a seguir tan pendiente de sobrevenir, como el aprobado de las asignaturas que promete neutralizar Celaá, la Reina del Suspenso.

Cuando eso se plasme en la realidad y se demuestre por vía empírica que los indultos solo eran la moneda con la que el presidente paga el peaje de su mantenimiento, y que el valor de lo pagado ha sido a costa de la ley, de la soberanía de todos y de la propia palabra del indultador, la credibilidad de Sánchez caerá, si cabe, a niveles freáticos y cualquier brisa podría derribarlo.

Se estima que el tiempo que medie entre la concesión del indulto y la certificación plena de que no han servido para nada puede oscilar de 24 a 48 horas, con lo cual la condicional de Garamendi se habrá esfumado antes de julio y Sánchez tendrá un ridículo más en su mochila.

Solo en casa

18 de Junio , 2021

El documento, una pluma y él

No nos engañemos, esta legalidad democrática que nos hemos dado y que nos mueve a los mayores elogios es muy de andar por casa. En buena manera se asienta en un principio que no existe y así nos va. Se basa en que todos somos buenos y en que todos vamos a ir polo rego, pero hasta el Gobierno es el primer interesado en saltársela sin que, por lo que se ve, haya manera de impedirlo.

Ahora estamos con lo de la firma del rey a los indultos. Le corresponde hacerlo, pero no puede negarse, entonces ¿para qué vale su firma? Se entiende que usted la plasma en aquellos documentos, cartas o dedicatorias con las que está de acuerdo, salvo cuchillo al gaznate en caso de secuestro.

Usted sí, pero el rey no puede. Está solo en casa. Conozco algunas situaciones más chungas, pero todas suceden en novelas o películas de humor.

Ayuso, que es uno de los pocos personajes públicos que suelta lo primero que se le viene a la cabeza y por eso suele acompañarle la lógica del sentido común, lo denuncia con la sencillez del niño que ve al rey en bolas paseando por las calles:

_ ¡Pero si va desnudo!

O en su caso:

_ ¡Pero si lo hacen cómplice!

¡Toma, pues claro!

Y ahora, la traca final en manos de aquellos que lo eximen de complicidad porque es un mandato de la ley. ¡Coño!Pues si es un mandato de la ley es la propia ley la que lo hace cómplice del desaguisado, ¿o es que Felipe VI está de acuerdo con el contenido de los indultos que previsiblemente le van a poner delante más pronto que tarde?

Hace unos meses Jesús Cacho escribe un artículo en el que sugiere la intención del monarca de negarse a firmar. Ignoro si Cacho lo sueña, se lo dijo alguien que asiste a una audiencia o viene en Os Lusíadas de Camôes, pero el caso es que daba gusto leerlo. Lástima que con el paso del tiempo se haya deteriorado.

Antonio Correa, las buenas aguas y la mala alimentación

17 de Junio , 2021

El médico de Baralla escribe una completa radiografía de Lugo entre los siglos XIX y XX

COMPONE EL TIPO de médico humanista, desprendido, avanzado y al mismo tiempo, de profunda fe católica, opuesto a los estereotipos interesados que niegan tal posibilidad. Antonio Correa Fernández (Baralla, 1862), que llevará el título de padre de los Correa Calderón _ Asunción, Isaac, Juan Antonio y Evaristo_, nace en A Pena cuando eran tierras de Neira de Jusá.

De su matrimonio con Filomena Calderón López se cuenta con ribetes de leyenda la enemistad existente entre su casa y la que entonces capitanea Papá Calderón, su futuro suegro. Es decir, un remedo de Romeo y Julieta a la lucense.

Ya en 1887 publica en el Diario de Avisos de La Coruña el trabajo Las maravillas de una gota de agua, donde informa del mundo microscópico que comienza a conocerse y donde avisa de los males que esos minúsculos seres, virus y bacterias, pueden ocasionar al género humano. Ni que decir tiene que el lector duda de la veracidad de sus palabras.

En 1888 acaba Medicina en Santiago con cuatro sobresalientes, la misma nota que ese año recibe Salvador Castro Freire en primero de Farmacia. Su tesis trata sobre la Hospitalización de los tísicos y será publicaba por J.M. Bravos de Lugo en 1890.

En el 1898 le premian en Cataluña un estudio sobre el tratamiento a delincuentes y en 1900, otros dos de distinto signo en el Congreso Católico Nacional de Burgos, donde presenta un estudio para conseguir “la unión sincera de los católicos españoles, la propagación del catolicismo y el aniquilamiento de las falsas religiones”, y otro, para fundar un diario católico sin color político. Se los dedica al obispo Aguirre, que entonces es arzobispo de Burgos, y al catedrático Valentín Portabales.

Antes de instalarse en Lugo, ejerce la medicina con generosidad en sus predios y aledaños, y lo alterna con el periodismo en una cabecera fundada por él y Evaristo Cela, El Monitor, que tomarán en corto espacio Manuel de Lema y Odón Moreno.

De Correa se dice que en su cocina siempre hay un pote con caldo caliente para quien llegue con hambre. La alimentación de los gallegos, su pésima cultura culinaria y los calamitosos efectos en ellos es una preocupación constante del médico, como pone de relieve en la monografía con la que ingresa en la Academia de Medicina, Ensayo de topografía médica de la provincia de Lugo, donde señala que una cuarta parte de los mozos son declarados inútiles para servir al rey por falta de talla.

Apuesta por algunos alimentos alternativos como caracoles, setas, carne de caballo o ancas de rana, así como por los mariscos, pero sus propuestas son leídas sin éxito.

Correa prueba armas literarias con una novela publicada en folletín por El Lucense 33 años antes de que Pío Baroja acabe otra con el mismo título, Los contrastes de la vida.

De alguna manera también se anticipa a Fernando Díaz Plaja cuando en 1898 escribe Los pecados y vicios capitales en el concepto médico, social y religioso.

Cuando se celebra el tercer centenario de El Quijote (1905), participa en Madrid con el estudio Las ciencias médicas en tiempos de Cervantes, y también da a conocer trabajos sobre la minería de Lugo, el ferrocarril, las Burgas de Ourense, insectos nocivos, la poesía popular gallega y una Historia fin de siglo, que es la radiografía de la provincia al llegar la centuria XX.

Mención aparte merece su dedicación al balneario de Guitiriz, su cargo de subdelegado de Medicina en Lugo, así como otras actividades a las que le da tiempo su corta vida de 45 años.

La vergüenza

17 de Junio , 2021

Sonrojo sobre bochorno

Tampoco es que deba subir los pies a la mesa, ni que hable gringo en la intimidad. Bastaría con disponer de unos servicios diplomáticos al uso, de una política coherente con el mundo libre, de unos socios presentables en sociedad, de unas alianzas internacionales en consonancia y de dos o tres cosillas más. Vamos, lo que siempre hubo y que ahora ha desaparecido por obra y gracia de él. Díjolo Pedro, punto Redondo.

No hacían falta esos segundos de vergonzoso paseo para que sintiésemos en todo el cuerpo la asfixiante carga del bochorno y en el rostro la visible manifestación del sonrojo con sus tonos carmesís cubriéndonos por completo el espejo del alma.

Despreciado Sánchez, ninguneado, oculto en la foto de familia, arrinconado a un paseíllo de ignominia, no es él quien padece el trato qe se ha ganado a pulso, sino todos nosotros a quienes nos representa por desgracia. ¿Pero de verdad que ustedes no son capaces de tener al frente nada mejor que esto?, canta el tenor que en la ópera representa el papel de Biden, el candidato deseado para deshacerse del malvado Trump, y a quien creían de su cuerda, los muy cretinos.

Y entonces el coro de españolosvotantes entona el aria Siamo imbecilli, mientras la diva prepara su monólogo frente a las puertas del CIS, Perdona a tu pueblo, perdónalo Tezanos.

Es una ópera bufa, mal organizada y repleta de improvisaciones, con actores de cuarto nivel, ridículos, estrafalarios, sin escuela, experiencia, ni clase, sin vergüenza. Si tuvieran una pizca de todo ello, harían las maletas y se despedirían a la gallega: Señores, eu marcho. Que veña quen saiba.

Pero no lo esperen. Las óperas son largas y las malas, más todavía. Ésta bajará el telón cuando el público duerma en platea, porque otra forma no hay de aguantarla.

J. Echeverría, el bisabuelo del héroe del monopatín, era de Foz

16 de Junio , 2021

El padre de Ignacio reescribe la historia de los Echeverría en un blog memorístico

A JOAQUÍN ECHEVERRÍA Alonso, el padre de Ignacio Echeverría Miralles de Imperial, el héroe del monopatín desde que muere al enfrentarse con ese objeto a los yihadistas que siembran el terror en el puente de Londres hace ahora cuatro años, le gusta recrear la historia de su familia.

También le gusta honrar la memoria de su hijo, muerto de una puñalada por la espalda cuando ayuda a una joven y a un policía acorralado por los terroristas. En Inglaterra lo rebautizan como el Skate hero y con ese título pasa a la historia de la valentía y el buen corazón. Calles, parques de skate, el libro que escribe su padre, un musical y cientos de homenajes perpetúan su sacrificio y lo seguirán haciendo porque a esta sociedad amorfa y desilusionada todavía le quedan resquicios de sensatez como para reclamar héroes y verse espoleada por ellos.

Gracias a las aficiones memorísticas de su padre nos enteramos de una honrosa vinculación de Ignacio con la provincia de Lugo, pues su bisabuelo, Joaquín Echeverría Menéndez (Foz, 1883), nace en A Mariña, a donde su padre, Bernardo Echeverría García, había llegado en busca de méritos para ascender dentro del cuerpo de carabineros.

Su nieto Joaquín le hace decir en sus memorias que durante su vida conoce “la alegría, la miseria, la ilusión, la pena, el desconsuelo y el orgullo”. Cuenta que en la Guerra Civil es herido por un obús en la defensa de Oviedo, cuando rechaza “el avance de los rojos en la Tenderina”, que hoy es uno de los barrios de la capital asturiana.

“Por lo demás, soy un suboficial de Infantería, que pasó a situación de retiro joven y desde entonces me dediqué a la gerencia de un comercio de bastante actividad y a hacer contabilidades de pequeños empresarios. A raíz de la Guerra Civil mi comercio cerró, pese a mi esfuerzo por mantenerlo operando”. Explica ese resultado en su negativa a entrar en el estraperlo.

Confiesa en esas memorias interpuestas haberse dedicado a la educación de sus hijos y nietos _ la generación del padre de Ignacio _, con distintos resultados, “desde la excelencia hasta los fracasos más dolorosos. Pero los estudios son la única esperanza que tienen estas personitas que carecen de fortuna y no están siendo educados para ser empresarios”.

Tras la guerra mantiene relaciones en Oviedo con sus antiguos oficiales, alguno de los cuales llega a general. Otros de sus hermanos viven en Cuba y Estados Unidos. “Aunque mi hermano mayor disentía de mi pesimismo en el avance del comunismo, yo siempre lo percibí y lo percibo como una amenaza a la prosperidad del mundo, aún creo en el peligro real de que consigan apoderarse de todo”.

Su bisnieto Ignacio nace en Ferrol el año 1978 cuando su padre trabaja como ingeniero en la mina de lignito de Endesa, en As Pontes de García Rodríguez, donde es inscrito en el Registro Civil.

Su madre, Ana Miralles, pertenece a una conocida familia de Comillas, los Hornedo, y es prima hermana de la mujer de Alfonso Ussía.

En As Pontes vive los primeros nueve años, hasta que la familia se muda a Las Rozas, de Madrid. Hace Derecho en la Complutense y la Sorbona. Además del skate, también practica surf, golf y squash. Después de varios empleos, logra un puesto de analista en el banco HSBC de Londres, dedicándose a la prevención de blanqueo de capitales.

Tras su muerte no faltan absurdas teorías sobre conspiraciones y montajes demenciales, quizá por la incapacidad de comprender la grandeza de su acción, o simplemente, para enturbiarla.

Rápido y furioso

16 de Junio , 2021

En otra dimensión

Los de Medina Azahara cantan con mucho desgarro y sentimiento una balada que dice en su parte mollar: “un instante junto a ti, vale todo en este mundo, la razón de mi existir es amarnos tú y yo”.

Podría parecer una bonita declaración de amor del grupo andaluz, pero visto lo visto, el letrista se revela como un eficaz imitador de las cuartetas de Nostradamus, pues pronostica el suave roce, la fugaz quedada, el leve parloteo con el que Sánchez le explica a Biden la teoría de cuerdas, la música de los planetas y cómo funcionan las criptomonedas, todo en perfecto orden a través de 29 segundos que pasarán a la historia como el tiempo mejor aprovechado por el hombre, solo superado por los 9,58 segundos de Usain Bolt en Berlín.

Las voces siempre críticas con las actuaciones de nuestro amado conductor afirman que en 29 segundos es imposible desarrollar todo cuanto el presidente dice haber planteado a Biden. Pero es falso porque ignoran los últimos avances sobre la relación espacio / tiempo y la paradoja de los gemelos.

Usted puede estar preocupado por cómo salir de ésta, pero a lo mejor el presidente tiene la cabeza en cómo sacar a Franco de Cuelgamuros, es decir, 46 años hacia atrás. A usted le causa quebraderos de cabeza el pago de la deuda externa, y él anda ya en la España de 2050, una odisea en el despacho; es decir 39 años hacia delante.

El hombre vive en otra dimensión y no es cierto que utilice el Falcon en sus desplazamientos. Va en platillo volante y de un minuto le sobra la mitad para preparar su discurso ante Biden, mientras otros necesitan horas para explicarse.

En resumidas cuentas, para no perder el tiempo. Sepan que rige nuestras vidas un hombre rápido y furioso, con una velocidad de pensamiento tal, que apenas ha dicho una frase, ya está defendiendo la contraria.

Lo que queda del día

15 de Junio , 2021

Pasa todo tan rápido

Pablo Iglesias es la enésima versión del don Guido de Antonio Machado, de mozo muy jaranero, de viejo gran rezador, y es que la coherencia cuesta un huevo y encima no te la agradece nadie.

De conocer al carnicero de tu barrio, a que te traiga los filetes alguien del partido, media un mundo y al mismo tiempo una cosa lleva a la otra.

A don Guido se le fue la vida demasiado rápido. Gran pagano se hizo hermano de una santa cofradía, porque no es lo mismo matar a Dios con la boca, que además creérselo.

Quién nos lo iba a decir, aquel trueno, vestido de nazareno, dejando los mandos de la máquina de asaltar palacios y cielos en manos de Ione Belarra, que es una joven de muchos posibles, pues ha sido ministra antes que secretaria general de su partido, y entró en el Consejo con 34 añitos, cuando Fraga lo había hecho con 40 y López Bravo con 39. Eso sí, todavía le gana Bibiana, con unas primorosas 31 primaveras.

Pues ya es un hecho. Cuando en Colón se clama contra los indultos, cuando Espadas afiladas le corta la cabeza a Susana Díaz, cuando Djokovic destrona a Nadal y Finlandia a Dinamarca, miras hacia Podemos y allí ves a Belarra, eso sí, con Irene Montero de segunda.

Buen don Guido, ya eres ido y para siempre jamás. A tantos varones echó que él mismo se fue con ellos, y Echenique que quedaba, ruedas hacia la salida enfilaba.

En ambos casos son unos optimistas de marca mayor. ¿Y no va don Pablo, el argentino, y dice que abandona la política? ¿Pero cuándo has estado tú en ella? Tú, como el otro don Guido, en la algarada, en el insulto y en la provocación. Ahí es posible, pero en dar el callo, gestionar, valer y servir, no se os ha visto el pelo ni por el forro.

Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué llevaste al mundo donde hoy estás? (Gracias a Machado por la colaboración.)

Mercedes Cornide, la descubridora de Bal y Gay

15 de Junio , 2021

La pianista lucense supo que aquel niño estaba llamado a ser alguien importante en el mundo de la música

MARÍA DE LAS Mercedes Josefa Antonia Lorenzo López (Lugo, 1886), fue a efectos artísticos y sociales Mercedes Cornide, de la misma forma que su padre, Vicente Lorenzo Traseira, es el letrado Cornide, y su madre, Candelaria López Mosquera, la señora de Cornide. La fuerza del apellido se mantiene en su casa a través del tiempo.

En la vida de la pianista resplandece en primer lugar el nombre de Juan Montes, decisivo para encauzar su carrera hasta el mismo día de su muerte en 1899. Su paso por el Conservatorio madrileño se realiza con brillantísimas calificaciones.

En este mismo plano hay que situar a su profesor de solfeo, José Pinilla y Pascual, discípulo de Eslava, que la presenta al concurso de premios convencido de que lo ganará, y atina.

Iniciada en el Conservatorio por el profesor Cantó, es alumna de Santonja y Giménez en los últimos años. Cuando la examinan en los interminables encierros sucesivos por parte de tribunales que forman, además de este último, Grajal, Garros, Mora, Fontanilla y Zubiaurre, entre otros, existe la coincidencia de que es una intérprete excepcional.

Alguno de estos encierros se prolongan hasta 24 horas, lo cual nos informa no solo del nivel de conocimientos exigidos, sino también de la excelente forma física necesaria para superarlos.

Cinco años después de morir Montes, en julio de 1904, El Norte de Galicia anuncia el nacimiento de la artista, aunque a esas alturas era bien conocida en la ciudad por su intervención en veladas.

Mercedes acaba de superar el último año y en estos exámenes actúa de comisario regio el compositor Tomás Bretón. El tema _ un allegro de Granados _, es de gran dificultad y Bretón pregunta quién es la examinanda. “Una gallega”, le dicen. Él califica su ejercicio de “bonito y bien hecho”, para concluir: “Vale mucho”.

También tiene que repentizar otra pieza y tocar un estudio. El numeroso público presente queda atrapado por la maestría de la niña, como así la llama Bretón “porque Mercedes L. Cornide viste aún de corto”. El famoso músico se levanta y le dice:

_ Niña, está muy bien interpretada la pieza.

Se le concede el primer premio por unanimidad. Luego se enfrenta al premio de armonía con un tema propuesto por Zubiaurre y tras un encierro de 24 horas, alcanza también el primer premio.

En Lugo es profesora de francés en la Escuela Normal de Maestras y da clases particulares de piano, hasta que en 1917 se casa con Eloy Rúa Méndez. Ambos serán los padres de Celia Rúa Lorenzo, la mujer del alcalde de Lugo, Ramiro Rueda.

Una de las familias que la contratan como profesora son los Bal y Gay, con intención de que desasne de corcheas a su hija Conchita, la segunda de sus tres hijos, entre Luis y Jesús.

En su domicilio hay un piano comprado al coruñés Canuto Berea y ante sus teclas Mercedes llega al convencimiento de que la joven Conchita, ni está interesada en el instrumento, ni tiene condiciones para la música. Sin embargo, un día comprueba que su hermano Jesús, apenas un niño de ocho años, escucha muy atento en el pasillo sus lecciones y de repente es capaz de interpretar el Himno de los Exploradores, señal inequívoca de que posee la rara habilidad del oído absoluto, por lo que se lo dice a sus padres:

_ Quien debe recibir clase es Jesús _ les dice, como recuerda su sobrina Mercedes Bal López.

Y de esa forma comienza a formarse el autor del Concierto Grosso. Cuando su profesora se casa, les recomienda que pase a manos de su discípula, María de la Mota Porto, como así sucede.

Sipos Magniac, breve y misterioso poeta de Viveiro

14 de Junio , 2021

Los eruditos están divididos sobre su lugar de nacimiento hasta que llega Leal Insua

SITUEMOS A LOS caballeros de una justa literaria. A un lado Dionisio Gamallo Fierros, Manuel Castro López y el cronista de Neda, Antonio Vázquez Rey. Frente a ellos, Francisco Leal Insua, Juan Donapetry, Pérez Labarta, Enrique Chao Espina y José Antonio Parga Sanjurjo. En el medio, el lugar de nacimiento del poeta Luis Sipos Magniac (Viveiro, 1848). Los primeros se juegan el bigote por Ferrol; los segundos, por Viveiro.

Aunque sus oponentes no son mancos, conociendo a Dionisio, su afán por el dato y los éxitos logrados a lo largo de su vida, apostaríamos por él y por Ferrol, pero en este caso nos habríamos equivocado, como lo estaba Gamallo.

Este poeta de extraño nombre era oficial de la Dirección General del Tesoro y fue arrebatado de la vida a los 31 años. Con esa edad ya figura entre los líricos de peso que cita el padre Blanco. Sus versos aparecen en El Bazar y La Ilustración Española y Americana, y después, en Heraldo de Vivero. Toda la bibliografía que deja tras de sí se consume en el contencioso sobre su cuna y supone un choque de trenes entre Gamallo y Leal, que a pesar de su cercanía con El Progreso, lo escenifican en otras cabeceras, quizá para no salpicar de sangre la casa común.

Las diferencias arrancan en el momento exacto de la muerte de Sipos, el 22 de noviembre de 1879, cuando se informa que ha fallecido un ferrolano. El Diario de Lugo también, pero al día siguiente rectifica para dar al César lo que es del César y a Viveiro lo que de Viveiro es.

El Correo Gallego es tan cauto que solicita a sus lectores sus datos biográficos. ¿Hay algo más triste para un poeta? Sipos ya lo intuye cuando escribe: “¡Qué oscuro el cielo, qué enlutado el día!”

Vázquez Rey le sigue la pista a través de una factura de un sastre de Viveiro, pero no se lo vamos a detallar, porque es falsa. Gamallo lo hace nacido en 1836 y cuenta las infructuosas pesquisas que realiza, solo o en compañía de otros, como Carballo Calero y Luz Pozo Garza.

Por fin, Leal Insua se carcajea de las dificultades con las que Gamallo confiesa haber peleado sin encontrar el dato. Él sí lo tiene y se lo restriega por las narices con indisimulado orgullo. Pobrecito, qué mal lo tuvo que haber pasado Dionisio cuando lee el artículo de Leal.

Se trata del acta de nacimiento de Sipos, nada menos. Allí donde dice que nace el 3 de diciembre de 1845, nada del 1836, hijo de Pedro Sipos González, de Medina de Rioseco, y de Carlota Ignacia Magniac, natural de A Coruña.

Leal hace sangre en la herida del erudito de Ribadeo, como si se tratase de una pugna en la que él, que ya se sabe ganador, enarbola la bandera de Viveiro. Así se burla de que Gamallo se tenga como “especialista en el siglo XIX”, siendo él “especialista de nada”.

E insiste con un chiste sobre los años en que Dionisio lo da por desaparecido, del 36 al 45. ¡Y tan desaparecido! ¡Como que todavía no había nacido! Ya decimos, las lágrimas del autor de las Páginas abandonadas de Bécquer tuvieron que regar las riberas hasta desembocar en el Eo, o pingar por Porcillán, si el artículo le pilla más cerca de la torre de los Moreno.

Nuestra ventaja es que a día de hoy resulta una verdadera delicia leer primero las penurias investigadoras de Gamallo y las conjeturas de Vázquez sobre la factura del sastre, para adentrarse finalmente en el recochineo que hilvana Leal con el acta bautismal en la mano.

Otro que se ríe cuanto quiere es Borobó, testigo directo de los artículos que los dos escritores mariñanos se cruzan.

El juez de la horca

14 de Junio , 2021

Yo soy el juez que soy

No es una manera de entender la política contra otra. Es la legalidad contra la delincuencia, con el insólito agravante de contemplar atónitos que quienes se ponen del lado de los forajidos ¡son los que ocupan el poder! Áteme esa mosca por el rabo.

En un ejercicio de difícil, pero factible, pedagogía política podría haberse planteado la necesidad de los indultos por razones de amejoramiento de la convivencia. Señores, están arrepentidísimos, han prometido enterrar su enfrentamiento violento e ilegal contra el Estado y el indulto ayudará sin duda a encontrarnos en futuro de entendimiento, de modo que tapémonos las narices, cubrámonos los ojos con las manos, cerremos nuestras bocas y vamos adelante con la medida de gracia.

Seguro que en ese caso ni siquiera habría un solo informe jurídico desfavorable, ni gente en Colón, ni el convencimiento desapasionado de que estamos en manos de bandas peligrosas.

Pero no es ésa la escena. La de hoy es la de un juez de la horca que trata de sustituir la letra impresa y los poderes que de ella emanan por el dictado de su santa voluntad con el único objetivo de mantener un poder apuntalado con alfileres por los enemigos declarados de la argamasa española.

En la película, Paul Newman da vida a un falso juez que imparte su justicia en un lugar donde no la hay, pero incluso en aquellas circunstancias, al lado de su propio supervivencia, aspira a convertirla en una gran ciudad, a que llegue el tren y que se levanten enormes edificios como en cualquier lugar civilizado.

Nuestro juez trapichea con tierras, derechos y competencias. Nada le frena si considera que eso le mantiene apoltronado.

Su soberbia llega al extremo de bastarle la misma definición que Dios da de sí mismo a Moisés: Yo soy el que soy.